Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 736 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Pasó un día desde que Elliot y Chloee abandonaron la academia.
Elliot ya le había dicho a William que planeaba recorrer la ciudad con Chloee, así que el medio elfo no le dio mucha importancia.
El familiar angelical casi siempre deambulaba por la academia, y William ya se había acostumbrado a ello.
En cuanto a Conan, el pobre diablo haría lo posible por huir de Claire. Sin embargo, por alguna razón inexplicable, la pequeña hada malhumorada siempre lograba encontrar su escondite. Era como si le hubiera puesto un rastreador, impidiéndole escapar de su control.
Por eso, el diablillo había regresado al interior del cuerpo de William y se negaba a salir. Era la única forma que se le ocurría para escapar del examen físico que Claire le había estado realizando estos últimos días.
Al final, Claire no tuvo más remedio que aparcar sus planes de un examen exhaustivo y acompañar a William al santuario situado al este de la academia. La pequeña hada, de carácter voluble, había conseguido de algún modo la aprobación del director, lo que sorprendió a la medio elfa.
Por eso, su impresión de Claire mejoró. Sin embargo, esa impresión cayó en picado cuando descubrió el verdadero motivo por el que Byron había accedido a que William viera a Shannon.
Claire simplemente dijo que si Byron no permitía que William fuera al santuario, le pediría a su hermana que destruyera las valiosas colecciones de Byron. Ante esta amenaza, Byron accedió a regañadientes a la petición de Claire y dio su aprobación.
Tras enterarse de que Byron había cedido, Celeste decidió acompañar a William a ver a Shannon. No fue la única que decidió acompañar al adolescente pelirrojo. La princesa Sidonie, Chiffon, Kenneth y Lilith también decidieron acompañarlo.
Ian también quería ir, pero Celeste le dijo que el poder de Shannon podría superar su resistencia espiritual y obligarla a suicidarse. Ni siquiera William era una excepción, pero Celeste creía que mientras ella y los demás pecados capitales estuvieran allí, podrían evitar que le sucediera lo peor al medio elfo.
Mientras el grupo caminaba hacia el santuario, Celeste decidió hacer la pregunta que le rondaba la cabeza desde que William sacó a relucir el tema de cómo se había enterado de la existencia de Shannon.
“¿Quién te habló de Shannon?” preguntó Celeste. “Que yo sepa, menos de diez personas en el mundo saben dónde se encuentra. Las conozco a todas, así que es imposible que hayas obtenido información de ellas. ¿Cómo te enteraste de su existencia?
William reflexionó sobre la mejor manera de responder a esa pregunta, pero ninguna de las excusas que se le ocurrieron era viable. Al final, decidió usar el método más seguro para responder a la pregunta de Celeste.
“Un dios me habló de ella” respondió William. “Ese mismo dios me dijo que debía resolver su problema. Al hacerlo, seré recompensado con riquezas que me harán un hombre feliz.
Celeste miró a William con expresión dubitativa, pero tampoco podía descartar las palabras del mestizo. Dado que quienes conocían la difícil situación de Shannon eran personas de confianza, solo quienes estaban fuera de su círculo podrían haberle dicho a William dónde encontrarla.
“Escucha. Sé que tienes una gran fuerza de voluntad, pero la persona a la que te enfrentarás es incomprensible” advirtió Celeste. “Si veo que no eres capaz de mantener la calma, te expulsaré inmediatamente del santuario. ¿Me explico?
William asintió. Había oído hablar de la notoriedad de Shannon y, debido a ello, el santuario se había convertido en una zona restringida y estaba fuertemente custodiado.
También se habían añadido varias capas de protección, creando múltiples barreras que impedían que otros entraran y salieran del santuario.
Los guardias permitieron el paso al grupo de William porque ya habían sido informados de su llegada. Celeste era una de las pocas personas autorizadas a entrar, por lo que verla con William tranquilizó a los guardias.
“Esta capa de seguridad es incluso más estricta que la que custodiaba el tesoro de nuestro reino”, dijo la princesa Sidonie después de haber pasado el último control que conducía al santuario.
“Más de cien personas han muerto al venir aquí” comentó Celeste. “Algunos eran nobles de alto rango de los Imperios del Continente Central. Desafortunadamente, su curiosidad pudo más que ellos y sus vidas terminaron antes de que pudieran hacer grandes cosas para el beneficio del mundo.
Entonces Celeste le dirigió a William una mirada de reojo antes de volver su atención a la entrada del Santuario.
“Solo espero que no acabes como ellos, William” dijo Celeste. “Eres uno de los pilares de la generación joven. Si mueres aquí, será una gran pérdida para la humanidad.
Celeste no añadió que, si William moría, su hermana Celine también estaría muy triste. La bella elfa juró que haría todo lo posible por evitar que William se quitara la vida en cuanto viera a la persona que había estado viviendo en el santuario desde que tenía cinco años.
“Recuerden, si hace algo raro, todos ustedes lo sujetarán lo antes posible” dijo Celeste a los miembros de los Pecados Capitales que habían venido con William. “Si es necesario, déjenlo inconsciente. Solo no dejen que se quite la vida.
La princesa Sidonie, Chiffon, Kenneth y Lilith asintieron con la cabeza. Sus rostros se tornaron serios cuando Celeste abrió la puerta que conducía a la zona más recóndita del santuario.
Al abrirse la puerta, el sonido de una campanilla resonó en el ambiente. Las campanillas estaban allí para avisar a Shannon de que alguien había entrado en el santuario.
La mirada de William se congeló al ver a la persona que estaba sentada en el centro de la habitación.
Sostenía un pincel en su mano izquierda y su mirada estaba fija en el lienzo.
William sintió un nudo en la garganta y sus pensamientos comenzaron a nublarse. Aun así, concentró su fuerza de voluntad en la vista, contemplando el rostro de la muchacha cuya tristeza se reflejaba en su hermosa cara.
“Veo que me ha traído una invitada, profesora Celeste” dijo la joven con una voz conmovedora. Luego giró la cabeza para observar a los invitados que habían venido a visitarla.
“Mi corazón me dice que ustedes tres son mis hermanas” dijo la joven, y en su conmovedora voz se pudo detectar un rastro de sorpresa.
Al cabo de un rato, su mirada se posó en William, y una sonrisa burlona apareció en su bello rostro.
“Dime, forastero. ¿Qué clase de crimen cometiste para que estas muchachas te trajeran aquí a morir?” preguntó la joven. Su mirada triste y su voz tenían un poder que hizo que las piernas de William flaquearan y casi lo hizo desplomarse en el suelo.
Por suerte, los demás le prestaban mucha atención. La princesa Sidonie y Chiffon se apresuraron a sostenerlo para que pudiera mantenerse en pie.
Este acto hizo que la joven sentada en la silla arqueara una ceja con sorpresa. Con una mirada, supo que el adolescente pelirrojo era alguien a quien sus "hermanas" apreciaban. Esto despertó su interés, y volvió a observar al hombre cuya respiración comenzaba a agitarse.
“Yo…” William intentó articular una palabra para ordenar sus pensamientos que comenzaban a dispersarse.
Esta sensación era mucho más fuerte que el Hechizo de Confusión que Byron le había lanzado cuando lo interrogaban en la isla de Antilia.
Esa fue la última palabra que pronunció William antes de sentir un dolor en la nuca.
Mientras sus ojos se cerraban lentamente y sus sentidos comenzaban a abandonarlo, el suspiro de la hermosa muchacha, que hacía temblar su alma, llegó a sus oídos.
Fue un suspiro tan triste, lleno de soledad e impotencia. Fue lo último que oyó William antes de desmayarse en los brazos de su amante.
“Hermanas, vengan a verme cuando tengan tiempo” comentó la joven mientras miraba a William, a quien sostenían la princesa Sidonie y Chiffon. “Si les importa su bienestar, lo mejor será que lo mantengan alejado de este lugar.
La joven levantó entonces su pincel y comenzó a dibujar sobre el lienzo en blanco. "Esperaré a que todos ustedes me cuenten historias del mundo exterior... Un mundo que está muy lejos de mi alcance".

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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 736
Estás leyendo el capítulo 736 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 29 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 1004 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.