Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 628 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un rayo de luz se disparó hacia el cielo, acompañado del sonido de cristales rompiéndose.
El cristal rojo que flotaba sobre el pecho de Chiffon se hizo añicos y fue reemplazado por una hermosa flor rosa en plena floración. La flor brillaba intensamente, pero su luz parpadeaba de vez en cuando como el latido de un corazón.
La sonrisa de la anciana se ensanchó al ver a Chiffon descender lentamente hacia el suelo. La niña tenía los ojos abiertos, pero como una ventana cubierta de niebla. En su profundidad no se vislumbraba luz ni esperanza.
Solo ausencia de vida, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo.
La anciana se acercó a Chiffon y acarició la mejilla de la niña. Su suavidad al tacto le recordó su juventud, marchita tras pasar cientos de años en la Torre de Babel.
“Qué flor tan hermosa, pero aún no ha florecido del todo” dijo la anciana mientras miraba la flor rosa que flotaba sobre el pecho de la niña. “¿Tu Corazón Demonio nació del amor y el matrimonio?
La anciana soltó una risita: “Es bueno ser joven. Yo fui como tú alguna vez. Joven e ingenua. Aferrándome a mis sueños y pensando que el amor sería suficiente para hacerme feliz el resto de mi vida”.
La anciana suspiró mientras seguía acariciando las mejillas de Chiffon. La niña de pelo rosa se quedó mirando al frente, con la mirada perdida. Parecía una muñeca esperando a que alguien jugara con ella.
“No te preocupes, querida” comentó la anciana. “Su Excelencia es benevolente y bondadoso. Concederá tu deseo. Quieres casarte, ¿verdad? Muy bien, mañana celebraremos la boda más grandiosa en esta torre.
“Mañana, tu sueño se hará realidad, y al mismo tiempo… Su Excelencia se deleitará con tu corazón, tu cuerpo y tu alma.”
Chiffon no respondió ni dijo nada. De hecho, parecía como si no hubiera escuchado absolutamente nada de lo que la señora había dicho. Sus ojos sin vida miraban fijamente, desprovistos de tristeza, alegría o cualquier otra emoción.
“¡Llévensela y hagan los preparativos necesarios!” ordenó la anciana. “¡Limpien y purifiquen su cuerpo para que sea digna de ser la esposa de Su Excelencia!
Dos mujeres con velo aparecieron detrás de la anciana. Ambas tomaron de la mano a Chiffon y se la llevaron. La anciana las observó marcharse con una sonrisa en el rostro.
Entonces chasqueó los dedos y varias enredaderas rojas brotaron del suelo. Se elevaron hacia el cielo y enredaron los brazos y las piernas de William. Las enredaderas no se detuvieron ahí y se envolvieron alrededor del cuerpo del medio elfo hasta cubrirlo como un capullo.
“No sé por qué tu Demonio del Corazón no ha avanzado, pero no es grave” dijo la anciana. “Siempre puedo usar la fuerza para acelerar el proceso.
Pronto, las enredaderas brillaron de un rojo sangre. El cristal que flotaba sobre el pecho de William también comenzó a brillar. Lo que la anciana estaba haciendo era intentar madurar por la fuerza al Demonio del Corazón que habitaba en el corazón de William.
De esa forma, ella tendría control total sobre él, en el momento en que su corazón cayera en la corrupción.
“
“¡No! ¡Chiffon!”, rugió William enfurecido.
Había visto cómo su falso yo, el falso Ashe y la falsa princesa se confabulaban contra la niña y le decían cosas hirientes.
El medio elfo estaba tan enfadado que había destrozado su falso yo una y otra vez, pero por mucho que lo intentara, solo podía atravesarlo sin causarle ningún daño.
William observó cómo los ojos de Chiffon se apagaban antes de desplomarse en el suelo. Después, el mundo se hizo añicos y se encontró cayendo del cielo.
La medio elfa no podía olvidar la expresión del rostro de la chica de pelo rosa antes de que ella y su mundo desaparecieran.
A William le dolía el corazón. Quería enfrentarse al cerebro detrás del sufrimiento de Chiffon. Pero, para ello, primero necesitaba escapar del mundo en el que se encontraba. El medio elfo ya sabía que estaba en una especie de mundo onírico.
Había recorrido el reino de los sueños tantas veces que conocía bien su sensación. El único problema era que no podía escapar del sueño en el que se encontraba. Una poderosa ley se lo impedía.
Tras una conversación con Optimus, ambos coincidieron en que, para quebrantar esa ley, William primero debía limpiar su propio Mundo de los Sueños.
Cuando William descendió del cielo, el potente sonido de una bocina se extendió por sus alrededores.
William entrecerró los ojos y vio a un hombre de pie sobre un puente arcoíris. Sostenía una bocina gigante en la mano y la soplaba con todas sus fuerzas.
Al oír aquel sonido desconocido pero a la vez familiar, un torrente de recuerdos inundó la cabeza de William, provocándole un fuerte dolor.
Apretando los dientes, William activó su habilidad de vuelo, mientras luchaba contra el fuerte dolor de cabeza que le destrozaba la cabeza. Con un golpe seco, se estrelló contra el suelo y rodó varios metros antes de detenerse.
“Gjallarhorn…” murmuró William mientras se incorporaba. Luego miró al guerrero que seguía tocando su cuerno desde lo alto del puente arcoíris.
“Heimdall.”
Por alguna razón, William había reconocido los rasgos del guerrero y sabía con certeza que su suposición no era errónea.
Unos instantes después, la tierra tembló y el medio elfo tuvo que plantar firmemente los pies en el suelo para evitar desplomarse.
William miró hacia el sur y vio una escena desconocida, pero a la vez familiar. Innumerables gigantes, bestias monstruosas, espectros y todo lo que presagiaba el fin del mundo marchaban hacia las llanuras del Valhalla.
Entre ellos, un gigante destacaba entre los demás. Empuñaba una espada roja llameante que ardía con tanta intensidad que el ataque a máxima potencia de Soleil parecería una pequeña llama de una cerilla.
“Ragnarok”. William hizo una mueca al comprender lo que estaba a punto de suceder. Los recuerdos que lo habían asaltado le habían dado una idea del resultado de aquella batalla fatídica que acabaría con toda la vida en el mundo de Yggdrasil.
Por alguna razón, William sintió la necesidad de ver el puente Bifrost.
Allí vio a una pequeña gigante, con el pelo largo y rosa, de pie detrás de Heimdall. Miraba al ejército de gigantes que se acercaba con una mirada temerosa.
Ella fue la traidora de la raza gigante.
La giganta que se había aliado con los Aesir debido a sus sentimientos por el Einherjar de cabello plateado que la había traído de vuelta a la tierra de Asgard.
“Chifón.” William sintió un nudo en la garganta al ver a la Giganta.
La mestiza sabía que, aunque su cuerpo temblaba en ese momento por el miedo y la ansiedad, Chiffon estaría en la primera línea de la guerra, luchando contra su propia raza.
William sabía que ella no luchaba por sí misma.
Sabía que la pequeña giganta luchaba por amor.
Ella luchaba por su amor.
“¡No!” gritó William mientras corría hacia Chiffon. “¡Vete! ¡Ve a Ithavllir! ¡Allí estarás a salvo!
Las lágrimas de William caían sin cesar mientras sostenía la cría de la Giganta. Esta vez, logró tocar a Chiffon, pero ella parecía no darse cuenta de que había un humano abrazando a su cría a su lado.
El medio elfo lloró.
Él ya conocía el resultado de esa batalla y el destino que le esperaba al gigante de pelo rosa. No quería volver a verlo.
William sabía que si revivía esa escena, su corazón se desgarraría. Todos creían que el Ragnarok y la destrucción de Asgard eran solo un mito.
Sin embargo, para quienes lucharon en aquella gran batalla que decidió el destino de los Nueve Reinos, fue una experiencia desgarradora. Fue un día que ningún ser viviente podría olvidar.
Fue la batalla más grande jamás registrada en la historia. Fue un mito, un cuento de hadas, una saga, una epopeya sobre la que la gente en la Tierra había leído o visto la interpretación de alguien de los hechos en algún momento.
Muchos pensaron que era una buena forma de entretenimiento. Pero lo que no sabían era que todo lo que estaba escrito en esas tablillas fragmentadas que habían sobrevivido hasta nuestros días era real.
No era un mito. Era una realidad que se había perdido con el tiempo, como la legendaria ciudad de la Atlántida.
Mientras William lloraba desconsoladamente, Heimdall dejó de tocar el Gjallarhorn.
El Guardián del Puente Bifrost ya había cumplido su papel. El ocaso de los dioses se acercaba y la batalla del Ragnarok estaba a punto de comenzar.

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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 628
Estás leyendo el capítulo 628 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 24 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 1016 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.