Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 426 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Will? ¿Pasa algo?” Est extendió la mano para tocarle la mejilla.
En el instante en que la mano cálida y suave rozó su piel, William, inconscientemente, contuvo el aliento al contemplar los hermosos ojos carmesí de su amada. Podía ver su reflejo en ellos y sintió un profundo orgullo, sabiendo que ella solo lo miraría con ojos llenos de cariño.
“Sí” respondió William con voz ronca. “Me estás volviendo loco.
Antes de que Est pudiera siquiera comprender lo que William quería decir con las palabras “volverlo loco”, se encontró pegada a su cuerpo mientras William la sujetaba en un fuerte abrazo.
William había equipado a Est con la clase de trabajo Íncubo para que experimentara lo que era compartir un momento íntimo con él. Sin embargo, dentro del cuerpo de Est existía una fuerza que parecía estar en conflicto con los poderes de la clase de trabajo Íncubo.
Este poder no perjudicaba a William, pues Est no lo consideraba un enemigo. Sin embargo, su cuerpo había sido bendecido por la diosa Astrid, imbuyéndolo de Poder Sagrado. Astrid pertenecía a la Facción Justa y Est era su devota seguidora.
Las facciones del Bien y del Mal se repelían naturalmente, y esto era lo que sucedía entre Est y William. El chico pelirrojo sentía un deseo irrefrenable de corromper a Est y conquistarla.
Era algo que no deseaba hacer, así que tuvo que reprimir esos deseos lascivos con su fuerza de voluntad. Finalmente, William decidió cambiar de subclase y el deseo de corromper a la belleza que tenía en brazos se desvaneció de inmediato.
El cuerpo de William de repente estuvo impregnado de un sutil brillo de luz que resonaba con el propio Poder Sagrado de Est.
“¿Will? ¿Qué te pasa? Estás pálido” Est lo miró con ansiedad.
William sonrió mientras acariciaba la cabeza de su amado, intentando recobrar la compostura. William se había equipado con su clase de Caballero Solar, perteneciente a la Facción Justa, y la incomodidad desapareció.
“Estoy bien” dijo William mientras abrazaba a Est con fuerza. “No te preocupes. Solo estaba…
"¿Justo?"
“¿Simplemente… de repente me dieron ganas de besarte otra vez?”
“Entonces bésame y no me asustes así.”
Est alzó la cabeza y cerró los ojos. Esperó a que William iniciara el beso porque le gustaba la sensación de que el mestizo tomara la iniciativa. Le hacía sentir que el amor que sentía por el chico era mutuo.
Est sabía que William solo estaba poniendo una excusa, pero no quería dejar escapar ese momento de intimidad. Había aguantado bastante y deseaba estar con William tanto como Ian y Wendy.
Solo ellos dos.
Sin sus retenedores.
Sin que nadie mirara.
Sin ningún obstáculo que le impidiera sentirse amada.
Aunque no podía entregarle todo a William debido a su diferencia de edad, estaba dispuesta a hacer todo lo posible por comprender lo que significaba convertirse en amante del chico al que había amado durante tantos años.
Aun sin la clase de trabajo de Íncubo, William era lo suficientemente hábil como para darle a Est lo que deseaba. Se besaron una y otra vez hasta que Est se encontró recostada sobre el mar en el Mundo Espiritual de William.
William la miraba con un amor y afecto sinceros.
Una vez más, William no necesitó la clase de trabajo de Íncubo para reconocer a la bella de cabello plateado como su amante. Bajó sus labios para besar la nuca de Est, lo que la hizo estremecer. La besó, la succionó y le dio un ligero mordisco, dejando una marca en su piel suave y pálida.
Pudo ver la piel de Est enrojecida por la marca del beso que le había dejado en el cuello. Quiso añadir algo más, pero decidió contenerse porque, si seguía pensando en ello, tal vez no podría evitarlo.
“Will” dijo Est mientras extendía los brazos para rodear la cabeza de William con ellos. “No te contengas. No soy un jarrón que se rompa fácilmente. Soy fuerte.
El par de ojos carmesí que lo miraban fijamente a los ojos verde claro de William hicieron que su corazón se acelerara. La pequeña conejita de nieve se le ofrecía, y el chico pelirrojo estaba a punto de transformarse en un lobo que la devoraría hasta no dejar rastro.
“Est…”
"¿Voluntad?"
“No digas esas palabras mientras me miras con esos ojos llenos de anhelo” dijo William mientras le daba un beso en la frente. “Es un crimen. No quiero ser un criminal y…
William le susurró algo al oído a Est, lo que provocó que esta se cubriera el rostro avergonzada.
“¿En serio, cómo puede mi amada ser tan adorable?”, pensó William mientras apoyaba la cabeza en el suave pecho de Est para sentir los latidos de su corazón. Aunque ambos seguían vestidos, el oído sensible de William podía percibir los palpitantes latidos de su amada.
También podía sentir su calor, su suavidad y la sutil fragancia de su cuerpo. William absorbió todo esto mientras se dejaba llevar por esos tiernos sentimientos que ambos compartían.
De repente, un par de manos suaves y delgadas se posaron sobre la cabeza de William y lo sujetaron en su lugar.
Los dos no hablaron, pues no hacían falta palabras. Est se sentía muy feliz porque por fin podía abrazar a William. No en su estado de inconsciencia, sino en un estado en el que él podía corresponderle.
Ella rezó para que, una vez terminada la guerra, William pudiera levantar la maldición que pesaba sobre su cuerpo. De esa forma, ambos podrían abrazarse, no solo en su mundo espiritual, sino también en el mundo real.
Hasta entonces, se aferraría a sus dulces besos y susurros de amor que le hicieron darse cuenta de que las palabras que su madre le había dicho hacía mucho tiempo eran, en efecto, ciertas.
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“Est, cuando el cielo se desploma, siempre habrá personas que darán un paso al frente y cargarán con el peso sobre sus hombros”, dijo Elizabeth con una sonrisa.
“¿Podré encontrarme con una persona así?” preguntó Est. Su rostro reflejaba una mezcla de duda y curiosidad ante la posibilidad de conocer a alguien capaz de obrar un milagro.
“Claro que sí” dijo Elizabeth entre risas. “Si eres tú, estás destinada a conocer a alguien así. Solo ten presente que si de verdad aparece en tu vida, más te vale… no lo sueltes ni un segundo y jamás dejes que se aleje de ti.

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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 426
Estás leyendo el capítulo 426 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 13 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 1028 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.