Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 388 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
William se encontraba frente al Simio Infernal Diabólico, sin apartar la mirada de los ojos de la Bestia Milenaria. En el pasado, el Simio había usado su abrumadora presión para dejarlo inconsciente con una sola mirada.
Ahora, aquella misma mirada penetrante se posó de nuevo sobre su cuerpo. Aunque la presión era la misma que recordaba, ya no era el mismo chico que se había topado con aquella Bestia por primera vez. Había librado numerosas batallas durante su estancia en la academia, lo que había fortalecido aún más su capacidad para resistir a oponentes poderosos.
“Bien” dijo el Mono Infernal Diabólico por telepatía. “Tus ojos tienen más fuerza ahora que la primera vez que nos vimos. Ahora dime, niño, ¿por qué has venido a verme?
William sabía que si el Mono Infernal Diabólico quería hacerle daño, sin duda no sería rival para él. Tenía la sensación de que ni siquiera Erchitu, el Buey Blanco Gigante que ahora formaba parte de su manada, sería lo suficientemente fuerte como para enfrentarse al Soberano del Bosque.
A diferencia de Erchitu y las demás bestias poderosas del continente, el Mono Infernal Diabólico no se vio afectado por el hechizo. Nacido en un lugar donde la miasma lo impregnaba todo, su cuerpo hacía tiempo que había superado los límites de las criaturas comunes, lo que lo hacía prácticamente inmune a los hechizos debilitadores.
“Vengo a pedir ayuda” respondió William tras ordenar sus ideas. Sabía que debía elegir sus palabras con cuidado para convencer a aquella poderosa bestia de que le prestara ayuda. “Estoy a punto de luchar contra la Organización responsable del Hechizo Continental, que ha convertido a todos los adultos del continente en estatuas. Si es posible, quisiera solicitar la ayuda de Su Excelencia para enfrentarlos.
El Mono Infernal Diabólico asintió, comprendiendo. “Ese hechizo fue verdaderamente poderoso. Jamás había visto uno de tal magnitud. Sin embargo, esto es un asunto entre humanos. No veo razón alguna para que luchemos. Además, ¿qué puedes ofrecernos para que aceptemos tu propuesta?”
William preveía que la negociación tomaría ese rumbo. Aunque poseía algunos tesoros, no estaba seguro de que el Soberano del Bosque se interesara por ellos. Por ello, decidió arriesgarse.
“¿Hay algo que Su Excelencia desee a cambio?” preguntó William.
Sabía que, como ser que ya había alcanzado el Rango Milenario, había muy pocas cosas que pudieran despertar su curiosidad.
“¿Ah, sí? ¿Me estás preguntando qué me gusta? Esto sí que no me lo esperaba.” El Mono Infernal Diabólico sonrió con una sonrisa malévola que hacía juego con su siniestra apariencia. “Creí que me ibas a presentar tesoros invaluables y me ibas a dejar elegir entre ellos.
“Aunque poseo esos tesoros, lo mejor será que le entregue a Su Excelencia lo que realmente desea. De esa manera, podré contar con su ayuda de todo corazón.”
“Inteligente. Pero la pregunta es: ¿eres capaz de darme lo que quiero?”
“¿Qué es lo que desea, Excelencia?”
El Mono Infernal Diabólico miró a William con expresión seria mientras reflexionaba sobre aquello que realmente deseaba poseer. Transcurrieron unos minutos en silencio, pero nadie en el claro pronunció palabra.
William, Ian y las demás criaturas del bosque esperaron a que el Mono Gigante dijera lo que quería. Finalmente, el Soberano del Bosque expuso su demanda. El semblante de William se tornó serio, pero no era el único.
Ian, Psoglav y el resto de los gobernantes del bosque miraron al Mono Gigante con asombro al escuchar su deseo.
“Quiero convertirme en humano.”
Cinco simples palabras.
Sin embargo, esas cinco palabras transmitían la gravedad del Simio Infernal Diabólico.
William no se atrevió a pedirle a la Bestia Milenaria que repitiera lo que acababa de decir, pues sabía que la respuesta sería la misma. Si alguien que desconociera el temperamento del Simio Infernal Diabólico escuchara esta petición, sin duda se reiría a carcajadas.
¿Por qué? Porque era una petición ridícula. Una petición que parecía imposible.
Pero nadie en el claro se atrevió a reír. Sabían que la Bestia Milenial les quitaría la vida en cuanto le faltaran al respeto.
Tras unos minutos de silencio, William respiró hondo y le hizo una pregunta al simio gigante.
“Excelencia, solo quiero confirmar algo” dijo William mientras miraba fijamente al Soberano del Bosque con expresión seria. “¿Solo desea poder adoptar forma humana, o realmente quiere convertirse en un humano?
El Mono Infernal Diabólico respondió con firmeza y sin dar lugar a negociaciones: “Un verdadero humano. Sin embargo, deseo conservar el poder que poseo. Si puedes lograrlo, arriesgaré mi vida para ayudarte en tu petición”.
“Excelencia, ¿puedo preguntarle por qué desea convertirse en humano?”
No necesitas saberlo.
El Simio Infernal Diabólico tenía un tono definitivo. William sabía que pedir más podría poner en peligro sus posibilidades de poder pedirle ayuda. Ahora que la Bestia Milenaria había expuesto sus condiciones, era hora de que encontrara la manera de hacerlas realidad.
'Sistema, ¿hay alguna manera de hacer esto?'
[Anfitrión, si usamos la Tienda Divina, sin duda podemos hacerlo. Sin embargo, el costo no será inferior a 100.000 Puntos Divinos, cantidad que actualmente no tenemos.]
William suspiró para sus adentros. Los dioses del templo le acababan de prestar un millón de Puntos Divinos. Su rostro no era lo suficientemente aguerrido como para pedir más.
“Excelencia, no puedo acceder a su petición” respondió William con sinceridad.
La expresión del Mono Infernal Diabólico permaneció impasible. No esperaba que William accediera a su petición. Si fuera fácil, ya se habría transformado en humano hacía mucho tiempo.
“Entonces no tenemos nada más de qué hablar” afirmó el Simio Infernal Diabólico. “Cuando encuentres la forma de convertirme en humano, sabrás dónde encontrarme. Hasta entonces, tendrás prohibido regresar a este bosque.
El simio gigante estaba a punto de marcharse cuando se le ocurrió una idea. “Si alguno de los gobernantes del bosque, aparte de Psoglav, desea acompañarte, se lo permitiré. Sin embargo, una vez que decidan unirse a ti, ya no serán bienvenidos en mi dominio”.
Las Bestias del bosque miraron a su Soberano, y el Simio Gigante solo resopló levemente antes de alejarse. Ya había dicho todo lo que quería decir. Tanto si los Soberanos del Bosque querían unirse a William como si no, él ya les había dado su permiso explícito a cambio de ser expulsados de su Dominio para siempre.
Los gobernantes del bosque, que planeaban negociar con William, vacilaron debido al ultimátum de su soberano. Francamente, estaban satisfechos con su estilo de vida actual. Simplemente envidiaban el aumento de poder y rango de Psoglav gracias a los recursos que le proporcionaba el muchacho pelirrojo.
Ahora todos tenían que tomar una decisión difícil.
¿Deberían unirse a William y arriesgarse?
¿O debían quedarse donde estaban a salvo y donde podían vivir sus vidas sin tener que luchar contra oponentes fuertes?
Las Bestias reflexionaban sobre las respuestas a esas preguntas mientras el Medio Elfo permanecía inmóvil. Solo Psoglav sonreía de oreja a oreja. Naturalmente, ya conocía la respuesta, pero no tenía intención de decir nada.
Para él, cuanta menos competencia tuviera, más beneficios obtendría al permanecer al lado de William. Como primer socio comercial demoníaco del muchacho, ¡Psoglav no tenía ninguna intención de compartir sus recursos con nadie!
Tenía la esperanza de que sus camaradas del bosque se rindieran. De esa forma, podría alcanzar el Rango Centenario en un futuro no muy lejano. Al fin y al cabo, él no era como los demás gobernantes del bosque.
No quería quedarse en un lugar pequeño el resto de su vida. Psoglav también deseaba recorrer el mundo. Era una Bestia Demoníaca con sed de conquista. Si bien prefería ir a lo seguro y mantenerse alejado de situaciones peligrosas, eso no significaba que fuera un cobarde.
Solo esperaba el momento oportuno para abrir sus afilados colmillos y atacar… ¡para matar!

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Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 388
Estás leyendo el capítulo 388 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 13 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 1028 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.