Leer Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) Capítulo 163 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Se oía el chapoteo del agua mientras William nadaba en el lago. El agua era tan clara y limpia que William podía ver los coloridos cristales brillantes en el fondo. Aunque el agua estaba un poco fría, a William no le importó.
Necesitaba refrescarse porque los pensamientos que le daban vueltas en la cabeza le estaban provocando dolor de cabeza. Después de nadar libremente durante quince minutos, relajó el cuerpo y se dejó flotar en la superficie del agua.
Era la primera vez que se sentía tan relajado y en paz desde que ingresó en la Real Academia Hellan. El chico pelirrojo se sentía tan a gusto que se quedó dormido flotando en el agua.
Wendy, que lo observaba desde la orilla del lago, no sabía si reír o llorar ante lo sucedido. Llevó a William a su "rincón secreto" para pasar tiempo a solas con él. Sin embargo, el niño estaba más interesado en nadar que en hablar con una chica guapa como ella.
“Es la primera vez que veo a alguien dormir flotando en un lago” murmuró Wendy incrédula. “¡Oh, no! ¡Podría ahogarse si no hago algo!
Wendy estaba dividida. Por un lado, no quería perturbar el sueño de William; por otro, le preocupaba que su ídolo pudiera ahogarse si dejaba que las cosas siguieran como estaban.
Al final, apretó los dientes y decidió usar su segunda habilidad.
Wendy agitó levemente la mano y el agua alrededor de William se onduló. Pronto, el medio elfo fue arrastrado lenta pero inexorablemente hacia la orilla. Wendy era una maga de doble afinidad. Su mayor fuerte era la manipulación del metal, y el otro, el control del viento.
Irónicamente, su afinidad con el viento solo le permitía usar magia hasta el primer círculo. Lo máximo que podía hacer era crear aspas de viento y manipularlo para realizar tareas sencillas… como llevar a un apuesto mestizo de elfo, semidesnudo, de vuelta a la orilla.
William tenía un cuerpo bastante delgado y tonificado para su edad. No tenía músculos muy definidos, pero su físico irradiaba fuerza y potencia. Incluso se podía apreciar el contorno de sus abdominales mientras flotaba a un metro de Wendy.
Por suerte, el chico aún llevaba pantalones, o Wendy se habría desmayado de la vergüenza. Al ver que su ídolo estaba a salvo, Wendy decidió extender una manta donde estaba sentada y esperó a que William despertara.
Pasó una hora y, finalmente, William abrió los ojos. Lo primero que notó fue un leve dolor en el hombro izquierdo. Al girar la cabeza para ver qué le causaba la molestia, lo primero que vio fue un mechón de pelo rubio.
Todavía estaba medio dormido, así que tardó un rato en darse cuenta de lo que era. Wendy estaba acostada a su lado y sus manos se aferraban a su brazo. Dormía profundamente y una sonrisa se dibujaba en su rostro dormido.
El cuerpo de William se tensó de inmediato al ver aquella escena. El terror lo desvaneció por completo mientras se examinaba apresuradamente el cuerpo.
“Todavía llevo los pantalones puestos”, pensó William mientras se miraba el cuerpo. Luego miró a Wendy. “Ella sigue vestida. Lo que significa que no ha pasado nada”.
El chico pelirrojo se palmeó el pecho con la mano derecha, aliviado. Lo último que recordaba era nadar en el lago, sentirse cómodo y en paz. También recordaba que le daba sueño mientras flotaba en el agua.
El pastor no recordaba nada más allá de ese momento, así que supuso que Wendy decidió llevarlo de vuelta a la orilla por su propia seguridad.
“Fui descuidado”, pensó William mientras miraba a la indefensa dama a su lado.
Wendy tenía apenas quince años, y sin embargo, su cuerpo se desarrollaba como debía. Si William no hubiera estado con su hermosa ama, Celine, durante cuatro años, quizá ya habría contemplado con lascivia a la bella durmiente a su lado.
William suspiró, reprochándole a Wendy en silencio. La chica confiaba tanto en los demás que le preocupaba su seguridad. Si hubieran sido otros chicos, en lugar de William, Wendy quizá ya habría sufrido pérdidas por su descuido.
“Mejor le recuerdo que no confíe tanto en la gente, sobre todo en la del sexo opuesto”, pensó William mientras negaba con la cabeza con impotencia. Luego, con delicadeza, apartó las suaves manos que le sujetaban el brazo para poder ponerse ropa adecuada.
Wendy frunció el ceño en el momento en que perdió el contacto con el brazo de William, pero mantuvo los ojos cerrados y la respiración tranquila.
Justo en el momento en que William terminó de vestirse, Wendy comenzó a moverse.
La guapa rubia alzó la cabeza y miró a su alrededor con expresión aturdida. William sonrió y se agachó para mirarla a los ojos.
“Buenos días, bella durmiente.”
“Buenos días, señor William.”
Wendy bostezó y luego levantó las manos para hacer unos estiramientos suaves. Estaba en medio del estiramiento cuando se dio cuenta de algo importante.
“¡Cabeza de H!” tartamudeó Wendy mientras se apresuraba a levantarse. Debido a su movimiento, sus piernas cedieron y cayó hacia atrás.
Afortunadamente, William fue un paso más rápido y la sujetó para evitar que se cayera.
“Lo siento, fue culpa mía” se disculpó William. “¿Te asusté?
“N-No. Solo me sorprendí, señor William” respondió Wendy mientras se llevaba una mano al pecho en un intento por calmar el corazón que latía con fuerza en su interior.
“¿Puedes ponerte de pie?” preguntó William.
“N-No” respondió Wendy. “Todavía siento las piernas débiles y temblorosas.
“No hay nada que hacer. Primero sentémonos.”
"Bueno."
Una vez que ambos estuvieron debidamente sentados, William le agradeció formalmente a Wendy por haberlo traído de vuelta a la orilla. También admitió haber hecho algo estúpido y la felicitó por su ingenio.
Wendy escuchó los elogios y la gratitud de Williams con una sonrisa. Había logrado calmarse y decidió aprovechar la oportunidad para conocer a ese misterioso mestizo que le aceleraba el corazón.
“Señor William, ¿podría contarme más sobre usted?” preguntó Wendy. “¿De verdad es pastor? ¿Cómo se llama su pueblo natal? ¿Tiene hermanos o hermanas? ¿Tiene pareja?
Wendy hizo una avalancha de preguntas. Incluso añadió al final la pregunta que más le intrigaba.
William organizó sus ideas mientras preparaba sus respuestas a la pregunta de Wendy. Ya se había dado cuenta de que Wendy era bastante diferente de su hermano mayor, Spencer.
Spencer era una persona tranquila y serena, que guardaba la mayoría de sus pensamientos en su interior. Solía mostrar un rostro sereno y solo reaccionaba cuando se trataba de Drake o de cualquier asunto relacionado con su hermana gemela.
Wendy, en cambio, era una persona muy directa. Expresaba sus emociones con facilidad y era muy fácil leer sus pensamientos. Aun así, a William no le desagradaba ese tipo de persona. Observó sus brillantes ojos azules, llenos de expectación y un ligero toque de ansiedad.
En lugar de responder a su pregunta, William comenzó a hablarle de su ciudad natal, Lont.
“Crecí en el pueblo de Lont, situado en el extremo occidental del Reino de Grecia” dijo William con una sonrisa. “La vida allí es sencilla, algo muy típico de quienes viven en el campo. Aun así, es un lugar muy querido para mí.
William hizo una pausa mientras contemplaba la aurora boreal que danzaba sobre el lago.
“Durante toda mi infancia, siempre estuve al cuidado de mi mamá Ella, mi tía Anna, mi tío Mordred, mi abuelo James y mi tía Helen. Mi padre es… bueno, es complicado, y mi madre está en un lugar muy lejano.”
William no sabía por qué le contaba esas cosas a Wendy. Era como si se estuviera desahogando y dejando que los sentimientos que había estado reprimiendo en su interior salieran a la superficie.
“Cuando tenía un año, mi abuelo James le escribió una carta a un amigo y decidió hacer de casamentero”, dijo William con tono de impotencia. “Para mi sorpresa, su amigo aceptó la propuesta y me prometió a su nieta, que es un año mayor que yo”.
Wendy sintió un repentino dolor en el pecho y, sin darse cuenta, apretó los puños. William no lo vio, porque no tenía por qué verlo. La joven sentada a su lado era una persona directa que expresaba sus sentimientos abiertamente.
En su vida pasada, William fue un romántico empedernido. No se arriesgaba y tenía el valor de perseguir su amor hasta que era demasiado tarde. Por eso, era bastante sensible a los sentimientos de los demás en lo que respecta al amor.
Le resultó bastante fácil darse cuenta de que la joven parecía estar enamorada de él, pero William era alguien que había vivido dos vidas. Aún no había superado su primer amor, Belle, y la culpa que sentía hacia su Amo le impedía tomar en serio los sentimientos de Wendy.

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Estás leyendo el capítulo 163 de Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela), un novela. «La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, sólo la Luz puede hacerlo» dijo la Diosa Amaltheia mientras estrechaba a William en su amoroso abrazo. «El odio no puede expulsar al odio, sólo el Amor puede hacerlo».… Este capítulo tiene publicado el 2 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Reencarnado con el sistema más fuerte (Novela) tiene 1004 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.