Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 95 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Otros dos días pasaron.
Con la salida del primer grupo de magos organizados por la Asociación hacia el Imperio del Amanecer, la cooperación entre ambas facciones se dio por iniciada oficialmente.
La colaboración entre la nación del único Dios Verdadero vivo y la facción más grande de la era moderna, ¿qué clase de cambios traería al panorama mundial?
El descenso del Señor del Amanecer al plano terrenal, ¿significaba que los dioses estaban a punto de regresar?
Si todas las deidades en el Reino Astral volvieran, ¿regresaría el mundo a aquella era opresiva donde la voluntad divina lo decidía todo?
Nadie lo sabía con certeza.
Las grandes potencias y diversas razas solo podían depositar sus esperanzas en esta alianza, aguardando a que los magos enviados al Imperio del Amanecer descubrieran algún indicio.
A fin de cuentas, comparada con la sofocante Era de los Dioses, la mayoría prefería con creces los tiempos actuales, donde cada uno era dueño de su propio destino.
Entre tantas fuerzas poderosas, tal vez únicamente la Iglesia del Dios de la Riqueza anhelara el retorno de su respectiva deidad.
Mientras tanto...
Sobre el puente de nubes que conectaba la Isla Celestial con la ruta hacia el Imperio de Santa Cruz, Avia, Irene White y la doncella caminaban tras los pasos de Ye Tu.
Aunque todavía faltaban unos días para cumplir la quincena acordada, él debía dirigirse primero a una iglesia no contaminada dentro de las fronteras de Santa Cruz, donde descendería el avatar de la Diosa de la Luz.
"¿Quieres que te reserve los boletos?", ofreció Avia.
Tras dos días, los efectos de la extraña píldora al fin se habían desvanecido.
No solo había desaparecido el rubor de su piel, sino que su resistencia física había aumentado considerablemente.
Antes apenas era un poco más resistente que una persona común, pero ahora... las armas forjadas con materiales ordinarios y sin infusión de maná ya no eran capaces de perforar su piel.
Si uno ignoraba los efectos secundarios, había que admitir que la píldora era de excelente calidad.
"No hace falta", sonrió Ye Tu. "Mi voluntad me lleva a donde mi mente apunta."
"¿Te refieres a esa técnica donde desapareces en un parpadeo con un 'zas'?"
"Exacto."
"¿Podrías enseñármela?"
De todas las habilidades posibles, esta era la que más anhelaba aprender. Si la dominaba, podría viajar a donde quisiera sin gastar una sola moneda en transporte; la sola idea le parecía maravillosa.
"Aprender puedes, pero no ahora."
"¿Eh?"
"Como mínimo, tendrás que esperar a convertirte en un Dios Verdadero."
Avia: "..."
'¿Un Dios Verdadero?'
'Me tienes en muy alta estima, ¿verdad?'
"¿Aproximadamente cuándo estarás de regreso?", preguntó Irene White.
"No tengo un tiempo exacto, pero no debería demorar demasiado."
Todo dependía de cuánto tiempo le tomara resolver el asunto allí.
Acto seguido, Ye Tu se detuvo y se volvió hacia la sirvienta.
"Ve más a la biblioteca a leer y evita esos libros indecorosos."
"..." La sirvienta parpadeó. "Entendido."
¡Había decidido llevarse los libros a la biblioteca para leerlos allí!
Qué remedio; los libros serios simplemente no eran tan entretenidos como los indecorosos.
"Bien, regresen."
Tras decir esto, la figura de Ye Tu se desvaneció en el aire de forma abrupta.
Avia pestañeó varias veces y agitó la mano hacia el frente, sin tocar absolutamente nada.
'¿De verdad se fue así sin más?'
Al menos antes daba un paso hacia adelante.
"Vámonos."
Irene White se dio la vuelta para regresar, y Avia se apresuró a seguirla.
"¿Vas a volver a preparar postres?"
"No."
"¿Entonces por qué tienes tanta prisa por volver?"
"A perfeccionar mis habilidades con la espada."
El arma compañera de \[Pluma de Escarcha\] era un hacha gigante, y ella estaba acostumbrada a luchar con hachas gigantes.
Pero dado que ahora poseía la \[Espada de Escarcha\], naturalmente debía esforzarse mucho más en dominar el arte de la espada.
"Si te interesa, puedes entrenar conmigo."
Se refería al manual de esgrima que le había entregado Ye Tu.
"No, no, paso", Avia negó con la cabeza apresuradamente.
Aún recordaba vívidamente que el arma que esta mujer solía empuñar era más alta que ella misma.
Por mucha resistencia física que hubiera ganado gracias a la píldora...
¿Entrenar con semejante monstruo? ¡Eso sería buscar sufrimiento puro y duro!
"Puedes buscar a la sirvienta para que entrene contigo."
Imperio de Santa Cruz.
En la frontera, un pueblo abandonado, desolado, remoto e incluso carente de nombre...
Llamarlo "pueblo" era ser demasiado generoso; por su tamaño, apenas clasificaba como una pequeña aldea.
Una niebla densa lo envolvía todo, reduciendo drásticamente la visibilidad.
A simple vista no se percibía rastro alguno de vida; la aldea entera estaba sumida en un silencio sepulcral, opresivo en exceso.
En el mismo centro del lugar.
Dos personas se hallaban sentadas alrededor de una fogata; la madera crepitaba al arder, mientras el aroma a carne emanaba de una olla de hierro suspendida sobre las llamas.
Glup...
El sonido de alguien tragando saliva resonó con inusual claridad en medio del mutismo del entorno.
El individuo en cuestión era un saco de huesos famélico, con las cuencas de los ojos hundidas, dando la impresión de ser una simple capa de piel estirada sobre un esqueleto a punto de desmoronarse con la primera ráfaga de viento. Iba envuelto únicamente en una burda túnica confeccionada con piel de oso.
"Espera un poco más."
Quien habló llevaba una armadura pesada de color blanco y dorado, con una suave y larga cabellera negra cayéndole sobre los hombros.
A su lado descansaba una espada larga de hueso cubierta de intrincados grabados carmesí y púrpura.
Aún más llamativo era el ojo vertical de un blanco plateado que se abría en medio de su frente, como si poseyera la facultad de escrutar a través de todas las ilusiones.
【Nombre: Lorne Fisher】 【Edad: 21】 【Profesión: Portador de la Espada Secreta (Nivel 3)】 【Método de Cultivo: 《Capítulo de la Espada Secreta del Dao Supremo》】 【Habilidades: Atracción del Deseo, Secreto del Dao (Inhabilitado), Simplicidad Sin Nombre】 【Tasa de Corrupción: 6%】
¡Así es!
Ese individuo era Lorne.
Al ignorar por completo la serie de convulsiones políticas ocurridas en el Imperio del Amanecer, creía que la Iglesia aún continuaba dándole caza, por lo que no había dejado de huir.
Tres días atrás logró cruzar la frontera e infiltrarse en el territorio del Imperio de Santa Cruz.
"Si te lo comes así tal cual, tu cuerpo no lo soportará."
Dicho esto, Lorne extrajo de su zurrón de piel de oso la mitad de una flor de loto que parecía esculpida en jade blanco, y la arrojó directamente a la olla de caldo.
El loto blanco se disolvió en el instante en que tocó el líquido.
En un abrir y cerrar de ojos, la totalidad del caldo adquirió un tono blanquecino y lechoso, desprendiendo una fragancia embriagadora.
Con solo aspirar el aroma —carente de cualquier nota rancia o nauseabunda—, la fragancia descendió por las vías respiratorias, propagando una cálida corriente a través de los órganos internos.
Aquel hombre famélico sintió cómo cada centímetro de su carne y sangre parecía estallar de júbilo; a pesar de tener el estómago completamente vacío, experimentó la reconfortante sensación de estar "saciado".
Su mirada cambió de golpe, combinando asombro y reverencia temerosa.
"Mi señor, ¿acaso usted es...?"
"Come."
Lorne lo interrumpió, sirviéndole un tazón de caldo y entregándoselo.
"¡Sí, mi señor! ¡Muchas gracias!"
Aquel hombre enjuto, sobrecogido de reverencia, se apresuró a tomar el tazón entre sus manos temblorosas.
Evidentemente, había confundido a Lorne con algún Noble de Sangre Divina caído en desgracia.
Según sus limitados conocimientos, solo un altivo Noble de Sangre Divina, bendecido desde la cuna, poseería tesoros tan prodigiosos.
Lorne permaneció en silencio.
Sin embargo, no pudo evitar suspirar para sus adentros.
Durante su fuga, había recorrido innumerables lugares y presenciado todo tipo de desdichas.
Antes creía que los plebeyos de las regiones más apartadas del Imperio del Amanecer, oprimidos y expoliados por los obispos y párrocos locales, vivían en condiciones deplorables.
Hasta que puso un pie en el Imperio de Santa Cruz.
En el Imperio del Amanecer, por muy precaria que fuera la situación de la gente en las zonas rurales, al menos tenían algo que llevarse a la boca.
A fin de cuentas, el Señor del Amanecer requería fieles para cosechar su devoción.
Pero en este Imperio de Santa Cruz...
La gente común recibía un trato inferior al de los perros callejeros; el mero hecho de sobrevivir ya constituía un lujo inalcanzable.
"Qué país tan putrefacto hasta los cimientos."
En ese preciso instante...
"Nos encontramos de nuevo, pequeñín."
La silueta de un hombre comenzaba a perfilarse gradualmente de entre la espesa niebla.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 95 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.