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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¿Así sin más se marchaba? Lorne dudó por un instante y miró a su alrededor. Solo se veían hojas marchitas mecidas por la brisa fresca, mientras que en el césped a ambos lados de la calle, unas cuantas flores blancas se mecían suavemente con el viento. Más allá del prado se alzaban imponentes edificios que parecían brotar de la misma tierra en una sola pieza armónica, con relieves dorados de la flor de la corona matutina resplandeciendo bajo la luz del sol. Sha... Sha... No muy lejos, el roce rítmico de una escoba barriendo la calzada llegó hasta sus oídos. Todo lo ocurrido momentos antes parecía haber sido solo una alucinación; daba la impresión de que jamás hubiera sucedido nada. Al instante siguiente, con un leve pensamiento, ante sus ojos emergió la pantalla de luz celeste y semitransparente que registraba sus datos personales. La observó fijamente durante unos segundos, cerró los ojos y, utilizando el método de "visión interna" descrito en la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo, examinó su cuerpo. Confirmó que aquella energía helada y siniestra estaba ahora recubierta por una capa cálida, suave y resplandeciente como el alba. De verdad era real... Tras respirar hondo, Lorne se obligó a dejar de darle vueltas al asunto. Esbozó una sonrisa idéntica a la habitual y echó a andar hacia Una, que seguía barriendo la calle a poca distancia. "¡Tía Una!" Una se detuvo en seco y se giró apresuradamente. Al ver la alta silueta que se aproximaba, una chispa de sorpresa y alegría brotó en sus viejos y cansados ojos. "Tranquila, tía Una, ya estoy bien..." Antes de que terminara la frase, una emocionada Una le agarró la muñeca con fuerza, al borde de las lágrimas. Había visto crecer a Lorne; en su corazón, no era diferente de un hijo propio. "Gracias a mi Señor, alabado sea el Señor..." La sonrisa de Lorne se congeló un instante, pero prefirió guardar silencio. Sabía muy bien cuán devota era la fe de la tía Una hacia el Señor. Cuando decidió quedarse, además del miedo a lo desconocido en el exterior, una gran parte del motivo había sido precisamente ella. "¡Gracias! ¡Gracias a Su Gracia Eriel, que de verdad te rescató!" ¿Eriel? ¿Lo había rescatado? ¿Acaso él no estaba a salvo desde el principio? Lorne se quedó perplejo, pero mantuvo la compostura sin revelar nada en el rostro. "Tía, ese tal señor Eriel..." Tras indagar con preguntas indirectas, Lorne por fin desentrañó el meollo del asunto. Eriel era un sacerdote del Alba de primer rango de la Iglesia del Alba. La noche anterior, en la zona de construcción, Una había presenciado con sus propios ojos cómo se llevaban a Lorne bañado en sangre. En su desesperación y sin saber a quién recurrir, sacó todos los ahorros de su vida y buscó a Eriel para rogarle que salvara a Lorne. "Así que fue por eso." Lorne fingió comprenderlo de repente, pero en el fondo de sus ojos cruzó un destello de frialdad glacial. ¡Eriel, se acordaría de su nombre! "Sin falta iré a visitarlo en persona para expresarle mi más sincero agradecimiento a Su Gracia Eriel." "¡Claro que sí!" Una no sospechó absolutamente nada. ... ... Poco después. Lorne terminó de ayudar a Una a barrer la calle y se sentó junto al camino, comiendo un trozo de pan que iba partiendo con las manos. Aún dudaba. Solo cuando se llevó el último bocado a la boca, se sacudió las manos y se puso de pie: "Tía, tengo una noticia que darle." A más tardar esta misma tarde vendrían los sacerdotes. Para entonces la tía Una se enteraría de todos modos, así que era mejor hablarlo con claridad desde ya. "¿Qué ocurre, muchacho?" Quizá por el alivio de ver a Lorne sano y salvo, Una se mostraba especialmente contenta. "La iglesia va a colocar un pilar sagrado cerca de aquí." Una se quedó atónita, y enseguida se entusiasmó aún más. "¡¿De verdad?!" Para ella, tener la dicha de contemplar un milagro divino día y noche era un honor supremo. "De verdad, pero...", Lorne vaciló un instante, "todos los habitantes de la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente tendrán que desalojar." La sonrisa en el rostro de Una se congeló, y en su mirada asomó una profunda confusión. "Pero no se preocupe. Muy pronto me convertiré en sacerdote, y para entonces nos mudaremos a otro sitio." Todavía no tenía la capacidad de conseguirle el estatus de residente oficial. Sin embargo, seguir viviendo como hasta ahora no sería ningún problema; a lo sumo, solo cambiarían de rincón. La Santa Sede era inmensa y los residentes indocumentados no se contaban con los dedos de una mano; nadie ofendería a un sacerdote del Alba por una nimiedad semejante. "De acuerdo..." Una esbozó una sonrisa forzada. ... ... Por otra parte. "Ye Tu." Nada más volver, Ye Tu se encontró con Evia luciendo una expresión como si hubiera visto a un fantasma. "Tu sirvienta parece que se ha estropeado." Señaló hacia el tejado. Allí arriba estaba la doncella marioneta, parada en lo alto con una escoba en la mano y mirando a la lejanía con una amplia sonrisa. Aquella escena... Le resultaba bastante familiar. Si la sonrisa fuera un poco más natural y la ropa bastante más escasa, encajaría a la perfección con cierta imagen. "Le pregunté qué hacía y me contestó que estaba estudiando." Evia bajó la voz y luego se tocó la cabeza con el dedo índice. "¿No deberías repararle algo ahí arriba?" Ye Tu la miró de reojo. "Ella está bien, solo ha estado leyendo libros poco decentes." ¿Libros poco decentes? Evia parpadeó, sin comprender del todo. La doncella en el tejado advirtió el regreso de Ye Tu en ese momento y, con un salto ligero, descendió desde la cornisa. Saltar desde semejante altura, ¿no dejaría ver lo que había debajo de la falda? ¿Llevaría medias negras o blancas? Consumida por la curiosidad, Evia alzó la vista deprisa, solo para descubrir que la escena no ofrecía el espectáculo que esperaba. El amplio y suave dobladillo de la falda parecía fundido en hierro, sin moverse ni un milímetro durante la caída. Vaya. ¡Hasta la falda desafiaba la gravedad! Sintió una leve decepción. "Mi señor, señorita Evia", saludó la sirvienta con una leve sonrisa. Hizo girar la escoba entre sus manos y finalmente la sujetó detrás de la espalda, como si empuñara algún tipo de arma de asta. Evia: "..." ¿De verdad no valdría la pena revisarle los engranajes? Medio minuto después. Ambos se sentaron junto a la mesa del balcón, con el té negro recién preparado por la doncella entre ellos. En vista del comportamiento errático que acababa de mostrar la marioneta, Evia no se atrevía a probar ni una gota. Solo cuando vio a Ye Tu tomar un sorbo, se quedó tranquila, agarró la taza y se la bebió de un trago. "Dime, ¿a qué has venido a buscarme?", fue directo al grano Ye Tu. Evia hizo una pausa: "En realidad no es gran cosa, solo que el presidente de la asociación quiere reunirse contigo." Su maestra lo había mencionado de paso anoche cuando se comunicaron, pidiéndole que le transmitiera el recado. Incluso añadió que si se le olvidaba, no pasaba nada. Eh... ¿Cómo iba a dejarlo pasar solo por olvidarse? ¡Tratándose de un encargo de su maestra, por supuesto que debía cumplirlo al pie de la letra! "¿Por qué tanto entusiasmo esta vez?" Cuando Daphne pidió reunirse anteriormente, a esta chica casi se le leía el disgusto pintado en la cara. "Para nada, solo estoy transmitiendo las intenciones del presidente." Con el presidente ni siquiera tenía tanta confianza. Si se reunía con Ye Tu, ella aprovecharía de paso para preguntar por el asunto de su "compensación". Al fin y al cabo, ¿se la iban a dar o no? "¿Y bien? ¿Vas a ir a verlo?" "No." ¿Eh? "¿Por qué? Cuando mi maestra te invitó, ¿no aceptaste de inmediato y sin dudar?" ¿Por qué con el presidente salía con una negativa? "Respecto a por qué acepté antes...", sonrió Ye Tu con calma. "Siempre decías que tu maestra era muy hermosa; a mí también me dio curiosidad, así que por supuesto tenía que ir a verla." (っ°Д°;)っ Al ver a Evia completamente pasmada, Ye Tu volvió a levantar su taza y bebió otro sorbo de té. Aquellas palabras, desde luego, llevaban un gran componente de broma. En cuanto al porqué de negarse a ver al presidente... Principalmente, aún no era el momento adecuado. Cuando llegara la ocasión propicia, acudiría de forma natural junto a Irenevet a encontrarse con él. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 46

Estás leyendo el capítulo 46 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.