Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 44 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Aún te acuerdas de mí? Soy Arenz."
Caminó a paso ligero hacia la cama y sostuvo con sumo cuidado a Lorne, quien intentaba ponerse de pie.
Semejante actitud dejó a Lorne completamente perplejo.
'¿Acaso este tipo también fue contaminado por el sendero inmortal y se le quemó el cerebro?'
"Dentro de un tiempo comenzarás tu aprendizaje de las artes divinas. Si hay algo que no entiendas, ven a preguntarme cuando quieras."
"..."
Vaya, así que era por eso.
Lorne se quedó sin palabras, pero Arenz no le dio la menor importancia.
La última vez, Lorne no era más que un Guerrero de la Luz Sagrada sin ningún futuro por delante, alguien destinado a pertenecer a una clase social distinta a la suya.
Valía la misma lógica de siempre: los sacerdotes eran sacerdotes, y los Guerreros de la Luz Sagrada eran Guerreros de la Luz Sagrada.
Como honorable sacerdote, ¿acaso ignorar a un simple Guerrero de la Luz Sagrada no era la cosa más normal del mundo?
Pero ahora el panorama era diferente.
Con la promesa de Su Eminencia Declan, Lorne ya podía considerarse prácticamente un sacerdote en reserva.
Al ser ambos sacerdotes, Lorne se había ganado el derecho a hablar de igual a igual con él.
Además, el propio Arenz había ascendido en su momento desde las filas de los Guerreros de la Luz Sagrada; siendo de la misma calaña, era natural que se dieran una mano.
Y si de paso conseguía ganarse un poco de favor ante los ojos de Su Eminencia Declan, miel sobre hojuelas...
¡Ejem!
Fue así como, con la ayuda de Arenz, Lorne no tardó en colocarse la armadura estándar de Guerrero de la Luz Sagrada recién enviada por la iglesia.
"Como todavía eres un Guerrero de la Luz Sagrada, tendrás que conformarte por el momento", lo consoló Arenz. "Pero descuida, en cuanto empieces con el estudio de las artes divinas, no tendrás que volver a ponerte esta chatarra."
Sinceramente consideraba que ese flamante conjunto de armadura reglamentaria no estaba a la altura de Lorne, quien pronto se convertiría en sacerdote.
Vaya que era...
Una discriminación descarada y sin tapujos.
"Entiendo", asintió Lorne levemente.
Aunque no tenía muchas ganas de involucrarse demasiado con este individuo, tampoco era prudente romper relaciones de golpe en este momento.
Al fin y al cabo, los detalles sobre los "sacerdotes" aún debían salir de su boca.
"Me gustaría saber un poco más acerca de los sacerdotes, ¿podrías contarme?..."
Si existía la oportunidad de convertirse en sacerdote, ¿quién querría seguir siendo un Guerrero de la Luz Sagrada?
Él no era la excepción.
"Sin problema", sonrió Arenz.
¡Así se hablaba!
"Ven, te acompaño a la salida y te lo cuento por el camino."
...
...
Los sacerdotes del Alba.
Una profesión trascendente de origen divino, marcadamente distinta a la de los Guerreros de la Luz Sagrada y mucho más inclinada hacia la categoría de los lanzadores de conjuros.
En los inicios del sendero de lo trascendente, la fuerza espiritual de un sacerdote del Alba de determinado rango superaba con creces a la de un mago de su mismo nivel, e incluso la intensidad del poder sagrado del Alba que canalizaba era muy superior a la que cualquier mago contemporáneo pudiera igualar.
Dicha brecha solo comenzaba a cerrarse cuando un mago alcanzaba el rango de Gran Archimago y experimentaba una metamorfosis espiritual.
Además de contar con una potencia inicial mucho más alta, la velocidad a la que crecía el poder sagrado de un sacerdote del Alba dejaba atrás a la de cualquier otra profesión trascendente.
Sin embargo, el precio a pagar...
Era que su esperanza de vida no aumentaba en lo absoluto.
Así era.
Los sacerdotes del Alba no extendían su longevidad por el hecho de volverse más fuertes.
Incluso el mismísimo Papa del Alba, la cúspide indiscutible de esta senda trascendente, tenía una vida útil de apenas un siglo, idéntica a la de un simple mortal.
Por supuesto, para la gran mayoría de los sacerdotes del Alba, la descomposición del cuerpo físico no representaba el final de la vida.
Una vez que la carne se pudriera, sus almas, purificadas por el poder sagrado del Alba, ascenderían a los cielos para bañarse por toda la eternidad bajo la luz de su Señor.
"Mi Señor es testigo de mi devoción. Cuando mi cuerpo se consuma, no cabe duda de que bajo la luz divina alcanzaré la paz eterna."
Fuera del Tribunal Sagrado.
Arenz lucía una mirada fanática y un tono desbordante de devoción e idealismo.
Lorne, en cambio, sentía que aquello sonaba cada vez más turbio mientras más escuchaba.
Un cuerpo físico indistinguible del de una persona corriente, una esperanza de vida que no aumentaba ni un solo año, y una fuerza mental apenas superior a la de la gente común...
¿A esto lo llamaban trascendencia?
Había que tener en cuenta que, con solo dominar el primer estrato de la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo, él podría vivir ciento veinte años libre de cualquier enfermedad.
Y si completaba los nueve estratos, forjando de verdad los cimientos de la trascendencia, su esperanza de vida alcanzaría los trescientos años.
Se mirara por donde se mirara, el camino que recorría ahora no admitía comparación alguna con el de un sacerdote del Alba.
Y encima...
¿Eso de que tras podrirse el cuerpo, el alma purificada por el poder sagrado ascendería al reino divino para bañarse eternamente bajo la luz de su Señor?
¿Por qué se parecía tanto a lo que la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo describía como "refinar un artefacto"?
Toda clase de sospechas echaron raíces y germinaron en la mente de Lorne.
Quizás fuera por la influencia de la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo, o tal vez porque en dos ocasiones consecutivas Declan no había sido capaz de descubrir el secreto que ocultaba.
Lo cierto era que su fe hacia el Señor del Alba distaba mucho de ser tan pura como antes.
"Créeme, Lorne, una oportunidad para convertirse en sacerdote del Alba es algo sumamente escaso. Tienes que aprovecharla al máximo", dijo Arenz con ojos ardientes de entusiasmo.
"Sí."
A Lorne no le quedaba más remedio que disimular su disgusto y fingir una actitud ilusionada.
"Por cierto, hay algo más que debería mencionarte", recordó de pronto Arenz.
"Seguramente habrás visto que la iglesia está enterrando pilares sagrados por varios puntos de la ciudad santa."
"¿Qué ocurre con eso?"
Un inexplicable mal presentimiento asaltó el pecho de Lorne.
"También van a enterrar un pilar sagrado en la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente, así que los vecinos de los alrededores tendrán que desalojar."
Lorne: "..."
La tía Una vivía precisamente en la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente.
"Y los habitantes que sean desalojados...", preguntó con un hilo de voz áspero.
"Habrá sacerdotes encargados de reubicarlos, pero únicamente a los residentes oficiales de la Santa Sede."
Esto se lo decía únicamente porque Lorne ya se había convertido en un sacerdote en reserva; de lo contrario, ni se habría molestado en mencionarlo.
Si los Guerreros de la Luz Sagrada eran considerados "personas" de baja categoría, alguien sin siquiera estatus de residente oficial, a sus ojos, ni siquiera contaba como un "ser humano".
¿Devoción?
¡En el Imperio del Alba sobraban personas devotas al Señor!
"Ve a arreglar tus asuntos cuanto antes."
Arenz le dio una palmada en el hombro.
...
...
La mente de Lorne era un auténtico torbellino.
No sabía cómo darle esta noticia a la tía Una, ni alcanzaba a imaginar cómo reaccionaría ella al enterarse.
Era el lugar donde había vivido durante toda su vida...
De pie en la intersección de la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente, contempló a corta distancia aquella humilde choza improvisada con lonas y tablones de madera.
La anciana de figura encorvada barría con esfuerzo las hojas secas y el polvo que caían sobre el camino.
Nadie le había exigido jamás que hiciera eso, pero ella había barrido esa calle durante media vida.
Lorne se limitó a mirarla desde la lejanía, debatiéndose en un tormento interior.
"¿No sabes cómo decírselo?"
Una voz resonó de improviso en su oído.
Al girar la cabeza, la figura vestida de negro que había divisado antes en la Plaza del Lucero del Alba había aparecido quién sabe cuándo, ¡y estaba de pie a su lado!
A Lorne se le encogió el corazón.
"Usted..."
No había olvidado en absoluto que aquel día incluso Su Santidad el Papa se mantuvo de pie tras las espaldas de esta persona.
"No te pongas tenso", sonrió Ye Tu. "Vine hoy únicamente para darte la oportunidad de elegir."
Lorne abrió la boca y apenas logró articular:
"Caballero, me parece que no nos conocemos."
"No nos conocemos, pero el hecho de que hayas llegado a este punto se debe en gran medida a mí."
Si bien era cierto que, incluso sin su presencia, el Señor del Alba habría erigido la 'Matriz de Refinamiento de Ángeles del Pecado Original' y Lorne habría acabado de todas formas en la encrucijada actual...
O tal vez en una todavía más penosa.
La sombra del sendero inmortal había nacido, a fin de cuentas, por su causa; por no hablar de que antes había utilizado a este muchachito como cebo.
"¿Por usted?"
"La Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo, ¿es poderosa?"
¡Las pupilas de Lorne se contrajeron al instante!
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 44 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.