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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 32 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Inquietud, zozobra e incluso un terror visceral. Apenas acababa de superar el interrogatorio en el Tribunal del Santo Juicio, y una persona ajena ya descubría anomalías en su habitación. Si el Tribunal llegaba a enterarse, ¿qué clase de espantoso destino le aguardaría? Cuanto más lo pensaba Lorne, más pavor se apoderaba de su alma. ¡Por si fuera poco, 《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》 debía pertenecerle única y exclusivamente a él! '¡Imposible!' '¡Jamás puedo permitir que nadie más lo descubra!' Hebras de un aura gélida y siniestra comenzaron a circular, arremolinándose entre las yemas de sus dedos. Justo cuando se colocaba a espaldas de Gareth, preparándose para descargar un golpe letal... "Por cierto, me enteré de que anoche tuvieron un incidente grave durante la patrulla. ¿Estás bien? ¿Te pasó algo?", preguntó Gareth de improviso. Al escuchar la genuina y abierta preocupación que se traslucía en sus palabras, Lorne se quedó petrificado en silencio, y la emanación sombría que envolvía sus dedos se disipó sigilosamente. "..." Tras unos instantes, cuando Gareth se volvió hacia él con extrañeza, Lorne forzó una rígida sonrisa en los labios: "No me pasó nada." '¿Cómo pude concebir semejante atrocidad?' Gareth era su amigo entrañable; en sus días como aprendiz del Resplandor Sagrado, le había brindado su auxilio en incontables ocasiones. Lorne tomó consciencia al fin de la aberración de sus actos, y un escalofrío retrospectivo le recorrió la espina dorsal. Hacía apenas un segundo había estado a punto de asesinarlo a sangre fría solo por una 'posibilidad' que ni siquiera se había consumado. ¿Acaso ese era verdaderamente él? "¿De verdad estás bien?", Gareth no parecía nada convencido. Con esa sonrisa que parecía más bien una mueca a punto de estallar en llanto, ¿cómo iba a estar bien? "De verdad estoy bien, solo que anoche..." Ante la incertidumbre de si agentes del Tribunal del Santo Juicio vigilaban en las inmediaciones, una calculada chispa de desconcierto brilló oportunamente en sus ojos: "No logro recordar nada de lo sucedido anoche." ... Más de diez minutos después. Gareth no prolongó su estancia y se marchó directamente. Principalmente porque Lorne se había mostrado todo el tiempo sumido en un trance ausente y abrumado por hondas preocupaciones. Creyendo que su amigo aún no lograba reponerse del impacto de la noche anterior, Gareth optó por no importunarlo más, dejándole un espacio de intimidad para que pudiera descansar en paz. De este modo. Lorne permaneció de pie en el umbral, contemplando la partida de Gareth. Solo cuando su silueta se desvaneció por completo de su vista dio media vuelta para regresar al interior de la habitación, tornándose su semblante instantáneamente sombrío. 'No está bien.' '¡Nada de esto está bien!' De no haber sido porque Gareth soltó aquellas palabras de preocupación desinteresada antes de que él asestara el golpe, devolviéndole la cordura, ¡lo más probable era que lo hubiese asesinado de verdad! ¿Pero qué habría ocurrido después? Con un aprendiz del Resplandor Sagrado muerto en su habitación, y siendo la víctima el hijo de un influyente obispo, ¿acaso él habría tenido alguna posibilidad de escapar con vida? Y por encima de todo... Un destello de tormento se reflejó en las pupilas de Lorne. En el pasado, si bien consideraba que Gareth carecía de una devoción ferviente hacia el Señor, en su fuero interno lo valoraba profundamente como su gran amigo. Sin embargo, hacía un instante, al margen del temor y la alarma, una perversa y retorcida codicia posesiva había invadido su alma por entero. ¡Quería devorar y acaparar en soledad absoluta todo cuanto encerraba 《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》! Hasta el punto de querer segar la vida de su amigo sin importarle las consecuencias ni los costos... "Esto no debería ser así..." Él no debía actuar de semejante forma. '¡Nada de esto debió haber ocurrido!' Avanzó hacia la ventana, descorrió los cortinajes y, percibiendo la gélida y siniestra energía que fluía en su interior, alzó los ojos hacia el lejano horizonte: 'Oh, Señor, Lorne Sutton, vuestro siervo más fiel, se postra ante Vos en sincero arrepentimiento.' A pesar de que 《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》 y el 'Cuerpo Dao Innato' habían distorsionado en cierta medida su temperamento y su percepción del mundo... En esta etapa inicial, dicho influjo aún distaba de haber echado raíces profundas, por lo que la fe de Lorne en el Señor del Alba conservaba todavía su devoción original. 'Os ruego perdonéis mis faltas e iluminéis el sendero que debo transitar...' Exactamente igual a como solía hacer en sus momentos de duda y extravío en el pasado, oraba en silencio dentro de su corazón. No es que albergara la esperanza real de que el Señor del Alba le manifestara una respuesta tangible; únicamente buscaba sosegar su atormentada conciencia. Sin embargo... "Lorne Fisher, Yo absuelvo tus pecados." Una voz sacra, colosal y solemne resonó en ecos infinitos, pareciendo brotar desde lo más recóndito de su alma y proyectarse al mismo tiempo desde los confines del cosmos insondable. La abrumadora sensación de haber quedado fijado por la mirada de una entidad titánica paralizó el cuerpo de Lorne en el acto. ... Al mismo tiempo. En la residencia de Ilinwitt, en el estudio. Ye Tu depositó de improviso el libro que leía sobre la mesilla y se puso de pie desde el sofá. Dando un único paso hacia el frente, su figura entera se desvaneció de la nada. ¿Eh? A un costado, los ojos de Evia se abrieron desmesuradamente, y hasta la lengua se le trabó por la impresión: "¡¿É-él... desapareció así sin más?!" Señalaba atónita hacia el espacio vacío que antes ocupaba Ye Tu mientras volvía la cabeza hacia Ilinwitt, incapaz de dar crédito a lo que presenciaba. Aun tratándose de un conjuro de teletransportación, ¿no requería acaso erigir primero un círculo mágico y fijar las coordenadas antes de transferirse? Un brillo insólito relampagueó en los ojos de Ilinwitt. A pesar de situarse en una jerarquía superior a la de Evia, lo que sus sentidos lograron captar apenas superaba a lo percibido por la muchacha. 'Sin fluctuaciones de maná...' ¡Así era! En aquella desaparición repentina, un recurso equivalente a la teletransportación, ¡no había captado la más mínima fluctuación de maná! Incluso las partículas mágicas libres que flotaban en el estudio conservaban su serenidad habitual, sin haber sufrido la menor perturbación. "¿Tienes idea de qué fue a hacer?" "¿Yo?" Evia se señaló a sí misma con el dedo. "¡¿Cómo demonios voy a saberlo?!" '¡Si en esta habitación la más ignorante siempre he sido yo!' Por otra parte. En la nave central de la Gran Catedral del Alba. La luz solar se filtraba a través de los ventanales tallados en cristal fino, derramándose sobre el pavimento tapizado en oro macizo e incrustaciones de piedras preciosas. Al fondo se encumbraba una imponente estatua divina forjada en un material misterioso e incognoscible. Permanecía entronizada en lo alto de su sede celestial, con una complexión física tan perfecta que desafiaba cualquier defecto o imperfección. A pesar de que el rostro carecía por completo de rasgos y constituía una superficie enteramente lisa y blanca, era posible percibir una mirada apacible, gélida y distante que descendía desde las alturas. "Qué poco has tardado en perder la paciencia." La voz resonó en la nave central desierta, oyéndose con diáfana claridad. La figura de Ye Tu emergió de la nada, contemplando la colosal estatua carente de rostro. Avanzó con paso pausado cruzando la extensión del templo hasta situarse junto al monumento sagrado: "¿No te habrás precipitado un poco?" Sonaba a la vez como una pregunta y como un monólogo reflexivo. Conforme a las previsiones de Ye Tu, el Señor del Alba debió haberse tomado al menos un período prudencial de observación antes de mover ficha. Y sin embargo, había resultado incapaz de contenerse tan pronto. Semejante conducta... recordaba a la de un chiquillo aterrorizado ante la idea de que le arrebataran su juguete predilecto. En cierta medida, esa reacción guardaba un notable paralelismo con la codicia posesiva que casi empuja a Lorne a querer acapararlo todo. '¿Se deberá acaso a la 'Avaricia'...?' Pecado Original: Avaricia. Aquella sombra del Sendero Inmortal había nacido de la amalgama entre la contaminación taoísta y el remanente de energía del Antiguo Dios alojado en su cuerpo. Sin embargo, ni hablar de una sombra que apenas contenía una porción de su fuerza; ni siquiera el propio Pecado Original: Avaricia en persona poseería el poder suficiente para alterar la psique de una deidad. A menos que... '¿Será obra del propio Antiguo Dios?' A Ye Tu le empezó a doler la cabeza. Ese 'Antiguo Dios' resultaba tan ubicuo e insidioso como una plaga de cucarachas; en cualquier rincón del mundo era posible rastrear vestigios de su presencia. Inmerso en tales conjeturas, alzó la mirada hacia el exterior del ventanal. Más allá del firmamento celeste, una colosal y magnífica existencia aposentada en las profundidades del cosmos bajó lentamente la mirada; en ese instante crucial, el hermético y sellado Reino Astral abrió por fin una grieta en su estructura. Una hebra de poder divino. ¡Una hebra de poder sagrado de tono dorado pálido, tan luminosa, cálida e inmaculada como el primer rayo de la aurora! Fluyó a través de la hendidura descendiendo en picada hacia el territorio del Imperio del Alba, apuntando en trayectoria directa hacia el petrificado Lorne apostado ante el marco de su ventana. Sin embargo, bastó un sutil ademán de la mano de Ye Tu para desviar la trayectoria de aquella energía celestial. Ondulando suavemente a través de las corrientes de aire, la hebra de luz terminó posándose sobre la palma de su mano. Al mismo tiempo, la mirada de Ye Tu se proyectó a lo largo de aquella fisura cósmica, clavándose en las profundidades del Reino Astral. Pudo vislumbrar una bóveda salpicada de estrellas titilantes y reinos divinos erigidos en procesión solemne, mientras el bramido ensordecedor de incontables deidades hacía estremecer las constelaciones. Aquel clamor divino... ¿parecía estar recriminando y censurando las acciones del Señor del Alba? \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 32

Estás leyendo el capítulo 32 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.