arrow_back

Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 30 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
A la mañana siguiente. En el Tribunal del Santo Juicio, Lorne despertó lentamente de su letargo. Incalculables glifos arcanos y misteriosos destellaban de forma intermitente en su mente, provocándole una intensa pesadez en la cabeza que lo mantenía sumido en un estado de profundo aturdimiento. Tras un prolongado esfuerzo, a duras penas logró apoyar los brazos para incorporarse en el lecho. Fue entonces cuando advirtió que, de pie al pie de la cama, permanecía un hombre de mediana edad con rasgos faciales afilados como esculpidos a cincel y un temperamento rígido y severo. Las vestiduras sagradas de color blanco y oro que portaba revelaban sin lugar a dudas su encumbrada identidad. "¡¿Su Excelencia Declan?!" Lorne sintió una sacudida de alarma en el pecho e intentó levantarse de inmediato de la cama. Sin embargo, los sucesos de la noche anterior habían dejado su cuerpo completamente exhausto y debilitado. Tras varios intentos infructuosos, apenas consiguió bajar los pies al suelo; sus piernas temblaban incapaces de sostener su peso, haciendo imposible que pudiera siquiera mantenerse erguido, y mucho menos realizar la reverencia protocolaria. "Quédate sentado", ordenó el hombre de mediana edad con voz gélida. Su tono de voz carecía por completo de calidez, en perfecta sintonía con su semblante imperturbable. "Le ruego me disculpe, Su Excelencia Declan." Lorne exhaló un suspiro de alivio y se acomodó al borde del camastro. Declan Evans. Uno de los tres... o más bien, de los dos arzobispos principales que conservaba la Iglesia del Alba en la actualidad, y la figura ya designada para asumir el mando absoluto del Tribunal del Santo Juicio en el futuro. "¿Qué ocurrió anoche?" Sin preámbulos ni rodeos innecesarios, Declan fue directo al grano. "Anoche..." Un destello de perplejidad y vacío cruzó por las pupilas de Lorne. Su intuición más visceral le advertía que anoche había sucedido algo trascendental... ¡Algo de una gravedad descomunal! Sin embargo, por más que forzara la memoria, todos los recuerdos vinculados a la jornada nocturna se hallaban cubiertos por una niebla impenetrable. "Yo... no lo sé." "¿No lo sabes?", las cejas de Declan se arquearon en un marcado ceño. En el pasado, Lorne se habría aterrorizado ante semejante tono inquisitivo, consumido por una congoja desesperada. No obstante, en ese instante su interior se hallaba en una calma imperturbable. Se limitó a sacudir la cabeza con sinceridad: "Así es. Por alguna razón que no comprendo, parece que... he olvidado todo lo sucedido anoche." "..." Declan guardó silencio durante varios segundos. "Más tarde vendrán a interrogarte formalmente." En realidad, no sospechaba que Lorne estuviese mintiendo. Mucho antes de que el joven recobrara el conocimiento, él mismo había recurrido a sortilegios sagrados para escudriñar su mente. Y no se trataba solo de Lorne: los otros tres Guerreros del Resplandor Sagrado, que aún continuaban en coma, presentaban exactamente la misma laguna mental respecto a los acontecimientos de la noche previa. "¡Sí, Su Excelencia! Cooperaré en todo lo que me indiquen." "De acuerdo." Asintiendo levemente, Declan dio media vuelta y abandonó la celda. De no haber sido porque los sucesos de anoche resultaban en extremo insólitos y aberrantes, un aprendiz de Guerrero del Resplandor Sagrado de primer rango como Lorne jamás habría tenido el privilegio de estar en su presencia. Tiempo después. Habiendo recuperado parte de sus fuerzas, Lorne se disponía a ponerse de pie para desentumecer el cuerpo. Apenas acababa de empuñar el mandoble apoyado contra el muro... Creck... Un clérigo de apariencia juvenil empujó la pesada puerta y entró en la habitación. "En marcha." Su entonación sonó bastante displicente y distante. "No hables de más. Cuando lleguemos al lugar, limítate a responder única y exclusivamente lo que yo te pregunte." Aunque ambos pertenecían al cuerpo ministerial de la Iglesia del Alba, la diferencia era abismal. Los clérigos albergaban la posibilidad de ascender a obispos, arzobispos e incluso postularse al solio pontificio. En cambio, los Guerreros del Resplandor Sagrado... Aun cuando alcanzaran la cúspide de su carrera militar, jamás pasarían de ser el Gran Maestre de los Caballeros Sagrados. Los clérigos eran sacerdotes consagrados, mientras que los guerreros eran simples soldados ejecutores. A ojos de los ministros de la fe —en particular de aquellos que en sus inicios habían sido guerreros y luego lograron ordenarse como sacerdotes—, los soldados debían conducirse siempre con estricta obediencia, mansedumbre y sin salirse un ápice de su lugar. "Entendido", respondió Lorne con una serenidad pasmosa. En tiempos pasados, ante semejante desdén por parte de un clérigo, aunque no lo expresara en público, por dentro no habría podido evitar sentirse molesto y humillado. Pero hoy no experimentaba la menor turbación. Tras las tribulaciones de la noche anterior, su disposición mental parecía haber atravesado una transformación sutil e imperceptible. ... Más de una hora después. Tras un minucioso dictamen emitido por tres obispos del Tribunal del Santo Juicio, se determinó que Lorne simplemente había sufrido una conmoción extrema y un shock agudo que desencadenaron su desmayo. Por tal motivo, no solo se le autorizó a salir del recinto del Tribunal, sino que se le concedió una jornada completa de descanso. En cuanto a sospechas... Por descontado que existían ciertas dudas en el aire. Sin embargo, aquello no bastaba para justificar su expulsión de las filas sagradas de la Iglesia del Alba. Al fin y al cabo, cada Guerrero del Resplandor Sagrado, antes de recibir la bendición litúrgica que le otorgaba sus dones, había jurado lealtad ante la mismísima estatua del Señor del Alba. Destituir a un guerrero de forma apresurada e infundada... ¿no equivaldría acaso a insinuar que el Señor del Alba carecía de discernimiento divino y era incapaz de juzgar la rectitud del corazón de sus fieles? A menos que interviniera el Sumo Pontífice, o como mínimo mediara la aprobación expresa de uno de los dos arzobispos gobernantes... nadie en el Tribunal se atrevería a correr semejante riesgo. "Anoche..." A lo largo del corredor de piedra que conducía al exterior del Tribunal del Santo Juicio, Lorne avanzaba enfundado en su armadura pesada de color blanco y oro, sujetando el mandoble mientras fruncía el ceño en un esfuerzo por recordar. ¿Qué demonios había acontecido anoche en realidad? Solo en el instante preciso en que cruzó el umbral del pórtico exterior y pisó plenamente la calle fuera de los muros del Tribunal... Aquel recuerdo borroso y velado cobró una nitidez sobrecogedora en un segundo, reproduciéndose con fidelidad implacable en su memoria. La sombra espectral y difusa, los compañeros de patrulla mutando en aberraciones, los tentáculos carnosos cubiertos de plumaje fino, y por encima de todo... ¡《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》! Aquellos glifos arcaicos e impenetrables que antes desafiaban toda comprensión humana ahora podían ser descifrados en una pequeña porción por su entendimiento. ¡Absorber y exhalar el aliento de los cielos y la tierra! ¡Purgar las miasmas inmundas del cuerpo carnal, refinar la pureza absoluta del espíritu, buscar la inmortalidad y alcanzar la vida eterna! ¡La espada secreta es única; allí donde apunta la voluntad del corazón, nada existe que no pueda ser cercenado! Con apenas un puñado de principios revelados, ya era posible percibir el inconmensurable misterio taoísta que encerraba en su seno. ¡Se trataba de un texto esotérico supremo y prohibido que permitía a los simples mortales cultivarse hasta rozar los dominios de la divinidad! Lorne quedó petrificado en su lugar. Como Guerrero del Resplandor Sagrado, consagrado a ser la lanza más afilada y el escudo más inexpugnable del Señor del Alba sobre la tierra, su deber incuestionable en este momento era dar media vuelta de inmediato para confesar y reportar todo lo ocurrido ante los señores obispos e incluso ante Su Excelencia Declan. Sin embargo... En lo más profundo de su pecho resonó una voz discordante. Débil y sutil, pero imposible de acallar. 'No te creerán.' 'Regresar en este instante solo servirá para exponerte a un peligro mortal.' '¡Jamás confíes a terceros el poder de decidir sobre tu propia vida y seguridad!' El titubeo se prolongó por escasos tres segundos. Al final, Lorne no dio media vuelta; reanudó la marcha y continuó su camino hacia adelante. Muy pronto, sin necesidad de que él ejerciera un esfuerzo consciente por guiarla, la técnica de 《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》 comenzó a circular de manera espontánea por sus meridianos. El maná ambiental que flotaba disperso en el vacío convergió desde todas direcciones, precipitándose en torrentes continuos hacia el interior de su cuerpo. Canalizándose a través de un recorrido místico y arcano, terminó por transmutarse en briznas de una fuerza singular, diametralmente opuesta tanto al maná tradicional como al poder divino de la fe. Bajo la purificación y el lavado constante de esta novedosa energía, cada gota de su sangre se tornó incomparablemente más diáfana y densa, pesada como el mercurio líquido. No obstante, Lorne solo experimentaba una sensación creciente de ligereza, alivio y vigor recorriendo cada fibra de su ser. De este modo, cuando por fin arribó a su modesto alojamiento... "¡Cof, cof!" Tras un espasmo de tos involuntario, una bocanada de vaho turbio de tonalidad grisácea y negra fue expulsada de su garganta, esparciendo un hedor fétido e insoportable en el aire. ¡Miasmas e inmundicias purgadas por entero; la iniciación en el Dao ha culminado con éxito, garantizando una longevidad terrenal de ciento veinte años! ... "Este progreso... resulta ciertamente demasiado acelerado." "¿Qué dijiste?" En la residencia de Ilinwitt. Nuevamente en el estudio. Evia, quien se encontraba ocupada instalando el nuevo comunicador de proyección mental para Ilinwitt, levantó la cabeza con expresión desconcertada. "No hablaba contigo." Ye Tu miraba a través del ventanal, fijando los ojos en las corrientes invisibles que surcaban la bóveda celeste. Las huellas de la convergencia de maná eran sumamente pronunciadas y notorias. Únicamente gracias a que Lorne había sido remodelado como medio 'Cuerpo Dao Innato', gozaba ahora de la propiedad inherente de permanecer 'parcialmente fuera de los cálculos y adivinaciones'. De no ser por ese escudo natural, los sabuesos del Tribunal ya lo habrían capturado y arrastrado de vuelta a los calabozos. Sin embargo, ese grado de ocultamiento servía a lo sumo para engañar la percepción de los profesionales del Reino Santo; cualquier entidad en el reino de los semidioses o superior sería plenamente capaz de detectarlo. Por ende, a partir de este punto, todo dependería de los movimientos que decidiera ejecutar el Señor del Alba. 'Mmm...' 'Pensándolo bien... en el cultivo ortodoxo del Sendero Inmortal, durante la etapa de Refinamiento de Qi se canaliza el Qi espiritual para ingresar al Dao, refinando el Qi ambiental en poder espiritual.' 'No obstante, este 《Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》 refina directamente el maná de este mundo para ingresar al Sendero...' '¿Cómo debería bautizarse entonces a esta nueva manifestación de energía?' '¿Qi mágico?'
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

Continúa leyendo

¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

Capítulo 31

Siguiente Capítulo ›

¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 30

Estás leyendo el capítulo 30 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.