Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 851 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¡Akhhh!"
Al sentir algo punzante en el abdomen, Angélica dejó escapar un agudo gemido. El dolor era insoportable, y cuando alzó la vista, se encontró con dos ojos fríos e implacables que parecían ignorarla por completo.
Esa mirada…
No eran cosas que le resultaran desconocidas. Así la habían visto durante toda su vida.
'Sí… Así es como debería ser.'
Solo ahora se sintió cómoda mirando a su madre.
Lo que ella veía era a la madre con la que había crecido.
"Finalmente has mostrado tu verdadero yo."
¿Sigues hablando?
"Akgh."
Al sentir un tirón en el pelo, Angélica se incorporó del susto y su expresión se distorsionó por el dolor. Aun así, hizo todo lo posible por mantener la mirada fija en su madre.
"La... kh... única razón por la que te molestaste en 'preocuparte' por mí es porque todos los demás murieron, ¿verdad?"
En realidad, Angélica no era la única hija que su madre había dado a luz. Tenía otros siete hermanos, todos ellos más talentosos que ella.
La palabra clave era "solía".
Ya no estaban aquí.
"La única razón... por la que te preocupaste por mí en primer lugar es porque soy el único que queda, ¿verdad?"
Sus palabras parecieron resonar en su madre, ya que Angélica de repente se encontró golpeada contra uno de los pilares una vez más.
¡Bang!
Sintió que le faltaba el aire y un dolor intenso le recorrió el pecho. Aun así, no dejó que se notara en su rostro mientras continuaba.
"Estás desesperado... Eres claramente consciente de que los otros ancianos están tratando de codiciar tu puesto, y sin un éxito..."
¡Bang!
Una vez más, la estrellaron contra la columna. Esta vez, con más fuerza, la columna se derrumbó.
Brr-!
El polvo se levantó en los robustos pasillos, y Angélica sintió finalmente que su madre la soltaba. Cuando todo se calmó, Angélica intentó levantar la cabeza, pero al hacerlo, se encontró con dos ojos que parecían ignorarla por completo, y una palma abierta se extendió lentamente hacia ella.
"Ya que no deseas conservar tu vida, no veo por qué deberías conservarla."
Algo terrible se manifestó repentinamente en la palma de la mano y se dirigió directamente hacia Angélica. En ese breve instante, Angélica comprendió que su vida llegaba a su fin y cerró los ojos.
En lugar de sentirse triste, se sintió bastante liberada.
Por fin había logrado decirle lo que quería. Aunque no le quedaba mucho tiempo de vida, sabía que “él” pronto lo arreglaría todo.
La energía se abalanzó sobre ella y poco a poco penetró en su cuerpo. Angélica sintió cómo su existencia se desmoronaba lentamente, pero justo cuando estaba a punto de perder el conocimiento, alcanzó a oír un par de palabras débiles a lo lejos.
“Alto.”
Era una voz que le resultaba familiar, y cuando abrió los ojos, vio a PequeñaSerpiente mirándolos fijamente con una expresión inexpresiva.
Su comportamiento actual contrastaba enormemente con su actitud habitual y le recordaba a Angélica la época en que lo vio por primera vez como estratega.
Parecía una persona completamente diferente.
"¿Estratega?"
El poder que se filtraba en su cuerpo se detuvo al oír su voz, y su madre giró la cabeza.
"¿Por qué te entrometes en mis asuntos? Deberías saber que, aunque Su Majestad te aprecie... no puedes cambiar mis decisiones."
"Eso no es todo."
PequeñaSerpiente negó con la cabeza, confundiendo a todos los que se encontraban en los pasillos.
La princesa apartó la mano de Angélica y lo miró con expresión seria.
"¿Ah, sí? ¿Entonces qué es?"
"No es que no quiera que la mates, pero en el momento en que la mates, el clan Lust caerá en el caos."
Él miró a Angélica.
"Estoy segura de que eres mucho más inteligente que eso, princesa Lilith. Sé que comprendes perfectamente lo que ocurriría si muriera en este momento. ¿De verdad puedes evitar que todos los ancianos se rebelen contra ti tras su muerte? ¿De verdad puedes impedir que codicien tu trono? No te hablo como una simple conocida; te hablo como estratega del Rey Demonio."
De repente, su voz se hizo más grave, y aunque no tenía fuerza, sus palabras sonaban muy autoritarias. Casi como si no hubiera réplica posible.
"Si la matas, será como sembrar el caos en el Clan de la Lujuria, y no puedo permitirlo en este preciso momento. No cuando Su Majestad está a punto de completar su anhelado objetivo."
De repente, entrecerró los ojos y su voz se hizo más grave.
¿Qué crees que sucederá cuando Su Majestad se entere de tus acciones más tarde?
"¿Eso es una amenaza?"
La mirada de la princesa Lilith se tornó feroz al oír sus palabras. La habitación comenzó a temblar mientras el poder emanaba de su cuerpo y se dirigía hacia PequeñaSerpiente.
Pero incluso bajo esa presión, no vaciló lo más mínimo y la miró con una mirada tranquila.
En ese momento… a los ojos de Angélica y de todos los demás, parecía poderoso.
"Es una amenaza."
Dijo mientras su cabello le caía sobre la cara.
"Pensé que eso era bastante obvio."
"Ja…"
Era evidente a simple vista que la princesa estaba furiosa. Sus expresiones cambiaban constantemente, y el poder que emanaba de su cuerpo fluía con una ferocidad que resultaba difícil de soportar para quienes la rodeaban.
Finalmente consiguió calmarse y asintió con la cabeza.
"Muy bien."
Al respirar hondo, toda la energía que emanaba de su cuerpo se calmó y toda la sala quedó en silencio.
"Dado que el estratega ha hablado, haré lo que me ha pedido, pero…"
El salón quedó en silencio tras su “pero” y todos contuvieron la respiración. La princesa Lilith giró la cabeza y miró a Angélica.
"...La dejaré vivir, pero con la condición de que su núcleo quede inutilizado y dé a luz al menos a un sucesor para mi linaje."
Se giró para mirar a PequeñaSerpiente y sonrió.
"Eso suena justo, ¿no?"
"Eso…"
PequeñaSerpiente abrió la boca, pero pareció no saber cómo responder. La expresión de Angélica se desfiguró en ese instante.
Prefiere morir antes que quedar lisiada y dar a luz a un sucesor.
"No voy a ceder más. Tú eliges. O ella muere, o la dejo lisiada y la obligo a que me nombre sucesor."
Por el tono de su voz, todos entendieron que no había lugar para más concesiones. Ninguna opción era buena, y Angélica apretó los dientes.
"Don-"
Sus palabras se interrumpieron a medias cuando la habitación tembló y todos sintieron algo parecido al pavor.
¡Cr… Crack!
En ese preciso instante, apareció una grieta y de ella salió una figura negra y borrosa.
Grifo.
El suave eco de sus pies resonó en la sala, y casi todos los presentes se volvieron para mirar en dirección a donde estaba la figura.
La sala entera quedó en silencio.
"..."
Los ojos de algunas personas se iluminaron en el momento en que la figura entró, y un aura espantosa envolvió repentinamente cada rincón de la sala.
Era tan agobiante que incluso hizo que la princesa Lilith adoptara una expresión cautelosa.
'Ren…'
Aunque tenía un aspecto diferente al habitual, Angélica lo reconoció inmediatamente y suspiró aliviada.
Con él aquí, tal vez... tal vez las cosas podrían resolverse.
* * *
Me dolía todo el cuerpo y sentía que apenas podía sostenerme. A pesar de ello, me teletransporté directamente a donde estaban Angélica y los demás.
No podía permitir que se produjera otra situación similar, y por eso, aunque me destrozara el cuerpo, elegí teletransportarme hacia ellos.
'La dejaré vivir, pero con la condición de que su núcleo quede incapacitado y dé a luz al menos a un sucesor para mi linaje.'
Al entrar en la habitación, oí voces débiles.
'Eso suena justo, ¿no?'
'No voy a ceder más. Tú eliges. O ella muere, o la dejo lisiada y la obligo a que me nombre sucesor.'
El contenido de las palabras que se pronunciaban me dio una idea de lo que estaba sucediendo, y al recorrer con la mirada toda la habitación, mi vista finalmente se detuvo en cierta demonio.
Era hermosa. De una belleza deslumbrante, pero no me cautivó su belleza. Lo que me atrajo fue el poder que emanaba de su cuerpo.
La reconocí al instante y me quedé boquiabierto.
"¿Qué tal si elegimos la opción tres?"
"¿...y eso es?"
La princesa preguntó, irradiando poder de su cuerpo. Se mostró sorprendentemente tranquila ante mi repentina aparición.
No es que importara.
Al menos debía tener cierto nivel de compostura para ser una de las Siete Cabezas.
En respuesta, la señalé, y el espacio a su alrededor comenzó a contraerse. Runas y palabras doradas se materializaron sobre ella y la aprisionaron por todos lados.
Las runas y palabras doradas eran significativamente más grandes y numerosas que durante la primera batalla que tuve con el príncipe Murdock, y resultaron ser más difíciles de eliminar que entonces.
En ese momento sentí que mi cuerpo se desgarraba, pero aguanté el dolor y apreté los dientes. No podía permitirme mostrar ningún signo de debilidad.
Aún no.
"Tú mueres, y me llevo a todos conmigo."
Las leyes que regían mi cuerpo se descontrolaron y el mundo que nos rodeaba comenzó a cubrirse de blanco.
"¿¡Eh!? ¿Qué es esto?"
Justo después de que el espacio alrededor de la princesa Lilith comenzara a estrecharse, todo su cuerpo se puso rígido.
Su expresión cambió por completo en el momento en que sintió que su espacio se veía restringido, y con una sola mirada pude darme cuenta de que estaba aún más sorprendida por el poder que la ataba.
"Tú... cómo..."
Tal reacción… No era la primera vez que la veía. De hecho, los otros seis demonios mostraron expresiones similares cuando expuse las leyes que regían mi cuerpo.
"Ya que ganaste—"
Estaba a punto de atacar cuando, de repente, las palabras que iban a salir de mi boca se detuvieron.
"¿Qué… qué?"
Una figura en particular captó mi atención, y sentí que me temblaban los labios.
'No… no puede ser… debo estar viendo cosas…'
Parpadeé una vez, pero él seguía allí.
Volví a parpadear.
Él seguía allí.
Parpadeé una vez más... y él seguía allí.
"¿Ah?"
Por más que parpadeara, él seguía ahí, y nuestras miradas se encontraban.
No supe cómo reaccionar en ese momento. El entumecimiento que había sentido hacía apenas unos instantes empezó a desaparecer, y cuando me giré para mirar a Angélica, Ava y Hein, supe que no estaba alucinando.
Tenía la esperanza de que no fuera así, y mientras apretaba los labios, respiré hondo y grité.
"¿...PequeñaSerpiente?"
El tiempo pareció haberse congelado de repente, y lo que lo rompió fue su repentina sonrisa mientras asentía con la cabeza.
"¿Sí?"

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Punto de Vista del Autor (Novela)
Capítulo 852
Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 851
Estás leyendo el capítulo 851 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.