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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 770 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
[Orfanato comunitario de Ciudad Ashton] Las velas, tenuemente encendidas dentro de la capilla, parpadeaban continuamente, proyectando un brillo inquietante sobre el interior. La alternancia de tonos naranjas y negros en la habitación creaba una atmósfera inquietante, acentuada por el silencio que reinaba en su interior. El único sonido que se oía era el suave silbido del viento exterior, que parecía colarse por las grietas y fisuras del viejo edificio. ¡Clank! Mientras los minutos transcurrían, el silencio se rompió de repente por un fuerte estrépito. Una puerta de la capilla se abrió de golpe y una monja salió corriendo por ella. "Oh, no, no, no... no..." Su rostro reflejaba pánico, con los ojos muy abiertos por el miedo. "No... no, ¿cómo puede ser?" Había cierta locura en su rostro mientras murmuraba para sí misma en un susurro apenas audible. Sus palabras eran casi ininteligibles, como si hablara con alguien que no estaba allí. "Debe ser un error." La monja aceleró el paso mientras se movía por la capilla, y sus pies apenas hacían ruido sobre el suelo de piedra. "No... no... no..." Su mirada se fijó en una estatua en particular, y a medida que se acercaba, su expresión se tornó aún más desesperada. Con manos temblorosas, las juntó y cayó de rodillas. ¡Golpear! "Protector." Susurró, con la voz apenas audible. Sus ojos ardían de reverencia mientras alzaba la vista hacia la estatua, que se alzaba imponente sobre ella. La estatua representaba su fe, la encarnación de todo lo que consideraba sagrado. Y, sin embargo, apenas unos instantes antes, había sentido que su fe se tambaleaba. No sabía por qué, pero la sensación había sido tan fuerte que no podía ignorarla. Creyendo que había pecado de alguna manera, corrió hacia la estatua para enmendar su error. ¡Crack! Justo cuando iba a rezar, un sonido agudo rompió el silencio de la capilla. La mirada de la monja se dirigió a la estatua, y sus ojos se abrieron con horror. En la superficie de la estatua se habían formado grietas que se extendían en todas direcciones. La visión paralizó a la monja, cuyo rostro palideció considerablemente. —Protector —susurró, su voz ronca resonando en la capilla vacía. Sus ojos temblaron levemente al sentir la garganta seca, como si toda energía abandonara su anciano cuerpo. ¡Crack! ¡Crack! Se formaron más grietas en la estatua, lo que conmocionó aún más a la monja, que simplemente la contempló en estado de shock. Se encontró incapaz de moverse, y al cabo de un minuto, la estatua estaba plagada de grietas. "Yo... no puede ser..." Con cada grieta que se formaba en la estatua, la expresión de la monja cambiaba aún más. Era como si la estatua tuviera vida propia y la monja pudiera sentir su dolor. Tambalearse. "¡No!" Gritó y corrió hacia la estatua. Presentía que pronto se derrumbaría. "¡No!" Abrazó la estatua, intentando con todas sus fuerzas evitar que cayera. Estaba desesperada. La estatua representaba su fe, sus creencias y su propia esencia. Si se rompía, ella también. ¡No podía permitir que sucediera! Pero... "¡No!" ¡C...Grieta! Era una grieta como las muchas otras que habían salpicado la estatua, pero una vez que se formó esta grieta, toda la estructura de la estatua se derrumbó. "¡¡No!!" Brr-! Más de mil piezas diferentes se desmoronaron, incapaces de mantenerse como una sola. ¡Nooooo! La monja gritó, mirando la estatua antes de que sus ojos se cerraran. Lo peor de todo fue que los numerosos fragmentos de roca cayeron directamente sobre ella, sepultándola bajo los escombros. Su grito no duró mucho y el silencio volvió a reinar en la capilla. La única parte de la monja que no fue enterrada fue su mano, que estaba extendida hacia un lado como si suplicara ayuda. Una que nunca llegaría. 'Ohm' 'Ohm' 'Ohm' Tras el derrumbe de la estatua, aparecieron varias esferas azules. Tenían el tamaño de una canica y levitaban justo encima del lugar donde antes se encontraba la estatua. Mientras los orbes azules flotaban sobre los restos destrozados de la estatua, su resplandor iluminaba la capilla, proyectando una luz inquietante sobre las paredes y los bancos. Los orbes palpitaban con una energía de otro mundo, como si estuvieran vivos y buscando algo. De repente, los orbes comenzaron a girar unos alrededor de otros, intensificándose su luz azul con cada rotación. Se movían cada vez más rápido, creando un vórtice de energía que crepitaba con el viento. El ambiente en la capilla se cargó de tensión, como si algo importante estuviera a punto de suceder. El cuerpo de la monja yacía sepultado bajo los escombros, pero incluso muerta parecía ser consciente de los extraños acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor. ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! Con un último destello de luz, los orbes se alejaron disparados de la estatua, surcando el aire como estrellas fugaces. Atravesaron las paredes de la capilla como si no existieran, desapareciendo en la noche. En el momento en que los orbes desaparecieron, la capilla quedó sumida de nuevo en el silencio. ¡Zas! Las velas parpadearon y se apagaron, dejando la capilla envuelta en oscuridad. Pero la oscuridad no fue lo único que envolvió la capilla. Al desaparecer los orbes, un profundo estruendo llenó el aire y el suelo bajo la capilla comenzó a temblar violentamente. ¡Br! ¡Br! El estruendo metálico resonó de nuevo en la capilla, haciéndose cada vez más fuerte e insistente. Las paredes empezaron a agrietarse y desmoronarse, y los bancos se movían como ramas en una tormenta. El techo de la capilla comenzó a derrumbarse y los escombros cayeron sobre los restos destrozados de la estatua. Crash! La capilla se derrumbó. * * * [Torre Unión, último piso] Octavio estaba sentado en su silla de respaldo alto, con un aspecto tranquilo y sereno mientras hojeaba los papeles que yacían esparcidos frente a él. ¡Voltea! ¡Voltea! Sus largos y delgados dedos pasaban delicadamente las páginas mientras las estudiaba con mirada lánguida. Su rostro permanecía inexpresivo, con los rasgos en blanco, mientras examinaba los documentos. "¿Hm?" De repente, frunció el ceño al percibir que algo no encajaba. Sus ojos, generalmente tranquilos y soñolientos, se dirigieron hacia la ventana que tenía detrás, y su expresión cambió ligeramente. Se puso de pie, se acercó a la ventana y miró al cielo. Había aparecido una gran grieta que se expandía rápidamente. "¿Qué está sucediendo?" Octavius murmuró para sí mismo, con voz baja e inusualmente grave. Se acercó a la ventana, observándola fijamente mientras intentaba discernir lo que sucedía. Pero antes de que pudiera acercarse más, la grieta se ensanchó aún más, revelando una visión impactante. ¿Una ola tangible de… maná? Octavius sintió cómo su cuerpo se paralizaba al instante cuando la ola se estrelló contra él. Era como si estuviera de pie en la orilla del océano, observando cómo una poderosa ola se estrellaba contra la arena. Pero esto era diferente. La ola parecía incapaz de afectar al entorno, asemejándose más a una proyección que a otra cosa. ¡Swoosh! El maná se esparció por todas partes, inundando la tierra como una ola gigante. Octavius sintió cómo sus niveles de maná aumentaban vertiginosamente y sin previo aviso. Podía sentir que se acercaba cada vez más al umbral de , a un solo paso de la cima del poder.. Pero entonces, de repente, apareció un orbe azul frente a él. ¡WIIIIIIIIIIIIING! Se abalanzó sobre él a una velocidad a la que no pudo reaccionar, y antes de que pudiera siquiera intentar esquivarlo, se estrelló contra su frente con un impacto contundente. "Ukh." Octavius gruñó, echando la cabeza hacia atrás mientras intentaba asimilar lo que acababa de suceder. Mientras permanecía suspendido en el aire, el espacio a su alrededor comenzó a cambiar y fluctuar violentamente. Los recuerdos inundaron su mente, y un dolor que creía haber enterrado hacía mucho tiempo comenzó a resurgir en su pecho. "Haaaa... Haaaa..." Jadeaba en busca de aire, su respiración salía a trompicones mientras intentaba mantener la compostura. De repente, recuperó la lucidez y sentimientos olvidados comenzaron a aflorar en su interior. Su expresión cambió rápidamente, alternando entre una sonrisa, un ceño fruncido y lágrimas que amenazaban con rodar por sus mejillas. En apenas unos segundos, pasó por un sinfín de emociones antes de finalmente esbozar una sonrisa acompañada de lágrimas. Se quedó mirando sus manos, sintiendo una euforia que nunca antes había experimentado. De repente, su cuerpo tembló, y también su boca, mientras murmuraba en silencio para sí mismo. "Yo... yo soy libre." * * * [Apartamento ― 1576] "Mmm." En ese momento, la expresión de Liam era de absoluta solemnidad. Cualquiera que viera su rostro quedaría completamente asombrado, pues jamás lo habían visto tan inusualmente serio. "Mmm." Frunció aún más el ceño y apretó la mandíbula. Parecía que, cuanto más tiempo pasaba, más seria se volvía su expresión. "Mmmmmmmmm." Su ceño fruncido se transformó en una expresión de preocupación mientras se masajeaba la frente. Una enorme puerta de metal se alzaba ante él. El origen de su problema: un teclado en miniatura que se utiliza para introducir la contraseña y que está situado en el pomo de la puerta. "¿Debería... simplemente destruirlo?" Sintió la tentación. Bajó la mano y se quedó mirándola fijamente; vibraba sin cesar. La acercó a la puerta, rozándola apenas un centímetro antes de detenerse. "Quizás no." Llevaba casi tres horas parado frente a su apartamento, y por más que marcaba el código, la puerta no se abría. Esto le suponía un problema, ya que necesitaba usar el baño. "¡Qué pedazo de papel tan inútil!" El hecho de que tuviera la clave anotada en su cartera era lo más desconcertante del asunto. Sin embargo, por alguna extraña razón, no parecía funcionar. "¿La puerta está defectuosa?" No podía haber otra explicación. Tenía que ser eso. "Creo que lo mejor es que llame a alguien." Rebuscó en su bolsillo intentando encontrar su teléfono. Al ir a sacarlo, el ceño fruncido se le frunció aún más. "¿Es este mi teléfono?" Era un teléfono rosa cubierto de pegatinas de corazones de distintos tamaños. A primera vista, no parecía su teléfono; sin embargo, no recordaba con exactitud cómo era. Quizás… estaba pasando por una etapa cuando compró el teléfono. "No está... tan mal." Se convenció de que no era tan malo como parecía. Al contrario, cuanto más lo miraba, más le gustaba, y pronto se convenció de que, en efecto, era su teléfono. Él tocó la pantalla. "Ahora…" En cuanto vio el fondo de pantalla del teléfono, su rostro se tensó al instante. Era una fotografía de la espalda de Ren. "¿Qué carajo?" Todo su cuerpo empezó a temblar y estuvo a punto de lanzar el teléfono al otro lado de la habitación. Ahora estaba seguro de que lo que tenía en la mano no era su teléfono. ¡Swoosh! "¿De quién es el teléfono?" Justo cuando intentaba decidir qué hacer con el teléfono, una esfera azulada se materializó de la nada y le clavó un objeto en la cabeza a Liam. Casi al instante, su cabeza se sacudió hacia atrás y tropezó unos pasos hacia adelante. "Ukh…W, ¿qué fue eso?" Se detuvo en seco, dándole la espalda a la pared, y miró a su alrededor con incredulidad. ¿Acaso alguien se le había acercado sigilosamente sin previo aviso? "¿Eh?" De repente, mientras miraba el teléfono parpadeando varias veces y con la vista fija en él, los recuerdos volvieron a inundar su mente. Finalmente supo a quién pertenecía ese teléfono. Pertenecía a la hija de Leopoldo. No solo eso… "Ese no es el apartamento correcto." También se dio cuenta de que estaba en el apartamento equivocado. No era el que tenía delante el que le pertenecía, sino el que estaba dos puertas más allá. "Veo…" Colgó el teléfono y caminó hacia su apartamento, pero apenas había dado un par de pasos cuando se quedó paralizado. "Un momento." Abrió mucho los ojos y levantó la cabeza de golpe. "¿...Mis recuerdos?"
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Estás leyendo el capítulo 770 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.