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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 747 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Incluso después de oír a su hija hablar con frialdad y distanciamiento, el rostro de Octavius no cambió. Hacía tiempo que esperaba esa reacción. Todo quedó claro una vez que el poder que ostentaba dejó de estar con él. Cuando Melissa lo miró, él pudo adivinar, solo con observar su expresión, qué tipo de sentimientos le pasaban por la mente en ese preciso instante. Eran expresiones que había visto muchas veces en su vida. No le eran desconocidas. "¿Puedo pasar?" Preguntó, mirando a su alrededor y frunciendo el ceño al ver a la chica inmóvil a lo lejos. ¿Por qué estaba así? "¿Por qué tienes que entrar?" Parecía que Melissa no quería que entrara, pues le bloqueó el paso. Octavio bajó la cabeza y la miró fijamente. Tenía el mismo aspecto que cuando era joven. Quizás incluso era más guapa. 'Su mirada de enfado también es la misma…' Un dolor largamente olvidado comenzó a reaparecer en su pecho, y su expresión casi se descompuso. Logró contenerse tras un esfuerzo titánico, y después de mirar a su alrededor, volvió la vista hacia Melissa. "Necesito hablar contigo." * * * Su voz era tranquila y suave, pero la forma en que habló hizo que Melissa sintiera que no podía negarse, y se hizo a un lado a regañadientes. "Hazlo rápido." No tenía ningún deseo de interactuar con el hombre que tenía delante, pero ¿qué podía hacer? ¿Echarlo? ¿Al hombre más fuerte del mundo? '¡Bah! Como si ese cabezota se molestara siquiera en escuchar mis peticiones.' Melissa no tuvo más remedio que resignarse y guiarlo hacia su laboratorio privado, donde no había nadie. Estaba algo desordenado, pero a ella no le importaba en absoluto. Como había llegado tan de repente, no había tenido tiempo de limpiarlo, e incluso si hubiera pedido cita, le habría dado igual. Era un extraño que, a sus ojos, compartía la misma sangre que ella. ¡Clank! Cerró la puerta tras de sí y se giró para mirar a su padre. Quería terminar esto rápido. ¡Dilo ya, ¿qué es lo que quieres...? Al sentir una mano áspera contra su mejilla, Melissa se quedó paralizada a mitad de la frase. Pronto abrió mucho los ojos y miró con asombro al hombre que estaba frente a ella. "¿¿¡Qué estás haciendo!??" Apartó la mano de un manotazo y retrocedió varios pasos. Se frotó la mejilla con la manga y fulminó al hombre con la mirada. "Sé que eres mi padre, pero ¿quién te dio permiso para..." "Te pareces muchísimo a ella." Se quedó paralizada al oír su voz. No fue tanto el contenido de su voz lo que la paralizó, sino la suavidad de la misma. Nunca antes le había oído hablarle con tanta ternura... Cuando alzó la vista hacia él, se sorprendió aún más al ver a su padre, generalmente inexpresivo, mirándola con una expresión diferente a la habitual. Parecía estar... ¿dolorido? "De joven se parecía muchísimo a ti." Puede que no haya dicho directamente a quién se refería con "ella", pero Melissa tenía una idea de quién era, y mientras lo observaba, se le formó un nudo en la garganta. En ese momento, no tenía ni idea de cómo reaccionar. 'Me empieza a doler el estómago.' En sus más de veinte años de vida, esta era la primera vez que su padre hablaba de su madre, y ella pudo ver vívidamente las emociones en sus ojos. Parecía… frágil. Melissa se quitó las gafas y se pellizcó el entrecejo. ¿Qué pretendes conseguir aquí? ¿De verdad esperas algo de mí? No tienes que fingir, si quieres algo, simplemente pídelo. Veré si puedo ayudarte. Se sentó en un taburete cercano y se mordió las uñas. Su comportamiento le provocaba ansiedad. Las emociones la hacían estremecerse. El abandono que sufrió durante su infancia la volvió emocionalmente inmadura. No era capaz de comprender las emociones correctamente, y todo lo relacionado con ellas la aterraba. Fue por eso que se sumergió en su investigación y evitó a la gente. No es que los odiara, sino que era incapaz de interactuar con ellos. Las emociones la repugnaban y le provocaban ansiedad. Se rascó el costado del cuello. ¡Joder, quiero que esto pare! El comportamiento actual de Octavio era para ella una forma de tortura. * * * Octavio sonrió al oír sus palabras y, del mismo modo, se sentó en uno de los taburetes cercanos. Se cubrió la boca con la mano mientras apoyaba el hombro en la mesa. Había muchas cosas que quería decirle ahora que por fin había logrado recuperar la claridad mental, sin embargo, al mirar a su hija, que estaba sentada frente a él, Octavius se encontró incapaz de decir nada. No podía recordarlo todo, pero los pocos fragmentos que lograba rememorar no eran recuerdos agradables. Pensando en cómo había tratado a su hija durante los últimos años… la decepción en su rostro, las veces que la vio llorar y las veces que ella intentó cumplir con sus expectativas solo para que él ignorara sus esfuerzos… Sintió un vuelco en el corazón. "He fracasado como padre." Lo soltó en voz alta sin darse cuenta. El cuerpo de Melissa se tensó al oír sus palabras y lo miró con expresión desconcertada. Octavius sonrió, pero fue una sonrisa forzada. Cada vez que miraba a su hija, sentía que el dolor lo invadía aún más, pero lo soportó. Este fue el precio que tuvo que pagar por sus acciones. —La muerte de tu madre… —Respiró hondo—. Me afectó de maneras que ni te imaginas. Ella lo era todo para mí. Era feliz entonces. De maneras que ni te imaginas. Sentía que lo tenía todo en la vida… Una leve sonrisa se dibujó inconscientemente en su rostro al recordar aquellos momentos del pasado. Él era verdaderamente feliz en aquel entonces. "Ella era todo lo que podía desear en una pareja. Cariñosa, divertida... irritante." Soltó una risita al decir lo último y sintió algo en el rabillo del ojo. Bajó lentamente la cabeza para mirar a Melissa, que lo observaba con el ceño fruncido. Su mirada se suavizó. "No te imaginas la alegría que sentí al enterarme de que estaba embarazada... Estaba feliz, muy feliz..." Junto con el día en que decidió casarse con ella, ese fue sin duda el mejor día de su vida. "La sola idea de formar una familia me emocionaba. Cada día me despertaba pensando en el futuro… La vida era perfecta." Su pecho se elevó lentamente y la sonrisa que se había extendido por su rostro se fue desvaneciendo poco a poco. "...En el momento en que la perdí, me perdí a mí mismo." Octavio ni siquiera se molestó en mirarla. No encontraba el valor para hacerlo. Simplemente estaba desahogando todo lo que llevaba dentro. Ella merecía oír la verdad. Por todo lo que él le había hecho pasar. "Muchos me han aclamado como el ser humano más fuerte que existe, un talento nunca antes visto…" Octavio negó con la cabeza. "Es mentira... todo." * * * Cuanto más escuchaba, más se le contraía el rostro a Melissa. ¿Qué está haciendo, por qué dice todo esto… y por qué ahora? Fuera lo que fuese que intentara hacer, ya era demasiado tarde. Sin embargo… ¿Por qué sentía como si alguien le clavara un cuchillo en el corazón? Por alguna razón, sus palabras la hirieron profundamente. Ella no se sentía cómoda. Quiso marcharse, pero se vio incapaz. Mirando a su padre, que por primera vez en su vida parecía mostrar emociones, se quedó clavada en su asiento. Apretó los dientes. '¡Joder, esto es una mierda!' En ese instante sintió náuseas. Lo notaba en el estómago. Con cada segundo que pasaba, la sensación se hacía más y más nítida. Se tapó la boca con la mano mientras su pie golpeaba repetidamente el suelo. Sentía que se asfixiaba. "Ella era todo lo que podía desear en una pareja. Cariñosa, divertida... irritante." 'Hagamos que esto termine más rápido…' No supo cuándo, pero pronto sintió un sabor a hierro en la boca. Al pensar en el ardor que le ardían los labios, lo asoció con la posibilidad de que le estuvieran sangrando. "La sola idea de formar una familia me emocionaba. Cada día me despertaba pensando en el futuro… La vida era perfecta." Al rascarse el costado del cuello, pronto empezó a notar que sus manos resbalaban contra algo húmedo, y cuando miró, se dio cuenta de que era su propia sangre. ¡Que pare esto, lo odio… lo odio… ¡paren…! "Toronjil." Al oír que la llamaban por su nombre, Melissa levantó la cabeza. Fue entonces cuando vio a su padre mirándola con una sonrisa. Fue una lágrima forzada, y las gotas le corrían por las mejillas. "Lo lamento." "¡Azul!" Ella vomitó.
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 747

Estás leyendo el capítulo 747 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.