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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 702 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Whoooooo! El Mamut Abisal alzó su colmillo y lanzó un grito feroz, similar al sonido de una trompeta. Al mismo tiempo, se irguió sobre sus dos patas, dejando al descubierto su esponjoso vientre, y al caer, sus patas golpearon el suelo con fuerza. ¡Br! ¡Brr! La cueva comenzó a temblar como consecuencia de los violentos movimientos del mamut, y el color de sus ojos se tornó en un ominoso tono carmesí. "¡No es bueno; está agitado!" "¡A este ritmo la cueva se derrumbará!" Ante la situación imprevista, los demonios comenzaron a sentir cierto pánico. Sin embargo, el pánico no duró mucho. Al fin y al cabo, eran veteranos curtidos. No tardó en restablecerse el orden, e inmediatamente después, cada demonio comenzó a formar formaciones y a ladrarse órdenes unos a otros. "¡Apunta al punto débil! ¡Ese es su punto débil!" "¡Asegúrate de no matarlo!" "¡Próximo!" Boom! La cueva volvió a temblar, y los combatientes de ambos bandos —el mamut y los demonios— se enzarzaron en una lucha entre sí. 'Esto es peor de lo que esperaba...' Al girar la cabeza para mirar a Amanda, suspiré con exasperación y la miré con el ceño fruncido. No era solo ella; a todos los demás también les afectaba. Llegaban a un punto en que eran realmente insoportables. ...pero, para ser sincero, no podía culparlos. Fue mi decisión traerlos conmigo, y desde el principio supe que cuanto más maná, o energía demoníaca, usaban, más se corrompían sus mentes por ella. Esa fue también la razón por la que evité usar mis poderes tanto como me fue posible. En realidad... Si había que culpar a alguien, era a mí. ¡Xiu-! ¡Xiuuuu-! ¡Whoooooo! Las flechas de Amanda surcaban el aire mientras seguía disparando en dirección al mamut. Volaban como balas de plata, alcanzando a la bestia en cuestión de segundos. ¡Ca—! ¡Clank! Desafortunadamente, esta vez, a diferencia de su primer intento, cuando chocaron contra la piel del mamut, las flechas se desviaron y salieron disparadas sin rumbo hacia el suelo. Esto no me sorprendió. Al fin y al cabo, existía una diferencia abismal en el nivel de fuerza entre el Mamut y Amanda. El simple hecho de que hubiera logrado un impacto era, en sí mismo, asombroso. Por supuesto, nunca habría ocurrido si no lo hubieran tomado por sorpresa. Pero ese era precisamente el objetivo. "¿No vas a hacer nada?" Melissa preguntó, observando el campo de batalla desde mi lado. "Por lo que parece, les llevará bastante tiempo deshacerse de la bestia. Si pudieras ayudar, ahorraríamos algo de tiempo." "Supongo..." Asentí con la cabeza, de acuerdo con su afirmación. Aun así, no me moví de mi posición y seguí observando desde atrás. Mis ojos estaban fijos en la duquesa. "...Pero se podría argumentar lo mismo en el caso de la duquesa. Si ella diera un paso al frente, las cosas mejorarían." 'Después de todo, ella es tan fuerte como yo.' Opté por omitir la última parte. ¡Clank! ¡Whoooooo! Saltaron chispas al aire cuando las armas y las garras golpearon el duro pelaje del mamut, lo que lo enfureció aún más y provocó que se revolviera con mayor ferocidad. La cueva comenzó a temblar aún con más violencia, y las estalactitas que colgaban sobre el techo de la cueva comenzaron a caer como afilados proyectiles hacia el suelo. Las formaciones con forma de carámbanos —que, dada la densidad de la roca utilizada para construir la cueva, soportaban un peso increíble— se precipitaron hacia una serie de demonios, empalando sus cuerpos desde arriba. ¡Argh! "¡Cuidado!" La escena no era agradable, ya que la sangre oscura salpicaba toda la caverna, y los demonios ni siquiera tuvieron la oportunidad de gritar antes de ser empalados. Con algo de suerte, algunos lograron sobrevivir debido a que sus núcleos no resultaron dañados, pero esos fueron la minoría. En pocas palabras, el enorme tamaño de las estalactitas aseguraba que ningún demonio sobreviviera, aplastando sus núcleos junto con sus cuerpos. "¿Cuántos demonios han caído hasta ahora?" Preguntó Priscilla, contemplando todo el campo de batalla desde un rincón seguro. Su mirada siguió deteniéndose en el mamut mientras sus ojos, su mirada, se volvían más fríos con cada segundo que pasaba. "Hasta el momento, hemos perdido a unos diez demonios de rango Marqués, varios de los cuales ya están gravemente heridos." Su tío respondió, aparentemente preparado para la pregunta de antemano. "¿Diez ya?" Un ceño fruncido apareció en el rostro impoluto de Priscilla mientras sus cejas se alzaban momentáneamente. ...Esto era más de lo que había previsto. "Si me permiten añadir… —dijo su tío con voz cargada de cautela—. Creo que la razón de las derrotas se debe nada menos que al disparo prematuro que se realizó al principio. De no haber sido por…" "¡Basta!" Priscilla interrumpió, manteniendo la misma expresión. No se podía decir lo mismo de su voz, pues una frialdad escalofriante acompañó sus siguientes palabras. "No olviden nuestro objetivo. No estamos aquí para mimarlos y que derroten a la bestia. Estamos aquí para ponerlos a prueba. Si dependiera de mí, habría matado a la bestia hace tiempo. No necesito que estén aquí." Puede que hubiera sido problemático, pero la bestia no representaba ninguna amenaza para ella. Claro, si hubiera estado sola, habría sido un enemigo molesto... pero no estaba sola, ¿verdad? Su respuesta bastó para apaciguar a su tío por un breve instante. ...Solo un breve instante, antes de que volviera a abrir la boca. "Sí, lo sé, pero..." "¿Falló el tiro?" Priscilla volvió a fulminar a su tío con la mirada; esta vez, su mirada se centró en la figura encapuchada que había disparado al mamut en el ojo. La duquesa se ha asegurado de vigilar de cerca a esa persona desde que abalanzó sobre el mamut. No fue por despecho ni por molestia. Fue más bien por interés. Priscilla prefería a la gente valiente antes que a los cobardes. El estilo del encapuchado le gustaba. Claro que, aunque le gustaban los soldados valientes, eso no significaba que le gustaran los temerarios. Si aquel hubiera fallado, la historia habría sido muy diferente. "Como no fallaron el tiro, no hicieron nada malo. En cuanto a los que murieron... simplemente no eran lo suficientemente buenos." En su nivel, un soldado tenía que adaptarse a cualquier situación que se le presentara. Al perder un ojo, habían obtenido una gran ventaja. Ahora les tocaba a ellos aprovecharla y cerrar el trato. "¡Apunta a su costado derecho! ¡A su vientre! ¡Ese es su punto débil!" Un fuerte grito proveniente de la distancia volvió a captar la atención de Priscilla, quien giró lentamente la cabeza. '¿Otra figura encapuchada?' Le sorprendió darse cuenta de que la persona que había gritado llevaba una capucha negra, del mismo tipo que la que llevaba la persona que había disparado el primer tiro. Era obvio que la voz pertenecía a una mujer por su claridad, y las instrucciones que daba parecían estar dirigidas a otra figura encapuchada que, de alguna manera milagrosa, había logrado ponerse del lado correcto de la bestia. "¡Ataca su lado derecho, imbécil! ¡Ahí es donde está el punto ciego del mamut!" Sus palabras también fueron bastante duras... Priscilla observó cómo la figura se acercaba tranquilamente a la bestia, caminaba hasta ella y luego se deslizaba por debajo con la mayor naturalidad posible. Tal vez se debió al caos, o a la habilidad de la figura, o quizás a ambas cosas, pero para su gran sorpresa, él se encontraba justo debajo del vientre del mamut y... ¡SHAA! Con una estocada directa pero magnífica de su daga, atacaron directamente el vientre de la bestia, creando una profunda herida de la que brotó sangre espesa y roja. Puede que solo fuera su imaginación, pero por una fracción de segundo, todo se detuvo repentinamente. '...¿Qué?' Priscilla observó cómo el campo de batalla se detenía repentinamente mientras ambos bandos intentaban asimilar lo que acababa de suceder. ¡Whooooooo! Fue el fuerte y agonizante aullido de la bestia lo que despertó a todos de su estupor, mientras la sangre comenzaba a brotar de la profunda herida que se había formado bajo su vientre, tiñendo el suelo de rojo. Puede que no haya sido una lesión incapacitante, pero sin duda fue un dolor insoportable, especialmente a medida que aumentaba la ferocidad de la bestia y la cueva comenzaba a temblar con tal intensidad que uno podría pensar que iba a derrumbarse en cualquier momento. ¡Br! ¡Brr! No, a este ritmo era inevitable que se derrumbara, y Priscilla arqueó la ceja derecha al darse cuenta de ello. 'Esto no es bueno; si la cueva se derrumba, será bastante problemático...' "Duquesa, ¿no es hora de que intervengamos? La situación no es buena ahora mismo. Si la cueva se derrumba, corremos el riesgo de perder a todos." No era solo ella; su tío llegó a la misma conclusión al expresar su preocupación por la situación actual, que no era buena. "Ni hablar de los demonios que en ese momento luchaban contra la bestia; incluso nosotros tendríamos problemas para salir ilesos si la cueva se derrumbara." Su tío continuó endureciendo su expresión por momentos. "No, todavía no." Priscilla negó con la cabeza, permaneciendo en el mismo sitio. Sin embargo, su mirada se dirigía ahora hacia un punto concreto. ...hacia un grupo específico de personas encapuchadas, o, para ser precisos, hacia un individuo. Por alguna extraña razón, Priscilla sentía algo raro en él. No podía explicarlo del todo, pero... le daba escalofríos. En ese momento, no le importaba en absoluto la situación que la rodeaba, ya que su mirada estaba fija en la figura encapuchada. “...No percibo nada.” Cuanto más se detenía su mirada en su dirección, más se sorprendía al darse cuenta de que no podía percibir nada de ellos. Aquello la dejó perpleja. Podía contar con los dedos de una mano a las personas que podían ocultarle su presencia. Por lo general, y en la mayoría de los casos, se debía a que la persona a la que observaba poseía una gran habilidad que dificultaba percibir la cantidad de energía demoníaca que entraba en su cuerpo; sin embargo, en otros casos... ...casos raros. Fue por otra razón. Una obvia, aunque indeseable. 'No puede ser eso, ¿verdad...?' "¿Hm?" Fue con la repentina agudeza de su mirada que notó que la figura encapuchada había girado la cabeza para encontrarse con la suya. Priscilla no se inmutó cuando sus miradas se cruzaron, y aunque los rasgos ocultos de la figura encapuchada le impedían ver su rostro, aún pudo distinguir dos llamativos ojos de un azul profundo que parecían ver a través de ella. Ahora... Si antes ni siquiera se inmutó, ahora sí lo hizo al descruzar los brazos y entreabrir la boca. 'No debería ser así...'
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 702

Estás leyendo el capítulo 702 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.