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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 691 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
'¿Por qué volvió a suceder?' Sentado en la acera frente al autobús con expresión perpleja en el rostro, Kevin reflexionó para sí mismo sobre la situación. '¿Por qué volvieron a morir?' Hizo todo lo que debía hacer. No se dirigió al centro de la ciudad ni se llevó a sus padres lejos de casa, y aun así, murieron. Esta vez, por un accidente de tráfico. Los demonios ni siquiera fueron responsables de sus muertes. Kevin alzó la mirada hacia las nubes en el cielo. Mientras las contemplaba, moviéndose muy lentamente, tuvo un pensamiento repentino. “...Quería pasar más tiempo con ellos.” ¡Bang! "¡Cuidado, Kevin!" Una vez más, Kevin vio cómo sus padres se lanzaban sobre él para protegerlo. Esta vez, sus cuerpos quedaron completamente partidos por la mitad y la sangre salpicó a Kevin. Las expresiones de impotencia y angustia que mostraron justo antes de fallecer dejaron una huella imborrable en su mente, ya que solo pudo verlos morir frente a él. Crash! "¡Apártate de mí, Kevin!" ¡Boom! "¡Ahhhh!" Sin que él lo supiera, los mismos acontecimientos se repetían una y otra vez en cada una de sus regresiones. Antes de que Kevin se diera cuenta, había alcanzado su vigésima regresión, y por vigésima vez, sus dos padres habían fallecido ante sus propios ojos. Esta vez, se debió a una explosión ocurrida en las afueras de la ciudad. '...¿Por qué?' Kevin nunca logró reunir las fuerzas necesarias para socorrer a sus padres, por mucho que lo intentara. Cada vez, sufrían una muerte horrible y él volvía a quedarse solo. La pesadez en su corazón, que al principio apenas se notaba, se hizo cada vez más evidente con cada una de sus regresiones, y se intensificó con el fallecimiento de sus padres en todas ellas. A lo largo de esas veinte regresiones, habría tenido una posibilidad infinitamente mayor de derrotar a Jezabeth, pero a pesar de sus mejores esfuerzos, siguió fracasando en todos y cada uno de sus intentos. Kevin comprendió que era solo cuestión de tiempo antes de que pudiera vencer a Jezabeth. Ya sean cien, mil, diez mil, cien mil o un millón de regresiones... Kevin tuvo todo el tiempo del mundo para acumular experiencia y hacerse más fuerte. Jezabeth aún le llevaba bastante ventaja, pero Kevin sabía que su momento llegaría muy pronto. En aquellos tiempos, con cada regresión, pasaba cada vez más tiempo con sus padres. Para cuando ocurrió la vigésima regresión, había pasado al menos un siglo de su vida con ellos. Los conocía prácticamente como la palma de su mano. ...y fue por eso que le resultó más difícil separarse de ellos cada cinco años desde su nacimiento. Tras cada una de sus muertes, experimentaba un dolor agudo, y el color que se había ido desarrollando lentamente en su visión se desvanecía poco a poco. Este cruel ciclo continuaría indefinidamente, sin forma alguna de detenerlo. Ese era su destino. "¡Ahhhh! ¡Estoy aquí, bastardos! ¡Vengan a buscarme si pueden!" "¡No te olvides de mí! ¡Vete!" Mientras Kevin veía a sus padres gritar y chillar a todo pulmón, haciendo todo lo posible por desviar la atención del demonio de él, Kevin empezó a sentir como si un peso enorme le aplastara el pecho. '¿Por qué?... ¿Por qué?' Una y otra vez, se sumía en sus pensamientos, con la mirada fija en las escenas a lo lejos. 'Amar es anteponer las necesidades de otra persona a las propias. Anteponer tus necesidades a las mías es mi manera de demostrarte mi amor. ¿Acaso no es eso lo que toda madre debería hacer?' Las palabras que la madre de Kevin le había dicho durante su cuarta regresión resonaban en la cabeza de Kevin, aunque apenas eran audibles. Las lágrimas comenzaron a formarse en el rabillo de sus ojos, deslizándose por su mejilla antes de caer suavemente sobre el duro suelo bajo él. ...y fue durante este tiempo cuando finalmente comprendió mejor el significado de las palabras de su madre. Extendiendo la mano hacia donde estaban sus padres, Kevin murmuró. "No te vayas..." "No me dejes." \* Muchos años después. Biblioteca de la esclusa de la ciudad de Ashton La mano de Kevin se detuvo cerca de una palabra en particular mientras hojeaba un libro sobre emociones humanas. Soledad: el estado de estar solo y sentirse triste por ello. La soledad provoca que las personas se sientan vacías, solas y no queridas. Quienes se sienten solos a menudo anhelan el contacto humano, pero su estado de ánimo dificulta que establezcan vínculos con otras personas. Una vela proyectaba una luz tenue sobre el área que lo rodeaba, y con un ligero toque trazó con el dedo la definición que tenía delante. Por alguna razón, sintió que esas palabras resonaban extrañamente en él. No lo entendía del todo, pero desde la muerte de sus padres tenía la impresión de que el mundo, que ya le parecía carente de sentido, había adquirido un carácter aún más vacío. Su objetivo siempre había sido comprender mejor las sensaciones que experimentaba. Para entonces, tendría unos 600 años si se contaban todas las regresiones. Durante todo ese tiempo, la sensación de vacío que iba consumiendo su cuerpo empeoró gradualmente, hasta el punto de que cada respiración le resultaba asfixiante. Esa era también la razón por la que ahora estaba en la biblioteca. Era para que pudiera comprender mejor lo que sentía y encontrar una respuesta. Kevin dio la vuelta al libro y miró la portada. \[Guía de RW Johnson sobre la emoción humana\] 'Fue un error que los registros me hubieran dado vida como ser humano.' Kevin pensó, mirando fijamente el libro que tenía delante y colocando suavemente la mano sobre él. La raíz de todos sus problemas en ese momento era su identidad. La identidad de un ser humano. Un ser social que prosperaba gracias a lo que se conocía como emociones. Inicialmente, Kevin creía que nunca se vería obligado a lidiar con asuntos tan inútiles; sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y se producían regresiones, Kevin se dio cuenta de que no era una excepción al sistema biológico natural del ser conocido como humano. Era consciente de que las sensaciones fugaces que experimentó inmediatamente después del fallecimiento de sus padres se clasificaban como emociones. ...y comprendió que no podía huir de ellos. Por mucho que intentara distanciarse del mundo o ignorar lo que sucedía a su alrededor, como la muerte de sus padres o la suya propia, el sistema biológico con el que nació influía directamente en sus pensamientos y acciones. Fue esta constatación la que hizo que Kevin se diera cuenta de que ya no podía ignorar el problema en cuestión. Tenía que comprender mejor esa cosa llamada emoción. ¡Clank! Kevin se levantó de su silla y cogió el libro que estaba sobre la mesa frente a él. "¿Hm?" Estaba a punto de darse la vuelta para devolver el libro cuando de repente se percató de una tenue luz a lo lejos. '¿Había alguien más aquí?' Eran aproximadamente las tres de la mañana, y fue muy extraño ver a alguien todavía en la biblioteca a esas horas. Sobre todo teniendo en cuenta que la época de exámenes ya ha terminado. Al darse la vuelta, Kevin vio a un hombre joven y delgado con el pelo negro azabache que le cubría la parte delantera de la cara. Su rostro estaba absorto en un gran libro, y a su lado había una pila de libros. \[Anatomía demoníaca\] \[Qué hay que tener en cuenta al enfrentarse a un demonio\] \[Maldiciones incurables y lo que se sabe sobre ellas\] Sin darse cuenta, Kevin se encontró mirando fijamente los libros que estaban apilados frente al joven. A pesar de que su cabello le cubría el rostro, era obvio que el joven mostraba signos de ansiedad, dada la rapidez con la que pasaba las páginas de los libros y los murmullos en voz baja que emitía. "Maldición destructora de mentes... Maldición destructora de mentes... ¿dónde está?... ¿dónde está?... Tiene que haber una manera... Tiene que haber una manera... Yo..." "¿Estás buscando la cura para la maldición que te rompe la mente?" Kevin preguntó, deteniéndose frente al joven y sobresaltándolo. "¡Eh, ah!" ¡Clank! El asiento que tenía delante se desplomó contra el suelo, provocando un estruendo ensordecedor. Menos mal que la bibliotecaria no estaba cerca, porque si no, las consecuencias habrían sido nefastas. Sin embargo, la expresión del joven cambió drásticamente en el momento en que sus ojos se posaron en Kevin, apenas pudiendo ocultar su sorpresa. "Tú... tú eres Kevin Voss." "¿Me conoces?" "...Claro que te conozco. Estamos en la misma clase y eres el primero de nuestro año." "Oh." Kevin asintió con la cabeza, comprendiendo. Para ser sincero, nunca les había prestado mucha atención a sus compañeros de clase, así que no sabía quién era el joven que tenía delante. Después de todo, esta era la primera vez que realmente iba a la esclusa, a pesar de sus regresiones anteriores. Nunca antes había sentido la necesidad de ir a la esclusa, por eso nunca había ido. Sin embargo, tras observar que sus estrategias anteriores no habían tenido éxito, decidió aprovechar esta oportunidad para probar algo nuevo y diferente. “...¿Quizás te molesté? ¿Es por eso que viniste a verme?” El joven recogió con cuidado la silla y la volvió a colocar en su posición original. Nunca hizo el menor intento de mirar a Kevin a los ojos, sino que mantuvo la mirada baja, actuando casi sumisamente frente a él. La reacción de Kevin ante sus acciones fue inclinar ligeramente la cabeza, perplejo por el motivo exacto de su comportamiento; sin embargo, su atención finalmente volvió a los libros que estaban extendidos sobre la mesa. Él los señaló. "Estabas murmurando algo sobre la maldición rompementes... ¿estás intentando encontrar una cura para ella?" "¡Eh!" El joven se estremeció en cuanto oyó las palabras de Kevin. Haciendo caso omiso de su extraño comportamiento, Kevin ya se imaginaba lo que estaba pasando y lo afirmó sin rodeos. "No hay manera de curar a quien intentas curar. La cura no se encuentra en la tierra." "¿Existe una cura?" El joven se acercó lentamente a Kevin mientras se apartaba ligeramente el pelo, dejando al descubierto un par de profundos ojos azules. "...Sí, pero no en la Tierra." "Con eso me basta." El joven se rascó el cuello, dejando al descubierto algunas cicatrices rojas y costras. Era evidente que se había rascado la misma zona repetidamente en el pasado. Sus acciones posteriores, que incluyeron moverse de un lado a otro, fueron aún más extrañas. Al fijar la mirada en Kevin, la ansiedad que ya se reflejaba en su rostro se hizo aún más evidente. Al mismo tiempo, sus manos, que estaban ocultas bajo el cárdigan azul que llevaba puesto, agarraron a Kevin por el hombro. "Tú... ¿cuál es el nombre de la cura? Dímelo... yo..." "Suéltame." Kevin agarró las manos del joven, que habían estado presionando sus hombros, y las apartó de él mientras lo miraba fijamente con una expresión gélida. "¿Qué sentido tiene que te cuente esto? Aunque lo sepas, nunca lo vas a conseguir. Dame…" "No... no, no... no entiendes... necesito saber... necesito saber..." Kevin estaba hablando en mitad de una frase cuando el joven lo interrumpió, dejando clara su desesperación. Kevin pronto se dio cuenta de que no tenía sentido intentar razonar con el joven que tenía delante. "Yo... si me lo dices... te ayudaré en lo que me pidas... por favor." Justo cuando Kevin estaba a punto de negarse de nuevo, tuvo una idea repentina. Sintiendo el libro en su mano, miró al joven que tenía delante y preguntó. "¿Tú... cuál es tu nombre?" "¿Mi nombre?" El joven alzó la vista, dejando al descubierto sus profundos ojos azules y su rostro frágil. Abrió la boca y murmuró algo. "Ren... Es Ren... Dover..."
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 691

Estás leyendo el capítulo 691 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.