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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 673 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tenía los párpados entrecerrados cuando, de repente, un destello de luz brillante que penetró entre ellos me despertó sobresaltado. Tenía la mente muy dispersa y, de repente, los recuerdos de la noche anterior comenzaron a inundar mi consciencia. Abrí los ojos al sentir una cálida sensación que provenía del lado derecho de mi cuerpo. Era extremadamente suave, y por un instante, estuve a punto de cerrar los ojos y volver a dormirme. Un techo familiar apareció ante mi vista inmediata, y supe que estaba dentro de mi habitación. Estaba tumbada en mi cama… Amanda estaba a mi lado. Tenía los ojos cerrados y las sábanas le llegaban hasta la barbilla. Su brazo estaba colocado de forma que me inclinó sobre él, y me sujetaba con firmeza por la cintura. Estaba profundamente dormida. 'Así que realmente sucedió…' Me giré para quedar frente a Amanda y la miré directamente a la cara. Labios rojos como cerezas, piel tersa y sin imperfecciones, y un cabello negro brillante que caía liso y le cubría el rostro. "Qué linda." Mientras su cabello seguía cayéndole sobre la cara, no pude evitar reírme al notar que, ocasionalmente, le provocaba un ligero tic en la nariz y un puchero en la boca. Mi mano se movió hacia adelante inconscientemente y le acarició el cabello detrás de la oreja mientras admiraba su belleza en ese preciso instante. Sentí una extraña paz interior mientras la miraba, y si fuera posible, desearía permanecer así el mayor tiempo posible. Fue muy agradable. "Hm." Amanda abrió los ojos gradualmente, claramente sobresaltada por mis acciones. Parecía algo aturdida y tuvo que parpadear un par de veces para comprender mejor lo que sucedía. Sus ojos recuperaron rápidamente la claridad y un leve rubor comenzó a extenderse por sus mejillas. "Buenos dias." Murmuró tímidamente, con una pequeña sonrisa en el rostro. Le respondí con una sonrisa. "Buenos dias." La luz se filtraba por la ventana, iluminando lentamente la habitación y envolviendo nuestros cuerpos con su calidez. '¡Qué agradable fue despertarse así!' Esto se sentía tan tranquilo. "¿Qué hora es?" Amanda levantó lentamente su cuerpo mientras alzaba el brazo para sujetar las sábanas que la cubrían. Me recosté en la cama y bostecé. "¡Huaaam... demasiado temprano! Apenas dormí anoche." Amanda me miró con furia y yo me encogí de hombros. "¿De quién crees que es la culpa?" Amanda puso los ojos en blanco y se levantó de la cama. Nuestra ropa estaba esparcida por todo el suelo, un desorden que reflejaba a la perfección lo sucedido anoche. Al levantarse de la cama, arrastró las sábanas consigo y mi cuerpo se estremeció. "¡Ay, las sábanas!" "No te quejes." Amanda apenas me miró antes de llevarse las sábanas. Me castañeteaban los dientes y me abracé a mí misma. "¿Por qué te llevas las sábanas? ¡Ya he visto todo lo que hay que ver! ¿A qué viene tanta vergüenza?" "Cuanto menos ves algo, más lo deseas." La réplica de Amanda me hizo callar al instante, y suspiré. "Vale, de acuerdo, lo que sea." Para ser sincero, dudaba de la veracidad de esas palabras. Simplemente no había manera de que me aburriera de lo que había visto anoche. Nunca... "Cámbiate. Vamos a llegar tarde." "Vale, vale…" Solté otro suspiro, luego me incorporé, recogí la ropa que estaba en el suelo y comencé a ponérmela lentamente. Debido a los acontecimientos ocurridos en la Asamblea, no pude hablar con Octavius y, como resultado, llegamos a la conclusión de que el mejor momento para reunirnos sería hoy. Al pensar en Octavius, mis pensamientos eran bastante complicados. Seguía sin entender cómo un hombre con una mentalidad tan fija podía haber experimentado una transformación tan drástica en tan poco tiempo. ¿Qué demonios hizo Kevin para convertirse en esa persona tan diferente? Tenía verdadera curiosidad. "He terminado." "¿Ya?" La segunda vez que Amanda entró en la habitación, vestía de forma diferente a la primera vez. Esta vez, llevaba un elegante traje blanco de una sola pieza que realzaba las curvas naturales de su cuerpo. Su larga melena estaba recogida en una coleta tirante, y desprendía una fragancia seductora de pies a cabeza. Parecía más madura. Mientras yo admiraba su belleza, ella se acercó al cajón junto a mi cama y sacó las gafas que allí estaban. Tardé un momento en darme cuenta de lo que estaba pasando y me quejé. "Espera, ¿no son esas mis gafas?" "Así es." Amanda bromeó, se puso las gafas y se dirigió a la sala de estar, más concretamente a la cocina. "Espera, aguarda." Me vestí a toda prisa y corrí hacia ella. El pánico se apoderó de todo mi cuerpo. Destellos de recuerdos resurgieron en mi mente y mi tez palideció. "Espera, ¿no me digas que piensas preparar el desayuno?" "¿Cómo lo supiste?" Como era de esperar, la expresión de Amanda cambió a una de desconcierto cuando se dio cuenta de que yo estaba al tanto de su intención de preparar el desayuno. Amanda frunció el ceño y examinó mi ropa por un momento antes de negar con la cabeza e interrumpirme antes de que pudiera decir nada más. "Esto no está bien. Deberías ir a cambiarte de ropa. No puedes ir así. Prepararé el desayuno mientras te cambias." Su tono de voz era severo, y su rostro también. Al ver su expresión, comprendí que quejarme sería una pérdida de tiempo. Así pues, fui al baño, me duché y me cambié de ropa antes de volver al salón. A decir verdad, desde la última vez que Amanda me horneó galletas, no he vuelto a probar su comida, y la verdad es que no me apetece nada. Si la experiencia previa con las galletas no lo había dejado más que claro, entonces no sabía qué más podía hacerlo. 'Esta mañana va a empezar mal, seguro, de eso no hay duda.' Con un Pepto Bismol a mano, me dirigí a desayunar, donde vi huevos fritos perfectamente cocinados con un poco de tocino. Inmediatamente me puse en guardia y me acerqué a la silla como si fuera el enemigo más formidable al que jamás me había enfrentado o que jamás me enfrentaría. ¿Jezabet quién? Ni siquiera Jezabet me sometió a tanta presión. Como era de esperar, este no era un huevo normal, ¿verdad? Cuanto más perfecto parecía por fuera, más desconfiaba de él. "¿Qué estás haciendo? Come rápido para que la comida no se enfríe. Todavía tenemos que irnos en quince minutos." "Ah... sí." Respondí, y al hacerlo, empecé a sudar a ambos lados de mis manos. Al mismo tiempo, comencé a rezar al dios que fuera. Tras cortar el tocino con el tenedor que acababa de coger, me lo llevé a la boca. A esas alturas, ya había asimilado mis sentimientos al respecto, y le di un mordisco, esperando que fuera el último que comería en un buen rato. "¿Mmm?" Tras probar un par de bocados del tocino, me sorprendió descubrir que, en realidad, no tenía un sabor tan desagradable. De hecho, me lo había comido entero sin darme cuenta, y ya había llegado a los huevos, que resultaron ser sorprendentemente esponjosos. Miré a Amanda con escepticismo. "¿Qué pasó? ¿Pediste el desayuno antes de que terminara de cambiarme?" "¿Desde cuándo las entregas son tan rápidas?" "...Podrías haberlo comprado ayer y recalentarlo." "¿Entonces cómo se explican esos platos de allí?" "Mmm…" Fruncí el ceño al máximo mientras miraba los platos, prueba irrefutable de que ella misma había preparado la comida. Me llevó un tiempo procesar la información, y cuando lo hice, miré a Amanda con incredulidad. "¡No pica!" "¿Ah?" Amanda ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos. Finalmente, negó con la cabeza. "...Esta vez no tuve que lidiar con la canela, así que sí." "¿Entonces dices que si hubieras tenido canela, lo habrías hecho picante—" Amanda me obligó a tragar un bocado de comida, mirándome con una sonrisa fría. "Menos charla y más comida." "…bien." Retiré el tenedor de mi boca y seguí comiendo. Al final, el desayuno resultó estar bastante rico y me sentí muy satisfecho después de comerlo. Para cuando terminé de comer, Amanda ya había desayunado y se había ido a ponerse los zapatos. No perdí tiempo limpiando la mesa antes de dirigirme a la puerta principal, donde Amanda me esperaba pacientemente. Salí del apartamento, cogí mi chaqueta y cerré la puerta con llave al salir. Mi mañana ha sido perfecta. Me desperté con una sonrisa, disfruté de un delicioso desayuno y me sentí con más energía que en mucho tiempo. Solo que... Justo en el momento en que salí de la habitación, otra figura salió de su apartamento al otro extremo del pasillo y nuestras miradas se cruzaron. El entorno se congeló y ninguno de los dos nos movimos. Lo último que recuerdo haber oído fue el leve murmullo de Amanda. "El grito." Mi cabeza asintió inconscientemente. "No es una mala oficina." Encontré un bonito sofá de cuero, me senté y ajusté los cojines hasta estar completamente a gusto. En ese momento, me encontraba en la oficina de Octavius, ubicada en el último piso de la Torre Unión. Tengo que decir que las vistas desde aquí arriba eran increíbles. Podía ver toda la ciudad de Ashton desde donde estaba sentado. No hacía falta decir nada sobre lo bonita que era la vista. En ese momento, Octavius estaba sentado detrás de su escritorio con una expresión inexpresiva. Probablemente estaba esperando a que terminara de mirar a mi alrededor. "Keum..." Me aclaré la garganta y me recosté en la silla. Sin dudarlo un instante, pregunté aquello que me había estado inquietando desde hacía tiempo. "¿Qué te ofreció Kevin para que te volvieras tan ob—" "La oportunidad de ascender al rango SSS-." Octavio me interrumpió a mitad de la frase y me quedé boquiabierto. "¿El qué?" Tuve que parpadear un par de veces para asegurarme de que no estaba oyendo mal. Acaba de decir que existe la posibilidad de ascender al rango SSS-, ¿verdad? "¿Hablas en serio?" "Sí " Octavius asintió, sin intentar ocultarme nada. Me quedé aún más sorprendido al oír su confirmación. '¡No puede ser! ¿De verdad Kevin hizo eso?' Todo empezó a tener sentido para mí, y cuando lo hizo, no pude evitar asombrarme de las capacidades de Kevin. Era necesario tomar nota del hecho de que ascender más allá del rango SSS- era extremadamente difícil, casi imposible. Cuanto más se acercaba uno al poder de los registros, más restricciones se le imponían. Había una razón por la que existían tan pocos usuarios del rango SSS- en el mundo, y era porque los Registros Akáshicos no querían que hubiera tantos desde un principio. No, sería más preciso decir que nunca quiso que existiera una existencia de ese nivel dentro de su dominio. ...y fue precisamente por esta razón que era casi imposible que alguien alcanzara el rango SSS-. El hecho de que Kevin de alguna manera pudiera otorgarle esta habilidad a Octavius demostró que sus medios eran extremadamente profundos. 'Si no hubiera sabido ya cómo lograrlo, habría estado en la misma situación que Octavius y probablemente habría necesitado pedirle ayuda.' "¿Así que, a cambio de concederte la posibilidad de ascender al siguiente rango, has decidido ayudarle a convertirse en el líder de la alianza?" "Eso es correcto." "Ya veo... ¿eh?" Me interrumpí a mitad de la frase y miré a Octavius. "Espera, ¿por qué me dices esto?" Fue muy extraño que finalmente revelara toda la información sin que yo lo amenazara o coaccionara para que hablara. De hecho, había algo extremadamente sospechoso en la situación... 'Sin duda hay una razón por la que me está contando esto.' ...No tuve que esperar mucho para entender. "Kevin me informó que tenía permiso para compartir esta información con ustedes. También me indicó que les dijera que votaran por él en las próximas elecciones para líder de la alianza. Ah, y también preguntó si su grupo mercenario se unirá a la alianza o no." "Ehmm..." Sinceramente, me sorprendió un poco la petición repentina, pero finalmente negué con la cabeza. "Puedo votar por Kevin para que se convierta en el líder de la alianza, pero mi gremio mercenario no se unirá. Tengo otros planes para ellos, y no nos llevamos bien con los demás, así que quizás sea mejor que estén separados." "Entiendo." Octavius asintió con calma, como si ya hubiera previsto ese resultado. Fruncí el ceño al ver esto. '¿Kevin también predijo esto?' Mis manos se apretaron por un momento antes de relajarlas. 'Me pregunto qué le pasa a Kevin últimamente.' Cuanto más tiempo pasa, más extraño me resulta en mis pensamientos. Sin duda, el Kevin que yo conocía ya no existe; el Kevin actual es su verdadera esencia. ...Casi como yo. Volví a centrar mi atención en Octavius y pregunté. "¿Hay algo más que quieras decirme?" "No." Octavio negó con la cabeza, con la misma expresión de indiferencia de siempre. "Muy bien, entonces..." Me levanté de mi asiento y me giré para dirigirme a la salida de la habitación. Ahora que todo había terminado, por fin podía llevar a cabo todo lo que había estado planeando durante tanto tiempo. 'Supongo que tengo que volver al cuartel general.'
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 673

Estás leyendo el capítulo 673 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.