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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 619 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo estaba envuelto en melancolía mientras nubes grises cenicientas llenaban el cielo. ¡WIIIIING! Una luz deslumbrante surgió en medio del espacio vacío y se extendió rápidamente por todas partes. Las nubes oscuras se abrieron entonces bajo una presión terrible que se extendió hacia el mundo entero. Dentro de la iluminación se distinguía una figura humana con rasgos faciales bien definidos. El aire vibraba debido a la presión que emanaba la figura. Quienquiera que fuese esa persona, era un auténtico maestro. Pronto el brillo disminuyó y la figura humana dentro de la luz brillante se hizo cada vez más nítida. Un hombre vestido de negro, con dos ojos color carmesí, finalmente emergió en el aire cuando la luz se apagó por completo. Retrocediendo un paso, la figura de ojos carmesí miró hacia el horizonte con una expresión inusualmente seria. ¡Descansa en paz! Fue entonces cuando una mano surgió repentinamente de la nada, agarrando el cielo y desgarrándolo como si fuera tangible. Cabello blanco, ojos rojos como la sangre y piel clara... De la oscuridad surgió una figura de apariencia humana. Parecía bastante común, pero solo alguien con una fuerza cercana a los límites humanos podía comprender la miserable existencia que llevaba. El poder oculto en ese cuerpo de apariencia débil podía aniquilar el planeta con un solo gesto de su mano. Era horrible. La figura de cabello blanco contemplaba la devastación mientras flotaba en el cielo y dirigía una mirada distante hacia abajo. Un mundo al borde de la extinción. Una sonrisa se dibujó en su rostro. Luego, bajando la cabeza y mirando al hombre de ojos carmesí que estaba debajo de él, los ojos del individuo de cabello blanco se entrecerraron ligeramente. Kevin, el hombre de ojos color carmesí, devolvió la mirada, y el silencio envolvió el mundo. Aunque ninguna de las dos figuras pronunció palabra, una gran cantidad de energía emanó de sus respectivos cuerpos antes de que chocaran silenciosamente. Todo lo que estaba debajo de ellos se desmoronó cuando una poderosa ola, producto de su colisión, se extendió. Finalmente, después de un tiempo indeterminado, Kevin abrió la boca. "Jezabet." Su suave voz resonó por todos los rincones del mundo. Sin embargo, en sus palabras se percibía un odio profundo. Jezebeth miró fijamente a Kevin desde arriba y cerró los ojos ligeramente antes de que la sonrisa en su rostro se profundizara un poco más. "¿Cómo has estado? Hace tiempo que no nos vemos.'' "..." Kevin no respondió nada; en cambio, el tono rojo que rodeaba su cuerpo se intensificó. La espada que empuñaba brillaba con un color majestuoso y el mundo a su alrededor temblaba con fuerza. A pesar de ello, Jezebeth no mostró ningún cambio en su expresión. Al contrario, parecía aún más relajado mientras observaba a Kevin fulminarlo con la mirada. "...A estas alturas ya deberías saber que tus esfuerzos son inútiles, ¿verdad?" Sus palabras resonaron en todo el mundo. La expresión de Kevin se ensombreció. "No solo no tienes la fuerza para vencerme, sino que sabes perfectamente las consecuencias que acarreará mi derrota, ¿verdad?" El cuerpo de Jezabet flotó suavemente hacia el suelo. "Según consta en los registros, soy un cáncer. Algo que no pudieron predecir ni descubrir hasta que fue demasiado tarde. Para cuando descubrieron mi presencia, ya estaba en la cúspide de este mundo..." Sus pies tocaron el suelo. Con ambas manos a la espalda, Jezabet paseaba tranquilamente. Kevin solo pudo observarlo desde la distancia sin hacer nada. “Quizás te preguntes cómo es posible que los registros no hayan detectado mi presencia si se supone que son tan poderosos... Bueno, la respuesta es bastante simple. Los registros no son exactamente un ser consciente, sino más bien un código fuente primordial del universo con capacidades cognitivas básicas. Casi como un bebé. Solo actúa cuando siente que su existencia está en peligro.” Jezabeth soltó una risita. "...y esa existencia no es otra que yo." Un majestuoso resplandor blanco emanó del cuerpo de Jezabet cuando extendió ambas manos. Kevin clavó con fuerza su espada en el suelo y se mantuvo firme mientras una ráfaga de poderosas alas pasaba a su lado, haciendo que su cabello y su ropa ondearan al viento. El vendaval no duró mucho, ya que pronto amainó. "Y con respecto a su reacción al descubrir la existencia que los amenaza..." Jezabeth sostuvo la mirada de Kevin. "Ahí es donde entraste tú en escena. Desesperados por impedir que los alcanzara, los registros te crearon. Todo lo que te sucedió en el pasado fue premeditado por los registros." "Deja de hablar." Kevin murmuró algo mientras apretaba los dientes y miraba con furia a Jezebeth. Pero a pesar de ello, jamás se movió para luchar contra Jezabet. No era que no pudiera, sino que no quería. "¿Quieres saber una coincidencia curiosa?'' Jezabet preguntó de repente. Kevin no respondió. “...¿No crees que tenemos muchas cosas en común? Desde nuestros ojos rojos, nuestro pasado, que es sorprendentemente similar... con nuestros padres muriendo a una edad muy temprana, ambos a manos de extraños, dejándonos huérfanos... ¿De verdad crees que es una coincidencia?” Kevin no respondió. Sinceramente, no lo sabía, ni quería oír la respuesta, pero no era como si Jezebeth pudiera leerle la mente. Y aunque pudiera, probablemente habría seguido hablando. Sus siguientes palabras resonaron como un estruendo en la cabeza de Kevin. "Nada es casualidad. Fuiste creado a partir de los registros y modelado a mi imagen y semejanza. Desde tu pasado hasta tus rasgos únicos... fuiste modelado por los registros para que te parecieras a mí porque fuiste creado con el único propósito de matarme... pero...'' Inclinó ligeramente la cabeza mientras miraba a Kevin. "...pero juraría que antes tenías el pelo blanco. ¿Qué te pasó el pelo...?" "Eso no te incumbe, Jezabeth." Kevin interrumpió de forma agresiva. "¿Oh?" Jezebeth se acercó lentamente a Kevin, sorprendida por su reacción. "¿Hay algo que me estés ocultando?" Preguntó con curiosidad. Kevin retrocedió instintivamente un paso al ver que Jezebeth se acercaba. "Ah.'' Sus ojos se abrieron de par en par cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Pero ya era demasiado tarde. Jezabeth notó su reacción y sonrió ampliamente. "Pero puedo decir..." Se acercó aún más. "...Puedo decir que no puedes matarme. No sé exactamente por qué, pero por alguna razón, sé que a propósito no me matas a pesar de tener el poder para hacerlo." Jezabet inclinó ligeramente la cabeza. "Ahora... lo que realmente quiero saber es... ¿por qué?" "¿Por qué te niegas a matarme?" \=== \=== Un leve tintineo resonó en la cabeza de Kevin y abrió los ojos. "¿Por qué me niego a matarte?" Tras respirar hondo, los ojos rojo carmesí de Kevin brillaron con una luz fría. Luego, concentrando su atención en el libro rojo que tenía en la mano, murmuró algo. "...Porque tu muerte destruirá el universo." Vergüenza. Así es como se podría describir la sensación que se tenía en Azeroth en las últimas dos décadas. Sintió una vergüenza absoluta. Desde que su castillo fue infiltrado y perdió el rastro de los ladrones que robaron sus posesiones, Azeroth se convirtió en el blanco de las bromas de los otros demonios de rango marqués presentes en Immorra. Y por si fuera poco. Durante su lucha contra el jefe orco, fue emboscado repentinamente por otro orco que parecía tener una fuerza similar a la suya. Aunque había logrado escapar en aquel entonces, ese día perdió una parte importante de su territorio. Derrotado y humillado, Azeroth se convirtió en el hazmerreír de los demonios. “...Bastardo. Te mataré cuando te encuentre.” Desde aquel día, no ha pasado un solo día sin que se haya recordado a sí mismo que hará justicia con aquellos que lo han maltratado. Durante años había estado esperando el momento oportuno, reuniendo sus fuerzas y perfeccionándose. En esos años, había logrado deshacerse de varias personas que se habían burlado de él en el pasado, incluyendo demonios de alto rango que estaban a su mismo nivel. Sin embargo... Nunca quedó satisfecho con su eliminación. Y había una razón muy sencilla para ello. La razón era que él lo sabía. Sabía quiénes eran los principales culpables. Las personas que se habían infiltrado en su castillo y le habían robado sus posesiones. Ellos fueron los responsables de todos sus problemas. El orco también... ...y durante más de sesenta años había estado esperando el regreso de esas personas a este planeta. Poseía varios objetos que lo vinculaban con su sangre. Si alguna vez los ladrones que se infiltraron en su castillo y robaron sus pertenencias aparecían en Immorra, lo sabría al instante. Y finalmente logró volver a sentir sus pertenencias. Tras sesenta años de agonía... los ladrones habían regresado, y se encontraban justo donde estaba el orco, demostrándole que trabajaban juntos. O al menos, que se conocían. "¡Irgón!" Azeroth gritó repentinamente a todo pulmón mientras caminaba por un largo pasillo cubierto con una alfombra roja. Inmediatamente después de que pronunciara sus palabras, una criatura apareció de la nada. "¿Has llamado?" "Así es." Azeroth respondió con tono inexpresivo. "Reúnan todas las fuerzas. Nos ponemos en marcha." "¡¿Reunir todas nuestras fuerzas?!'' Los ojos de Irgno se abrieron de par en par. "Pero-" "Cállate y haz lo que te digo." Azeroth fulminó al demonio con la mirada. Apretando los dientes, escupió entre dientes rechinantes. "Prepárense para la guerra." Finalmente, tras tanto tiempo oculto, había llegado el momento de mostrar sus colmillos. ¿Y qué si sus acciones enfurecían al delegado demonio? En su mente, solo existía la venganza.
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 619

Estás leyendo el capítulo 619 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.