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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 617 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un castillo se alzaba solitario sobre un acantilado, rodeado por todas partes de pequeños pueblos. Llevaba allí muchos siglos, muy deteriorado por el paso del tiempo. Con algunas torres dispares y diseños asimétricos, tenía un aspecto bastante tosco. Aun así, no disminuía la imponente impresión que causaba. Pero, en contraste con su imponente exterior, por dentro estaba completamente vacío. En un gran salón donde grandes estandartes caían en cascada por los lados y un gran trono se ubicaba al fondo, se estaba celebrando una reunión. "...Hemos perdido terreno. Los demonios llegarán a la ciudad el próximo año." El orco se arrodilló sobre un pie. "¿Un año?" Una voz baja y solemne llenó la sala. "¿Cuánto tiempo durarán nuestras provisiones?'' "Cinco años. El suministro no es un problema." "...Ya veo." Un silencio sepulcral se apoderó de la habitación. Solo después de un rato la voz volvió a resonar. "Puede retirarse." "...Entendido, Jefe." Erguido sobre sus dos piernas, el arco se dio un golpe en el pecho y abandonó el salón. Silug mantuvo la mirada fija en el orco hasta que este abandonó la sala. Una vez que se marchó, solo su presencia y la presión que ejercía llenaban la habitación. "Cuarenta años..." Hoy se cumplen cuarenta años desde que se convirtió en jefe de los orcos El camino no fue fácil. Solo logró llegar a ser jefe por pura suerte. De no haber sido por aquel humano que lo ayudó muchos años atrás, nada de esto habría sido posible. De este modo, pudo evitar que los orcos perdieran el conflicto y forzar un punto muerto con los demonios. Desafortunadamente, parecía que este punto muerto no duraría mucho. Los demonios demostraron ser demasiado poderosos para ellos, y los orcos, abrumados por la falta de refuerzos, perdieron más de las tres cuartas partes de sus fuerzas durante los diez años anteriores. "Puede que haya una manera." Pum Silug presionó su pie contra el suelo duro. De inmediato, la sala tembló y una onda expansiva se propagó hacia afuera. Comenzaron a formarse grietas bajo el trono mientras Silug se levantaba lentamente. ¡Crack! ¡Crack! ¡Crack! Las grietas se agrandaron rápidamente y el trono que tenía detrás empezó a inclinarse hacia una de ellas. Poco después, se abrió un agujero y el trono se hundió en él. Silug se acercó al agujero negro donde cayó la silla y él cayó de la misma manera. Pum Sus pies se estrellaron contra el suelo mientras las rocas pasaban a toda velocidad a su alrededor después de caer directamente por el agujero durante más de diez segundos. "...Está oscuro." Su voz resonó en el espacio oscuro. Lo único que podía ver en ese momento era una oscuridad infinita. Además, podía oír una respiración rítmica y tenue que venía de la distancia. Silug apoyó su gran pie contra el suelo y extendió la mano hacia la derecha hasta que sintió una superficie áspera. Solo entonces canalizó su aura y presionó con mucha más fuerza. Retumbar. La habitación empezó a temblar. En ese instante, los brazos gruesos y musculosos de Silug estallaron en un resplandor verde oscuro que se extendió como varias serpientes y se conectó con la pared, deslizándose a lo largo de los ladrillos e iluminando los alrededores. La oscuridad no tardó en desaparecer. "Mejor." Silug quedó satisfecho una vez que la habitación estuvo bien iluminada y pudo observar bien su entorno. No se quedó satisfecho por mucho tiempo, ya que su rostro volvió a tornarse serio una vez que se giró para mirar en cierta dirección. Allí se alzaba una celda. Gruesas barras de metal con pequeños huecos entre ellas, un denso olor a putrefacción y largas cadenas sujetas al suelo... "...Ha pasado mucho tiempo, Omgolung." Silug saludó cuando se encontró frente a la celda. Sus ojos, ligeramente más verdes que oscuros, se fijaron en la figura encadenada dentro de la celda. Sus rasgos estaban parcialmente ocultos por el largo cabello blanco que le cubría el rostro y por unos músculos que eran solo la mitad de grandes que antes; sin embargo, la figura aún guardaba un asombroso parecido con la que había conocido en el pasado. No era otro que el anterior jefe orco, Omgolung. El único orco de Immorra que rivalizaba con su fuerza, y a quien derrotó para convertirse en el siguiente jefe en la línea sucesoria. Alguien que solía ocupar el puesto más alto del planeta. "Con la guerra en curso, me ha resultado difícil visitarte." La habitación quedó en silencio por un momento. Omgolung, que tenía la cabeza gacha, la levantó lentamente hasta que sus ojos se encontraron con los de Silug. "...Estamos a punto de perder, ¿verdad?" Una voz ronca y profunda resonó desde su boca. El rostro de Silug cambió al oír sus palabras. No obstante, asintió con la cabeza. "Así es." Su respuesta fue sincera. No tenía sentido ocultar nada. "Ya veo..." Omgolung bajó la cabeza, y su tono se fue apagando un poco. Silug aprovechó este momento para hablar. "Necesito tu ayuda." Sus palabras eran directas, como las de los orcos. Era propio de su cultura ir al grano en lugar de andarse con rodeos. Aunque orgullosos, nunca fueron de los que dudaban en pedir ayuda unos a otros. Fue este rasgo lo que los hizo extremadamente formidables. "...¿Mi ayuda?" Omgolung volvió a alzar la cabeza, parpadeando con sus ojos lánguidos. "¿Me pides ayuda después de todos estos años? ¿Qué te hace pensar que te ayudaré?" "Por la gente." Silug respondió con calma. Su tono denotaba una confianza absoluta. "No nos queda más de un año antes de que lleguen los demonios. Si para entonces no ocurre nada, nos extinguiremos de este planeta. Todos los orcos que hayan sobrevivido morirán, y no seremos más que cadáveres en descomposición y huesos." El silencio volvió a reinar en la habitación mientras Omolug miraba fijamente a Silug en silencio. "¿...Y si te traiciono?" Sus palabras provocaron una gran tensión en el ambiente. Durante un instante, las dos figuras continuaron mirándose fijamente sin decir palabra. Parecían estar estudiándose mutuamente. "Que así sea." La respuesta de Silug no tardó en llegar. Luego dio un paso al frente y presionó ambas manos contra las gruesas barras de metal. "¿Qué diferencia hará un año con el presente? ¿Y qué si me traicionas? Moriré independientemente de las decisiones; si es así, con gusto me arriesgaré con esta elección.'' Cre...aaak Al separar las barras con los brazos, los músculos de Silug comenzaron a abultarse y un crujido resonó en el aire. Las barras no tardaron en doblarse hacia un lado, permitiendo a Silug dar un paso adelante. Llegó ante Omgolung en un abrir y cerrar de ojos. Tras respirar hondo, se arrodilló sobre una rodilla y extendió la mano. "...¿Me ayudarás a evitar esta calamidad y a que nuestro pueblo viva, o permitirás que muera sabiendo que podrías haberlos ayudado?" "La situación parece bastante sombría." Me encontraba en lo alto de una colina, observando los alrededores, cuando oí la voz de Ava que venía de mi lado. Con la mano extendida, un pájaro se posó suavemente en su brazo. Ava cerró los ojos un instante antes de volver a abrirlos y mirarme. "La situación no pinta bien. La mayor parte del territorio ya ha sido invadida por los demonios. No parece haber orcos en las cercanías." "¿Es eso así?" Me giré para mirar a Angélica. "¿Sientes algo?" "Permítame verificar." Igual que Ava un momento antes, Angélica cerró los ojos. No tardó en volver a abrir los ojos. "No deberíamos estar muy lejos de Silug. Quizá pueda comunicarme con él si nos acercamos." "Está bien." Las palabras de Angélica fueron suficientes para hacerme comprender cuáles serían nuestros próximos pasos a seguir. Di un paso adelante y caí por el acantilado en el que estábamos. No había tiempo que perder. Un castillo completamente distinto, mucho más grandioso, se alzaba sobre un pequeño acantilado rocoso, distinto al de Silug. Era mucho más grande e impresionante. Delgados y largos puentes, suspendidos precariamente en el aire, conectaban las puertas del castillo con una montaña cercana, bajo la cual se extendía un abismo sin fin. Se estaba celebrando otra reunión. "¿Cuánto tiempo tardarán vuestras fuerzas en llegar a la fortaleza orcen, Azeroth?" Una voz profunda y siniestra resonó en un gran y majestuoso salón. Alineadas frente a un gran trono dorado había varias figuras arrodilladas en el suelo sobre una rodilla. "...No tardará más de un mes." El marqués Azeroth respondió con tono distante. "Dadme vuestras órdenes y aprovecharé la oportunidad para eliminar a los orcos." "Mmm..." El demonio sentado en el trono cayó en profundos pensamientos. "No, por ahora nos abstendremos de atacar." Finalmente negaron con la cabeza. "He recibido órdenes de los demonios superiores de que pronto llegarán refuerzos. Grandes planes se avecinan para este planeta, y nuestro tiempo en este lugar está a punto de terminar." "Entiendo." El marqués Azeroth bajó la cabeza y dejó de presionar. En secreto, no estaba satisfecho. Parecían seguir bastante preocupados por poner fin al conflicto, a pesar de estar tan cerca de la victoria. Esto le irritaba enormemente, pero, como demonio de rango marqués, era incapaz de decir nada. Puede que haya sido el más fuerte en el pasado, pero eso ya no era así. "¿Hm?" La cabeza de Azeroth giró bruscamente en una dirección determinada al sentir algo en ese mismo instante. Algo extremadamente familiar para él. No tardó mucho en que su rostro, antes sereno al menos por fuera, se torciera violentamente mientras apretaba las mandíbulas con fuerza. “...Por fin estás aquí.” El ladrón. ¡Había vuelto!
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 617

Estás leyendo el capítulo 617 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.