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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 558 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Ren, ¿me estás escuchando?" Mientras levantaba y bajaba distraídamente la cuchara que tenía en la mano, oí una voz familiar que me hizo cosquillas en los oídos. "¡Ren!" La voz se hizo más fuerte con cada segundo que pasaba, y antes de darme cuenta, la tenía justo al lado de mi oído, sacándome de mi ensimismamiento. "¡Ren Dover!" "¡Huaa!" Grité mientras mi mano se aferraba a la esquina del escritorio para evitar caerme. Desafortunadamente, mis esfuerzos resultaron inútiles, ya que inevitablemente terminé cayendo al suelo. ¡Bang! "Puaj." Con el trasero apoyado en el suelo frío y duro, levanté lentamente la cabeza para ver el rostro de mi madre mirándome. Tenía una expresión bastante preocupada. ¿Estás bien, Ren? ¿Ha pasado algo? "No." Apoyé la mano en el suelo, levanté la silla y volví a sentarme. Luego, cogí la cuchara, tomé un bocado de cereal y me lo comí. "¿Ren?" "Mh, yo solo...mhm, tengo mucho en qué pensar...mh." "No hables mientras masticas." Con un pequeño trapo en la mano, mi madre se sentó a mi lado. Apoyando la barbilla con ambas manos, inclinó ligeramente el cuerpo. "Sé sincera conmigo. Me doy cuenta de que algo pasó. Puedes contárselo a tu madre, te escucho." Bajé la cuchara que tenía en la mano y me giré para mirar a mi madre. Pronto fruncí el ceño y suspiré. ¡Que se joda! "...Me voy a ir de nuevo." Inmediatamente después de esas palabras, cerré los ojos esperando que mi madre se volviera loca. Pero... "¿Hm?" Para mi sorpresa, no oí a mi madre perder los estribos ni siquiera después de medio minuto. Al abrir los ojos, me sorprendió ver a mi madre sonriéndome. La imagen me hizo arquear las cejas. "¿Mamá?" “¿Ves? No era tan difícil decírmelo, ¿verdad?” "...¿Qué?" Abría y cerraba la boca, inclinaba la cabeza. En ese momento estaba realmente muy confundido. "...¿No estás enfadado conmigo por irme de nuevo?" "¿Enojado?" Inclinando un poco la cabeza, su pulcro cabello rubio cayó suavemente sobre su hombro. Mordiéndose ligeramente los labios, preguntó. "¿Por qué debería estar enojado?" "...Ehm." Al levantar la mano para rascarme la nuca, no supe qué responder. '¿Qué está sucediendo?' No esperaba esa reacción de ella. ¿Le pasaba algo a mi madre? ¿Estaba enferma? La preocupación se reflejó instantáneamente en mi rostro. "No me mires así." Con el ceño fruncido, mi madre se levantó lentamente. Tomó la alfombra de la mesa, caminó hacia la cocina y la colocó sobre la encimera. Durante todo ese tiempo, ninguno de los dos habló mientras yo esperaba a que ella comenzara a hablar. Enseguida, me hizo una pregunta. "Ren, ¿sabes por qué estaba enfadado la última vez?" "...Es porque no dije nada antes de irme." "Bien." Al girar su cuerpo, me encontré con los ojos de mi madre. Se parecían muchísimo a los míos. Si sabes eso, ¿por qué crees que me voy a enfadar porque te vayas? Ya eres mayor de edad. Lo que hagas con tu vida es cosa tuya. Ya no puedo controlarte como cuando eras niño, pues tu seguridad era mi responsabilidad. Y lo sigue siendo, pero dadas nuestras circunstancias, ya no puedo protegerte como cuando eras pequeño. Una triste sonrisa cruzó su rostro mientras inclinaba ligeramente su cuerpo. "Por eso nunca te impediré hacer lo que quieras. Eres fuerte, y lo he visto..." Tras una breve pausa, mi madre dejó escapar un suave suspiro. Lo único que te pido es que me avises cuando vayas a hacer viajes tan peligrosos. Así no tengo que preocuparme de dónde estás todo el tiempo. Puedes hacerlo por mí, ¿verdad? "...Bueno." Aparté la mirada de mi madre y, fijando la vista en el tazón de cereales que tenía delante, asentí lentamente con la cabeza. "Lo haré." Mientras el agua corría del grifo de la cocina, el sonido del agua resonaba por toda la habitación. Al poner uno de los platos en el fregadero, mi madre preguntó de repente. "¿Cuándo te vas?" Mi mano se detuvo de repente. Con una sonrisa amarga, respondí. "Lo más probable es que hoy mismo." Lamentablemente, no pudimos posponer el viaje y, por lo tanto, tuvimos que ir hoy. De hecho, probablemente no debería estar aquí ahora mismo. También había muchas cosas que debía hacer para asegurar el éxito del viaje. Ya me había puesto en contacto con PequeñaSerpiente para hablar de los detalles, así que por ahora todo estaba bien. El verdadero problema era otro. 'Jin.' El plan para secuestrarlo seguía en marcha. Pero para que funcionara, había algunas cosas que debía resolver. "Haa..." Un suspiro escapó de mi boca. Hoy iba a ser un día ajetreado. Mientras mi madre cambiaba el plato que tenía en la mano por uno nuevo, colocaba el viejo en un estante a su lado. ¿Cuánto tiempo vas a estar fuera? "No estoy muy seguro." "Es-" ¡Clank! Justo en ese momento, la puerta de la cocina se abrió y apareció una figura familiar. Nola, frotándose los ojos con sus puñitos, sostenía un pequeño osito de peluche por el brazo. Aún en pijama, Nola arrastró el oso tras ella y caminó lentamente hacia la mesa de la cocina, donde se incorporó. Era evidente que todavía tenía sueño, pues no me prestó atención, ya que yo estaba sentada frente a ella. Sonriendo para mis adentros, me levanté de mi asiento y me senté junto a Nola. "¿Somnoliento?" "Mhhh." Alcé la mano y acaricié suavemente la cabeza de Nola. A pesar de ello, no reaccionó; simplemente bajó la cabeza para que pudiera acariciarla mejor. ¡Qué lindo! Mientras pensaba en algo, toqué mi pulsera una vez. En un abrir y cerrar de ojos, apareció un gran oso de peluche en mi mano. "Hola, Nola." "Mmm..." "Mira, mira." Incitando al oso a avanzar, lo empujé hacia Nola. Cuando el oso tocó a Nola, su mente se aclaró un poco y abrió mucho los ojos. "¡Waah!" Ella dejó escapar un grito de sorpresa. Una amplia sonrisa apareció en mi rostro tan pronto como noté su reacción cuando incliné la cabeza hacia un lado. ¿Qué te parece, Nola? ¿Te gusta? "¡Hermano!" En un instante, los ojos de Nola brillaron de emoción. Extendiendo ambas manos, saltó hacia el oso y lo abrazó con fuerza. Un aspecto particularmente divertido de la situación era que el oso era casi el doble de grande que Nola, lo que hacía parecer que ella había desaparecido. "Mmm... mmm... mmm..." Unos sonidos ahogados resonaron cuando Nola abrazó con fuerza al oso. Los sonidos persistieron durante un par de segundos antes de cesar. "¿Nola?" Grité mientras fruncía el ceño. ¿Por qué dejó de moverse? Me levanté de mi asiento y rodeé al oso para descubrir la figura de Nola abrazándolo inmóvil. "Hola, Nola." Me sobresalté de inmediato, le puse la mano en la espalda y la sacudí. "Nola." No obtuve respuesta. El pánico empezó a apoderarse de mí y la sacudí con más fuerza. "¡Oye Nola, Nola, Nol—" ¡Buuu! ¡Whoosh! Sobresaltada, di un par de pasos hacia atrás y casi me caigo. Al levantar la vista, me encontré con Nola sacándome la lengua. "Jejeje." Tras calmarme y darme cuenta de que me habían engañado, miré fijamente en dirección a Nola. ¿De verdad crees que te vas a salir con la tuya después de lo que acabas de hacer? "¡Kyya! ¡No! ¡Madre! ¡Jaja, jejeje, nooo!" Le hice cosquillas en los costados a Nola. Como la mayoría de los niños del mundo, Nola era muy cosquillosa. De hecho, era especialmente cosquillosa. Con solo hacerle cosquillas en las piernas, se ponía a llorar de la risa. "¡Jajaja, hermano! ¡Detente!...jajajaja..." Por compasión, me detuve después de diez segundos. No fui lo suficientemente cruel como para castigarla durante mucho tiempo. "Más te vale haber aprendido la lección." "...Sí...lo siento, hermano. No lo volveré a hacer nunca más." Nola murmuró encima del oso que estaba en el suelo. No hacía falta decir que había aprendido la lección, ya que tenía dificultades para respirar. Una expresión triunfante se dibujó en mi rostro cuando miré a Nola. Bajé la cabeza, nuestras miradas se cruzaron y Nola me sacó la lengua. "Hermano apestoso." "Pensándolo bien, juguemos otra ronda." ¡Kyaa! ¡Noooo...ahahhahah! * * * ¿Te ha pasado algo bueno? Mientras se ponía los zapatos, Edward miró fijamente a su hija. Aunque su rostro estaba cubierto por su cabello, que caía hacia adelante, llevaba puesto un largo abrigo negro que le llegaba hasta las rodillas. Amanda negó con la cabeza y respondió. "Nada en particular." "...¿Es eso así?" Edward entrecerró los ojos y decidió dejarlo pasar. Girando la muñeca, miró la hora. 9:17 a. m. ¡Vámonos! ¡Estamos a punto de llegar tarde! "Bueno." Finalmente, Amanda logró ponerse las botas y se echó el pelo hacia atrás. Luego, se giró para saludar a Natasha, que las miraba a ambas con una cálida sonrisa. "Que os divirtáis." ¿Qué tiene de divertido? Vamos a trabajar. ¿Por qué no echas una mano tú también? Edward replicó mientras miraba a su esposa con una expresión juguetona. "¿Me has echado tanto de menos que quieres que trabaje a tu lado?" "Sí." Edward respondió con seriedad. Con un gesto de la mano, las mejillas de Natasha se sonrojaron ligeramente. "Qué suave." "Pero no estaba bromeando." "Oh, tú..." ¡Clank! Al oír que se abría la puerta, Edward giró la cabeza y vio a Amanda salir de la casa con una expresión extraña en el rostro. "Oye, Amanda, ¿adónde vas?" "Trabajar." "Espérame." Con una sonrisa amarga dirigida a Natasha, siguió a Amanda. ¡Clank! "Oye, Amanda, no puedes irte así como así." Tras cerrar la puerta, Edward siguió a Amanda. Amanda se detuvo un instante y giró la cabeza para mirar a su padre. "...Y no puedes flirtear así delante de tu hija." "Oh." Sin palabras, Edward cerró la boca y dejó de hablar. Rascándose torpemente el cuello, Edward buscó una excusa. "Amanda, tu padre y tu madre no se han visto después de tantos años, es normal que..." ¡Clank! Lo interrumpió el sonido de una de las puertas del apartamento abriéndose. Al girar la cabeza, Edward divisó una figura familiar. "Ren." "Ehh..." Pero, contrariamente a lo que Edward esperaba, Ren no le devolvió el saludo, sino que se limitó a mirar a Amanda con expresión inexpresiva. Lo más sorprendente fue la siguiente reacción de Amanda. "Buen día." Acercándose a él, lo saludó. Acercando su rostro al de él, una sonrisa traviesa se dibujó en su cara. ¿Vas a trabajar? "Ehm...Sí." Ren respondió con una expresión extraña. Aunque no estaba precisamente nervioso, no parecía su habitual calma. 'Extraño...' Edward entrecerró los ojos al darse cuenta de esto. Era la primera vez que veía a Ren perder la compostura de esa manera, y la causa parecía ser su hija. 'No me lo digas.' Un pensamiento repentino cruzó su mente mientras alternaba la mirada entre Amanda y Ren. "Ustedes dos..."
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Estás leyendo el capítulo 558 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.