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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 520 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"...Esto superó mis expectativas." El rostro del duque Anozech se ensombreció mientras contemplaba la arena desde una de las plataformas. Reflexionando sobre los acontecimientos que acababan de ocurrir, frunció el ceño con fuerza. "Qué extraño..." "¿Qué tiene de extraño la situación, su excelencia?" Su sirviente apareció por detrás. Sin mirar atrás, respondió el duque Anozech. "¿Alguna vez has visto al Príncipe de Sangre darlo todo desde el principio?" El sirviente, tras reflexionar un instante, negó con la cabeza. "No, nunca había sucedido antes." "Así es, nunca había sucedido antes." Nunca antes el Príncipe de Sangre había comenzado desde el principio con tanto vigor. Para calibrar la fuerza de su oponente, solía empezar siempre despacio antes de terminar el ataque. "Además, demostró varias habilidades que nunca antes había mostrado. ¿No es extraña la situación?" "...Es como usted dice, su excelencia." Mientras escuchaba los razonamientos del duque, el sirviente sentía cada vez más curiosidad por la situación. "¿Ha habido algún movimiento extraño por parte del Príncipe de Sangre en los últimos días?" El sirviente reflexionó un momento y negó con la cabeza. "No lo han hecho." "¿Nada en absoluto?" "...Mmm." El sirviente bajó la cabeza y de repente pensó en algo. "Nada concreto, pero últimamente, el Príncipe de Sangre ha estado dedicando su tiempo a entrenar o a escribir algunas cosas." "¿Escribiendo?" El interés del duque se despertó. Dándose la vuelta, preguntó. "Cuéntame más sobre este escrito." "...Como desées." El sirviente, llevándose la mano al pecho y arrodillándose en el suelo, comenzó a explicar. "Hace un par de días, el Príncipe de Sangre empezó a pasar su tiempo escribiendo en su habitación. Dedica una media de una hora a cada carta, y las escribe a la misma hora todos los días." "¿Se sabe algo del contenido de lo que escribió?" "Sí." El sirviente asintió. Hubo ocasiones en que el Príncipe de Sangre desechaba casualmente algunas de las cartas, y así podía enterarse de su contenido. "...Parece ser que echa de menos las cartas dirigidas a su hija." "Mmm." El duque Anozech entrecerró los ojos. Tras un rato, abrió la boca y preguntó. "¿Cuándo empezó esto?" El criado respondió rápidamente. "Comenzó un poco después de la visita de Segador Blanco." "...Todo empezó después de conocer a Segador Blanco, ¿eh?" El duque Anozech bajó la cabeza y se tapó la boca con la mano. Rápidamente formuló una hipótesis. "¿Pudo su presencia haber provocado que el Príncipe de Sangre no viera a su hija?" Dado que ambos eran humanos, la aparición de la Parca Blanca pudo haber desencadenado recuerdos del pasado en la mente del Príncipe de Sangre. Esto pudo haber provocado sus acciones repentinas. Incluso entonces. "Manténgase alerta ante la situación." Dio la orden rápidamente. El duque Anozech era cauto por naturaleza. Nunca dejaba pasar nada, por ridículo que pareciera. "¿Hay algo más que debas comunicarme?" Tras reflexionar un instante, el sirviente recordó algo y respondió. "Sí." * * * Al mismo tiempo. ¡Nooooooo! Un grito de angustia resonó en una pequeña plataforma que dominaba la arena desde arriba. LunaPlateada cayó de rodillas y apoyó ambas manos en el cristal. Su rostro palideció mientras miraba hacia donde solía estar Estrella Plateada. "Arun... Arun... Tú... tú me dijiste que ibas a ganar..." LunaPlateada murmuró el verdadero nombre de Estrella Plateada con voz frenética. La relación entre ambos era especial. De hecho, estaban casados. Fue una relación que comenzó antes de que se encontraran en este agujero de mierda. De no haber sido por ese accidente... "Arun...A—" "Callate." Su desesperación fue interrumpida por una voz irritada. "...¿Ja?" Girando levemente la cabeza, su mirada se detuvo en un individuo que yacía en el sofá con los ojos cerrados. Su postura al dormir era bastante extraña, ya que parecía estar acurrucado contra su espada. Al abrir la boca, LunaPlateada finalmente logró pronunciar su nombre. "L...Dragón relámpago..." "Sí, así me llaman." Abriendo los ojos, la miró brevemente antes de volver a cerrarlos. "...Ahora cállate, estoy intentando dormir." Le costó un rato asimilar sus palabras, y cuando lo hizo, su rostro se puso rojo de ira. "H...cómo, da—" ¿No me has oído? Interrumpiéndola, Dragón Relámpago abrió los ojos de golpe, dejando ver sus dos ojos amarillos. Alzó la cabeza para mirar a Luna Plateada, entrecerrando los ojos. "Estoy harta de tus constantes quejas. ¿Acaso esperas que te tenga lástima?" Dejando con cuidado la espada sobre el sofá, Dragón Relámpago se puso de pie lentamente. Mirando hacia una plataforma en la distancia, se volvió para mirar de nuevo a LunaPlateada. ¿Crees que no sé lo que hiciste? Al dar un solo paso adelante, una presión abrumadora se apoderó de la habitación. De las nueve personas que se encontraban en la habitación, ninguna fue capaz de aliviar la presión que oprimieron. Ni uno solo de ellos. Toc. Toc. Dando un par de pasos más hacia adelante, los ojos del Dragón Relámpago brillaron con un intenso tono amarillo. Intentando desesperadamente abrir la boca, el corazón de LunaPlateada se aceleró al contemplar aquellos ojos. A pesar de sus esfuerzos, fue incapaz de reunir fuerzas para hablar. ...Era sencillamente demasiado aterrador. ¿Crees que no sé las cosas que intentó hacer Estrella Plateada durante su pelea? Sus siguientes palabras hicieron que ella abriera los ojos de par en par. "¿C...cómo?" "Je." Las comisuras de los labios de Dragón del Rayo se curvaron en una leve sonrisa. Levantando la mano para señalarse los ojos, murmuró. "Nada escapa a mi vista. Lo veo todo." "Hackkk..." En el preciso instante en que esas palabras salieron de su boca, sus ojos brillaron con un tono amarillo aún más intenso mientras LunaPlateada se encontraba de repente agarrándose el cuello con ambas manos. La saliva le salía disparada de la boca mientras intentaba articular una sola palabra. Alzó la cabeza y se giró para mirar a las demás personas que estaban en la habitación. Extendió la mano y suplicó ayuda. "Ayuda..." Pero todo fue en vano. Todos en la habitación apartaron la mirada de ella, girando la cabeza. Al ver esto, LunaPlateada abrió mucho los ojos. "Después de... todo... lo hice por ti?" Todos, excepto Dragón Relámpago, estaban donde estaban gracias a ella y a Estrella Plateada. Todavía. En el momento en que Estrella Plateada murió, nadie se atrevió a mirarla. Al comprender la cruda realidad de la situación, la mirada de LunaPlateada se apagó y dejó de hablar. La presión que la agobiaba hacía tiempo que había dejado de afectarla. Dragón del Rayo negó con la cabeza mientras miraba a las demás personas en la habitación. "Sin carácter..." Murmuró entre dientes mientras se daba la vuelta y regresaba al sofá. De camino al sofá, logró pronunciar un par de palabras más. "...Hazme un favor y cállate. Estoy intentando dormir." ¡A Tok—! Pero fue entonces cuando alguien llamó a la puerta. Sin esperar permiso de nadie, la puerta se abrió de golpe y un par de demonios entraron en la habitación. Los pies del Dragón Relámpago se detuvieron. "¿Qué es ahora?" El Dragón Relámpago ya empezaba a enfadarse de verdad. Fue una molestia tras otra. ¿Cuándo le dejarían dormir en paz? Sin percatarse de lo que había ocurrido momentos antes, los demonios examinaron el lugar antes de centrar su atención en el Dragón Relámpago. Una vez que lograron divisarlo, un demonio se adelantó y anunció. "Dragón Relámpago. Has sido retado a un combate." "¿Una cerilla?" Su ceño fruncido se endureció. "¿...Tengo derecho a negarme?" "No puedes." Sin decir palabra, el rostro de Dragón Relámpago permaneció impasible. Abriendo la boca, preguntó. "¿Quién me está desafiando?" "Segador Blanco." * * * "Parece que no necesitaba intervenir." Murmuré mientras miraba a Edward, que estaba de pie en medio de la arena. En el improbable caso de que algo saliera mal y Edward no hubiera leído la carta, había planeado interferir en el encuentro. No directamente, sino mediante el uso de “El Elegido”. Era un plan extremadamente arriesgado, pero tuve la suerte de no ponerlo en práctica. Aparté la vista de mi campo de juego y miré hacia mi derecha. "...Ya sabes qué hacer a continuación." "Sí." Asentí con la cabeza. "Ya he enviado la solicitud." Momentos antes de que comenzara el combate entre Edward y Estrella Plateada, envié mi propia solicitud para luchar. El objetivo era el Dragón del Rayo. "Antes de que empiece el combate, aprovecha esta oportunidad para subir de rango. Si no lo haces, te resultará muy difícil vencerlo." Mi otro yo me lo recordó. Agité la mano con fastidio. "¿Cómo se supone que voy a hacer eso cuando apenas hay maná aquí?" Hubiera sido comprensible si hubiera estado de vuelta en la Tierra, donde el maná era más denso; sin embargo, me encontraba en el mundo de los demonios, un lugar que apenas tenía maná, si es que tenía alguno. "No solo eso, sino que además logré un avance hace cinco meses. ¿Cómo esperas que lo logre cuando apenas siento la sensación que me indica que puedo lograrlo?" Siempre que estaba a punto de alcanzar un punto de inflexión, sentía una extraña sensación de hormigueo que recorría mi cuerpo cada vez que canalizaba el maná que había en mi interior. En ese momento, no sentí tal sensación. En pocas palabras, todavía me faltaba un poco para alcanzar el siguiente rango. "Estúpido." "...¿Qué?" Fruncí el ceño. ¿Me he perdido algo? "¿No me digas que olvidaste que estás entre los diez mejores?" "Ah." Chasqueé los dedos. "Cierto, casi me olvido de esto" Además de una mejor habitación, los principales contendientes tendrían acceso a más recursos. Dicho esto. "No creo que eso sea suficiente para que yo logre abrirme paso." Aunque no estaba precisamente lejos de alcanzar el siguiente rango, tampoco estaba muy cerca. Para mí, lograr ascender a "Tienes razón, pero ¿te has olvidado de lo que hablamos hace un tiempo?" "...Bien." Levanté la cabeza y me masajeé la frente. 'Eso también está...' Había una razón por la que Estrella Plateada quería crear un grupo. No era porque quisiera ayudar a los demás, sino porque quería obtener sus recursos. A cambio de un puesto entre los diez primeros, los aspirantes debían entregarle una parte de los recursos que obtendrían. Fue un trato sencillo. En cualquier caso, ahora que estaba muerto, eso significaba que los recursos que había conservado podían ser obtenidos libremente por cualquiera. "Esto está permitido, ¿verdad?" "Técnicamente pertenece al actual Soberano, pero los recursos de rango Duque no deberían interesarle, así que probablemente no le importe. Además, el Soberano es Edward. No le importará que te los lleves." "Está bien." Me di la vuelta y me dirigí directamente a la habitación del Estrella Plateada. Insatisfecha con mi ritmo, me lo recordó mi otro yo. "Debes darte prisa. Debes llegar antes de que ella regrese. Entonces tendrás ventaja." "De acuerdo, de acuerdo." "¿Qué estás haciendo?" Al llegar a la habitación de Estrella Plateada, dos demonios me bloquearon el paso. Mirando fijamente a los demonios, respondí. "Estoy aquí para recoger sus recursos." "¿Recopilar sus recursos?" "Sí. Está muerto, así que me apropiaré de sus bienes." Con rostros perplejos, los dos demonios se miraron fijamente. Era evidente que no sabían cómo reaccionar ante la situación. Al cabo de un rato, ambos sonrieron, dieron un paso al lado y abrieron la puerta. "Bueno." Como los recursos les resultaban inútiles, no dudaron en tomarlos. Además, con solo una mirada pude deducir lo que planeaban hacer. Probablemente iban a dejarme llevarme los recursos antes de contarle al actual Señor Supremo lo sucedido, creando así un conflicto entre nosotros. No solo él, sino también los otros diez aspirantes al título. Pero en realidad no me importaba. De hecho, esto era exactamente lo que quería. Quería que la gente pensara que mi relación con Edward era terrible. Al fin y al cabo, esta era la mejor manera de captar el interés del duque. En cuanto a los demás. Francamente, me daba igual. "Gracias." Di un paso adelante y entré en la habitación.
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Estás leyendo el capítulo 520 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.