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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 449 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿A...Amanda?" La voz de Natasha tembló al mirar a la chica que tenía delante. Parecía mucho mayor que la última vez que la había visto. Ahora era toda una adulta. Natasha no podía explicar con palabras las emociones que la embargaban. Al pensar en que había perdido la oportunidad de ver crecer a su hija, la invadía una profunda tristeza. ¿Qué madre no deseaba ver crecer a su hijo? Sabía que era inevitable, pero no podía ocultar la tristeza que sentía al verla. Sin embargo, al ver lo hermosa y sana que se había vuelto su hija, se sintió más satisfecha que triste. Colocando ambas manos a los lados de la cápsula, Natasha intentó salir. Pero al intentar levantarlas, le resultó extremadamente difícil, ya que tenía problemas para coordinar los movimientos de su cerebro con los de sus manos. "No acostarse." Maylin, al percatarse de esto, agitó la mano y la cápsula que envolvía a Natasha se rasgó. Un suave resplandor blanco la envolvió mientras levitaba en el aire. Tras agitar la mano una vez más, Natasha se dirigió lentamente hacia el suelo. En cuanto Natasha puso los pies en el suelo, tropezó un par de pasos. Amanda intentó ofrecerle la mano, pero Natasha la rechazó. "Déjame." Dio dos pasos hacia adelante y de alguna manera logró estabilizar su cuerpo. Tras haber permanecido en coma durante más de quince años, este tipo de reacción era comprensible. Su cerebro necesitaba reajustarse a sus músculos una vez más. "Haa..." Tras respirar hondo, Natasha por fin se irguió. Luego, mirando fijamente a Amanda y observándola detenidamente, su sonrisa se tornó sumamente dulce. "...Has crecido muy bien." Con el rostro reflejando una mezcla de emociones, Amanda bajó la cabeza. Una sonrisa también iluminó su rostro. Al ver esto, Natasha levantó las manos y le hizo un gesto para que se acercara. "Ven aquí, déjame verte mejor." Obedeciendo a los deseos de su madre, Amanda se acercó lentamente a ella, quien le puso ambas manos en las mejillas y comenzó a pellizcarlas suavemente. Sus siguientes palabras hicieron que Amanda se sonrojara de vergüenza. "Mmm, muy suave y terso, no está mal, no está mal." Soltándole las mejillas, Natasha la miró de arriba abajo y comentó algo. "También has mejorado muchísimo en todos los demás aspectos. Muy bien, muy bien. Seguro que hay muchos chicos detrás de ti, ¿eh?" "...¿Oh?" Las palabras repentinas de Natasha dejaron a Amanda paralizada. ¿Qué estaba pasando? ¡No se esperaba que su madre fuera tan atrevida! ¿Cuántos años debes tener ahora? Sin esperar a que Amanda hablara, Natasha se llevó la mano a la barbilla y reflexionó. "Te dejé cuando estabas a punto de cumplir cinco años, así que debes tener entre diecinueve y veinte años. Cinco años menos que yo en aquel entonces." Natasha frunció el ceño al pensar en eso. Amanda podría haber sido su hija, pero solo era cinco años menor si se tenía en cuenta que había estado congelada durante quince años de su vida. Su mentalidad y personalidad seguían siendo las de una joven de veinticinco años. “¿Tienes entre diecinueve y veinte años, si no me equivoco?” "Mhm, tengo veinte años." Amanda respondió con un suave tarareo. Comprendía perfectamente por qué su madre actuaba así, y por eso logró adaptarse hasta cierto punto a su personalidad. Siendo sincera, la sentía más como una hermana que como su madre, pero no podía hacer nada al respecto. "Veinte años... ¡Caramba!, no puedo creer que mi hija ya sea tan mayor." La amargura cruzó los ojos de Natasha al pronunciar esas palabras, pero desapareció tan rápido como había aparecido al volver a mirar a Amanda. Tenía curiosidad por algo. "Amanda, ¿cómo has podido venir hasta aquí?" Había abandonado a Amanda cuando era pequeña, por lo que desconocía la situación actual del mundo. Sin embargo, por lo que recordaba, la humanidad no se llevaba bien con los elfos. ¿Qué motivo tenía Amanda allí? ¿Quizás Maylin le contó su situación y la trajo aquí? "Sobre eso..." Antes de que Amanda pudiera explicar, Maylin la interrumpió y rápidamente le contó a Natasha la situación mundial. Sobre cómo habían invitado a los humanos a su dominio y cómo estaban contemplando la posibilidad de admitirlos en la alianza. Al escuchar el relato de Maylin sobre la situación, Natasha se tapó la boca con las manos. "¿Sucedió algo así?" "Sí." Maylin asintió con la cabeza antes de colocar ambas manos detrás de los hombros de Amanda. "Amanda, la de aquí, llegó a cuartos de final del torneo." "¿Lo hizo?" La sorpresa cruzó los ojos de Natasha al volver a mirar a su hija. Al sentir el maná que la rodeaba, la sorpresa en sus ojos se intensificó aún más. " Como Amanda no ocultaba su fuerza, a Natasha le bastó un instante para distinguir su rango. Una vez que se dio cuenta de que Amanda era Al ritmo que Amanda estaba progresando, Natasha no dudaba de que alcanzaría su máximo potencial mucho antes que ella. —...No me extraña que hayas llegado tan lejos en el torneo —dijo Natasha con un tono lleno de asombro. Su nivel de progreso superó con creces el nivel de progreso de la humanidad en el pasado. Mientras sus pensamientos se detenían allí, Natasha recordó de repente algo que le causaba muchísima curiosidad. "Ah, sí, la maldición. ¿Cómo lograste encontrar una cura para ella?" Hasta donde ella sabía, no existía cura para la maldición que destruye mentes. Lo sabía mejor que nadie, pues había dedicado incontables días a buscar la forma de eliminarla. Finalmente, tras consultar innumerables libros y documentos, no logró encontrar nada sobre la cura, lo que la llevó a tomar la decisión que tomó. Para evitar ser tomada como rehén y utilizada como moneda de cambio por su familia, se vio obligada a huir. "...Me lo dio alguien que conozco." Amanda respondió secamente. Su respuesta pilló a Natasha desprevenida, que entrecerró los ojos al instante. "¿Alguien te lo dio?" "Mhm." "¿Es un niño?" Las palabras de Natasha fueron cortantes, pero Amanda no pareció darse cuenta, ya que asintió con la cabeza. "...Sí." "Ya veo, ya veo. Efectivamente, tienes esa edad." Echó un vistazo a su alrededor y, al ver que no había nadie más, preguntó. "¿Dónde está ese supuesto chico?" "¿...Eh?" Amanda ladeó la cabeza mientras miraba a su madre con una expresión de confusión en el rostro. "¿Por qué quieres saber dónde está?" —¡Claro que quiero saber dónde está! ¡Al fin y al cabo, él fue quien me salvó! —respondió Natasha, elevando un poco el tono de voz—. Si no le diera las gracias a quien me ayudó a reunirme contigo, ¿qué pensarían los demás? "Oh." Amanda pareció comprender de repente. Simplemente quería darle las gracias a Ren. Antes de que pudiera responder, su madre preguntó. "Por cierto, ¿este tal chico también participa en el torneo?" "Él es." Mayling respondió por Amanda antes de que un leve gesto de disgusto cruzara su rostro. "Pero no ha logrado superar los octavos de final." La expresión de disgusto de Maylin no pasó desapercibida para Natasha, quien pensó: “Ah, ya veo, así que es más débil que mi chica; además, parece que a Maylin no le cae bien. Sin duda, debería prestar más atención a este asunto”. Aunque había estado ausente durante más de quince años, Natasha seguía siendo una madre de corazón. Aunque no estaba segura de que el chico estuviera cortejando a su hija, sin duda quería lo mejor para ella. Aunque él la había ayudado a librarse de la maldición, ella no iba a entregarle a su hija así como así. Tenía que cumplir con sus requisitos, y hasta el momento tenía muchas dudas sobre aquel supuesto "chico". Sin percatarse de los delirios de Natasha, Amanda estaba a punto de hacer un comentario sobre por qué Ren no había pasado de los dieciseisavos de final, pero antes de que pudiera hacerlo, las siguientes palabras de su madre la dejaron paralizada. ¿Cómo está tu padre? Al ver palidecer el rostro de su hija ante su pregunta, a Natasha se le encogió el corazón mientras preguntaba en voz baja. "¿...Le pasó algo a tu papá?" Mordiéndose los labios, Amanda alzó la vista y miró a su madre. Al ver la preocupación en sus ojos, los cerró un instante. Sinceramente, no quería contarle lo que le había pasado a su padre. No era porque no quisiera contárselo por despecho, sino porque su madre acababa de despertar de un largo coma. Ya estaba bastante conmocionada por el hecho de que hubieran pasado quince años; si descubría que su padre llevaba desaparecido más de tres años, no sabría cómo reaccionaría. Sin embargo, al ver la expresión de preocupación en el rostro de su madre, Amanda no tuvo el valor de mentirle. Cerrando los ojos y respirando hondo, comenzó lentamente a relatarle el incidente de la mazmorra ocurrido tres años atrás, y cómo, aunque él seguía vivo, estaba atrapado en el reino de los demonios, sin salida. "...N...de ninguna manera." Al escuchar las palabras de su hija, a Natasha le flaquearon las piernas y casi se cae hacia atrás. De no haber sido por la oportuna intervención de Maylin, probablemente se habría caído. Al mirar a su hija y comprobar que no mentía, a Natasha se le llenaron los ojos de lágrimas. Sin embargo, para no parecer débil ante ella, parpadeó un par de veces para contenerlas y se tranquilizó rápidamente. Luego, acercándose a Amanda, la abrazó lentamente y murmuró algo. "Va a estar bien." Mordiéndose los labios, repitió. "Sin duda estará bien." * * * "¡Huaakk!" Solté otro grito, me desplomé contra el suelo y jadeé con dificultad. Al bajar un poco la cabeza, pude ver cómo las venas de mis manos se movían sin control. La sangre empezó a brotar de cada parte de mi piel mientras mi cuello se retorcía en un ángulo extraño. Un dolor extraño y punzante recorría todo mi cuerpo, dificultándome la respiración. En este punto, ya había perdido la noción del tiempo. Pueden haber pasado horas, e incluso días. Por suerte, no tuve que preocuparme de que vinieran a buscarme, ya que les había dicho que estaría ocupada los próximos días. Además, la habitación estaba insonorizada, así que nadie podría oír mis gritos. "¡Khhhaaa!" Apretándome el corazón una vez más, avancé a gatas hacia la zona donde estaban las pociones. Extendí la mano, agarré una poción, la destapé y me la llevé a la boca. ¡Mierda! Pero justo cuando me llevé la poción a la boca, me di cuenta de que ya estaba vacía. Apretando los dientes, tiré la botella a un lado y cogí otra, pero ocurrió lo mismo. "Khhh..." El dolor en mi corazón se intensificó al sentir algo frío correr por mi nariz. No necesité mirar para comprender que me sangraba la nariz. Me llevé la mano a la nariz y miré a mi alrededor. Tenía la vista perdida y apenas podía comprender lo que sucedía, pero al ver el desastre sangriento a mi alrededor, entendí que me había quedado sin pociones, y entonces sentí un vacío enorme. Ni siquiera un segundo después de darme cuenta de esto, otra oleada de dolor me atacó repentinamente, haciendo que mi espalda se arqueara hacia atrás y otro grito escapara de mi boca. "¡Khuuauuua!" ¡Thud-! Al caer de espaldas con fuerza, mis brazos se contrajeron y me costó mucho controlar mi cuerpo. No sé cuánto duró el ataque, pero fue, sin duda, uno de los más dolorosos que he sufrido. "Jajaja...jaja..." Con la espalda contra el suelo, mirando al techo, jadeé con dificultad mientras el dolor disminuía lentamente. El dolor no era constante. Aparecía y desaparecía en breves intervalos, pero con cada episodio el dolor se intensificaba, y en ese momento solo esperaba que llegara el siguiente. Mientras esperaba, presentiendo algo, giré lentamente la cabeza hacia la derecha. —¿Ha terminado Angélica? Angélica no incumplió el contrato, por lo que el dolor que sufrió no fue tan grande como el mío. No sería extraño que ya hubiera terminado. "...¿Eh?" Sin embargo, al girar la cabeza, lo que vi no era a Angélica. Se me heló la sangre al instante y mi mirada se detuvo en la distancia. Sentado tranquilamente en un pequeño sofá rojo dentro de la habitación había una figura que guardaba un asombroso parecido conmigo. Cruzando las piernas y apoyando el cuerpo en el reposabrazos de la silla, dijo fríamente. "Ya era hora."
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 449

Estás leyendo el capítulo 449 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.