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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 309 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
—¡Clang! —¡Clang! Tras Ghorlorz, pronto se oyó el sonido de metal golpeando. El aire se volvió más cálido y el olor penetrante que flotaba en el ambiente se hizo aún más intenso. Mi rostro se contrajo levemente ante esto. "¡Eso es... ¡Clang!" El fuerte ruido del metal al ser golpeado se hizo más fuerte a medida que nos acercábamos al lugar. Por eso, me costaba entender lo que Ghorlorz intentaba decir. "¡Qué dijiste!" Alcé la voz. "Lo que intento decir... ¡Clang!" Una vez más, su voz se perdió entre el estruendo del metal al ser golpeado. Finalmente, harto, Ghorlorz me agarró del hombro y señaló a lo lejos, donde se alzaba un enorme edificio. "¿Es ese el lugar?" Lentamente articulé con la boca, a lo que él asintió con la cabeza. Levanté la mano e hice el gesto de “OK”, saludé a Ghorloz y me separé de él. La única razón por la que me acompañaba era porque quería disculparse por lo que había hecho antes. En realidad no necesitaba que le repararan el arma, así que una vez que me llevó al lugar, nos separamos. Al llegar frente al gran edificio, puse la mano en el pomo de la puerta de cristal y la empujé para abrirla. Ci— Clank—! Al entrar en el edificio, el calor se intensificó y comenzaron a caerme gotas de sudor por la mejilla. El interior del edificio era minimalista. Apenas había decoración, salvo la recepción y un par de sofás. Detrás de la recepción, una joven enana me saludó con una sonrisa. "Bienvenido, ¿qué desea usted—" "Eres tú, humano." Justo cuando iba a saludarme, otro enano la interrumpió. Al instante, abrió mucho los ojos e inclinó la cabeza. "¡Señor Malvil!" "¿Malvil?" Al oír una voz familiar, giré la cabeza y vi a Malvil, el herrero que ya conocía. Secándose la frente con una toalla blanca, la dejó junto al mostrador de recepción y preguntó. "¿Qué hacéis aquí?" Golpeando mi pulsera, mostré mi espada desgastada. "Estoy intentando solucionarlo." Para ser honesto, la espada no era muy buena, y la única razón por la que la usaba era porque no sabía que estábamos a punto de enfrentarnos a una guerra. Si lo hubiera sabido, habría comprado uno nuevo. Malvin tomó la espada y frunció el ceño al examinarla. Al blandirla, su ceño se frunció aún más. Volviendo la cabeza, preguntó. ¿Quieres que arreglemos esta basura? "…Sí." Si bien era cierto, sus palabras fueron un tanto duras. "Mmm, está bastante dañado." "Peleamos bastante." Mató a diecisiete demonios y a un barón de alto rango. Era lo lógico. —¡Clank! —¡Clank! Arrojando la espada a un lado como si fuera basura, el rostro de Malvin se tornó serio. Volviéndose hacia mí, preguntó de repente. "¿De verdad queréis mejorar vuestra esgrima?" Al ver lo serio que estaba, me enderecé. "¡Sí! " No hubo ni un ápice de vacilación en mi voz cuando respondí. ¿Qué clase de pregunta era esa? Por supuesto que quería. Al recordar lo que había pasado en los últimos meses, mi mente se fortaleció aún más. ¡Jamás quise volver a sentirme tan indefensa! Malvil y yo nos miramos fijamente durante un par de segundos antes de que él suspirara y se diera la vuelta. "De acuerdo, espérame aquí." ¿Eh? ¿Adónde vas? Por desgracia, antes de que pudiera preguntar, ya había desaparecido hacia la trastienda. Al ver a la recepcionista, igual de despistada, me di por vencida. Por suerte, la espera no fue larga; a los cinco minutos de marcharse, regresó con un objeto cubierto con un paño blanco. Su silueta parecía la de una espada. Mis ojos se iluminaron al instante. ¿Piensa regalarme una espada? Mi corazón empezó a latir con fuerza de emoción. Al llegar ante mí, Malvil me entregó directamente la 'espada'. "Tómalo." "Es esto…" "Sí, es una espada." Mis ojos se iluminaron. Tomé el objeto y lo palpé en mi mano, y enseguida desenvolví la tela blanca que lo cubría. Una vez desenvuelto, tal como Malvil había dicho, una espada apareció en mi mano. Al ver la espada, mi boca se entreabrió. Alternando la mirada entre la espada y Malvil, pregunté. "¿...Se supone que debo usar esto?" "Correcto." Malvil asintió con una sonrisa divertida en su rostro. ¿Esto es una broma? Mirando fijamente la espada que tenía en la mano, no supe qué decir. Aunque no tenía grandes expectativas cuando sacó la espada, no pensé que me traería una espada vieja y sin filo que parecía que se iba a desmoronar al menor contacto. "Huuu…" Respiré hondo y me tranquilicé. Tenía que haber una buena razón para esto. "¿Puedo preguntar por qué me diste la espada?" Con los brazos cruzados, Malvil respondió secamente. "Te pregunté si querías mejorar tu manejo de la espada, ¿es correcto?" "Sí." Eso era exactamente lo que pedí. ¿De qué iba a servir de algo esta espada de mierda? "Si queréis haceros más fuertes, la espada será la respuesta." Señalando la espada, Malvil explicó. "Al usar esta espada, aprenderás a controlar correctamente tu poder. Por lo rota que estaba tu espada anterior, puedo decir que no la usabas con eficacia. Un buen espadachín trata su espada como si fuera su tesoro." Tomó mi vieja espada desgastada, la colocó sobre la mesa y señaló hacia el lado derecho, donde aparecía una gran grieta. "Mira esto. Lo más probable es que hayas parado mal. Deberías haber amortiguado un poco el daño moviendo la espada hacia atrás o redirigiendo el ataque, y esto…" Escuchaba atentamente las palabras de Malvil, sin darme cuenta, mi cabeza asentía inconscientemente cada vez que hablaba. Cada palabra que dijo, aunque dura, era cierta. Lo que más me sorprendió fue que, con solo mirar la espada, fue capaz de señalar los fallos en mi técnica. Al poco tiempo, llegué a una comprensión repentina. "Entiendo." Al recorrer con el dedo la espada que me había dado, comprendí cuál era su intención al entregármela. Al esforzarme al máximo por no romper la espada, intentaba que mejorara mi forma de usarla. Menos movimientos innecesarios y más eficientes. Además de paradas más efectivas. Mientras hiciera eso, mi espada jamás se rompería. Una vez logrado eso, significaría que había dominado lo básico. "Gracias." Tras darle las gracias a Malvil, extendí la mano para tomar mi vieja espada. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Malvil me detuvo agarrándome la muñeca. "¿Qué estás haciendo?" "...¿Ah?" Incliné la cabeza. Malvil me dio una palmada en la mano y dijo fríamente. "Apunta eso." "¿Q-qué?" Señalando la espada sin filo que tenía en la mano, dijo. "Solo tienes permitido usar esa espada. Nada más." "...¿Pero qué pasa si se rompe por mi culpa?" Como era la primera vez que probaba este método, estaría en problemas si la espada se rompía, y más aún si me rodeaban muchos demonios. Por desgracia para mí, a Malvil no pareció importarle, ya que respondió con indiferencia. "Qué mala suerte, nos volveremos a ver cuando muera de viejo." "…" Una vez más, me quedé sin palabras. ¿De verdad pretendía enviarme al campo de batalla con una sola espada? "¿En serio?" Tomando mi espada, Malvil la colocó en su espacio dimensional. "La mejor manera de luchar es luchar sin buscar consuelo; si lo haces así, te verás obligado a mejorar, ya que tu vida estará en juego." "...uf, bueno, está bien." Finalmente, cedí y acepté. Lo que hacía era para mi beneficio. Si lo que decía realmente funcionaba, entonces bien podía seguirlo. "Gracias por hoy, yo..." Antes de que pudiera terminar de hablar, Malvil me interrumpió una vez más. "Esperen, ¿qué están haciendo?" "Me voy." Le lancé a Malvil una mirada extraña. ¿Qué otra cosa iba a hacer? Como ya tenía la espada, era hora de irme. Alzó la mano, abrió la palma y se pellizcó los dedos. "Eso serían 80 puntos de logro para la espada, por favor." "…" En ese momento, por un instante, solo un instante, imaginé un futuro donde Malvin no existía. ¡WHIIIII—! ¡WHIIIII—! Tal vez porque la trama del mundo protegía a Malvil, las alarmas comenzaron a sonar justo en el momento en que imaginé un mundo sin él. Sin darse cuenta de lo que estaba pensando, el rostro de Malvin se ensombreció. Apoyándome con ambas manos en la espalda, me empujó fuera del edificio. "Ve, págame cuando vuelvas de esta pelea." Antes de que pudiera empujarme fuera del edificio, grité. "Espera, espera, necesito algo más." "¿Qué es?" Gritó molesto. Sin importarme su actitud, pregunté. "Ehmm, ¿podrías darme quizás…?" * * * ¡Dosha! ¡Dosha! ¡Dosha! La lluvia seguía cayendo a cántaros del cielo, obstruyendo la visión de todos. "¿Cómo está la situación?" Dos enanos observaban la situación desde un pequeño quirófano en un lugar desconocido de la ciudad. Uno de ellos, con ambas manos apoyadas sobre la mesa, miraba las imágenes de vídeo proyectadas en las paredes. Tenía el pelo rojo fuego y vestía un delantal marrón. El otro enano permanecía de pie detrás del enano pelirrojo, con los brazos cruzados. Parecía tener unos cuarenta años. Su larga cabellera estaba trenzada a la espalda, y su barba blanca también lucía un par de trenzas a los lados. A diferencia del otro enano, tenía un semblante serio, pues siempre fruncía el ceño. El enano de semblante serio abrió la boca. "La situación no es buena, el clima es demasiado inestable. Luchar ahora nos pondría en desventaja." El enano pelirrojo asintió con la cabeza en señal de aprobación. "Tienes razón. Luchar en estas condiciones nos supondría una gran pérdida." Ambos enanos coincidieron en que luchar con ese clima era simplemente imposible. Eso provocaría demasiadas pérdidas. El enano pelirrojo caminó hacia el centro de la habitación, donde se alzaba un gran faro amarillo. "Parece que no nos queda más remedio que activar el sistema defensivo." "Adelante, ya se lo he comunicado a los demás." "Bien, empezaré yo." ¡Di—! ¡Cling! Al presionar la baliza con la mano, un intenso resplandor amarillo emanó de ella. Un rojo cegador [100%] apareció en el centro de la baliza, y poco después sonó un sonido de localización. ¡Ohmmm! Poco después, un brillante haz de luz amarilla se disparó hacia el cielo desde la baliza. * * * Corriendo hacia la torre norte, Orimdus, el enano responsable de la misma, gritó con fuerza hacia su dispositivo de comunicación. ¡¿Qué?! ¡¿Planeas activar el sistema defensivo tan pronto en la guerra?! ¡Shuuuum! De repente, un rayo de luz brillante se disparó hacia el cielo. Al alcanzar cierto punto, todas las torres de las murallas temblaron y múltiples luces amarillas surgieron rápidamente, convergiendo con la luz del faro y formando una brillante esfera amarilla en el firmamento. Una vez que las luces convergieron, una fina película amarilla transparente comenzó a extenderse desde la bola amarilla, envolviendo toda la montaña. "Mierda…" Ordimus bajó la mano que sostenía el dispositivo de comunicación y maldijo. * * * 'Parece que han activado el sistema defensivo.' Subí corriendo las escaleras de la torre y, al llegar a lo alto de las murallas, contemplé la lejanía a través del hueco de las almenas. Aunque la intensa lluvia obstruía gran parte de mi visión, no lograba ocultar la capa amarillenta que envolvía lentamente la montaña. "Ren, por fin estás aquí." Una voz familiar sonó a mis espaldas. "Leopold, ¿has descansado lo suficiente?" "Sí." Apoyado en el hueco entre las almenas, el cabello de Leopoldo comenzó a mojarse lentamente con la lluvia. "Parece que vamos a volver a pelear." Murmuró con cansancio. De igual modo, apoyándome en el hueco de la almena, contemplé en silencio la barrera que envolvía la montaña. "Ni que lo digas." ¿Quizás solo habían pasado ocho horas desde la última pelea? No las conté, pero no fue mucho tiempo. La mayoría estaba cansada, y el mal tiempo no ayudaba. Ninguno de los dos habló durante los siguientes dos minutos. Eso fue hasta que recordé algo. "Antes de que se me olvide, toma esto." Golpeando mi pulsera, le entregué un objeto a Leopold. En ese momento estaba cubierto con la tela que Malvil usaba para encubrir la espada. Esto es algo que compré en la ferretería. Pensé que le vendría perfecto a Leopold. Inclinando la cabeza, Leopold preguntó. "¿Hmm?... ¿Qué es esto?" "Echa un vistazo." Incliné la cabeza hacia mí y sonreí misteriosamente. "…bueno." Tomando el objeto, Leopold retiró lentamente la tela, dejando al descubierto un elegante artefacto negro que se asemejaba a una escopeta de una sola mano. Leopoldo abrió mucho los ojos. "Fweeeeuuu" Luego procedió a silbar mientras una leve sonrisa aparecía en su rostro. Acariciando el artefacto, no pudo evitar elogiarlo. ¡Joder, qué bonito! Bajé la mano y me quedé mirando el artefacto que tenía en la mano, y una sonrisa se dibujó en mi rostro. "Sabía que te gustaría."
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Estás leyendo el capítulo 309 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.