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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 245 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
'Mi objetivo es un minuto y veintiocho segundos…' Con un objetivo en mente, Ren observó cómo el mundo a su alrededor perdía color y sus emociones desaparecían con él. El miedo, el nerviosismo, la confianza, todas y cada una de las emociones simplemente desaparecieron. En su mente, solo había un objetivo. Alcanza el minuto y veintiocho segundos. Sin importar los costos. -¡Bip! Tras oír el pitido, Ren cerró los ojos. Ta.Ta.Ta. Ren, jugueteando con un pequeño anillo en su dedo, permaneció inmóvil con calma. En cuestión de segundos, los muñecos ya estaban sobre él. Ren levantó ligeramente la cabeza, abrió los ojos y colocó la mano sobre la vaina de su espada. Un segundo después, aparecieron más de treinta maniquíes a escasos centímetros de su cuerpo. —¡Shuaa! —¡Shuaa! —¡Shuaa! El sonido del aire partiéndose resonó en el espacio mientras cada muñeco blandía su arma roma en dirección a Ren. Para los espectadores, parecía que Ren simplemente se había rendido. Incluso cuando todos los muñecos lo atacaban al mismo tiempo, Ren permaneció inmóvil. Algunos espectadores no pudieron seguir mirando y apartaron la vista. Aunque sabían que los concursantes iban a estar a salvo, el mero impacto visual de ver a Ren siendo atacado desde todos lados les hizo apartar la mirada. "¡Mover!" "¡Qué estás haciendo!" "¡Gyaaaa—!" Los gritos resonaron en las gradas cuando algunos espectadores se pusieron de pie y gritaron a la gran pantalla que había encima. Los gritos se intensificaron aún más cuando la figura de Ren desapareció de la pantalla. En ese momento, lo único que podían ver era una pila de maniquíes en el mismo lugar donde él había estado parado antes. 'Se acabó.' Todos lo pensaron. Fue entonces cuando sucedió algo impactante… -¡Clic! Tras un leve chasquido, el volumen del recinto disminuyó. Los espectadores que presenciaban el partido de Ren se quedaron sin palabras, boquiabiertos. Algunos incluso tartamudearon mientras señalaban el monitor. "¿Q-qué acaba de pasar?" "¿Cómo es… esto posible?" "Dios mío…" Murmullos y discusiones resonaban en todo el recinto mientras todos miraban fijamente el gran monitor que había encima. No podían creer lo que estaban viendo. En el centro de la habitación se encontraba la figura apática de Ren. Sus ojos tranquilos e indiferentes estaban expuestos a la vista de todo el mundo. Por su actitud, parecía que aquello no le importaba en absoluto. Lo más sorprendente fue que, a su alrededor, más de la mitad de los maniquíes presentes en la habitación se habían puesto rojos formando un pequeño círculo. Esta escena quedó grabada a fuego en la memoria de los espectadores, que se pusieron de pie y vitorearon. "¡Huaaa—!" "¡Huaaa—!" "¡Huaaa—!" Al espectador le hervía la sangre. ¿Cómo no iba a hervir? Ver cómo Ren, con un solo movimiento, despachó a más de la mitad de los muñecos, dejó a casi todos boquiabiertos. Además, nadie sabía cómo lo había hecho, ya que las cámaras estaban bloqueadas por los maniquíes. Sin embargo, la batalla aún no había terminado. Ren solo había eliminado la mitad de los maniquíes. Todos lo notaron, pues rápidamente dejaron de vitorear y mantuvieron la vista fija en la pantalla gigante. No querían perderse ni un solo segundo de lo que estaba por venir. …y se alegraron de no haberlo hecho. Sin siquiera darle un respiro a Ren, los muñecos restantes lo atacaron desde todos lados. Clic. Clic. Clic. Un sutil sonido de clic resonó por todo el recinto mientras más y más muñecos caían al suelo. Nadie podía ver los movimientos de Ren, pero su imagen fría e indiferente quedó profundamente grabada en sus mentes. Tenía el aspecto de un general imponente que segaba la vida de todos los enemigos que se interponían en su camino. Cada segundo un maniquí se ponía rojo. Una escena tan impactante que se repetía una y otra vez: los maniquíes alrededor de Ren se ponían rojos sin que él se moviera siquiera. Fue impresionante. Desafortunadamente, aunque Ren había eliminado a la mitad de los maniquíes, todavía quedaban muchos que lo atacaban sin cesar desde todos los lados. La mayoría de las veces, Ren estaba rodeado de círculos que bloqueaban sus ataques, pero a veces algún ataque lograba atravesar su defensa y golpearlo directamente. Al principio, pensaron que era porque la defensa de Ren no era muy buena. Pero fue entonces cuando la gente empezó a darse cuenta… Ren lo hacía a propósito. Utilizaba su cuerpo a propósito para absorber el impacto de algunos de los ataques y así poder lanzar un contraataque rápido. ¡Estaba sacrificando su cuerpo para reducir el tiempo! Todos los que presenciaron aquello sintieron un escalofrío. ¿Cómo podía alguien someter su cuerpo a semejante tortura? ¿Valió la pena? Todos querían saberlo. Con el paso de los segundos, se hizo evidente para todos los presentes que el estado físico de Ren empeoraba por momentos, ya que su mano izquierda se debilitaba ligeramente. Estaba roto o dislocado. …todavía. Ren parecía indiferente. Permaneció completamente impasible durante todo el tiempo. Esquivar, recibir el golpe, matar. Repetía esto una y otra vez. El público estaba sin aliento. No podían apartar la vista de la pantalla. Observaban la pelea como si estuvieran hipnotizados. -¡Bip! El pitido sonoro que salió de los altavoces del estadio, anunciando el final del partido, sacó a todos de su estupor. La multitud, que contemplaba con indiferencia la figura de Ren, observaba el último muñeco en el suelo, y enloqueció. "¡Huaaa—!" "¡Huaaa—!" "¡Huaaa—!" Estruendosos aplausos resonaron en todo el recinto del estadio. [Participante: Ren Dover; Tiempo: 1:31 segundos] Ese día, el nombre de Ren quedó profundamente grabado en la mente de todos los espectadores. * * * Justo después de que terminara la final de Dummy Massacre. Dentro de un pasillo estrecho y apartado. "Cof...Cof...Por eso no uso esta habilidad a menudo." Apoyado contra la pared, tosí repetidamente mientras sentía que me ardían los pulmones. Sentía como si estuvieran en llamas. Haciendo todo lo posible por avanzar, apenas podía mantener la vista fija en el suelo, ya que todo a mi alrededor parecía inestable. Como un borracho, deambulé por el pasillo del recinto del estadio. Aunque hice todo lo posible por aparentar estar bien después de terminar mi partida, una vez que llegué a un lugar apartado, lejos de las miradas de todos, comencé a toser incontrolablemente. ¡Maldita sea, me pasé de la raya…! Como estuve bajo la influencia de la indiferencia de Monarch durante toda la partida, fui incapaz de controlar adecuadamente lo que estaba haciendo. Mi cuerpo se movió por sí solo para lograr la meta que me había propuesto de antemano: bajar de un minuto y veintiocho segundos. …Desafortunadamente, había pasado por alto por completo el hecho de que, bajo la indiferencia de Monarch, yo ya no era la misma persona. Aparte de lograr mi objetivo, no me importaba nada más. Ni siquiera si eso me ocasionaba lesiones graves. Todavía recuerdo vívidamente cómo sentía que los muñecos golpeaban mi cuerpo mientras permanecía inmóvil esperando a que me rodearan por completo antes de usar el segundo movimiento del estilo Keiki. En un rápido movimiento, logré deshacerme de casi la mitad de los maniquíes. Era la decisión más apropiada dado el tiempo del que disponía. …pero también fue lo que me provocó graves lesiones internas. Aunque el sistema de bloqueo establecía que el juego se detendría cuando el participante resultara gravemente herido, por el hecho de que aún no me hubieran expulsado, mis lesiones no fueron suficientes para detener el juego. Esto probablemente se debió a que solo sacrifiqué las áreas menos importantes. …pero, a medida que mi cuerpo seguía esforzándose por alcanzar la meta, mis lesiones internas empeoraban. Durante todo el partido, sentí una cantidad inconmensurable de dolor que se transmitía por todo mi cuerpo. …sin embargo, mi cuerpo lo ignoró por completo. Como si el dolor fuera solo producto de mi imaginación, mi cuerpo ignoró todo y se propuso matar a los muñecos de la forma más rápida y eficiente posible. Sin importar la cantidad de daño que estuviera recibiendo. Al final, después de que todo terminó, mi tiempo total fue de un minuto y treinta y un segundos. Tres segundos más lento que mi puntuación objetivo. En aquel momento pensé que había fracasado, pero una vez que salí y sentí las innumerables miradas de los espectadores, supe que algo andaba mal. Cuando me giré y vi la puntuación de Aerin, un minuto y cuarenta y ocho segundos, finalmente me di cuenta de la realidad. La información que había obtenido de Melissa era errónea. Sin duda, la dificultad fue mucho mayor de lo previsto. "¡Maldita seas, Meliss! ¡Pffft!" Me detuve bruscamente, sintiendo algo dulce subir por mi garganta. Poco después, la sangre brotó de mi boca. "¡Ah, mierda…!" Contemplando las manos ensangrentadas, maldije en voz baja. Pronto mi visión se oscureció y poco a poco perdí el conocimiento. -¡Thud! * * * "Lo siento, hermano." Por otro lado, Aerin regresó a la sala de espera de su academia. De pie frente a su hermano, Aerin tenía la cabeza gacha. "Realmente pensé que podía ganar." Murmuró mientras su voz temblaba. Antes de entrar al combate, estaba segura de que podía ganarlo. De verdad lo creía. Sobre todo cuando vio su puntuación de un minuto y cuarenta y ocho segundos. Era la mejor puntuación posible. Todavía… Sus esperanzas quedaron completamente destrozadas al descubrir que el tiempo de su oponente era incluso más rápido que el suyo. …y ni siquiera por un margen estrecho. ¡Diecisiete segundos más rápido que ella! Esto la destrozó por completo. "Está bien. No estoy enfadado." Nicholas le dio una palmadita en la cabeza a Aerin para consolarla. Tu oponente era tan hábil como tú. Ambos tenéis el mismo rango y, por lo que se ve, su arte de la espada se especializa en velocidad. Además, poseía una habilidad misteriosa que, supongo, se especializa en atacar a varios oponentes a la vez. Este resultado era previsible. Es más… Nicholas entrecerró los ojos y giró la cabeza hacia un televisor cercano. En él se mostraban los mejores momentos de los partidos de Aerin y Ren. "Aerin." "Sí" Aerin respondió mientras levantaba ligeramente la cabeza. "...Puede que no lo sepas, pero tu oponente arriesgó su físico durante el partido." "¿Qué quieres decir?" Aerin ladeó la cabeza. Nicholas señaló la pantalla del televisor que mostraba los mejores momentos de Ren y explicó. "Si ves la repetición del partido, comparado con ti, que esquivaste y evitaste directamente a todos los muñecos y contraatacaste, Ren eligió un enfoque más temerario." "¿Un enfoque más temerario?" En la voz de Aerin se percibía un dejo de confusión mientras se preguntaba qué quería decir su hermano. "Sí, optó por no esquivar los ataques de los muñecos y usó directamente su cuerpo como escudo. ¡Míralo en la televisión!" Siguiendo las instrucciones de su hermano, Aerin giró la cabeza y dirigió su atención hacia un televisor cercano. Luego observó cómo Ren usaba su cuerpo de forma temeraria para defenderse de algunos de los ataques de los maniquíes. A su lado, Nicholas continuó explicando. Al sacrificar su cuerpo, básicamente ahorraba valiosos segundos que tú utilizabas para esquivar algunos de los ataques. Si bien podría haber salido mal, ya que podría haber sido eliminado por resultar demasiado herido, si se hubiera ejecutado correctamente, esta estrategia habría sido sin duda la más óptima para obtener una puntuación alta en los juegos de masacre de muñecos. Nicolás hizo una pausa por un segundo antes de elogiar. "Su disposición a darlo todo por la victoria explica la enorme diferencia entre ustedes dos. Tu derrota fue injusta." "Veo…" Un semblante serio apareció en el rostro de Aerin mientras observaba los momentos más destacados que se mostraban en la televisión. 'Mi hermano tiene razón.' Debido a la gran frustración que sentía por su derrota, Aerin no tuvo tiempo de ver la actuación de Ren. Al verlo ahora, Aerin por fin comprendió por qué había perdido. Fue porque lo dio todo, igual que Ren. Al ver los mejores momentos, Aerin sintió un profundo respeto por su oponente. Si él estaba dispuesto a llegar tan lejos para ganar, ella no tenía más remedio que aceptar la derrota. De pie junto a Aerin, Nicholas asintió con la cabeza en señal de satisfacción mientras la consolaba. "No te preocupes. Te enfrentaste a alguien loco. Alguien que incluso arriesgaría una lesión grave con tal de ganar. No perdiste sin mérito. Reivindiquémonos en los juegos de batalla real." "Comprendido" Aerin respondió cuando su estado de ánimo mejoró un poco. 'Así es, aún no está todo perdido.' El hecho de que perdiera esta partida no significaba que todo hubiera terminado. Todavía quedaban las partidas de batalla real. ¡Sin duda me redimiré allí! Se maldijo a sí misma mientras apretaba los puños con fuerza. "Bien. Demostrémosles de qué estamos hechos cuando trabajamos juntos." Nicholas sonrió al mirar a Aerin, que parecía haber recuperado parte de su confianza anterior. Mucha gente puede haberlo olvidado debido a las increíbles actuaciones de Aerin, pero Aerin no estaba en su mejor momento cuando estaba sola. No. Aerin solo rendía al máximo cuando trabajaba con su hermano, Nicolás. Juntos, nadie podía detenerlos. * * * "Ah…" Un breve gemido escapó de mi boca. Me dolía todo el cuerpo. Un fuerte olor a alcohol invadió mis fosas nasales mientras mis párpados se abrían lentamente. "¡Uf! ¿Qué demonios pasó?" Al masajearme el lado derecho de la cabeza, sentí un fuerte dolor de cabeza. En ese momento, mis recuerdos eran vagos. Apenas podía recordar nada de lo que había sucedido momentos antes de despertarme aquí. Lo único que recuerdo es haber salido del recinto del estadio antes de que todo se oscureciera repentinamente y despertarme con dolores por todo el cuerpo. "Estás despierto" Una voz nítida y cautivadora me sacó de mis pensamientos. Al girar un poco la cabeza, vi a Amanda sentada en una silla a mi lado, pelando una manzana. "...¿Amanda?" ¿Qué hace ella aquí? Me lo pregunté mientras observaba detenidamente mi entorno. Decorada en blanco, me di cuenta de que estaba en lo que parecía ser una habitación de hospital al encontrar un monitor eléctrico de signos vitales junto a la cama en la que me encontraba. ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! El constante y repetitivo pitido era una prueba de que no seguía soñando. "¿Qué haces aquí?... ¿Y dónde estoy yo?" Pregunté con curiosidad. "Estás en la zona de enfermería de la academia." Amanda respondió con calma mientras le daba un mordisco a la manzana que había pelado. "Kevin debía estar aquí, pero actualmente está participando en la final de su juego, así que me dejó a cargo de ti." "Veo…" Murmurando en voz baja, miré al techo sobre mí. Mis recuerdos comenzaban a regresar. Más concretamente, los recuerdos de cómo sacrifiqué mi cuerpo de forma imprudente ante la indiferencia de Monarch. “…Esta vez sí que la he cagado.” De arriba abajo. Apenas sentía mi cuerpo. Me dolía todo muchísimo. Fue como si me hubiera embestido un coche a 80 km/h. Me sentí fatal. "...Sabes, todos estaban preocupados por ti una vez que se enteraron de que te habías desmayado en medio del pasillo." Dejando el cuchillo con el que había cortado la manzana, Amanda interrumpió mis pensamientos con una mirada gélida en mi dirección. "Tres costillas rotas, un pulmón perforado, un hombro dislocado y una conmoción cerebral. Esas son las lesiones que sufriste mientras participabas en ese partido." Cada una de sus palabras me erizaba la piel. Cuanto más hablaba, más podía sentir la ira y la frustración que sentía hacia mí. ¿En qué estabas pensando? ¿No tienes una hermana que te esté vigilando en casa? ¿Qué pensaría ella si viera tu estado en la televisión? Luego hizo una pausa. "¿Por qué estás dispuesto a llegar tan lejos por un juego?" "…No sé." Respondí tras una breve pausa. Como no quería que el otro supiera de mis habilidades, era la única forma en que podía responder. "¿No lo sabes?" La voz de Amanda se volvió aún más fría. "¿Así que redujiste tu cuerpo a este estado por un capricho?" "Ah…" Me quedé sin palabras. Sinceramente, si Melissa no me hubiera perjudicado, nunca me habría encontrado en tal situación. Aunque de todas formas habría recurrido a la indiferencia de Monarch, probablemente habría sufrido menos lesiones. Con cada segundo que pasaba y me acercaba a la puntuación que Melissa me había dicho, me volvía más y más audaz. No. Más audaz no era el término adecuado… 'Desesperado' Con cada segundo que me acercaba a la meta que me había propuesto, mi cuerpo comenzaba a comportarse de forma más y más temeraria. Cuanto más me acercaba a la meta, más desesperado me sentía. Incluso si eso significaba lesionarme gravemente. En ese momento, solo pensaba: “Un minuto y veintiocho segundos”. Nada más importaba. …y fue debido a esa mentalidad que mi cuerpo resultó tan lesionado que, poco después de que terminaran los juegos, me desmayé directamente en el suelo. "Escucha, lo siento—" "...Por favor, no lo vuelvas a hacer... ¿Lo prometes?" Justo cuando iba a disculparme, me detuve bruscamente. Eso se debió a que de repente oí a Amanda susurrar algo débilmente. Al pronunciar sus últimas palabras, la voz de Amanda se quebró un poco. Era muy débil, pero desde donde yo estaba tumbado pude oírla. Me quedé sin palabras al instante. Se me secó un poco la garganta al no poder encontrar las palabras adecuadas. ¿Por qué se emocionó tanto al hablar de mis heridas? Realmente no lo entendí. ¿Fue por todo el estrés que estaba sufriendo últimamente debido a la desaparición de su padre? ¿O fue porque realmente estaba preocupada por mí? No lo sabía con certeza, pero aun así. Levantando el meñique, sonreí levemente. "De acuerdo, lo prometo." A menos que la situación lo requiriera, jamás actuaría de forma tan imprudente como hoy. No solo por mí, sino por aquellos que me amaron. "mhm" De igual manera, Amanda levantó su meñique, enganchó el suyo alrededor del mío y lo agitó. "No te retractes de tu palabra." Amanda susurró suavemente mientras soltaba mi meñique. "Haré todo lo posible." Tras eso, reinó el silencio en la habitación. Pero a ninguno de los dos nos importó, pues cerré los ojos y me recuperé de mis heridas. Además de mí, podía oír a Amanda masticando una manzana. Era extrañamente tranquilo.
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Estás leyendo el capítulo 245 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.