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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 114 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Fwap! Apareciendo del otro lado de un alto edificio, suspendido en el aire, un demonio de dos metros de altura con dos grandes alas de murciélago cubría el sol. Mirando a Angélica desde arriba, Sangre Eterna rió levemente. "Kukuku, parece que nada escapa a su percepción, Señora Matriarca, ¿o preferiría que la llamara Angélica Von Droix?" ¡Vooom! En cuanto Sangre Eterna pronunció esas palabras, como si hubiera activado el mecanismo inverso de Angelica, una presión abrumadora se abatió sobre todo a su alrededor. Todo a su alrededor se desvaneció, y finas grietas aparecieron bajo el suelo donde se encontraba. Mirando fijamente a Sangre Eterna con los ojos inyectados en sangre, escupió con veneno. "Parece que tienes un deseo de muerte, Sangre Eterna…" Al notar la expresión de Angélica, Sangre Eterna se tapó la boca. De vez en cuando, su cuerpo temblaba mientras intentaba con todas sus fuerzas contener la risa… al final, fracasó. "Kukuku…kukuku…kuku-jajajajajaja" ¿De qué te ríes? Tras un par de segundos de risa maniaca, secándose las lágrimas que habían aparecido en el rabillo de sus ojos, Sangre Eterna no pudo evitar decir "...ya no tienes que fingir más" "¿De qué estás hablando?" Sangre Eterna, de pie tranquilamente en el aire, miró a Angelica con un ligero desprecio en los ojos. "...Que por ahora no eres mi rival." Como si las palabras de Sangre Eterna le hubieran atravesado el corazón, Angelica no pudo evitar apretar los dientes de rabia. Mirando fijamente a Sangre Eterna en el aire, con la mandíbula tensa, Angelica escupió furiosa. "...¿Así que fuiste tú quien planeó todo esto?" Haciendo una pausa por un momento, aún en el aire, Sangre Eterna agitó las manos mientras decía con inocencia: "No, no, no, créanme. Soy inocente en lo que respecta a este incidente." "¿Entonces a qué vienes?" Tras una pausa, una amplia sonrisa apareció en el rostro de Sangre Eterna. Mirando de reojo el ataúd negro, dijo lentamente: "...Solo estoy aquí para tomar prestado el ataúd de la noche maldita" -¡Vuam! De repente, el mundo alrededor de Angélica se tiñó de rojo, mientras una presión descomunal se cernía sobre todo lo que la rodeaba. Dando un paso al frente, Angélica fulminó con la mirada a Sangre Eterna. ¡Cómo te atreves!-pfff Sin embargo, antes de que Angélica pudiera terminar su frase, se llevó bruscamente la mano a la boca y sangre negra goteó de entre sus manos. Al percatarse de la difícil situación de Angélica, Sangre Eterna se relamió los labios y no pudo evitar reírse entre dientes mientras descendía lentamente del aire. "Ah... parece que te has quedado sin gasolina, qué lástima... kukuku" "Tú" Arrodillada con una pierna en el suelo, Angélica contempló la figura de Sangre Eterna que descendía lentamente en el aire. Un atisbo de impotencia apareció en sus ojos. Apartando la mirada de Sangre Eterna, Angelica no pudo evitar mirar fijamente el ataúd negro que se encontraba a pocos metros de donde estaba. El ataúd de la noche maldita. Un antiguo artefacto demoníaco que le fue concedido como recompensa por sus méritos. Tenía el efecto milagroso de otorgar una recuperación rápida, además de aumentar la velocidad de entrenamiento. Era un objeto casi divino por el que cualquier demonio de rango inferior a vizconde babearía. Su valor era tremendo. De no ser por su tremenda fuerza, jamás habría podido conservar el ataúd hasta ahora. Sin embargo, en cuanto se supo de la muerte de su contratado, demonios de menor rango intentaron inmediatamente arrebatárselo. …el ganador se lo lleva todo. Así actuaban los demonios. Aunque fueras de su misma raza, les daba igual. Para ellos, los deseos primigenios superaban su racionalidad, impulsándolos a tomar con avidez todo lo que deseaban. Solo mediante el poder un demonio podía gobernar sobre otro... y ahora que Angélica se encontraba debilitada, era su turno de afrontar las consecuencias. Estaba sola e indefensa. "Aquí" Sangre Eterna lanzó un objeto redondo negro hacia Angelica y se dirigió hacia el ataúd negro. -¡Swoosh! Sorprendida, Angélica atrapó el objeto con su mano derecha y no pudo evitar echarle un vistazo. "¿Eh? ¿Una fruta del demonio?" "...Tómalo como una pequeña compensación por haberte prestado el ataúd de la noche maldita" Contemplando la fruta demoníaca en su mano, Angélica quiso arrojársela de vuelta a Sangre Eterna… pero considerando su fuerza actual, solo pudo tomarla con impotencia. Sonriendo ante la resignación de Angélica, Sangre Eterna llegó ante el ataúd. "Ah... justo lo que necesitaba" Tras echar un par de miradas más al ataúd, Sangre Eterna asintió satisfecho. En efecto, aquello era lo que buscaba. …debido a un incidente del pasado, había resultado gravemente herido y había perdido gran parte de su fuerza. Ahora, con la ayuda del ataúd, finalmente podría recuperarse de la lesión e incluso ascender de rango. Tomando el ataúd con ambas manos, la sonrisa de Sangre Eterna se ensanchó. Antes de marcharse, mirando a Angélica, que parecía haber perdido toda razón para vivir, Sangre Eterna dijo con sorna: 'Ha llegado el momento…' "Escucha, matriarca... puede que tenga una pista sobre quién fue el responsable de la muerte de tu cachorrito". Angelica giró la cabeza bruscamente hacia Sangre Eterna, y su rostro se volvió feroz. Su cuerpo se revitalizó de repente mientras el suelo a su alrededor temblaba. -¡Retumbar! ¿Quién? ¡Más te vale que no me estés tomando el pelo! "Kukuku, no hace falta ser tan agresivo...Aquí." Sangre Eterna sonrió ampliamente y negó con la cabeza. Sacando una foto de la nada, la lanzó suavemente hacia Angelica. -¡Swoosh! "¿Eh? ¿Qué es esto?" Angélica tomó la fotografía con las manos y la miró. En ella aparecía la imagen de un joven de cabello negro azabache y ojos azul profundo. Vestía ropa informal y caminaba por una concurrida zona comercial. Angelica miró a Sangre Eterna con expresión interrogativa y preguntó. "¿Quién es?" Sangre Eterna sonrió, pero no respondió. ¡Fwap! Extendiendo sus enormes alas parecidas a las de un murciélago, tomó el gran ataúd negro y levitó lentamente en el aire. "Bueno, supongo que eso es todo por mi parte, espero que resuelvas tu pequeño problema." "Esperar" Ignorando la voz de Angélica, Sangre Eterna levitaba en el aire con el ataúd en sus manos y voló. Pronto desapareció en la distancia. Angelica, impotente, observaba cómo Sangre Eterna se alejaba volando con su ataúd, mientras miraba fijamente la fotografía que tenía en la mano. "Así que eres tú..." -¡Fuuuua! Quemando la fotografía que tenía en la mano, Angélica se levantó lentamente. Tras dar un par de pasos tambaleantes, grabó profundamente la imagen del niño en la fotografía. "No me importa si no fuiste tú quien mató a Elijah... pero como eres mi única pista, ¡tendrás que ser tú quien sufra las consecuencias de mi ira!" … No muy lejos de donde estaba Angélica, en el aire, mirando hacia abajo, la sonrisa en el rostro de Sangre Eterna se desvaneció. "...¡Oh, cuánto he esperado este momento!" Debido a lo ocurrido tres meses atrás en la mazmorra, Sangre Eterna había perdido muchos partidarios dentro de la tribu a la que pertenecía. Al recordar la humillación sufrida a manos de un niño, el rostro del Barón de Sangre Eterna se contrajo con una mueca de horror. “…por tu culpa, pequeño bastardo, al destruir mi clon, perdí parte de mi fuerza y todo aquello por lo que había trabajado tan duro… mi posición, mi fuerza, mi honor… TODO” Con la mirada fija en el suelo, una sed de sangre densa e incontenible envolvía el lugar. Su sed de sangre era tan intensa que lentamente creó una ola tangible de sangre. -¡Fwuuuuaa! Sin embargo, la sed de sangre desapareció tan rápido como había llegado. Con la mirada perdida en la distancia, la sonrisa de Sangre Eterna se relajó. "...pero no hay problema." Sangre Eterna sacó una foto similar a la que le había dado a la Matriarca y la acarició levemente mientras su rostro se contraía con una mueca salvaje. Mirando la fotografía, Sangre Eterna le habló. Casi como si le hablara a la persona misma. "¿Te puedes imaginar mi sorpresa cuando vi tu foto mientras investigaba lo que le había sucedido a Angélica?" "Al principio, tan solo verte me provocaba una rabia incontenible... no te imaginas lo que pasé por tu culpa..." Levitando en el aire mientras hablaba con naturalidad con la fotografía que tenía en la mano, parecía como si Sangre Eterna estuviera conversando con uno de sus viejos amigos de toda la vida. "Perdí mi posición de anciano, fui despreciado por quienes solían ser mis subordinados... y lo que empeoró las cosas fue que no pude defenderme, ya que mi fuerza cayó por debajo del rango de Barón... Ya no me llamaban Barón de Sangre Eterna... solo Sangre Eterna." Sangre Eterna hizo una pausa y miró a lo lejos, rememorando lo que había vivido en los últimos dos meses. Tras unos segundos, contemplando la fotografía que tenía en las manos, Sangre Eterna continuó. “…En medio de mi desesperación, lo único que me mantuvo cuerdo fue tu imagen.” "Ahhhh… solo imaginarme torturándote de las peores maneras posibles me hacía estremecer el corazón sin control, deseaba conocerte tantas veces. Solo imaginarme despellejándote viva me fascinaba sin fin… pero me di cuenta de algo." Al detenerse allí, el rostro de Sangre Eterna se tornó serio. Echando un vistazo a la fotografía, dijo retóricamente: "¿No fue eso un poco decepcionante?" “…¿No sería un poco decepcionante matarte y torturarte ahora? Quería que te desesperaras… que te desesperaras tanto como yo… no, a un nivel mucho mayor del que yo había experimentado”. Tras una breve pausa, una sonrisa volvió al rostro de Sangre Eterna. Recordando algo, su cuerpo tembló y comenzó a reírse incontrolablemente. "Kukuku, al principio pensé que atacar a tu familia sería suficiente... ¿Pero adivina qué? Para mi sorpresa, cuando los vi a lo lejos, ambos ya estaban bajo la maldición del Rompementes... ¡Ay, las risas! Ese día me reí como nunca. Solo imaginar tu situación al enterarte de la maldición de tus padres... ¡Ahhh, los escalofríos que sentí ese día!... kukukukuku... jajajaja" Sangre Eterna se tapó la boca para no reír y continuó. "Y así, tras darme cuenta del placer que me producía imaginar tu sufrimiento, decidí contenerme…" "...todavía no estabas lo suficientemente gorda para mí." Para alcanzar una euforia aún mayor, necesitaba que tú crecieras aún más… más fuerte, más exitoso, más feliz… solo cuando caigas en lo más alto mi venganza finalmente se completará. -Crump Sangre Eterna arrugó la fotografía entre sus manos y escupió lentamente. "...solo cuando veas un rostro de absoluta desesperación podré finalmente borrar la vergüenza que me has causado... y finalmente sentirme completa." -¡Fuuuu! Sangre Eterna, con la fotografía en las manos, contempló las brasas que volaban a lo lejos. "Espero que cuando despierte de mi pequeño letargo, sigas con vida. Después de todo, tengo grandes expectativas puestas en ti… Ren Dover" Al mirar a la Matriarca a lo lejos, la sonrisa de Sangre Eterna se ensanchó. "Aunque puede que no hayas sido tú quien mató a su contratista, estoy segura de que a Angélica no le importa en absoluto... pero bueno, si no puedes lograr esto... ¿qué sentido tiene que yo ponga todo este esfuerzo en vengarme de ti?... kukukuku" ¡Fwap! Batiendo sus enormes alas de murciélago, mientras cargaba el enorme ataúd negro con ambas manos, Sangre Eterna desapareció en la distancia.
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Estás leyendo el capítulo 114 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.