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Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

Nym olía a sal, a pescado seco, y a la clase de dinero que no siempre se ganaba de forma honesta. Nolan lo supo desde que vio el puerto por primera vez, extendido sobre una bahía de aguas grises donde barcos de banderas distintas —algunas que reconocía vagamente de mapas, otras completamente ajenas a todo lo que había visto hasta entonces— competían por espacio en muelles atestados de gente gritando precios, insultos, y ofertas que sonaban demasiado buenas para ser legales. —Nadie te mira dos veces aquí, siempre que no debas dinero a la persona equivocada —dijo Roderic, con el yelmo todavía guardado, su rostro descubierto atrayendo apenas más atención de la que había atraído la armadura completa: una cicatriz vieja cruzándole la mejilla izquierda, unos ojos grises que parecían haber visto demasiado, y una expresión que no terminaba de acostumbrarse a estar expuesta. Grael caminaba más erguido de lo habitual, con una capucha prestada cubriéndole buena parte del rostro, gruñendo por lo bajo cada vez que alguien se acercaba demasiado sin darse cuenta de lo que realmente tenían delante. —Demasiada gente —murmuró—. Demasiados olores encima de otros olores. No sé cómo alguien vive así. —Uno se acostumbra —dijo Ilvara, con la capucha calada sobre la corona de flores marchitas, moviéndose entre la multitud con una fluidez que sorprendió a Nolan, como si aquel caos fuera, de alguna forma extraña, más cómodo para ella que el silencio de un campamento vacío. Encontraron alojamiento en una posada portuaria de nombre desgastado —El Ancla Rota, según el cartel medio caído sobre la puerta— regentada por una mujer de mediana edad con un ojo de cristal y una habilidad asombrosa para no hacer ninguna pregunta incómoda mientras el pago llegara completo y por adelantado. —Aquí nadie es de donde dice ser —les explicó, contando las monedas de Nolan con una destreza practicada—. Y a nadie le importa, mientras no traigan problemas a mi puerta. Si los traen, sí me importa, y mucho. Fue esa misma noche, en la penumbra apretada de la habitación compartida, cuando Nolan finalmente se permitió sentir el peso completo del viaje: Kaeloth, Aldenar, los cazadores, Bellhorn, la sombra en el desfiladero, la pequeña luz que se había apagado antes de nacer del todo. Todo junto, de golpe, en la primera noche de verdadero descanso que habían tenido en semanas. —Se te nota en la cara —dijo Ilvara, sentada cerca de la ventana, observando el puerto iluminado por antorchas—. El cansancio que no es solo del cuerpo. —Estoy bien —mintió Nolan, con el automatismo de quien lleva mintiendo así desde mucho antes de Virelia. —No te pregunté si estabas bien —respondió ella, sin apartar la vista del puerto—. Dije que se te nota. Son cosas distintas. Nolan no supo qué responder a eso, así que no respondió nada. Se quedó ahí, sentado en el borde de la cama prestada, escuchando los sonidos lejanos y extraños de una ciudad que no era la suya, en un mundo que tampoco lo era, rodeado de tres personas que tampoco pertenecían del todo a ningún lugar. —¿Crees que algún día dejará de sentirse así? —preguntó finalmente, más para el aire que para ella—. Esto de no pertenecer a ningún sitio. Ilvara tardó un momento en responder, y cuando lo hizo, su voz había perdido parte de la sequedad habitual, dejando ver algo más crudo debajo. —No lo sé —dijo—. Llevo mucho más tiempo que tú sin pertenecer a ningún lugar, y todavía no tengo una respuesta mejor que esa. Pero he descubierto algo, si te sirve de consuelo: no pertenecer a ningún sitio no es lo mismo que no pertenecer a nadie. Fue, quizás, lo más cercano a ternura que Nolan le había escuchado ofrecer desde que la conocía, y por la forma en que ella misma pareció sorprenderse de haberlo dicho en voz alta, supo que no era una frase que repitiera con facilidad. Afuera, el puerto de Nym seguía su ritmo indiferente de comercio y sombras, ajeno por completo a que, en una habitación pequeña sobre El Ancla Rota, cuatro personas que ningún mundo reclamaba del todo habían encontrado, aunque fuera por una noche, algo parecido a un lugar donde detenerse.
Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)

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Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.