Leer Patrociné a los Villanos (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Kalia, la hija mayor del territorio de Zenonia, acababa de llegar a la finca y llegó al estudio donde se encontraba el Conde. Se encontró pensando una vez más en un hombre al que había recordado numerosas veces.
Alon Palatio, que recientemente había asesinado a todos sus hermanos de la familia del Conde y se había asegurado el puesto de heredero.
“…’Famosa,’ de hecho.”
Kalia recordó la mirada en los ojos del hombre mientras la miraba. Ojos que no revelaban nada, como si miraran hacia un abismo más allá de las tierras del norte, indiferentes a todo. No importaba cuántas veces lo pensara, esos ojos le provocaban escalofríos en los brazos.
A través de esos ojos, Kalia se dio cuenta de algo: que él era igual de “amable” que ella.
En verdad, si eso fuera todo, Kalia habría dejado de pensar en él una vez que rechazó su propuesta.
Rechazar su propuesta significaba esencialmente que no podían ser aliados, lo que a su vez implicaba que ahora eran adversarios.
A pesar de ello, la curiosidad de Kalia persistió, todo por algo que había dicho.
“… ‘Famosa,’ dijo.”
La familia Zenonia es ciertamente famosa. Incluso si no se involucraban en la política, el poder financiero y físico que ejercía la familia Zenonia era lo suficientemente fuerte como para derrocar el estado actual del reino al menos una vez.
Sin embargo, ese renombre perteneció en última instancia al propio conde de Zenonia, no a la familia Zenonia en su conjunto y, ciertamente, no a Kalia.
Sin embargo, Alon había hablado de ello.
Se había referido a ella tan clara y distintivamente.
En una situación en la que muchos más nobles nunca habían visto su rostro, habiendo asistido sólo a bailes dos veces, la había llamado famosa.
No el Conde de Zenonia, sino ella.
Por supuesto, Alon había dicho esto sin pensarlo mucho, recordando su fama como villana cuando comenzó la historia original.
Pero para ella, esas palabras tenían gran importancia.
“Qué intrigante.”
Kalia volvió su mirada hacia el Conde, sentado en el estudio.
El Conde simplemente estaba procesando el papeleo en silencio.
Su cabeza estaba inclinada como si ella ni siquiera estuviera allí, concentrado únicamente en su trabajo.
Click, click—
Cuando Kalia se acercó al Conde, sus ojos naturalmente se levantaron para encontrarse con los de ella.
Los mismos ojos rojos que los de ella la miraban fijamente.
Aunque no dijo nada, la apariencia del Conde rebosaba de vitalidad.
—¡Chasquido!
Al menos hasta que Kalia chasqueó los dedos una vez.
Tan pronto como el sonido del chasquido resonó, la luz desapareció de los ojos del Conde.
Los ojos que habían estado tan agudos hasta hace un momento se volvieron vacíos como los de un idiota, su boca bien cerrada se abrió y la baba salió a borbotones.
El Conde se encontraba en un estado que claramente no era normal.
Kalia murmuró mientras lo miraba fijamente.
“¿Cómo lo supo? Nadie debería saberlo.”
La expresión de Kalia estaba llena de curiosidad al pensar en Alon, quien había hablado como si supiera el secreto que había mantenido oculto desde que convirtió a su padre en un imbécil.
“¿O tal vez simplemente estaba palpando en la oscuridad?”
Con tales dudas en mente, Kalia abandonó el estudio donde había estado realizando su acto continuo durante los últimos cinco años.
“K-Kalia, mi señora.”
“¿Qué sucede?”
“¡¡H-Hay un cadáver en su habitación…!!”
Ante el repentino arrebato, Kalia se dirigió rápidamente a su habitación.
Y ahí—
“Ja…”
Ella lo vio.
El informante que había colocado sobre Alon hace dos semanas yacía muerto, con la cabeza girada dos veces y los ojos bien abiertos, incapaz de encontrar la paz ni siquiera en la muerte.
“Parece que el sello no se activó, por lo que no parece que haya revelado ningún secreto”
Éste fue el informe de uno de los caballeros.
‘El informante no filtró ningún secreto, pero trajeron su cuerpo a mi habitación…’
Reflexionando sobre esto, Kalia dejó escapar un suspiro.
Sintió que sus sospechas se convertían en una certeza.
“…Parece que encontró una gran debilidad mía justo después de conocernos.”
Murmuró con una sonrisa.
⋯☽⚜︎⋯
Evan hizo una mueca mientras miraba los golems brillando de un rojo intenso en la oscuridad de la noche.
Habiendo trabajado como mercenario durante más de 15 años desde la infancia, sus ojos se movían a toda velocidad, tratando de localizar los puntos débiles de golems, pero no podía ocultar su ansiedad.
Confiaba en sus habilidades, pero precisamente por eso era aún más cauteloso con las entidades desconocidas que tenía ante sí.
Había experimentado de primera mano cuánto peligro podía suponer algo desconocido.
Además, tenía a alguien a quien proteger en ese momento.
Enfrentarse a enemigos desconocidos cuyas características ni siquiera conocía era el peor escenario posible.
Para empeorar las cosas, el número de enemigos parecía fácilmente superior a veinte. Mientras Evan pensaba cómo manejar la situación Alon se adelantó.
“Yo me encargaré de esto.”
“¿Eh…?”
Respondió distraídamente a la repentina voz, observando cómo Alon, sin darse cuenta, daba un paso adelante.
Su expresión era tan indiferente como lo había sido cuando entraron al laberinto.
Evan encontró a Alon increíblemente misterioso e intrigante una vez más.
Estaba realmente desconcertado de cómo su maestro podía mantener tal expresión incluso en esta situación.
Al menos desde la perspectiva de Evan, la situación actual era toda una crisis.
Frente a ellos había más de veinte golems con forma humana que claramente necesitaban ser combatidos, y era seguro que cada uno de ellos poseía un poder de combate considerable.
Sin embargo, incluso en tal situación, Alon había dado un paso adelante y había dicho que se encargaría de ellos.
Para hablar honestamente sobre sus pensamientos, Evan no creía que Alon pudiera lidiar con los golems que tenían ante sí.
Por supuesto, Evan sabía que no era una persona común y corriente y que tenía talento para la magia.
Se había convertido en un mago respetable, alcanzando el segundo rango mediante el autoestudio sin mentor.
Sin embargo, por impresionante que esto pudiera ser para los estándares generales, no significaba que tales logros fueran suficientes para este tipo de situación.
Si bien era cierto que había alcanzado el segundo rango gracias a sus propios esfuerzos a una edad temprana, incluso un simple golem frente a él sería difícil de manejar con ese nivel de poder.
¡golpe!
Tan pronto como estos pensamientos cruzaron por su mente, los golems, que se habían mantenido quietos, como si evaluaran sus objetivos, de repente se movieron y comenzaron a correr hacia Alon.
Y luego...
“Yo Promulgo la Restricción.”
La voz de Alon resonó como una declaración.
⋯☽⚜︎⋯
Mientras Alon murmuraba el encantamiento, el mundo parecía detenerse.
Su visión se volvió blanco y negro, y los movimientos de los golems que cargaban hacia él parecían estar siendo grabados por una cámara de alta velocidad.
Y luego—
\[Un fragmento que hereda la gran voluntad de Niácula, establece las dos Restricciones que deseas imponer.\]
Una gran voz que parecía sacudir todo el espacio resonó en su mente.
Sonaba como un hombre y una mujer, un niño y una persona mayor.
Al oírlo, un breve sudor frío recorrió el rostro de Alon.
‘Como era de esperar, es diferente del juego.’
El artefacto llamado “Restricción” que Alon obtuvo del Laberinto Susurrante era tal como su nombre lo sugería: imponía limitaciones al usuario a cambio de una recompensa equivalente.
Una vez activado, aparecerían ante él numerosas opciones.
Una ventana de notificación le pediría que eligiera qué restricciones imponer y qué recompensas recibir.
Sin embargo, recordándole que efectivamente se trataba de la realidad, lo que apareció ante él no fue una ventana de notificación, sino una voz.
Una voz que, con sólo escucharla, hacía girar su cabeza y acelerar sus palpitaciones, llenándolo de una inquietante sensación de pavor como si su corazón pudiera explotar en cualquier momento.
Dejando escapar un profundo suspiro, Alon estabilizó por la fuerza su corazón tembloroso y expresó las limitaciones que tenía en mente.
“Uno.”
\[Indique su restricción.\]
“El uso de la magia requiere la ejecución absoluta de Signos Manuales Babilónicos.”
\[¿Qué deseas ganar con esto?\]
“Poder capaz de torcer ligeramente las leyes del mundo.”
\[Concedido.\]
“Y uno más.”
\[Indique su restricción.\]
“El uso de la magia requiere la Ejecución Verbal de los Grandes Encantamientos Babilónicos.”
\[¿Qué deseas ganar con esto?\]
“Lo mismo que antes.”
\[…\]
Tras las palabras de Alon, la voz se quedó en silencio por un momento.
Alon se preguntó si había cometido un error.
\[Acepto.\]
Como para disipar sus preocupaciones, la majestuosa voz del cielo pronunció palabras de afirmación.
\[A vosotros, que recordáis las Señales Manuales y los Misterios de un gran dios olvidado, os ofrezco mi gratitud por heredar el Testamento.\]
La voz le transmitió este mensaje a Alon.
“¿…?”
La expresión de Alon se volvió desconcertada ante esto.
Aunque su rostro permanecía inexpresivo exteriormente, los ojos de Alon estaban llenos de preguntas.
‘¿Heredar el testamento? ¿Qué significa eso?’
Naturalmente, Alon no tenía ni idea de nada de eso.
La razón por la que eligió los Signos Manuales y Encantamientos Babilónicos como limitaciones fue simple.
En el juego, estas dos opciones proporcionaban a cambio el mayor poder de ataque mágico posible.
Además, había elegido estas limitaciones con tanta frecuencia que naturalmente había memorizado los Signos Manuales y Encantamientos Babilónicos.
Por supuesto, no era un genio, por lo que no había memorizado todos los signos y encantamientos que había visto en el juego, pero no se sentía agobiado por ello.
Alon sabía dónde estaban escritos.
Por lo tanto, aunque la voz del cielo desconcertó a Alon, fue sólo por un momento.
\[Siempre estaré mirando. Tú, que heredas el Testamento.\]
Cuando Alon se dio cuenta de que el mundo en blanco y negro estaba volviendo gradualmente a su estado original, reconoció que la realidad se había reanudado.
Levantó la mano para probar las restricciones mientras observaba a los golems cargándole desde la distancia
El pie lento de un golem se elevó en el aire y luego regresó al suelo.
Al mismo tiempo, el maná comenzó a fluir del cuerpo de Alon, recorriendo su corazón y acumulándose en las yemas de sus dedos levantados.
El maná recogido en las yemas de sus dedos era débil.
Aunque estaba dibujando todo el maná que poseía su cuerpo, el orbe del rayo, que debería haber brillado intensamente según la descripción del libro, sólo emitía un resplandor tenue, como la última luz de un anciano moribundo.
Sin embargo, Alon no sintió ni decepción ni sorpresa.
Era muy consciente de que ésta era la limitación de su nuevo cuerpo, el tercer hijo de la familia Palatio.
Sin embargo—
“Refracción.”
En el momento en que pronunció esas palabras, que coincidían con su recitación...
“Rebote.”
El pequeño orbe se distorsionó en líneas caóticas.
“Luz azul.”
Con un sonido crepitante, comenzó a emitir una luz azul. El pequeño orbe se transformó en cientos, miles de líneas, creando una fuente de luz no lineal que chispeaba y crepitaba.
Una fuente de luz que emitía un brillo azul tan frío que casi dolía mirarlo.
Al mismo tiempo, Alon formó una señal con la mano.
Su pulgar cubría su dedo medio.
Era una postura parecida al gesto utilizado para golpear la frente.
Sin embargo, Alon giró su mano, formando una postura que recordaba el gesto de la rueda del dharma de Buda.
Con ello miró el golem que ya había llegado a pocos centímetros de él y declaró el encantamiento definitivo.
“Difracción Lineal.”
Cuando la luz azul desterró momentáneamente la oscuridad—
¡chasquido!
Chasqueó los dedos y se desató un destello de luz.
—¡Fwoosh!
No hubo ningún sonido.
Lo único que se podía oír era el débil silbido que seguía al destello, y lo que se podía ver eran los golems congelados como si el tiempo se hubiera detenido después de que la luz deslumbrante iluminara el barranco.
Crack—Crack!
Las decenas de golems se derrumbaron sin ninguna resistencia, desmoronándose en montones de piedras.
Evan, que se había apresurado a defenderse de los golems que atacaban a Alon, se quedó allí con la boca abierta, aturdido.
“¿Qué carajo…?”
Murmuró, con la incredulidad clara en su voz.

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Estás leyendo el capítulo 9 de Patrociné a los Villanos (Novela), un novela. Durante diez años, apoyé a los villanos con la intención de reformarlos. Pero ahora, me encuentro como la mente maestra definitiva tras la oscuridad del reino... ## ⋯☽⚜︎⋯ Para el que le gustó The Eminence of Shadows,… Este capítulo tiene publicado el 28 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Diganmma. Patrociné a los Villanos (Novela) tiene 458 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.