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Leer Patrociné a los Villanos (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Básicamente, las reuniones regulares de la Luna Azul a menudo terminan sin incidentes especiales. La reunión anterior se extendió significativamente debido al estallido de Deus en respuesta a la pregunta de Seolrang, pero eso fue simplemente una excepción. Una vez que todos, excepto Deus y Yutia, hubieran internalizado la noción de que había ciertas preguntas que nunca debían hacerle a Deus, tales excepciones podrían evitarse. Aunque Deus, que normalmente permanecía en silencio, ocasionalmente hablaba cada vez que se mencionaba el tema de la Gran Luna, esas conversaciones ya no se prolongaban. Esto se debió a que Rine y Radan redirigieron constantemente la conversación. Así pues, la reunión de hoy debería haberse desarrollado pacíficamente, a diferencia de la anterior, y gracias a sus esfuerzos se esperaba que concluyera en menos de 20 minutos. \[Por cierto, Seolrang, esa persona dijo que esta vez iba a la Colonia, ¿lo conociste?\] Yutia le preguntó a Seolrang. \[¡Me voy a casar con la Gran Luna!\] \[¿Qué?\] Eso fue antes de que Seolrang respondiera. Al principio el ambiente no era tan malo. Los otros miembros de la Luna Azul eran conscientes de que Seolrang a veces usaba expresiones exageradas, y Yutia pensó que era sólo uno de esos momentos. Pero entonces. \[Esa persona es realmente maravillosa. No es de extrañar que a Seolrang le guste.\] \[¡Exactamente! ¡Por eso me voy a casar con él!\] En el momento en que se dieron cuenta de que Seolrang no sólo estaba exagerando, sino que en realidad hablaba en serio. \[…¿De qué estás hablando?\] El rostro de Yutia, generalmente tranquilo bajo cualquier circunstancia, se endureció repentinamente y los demás miembros de la organización contuvieron la respiración al verlo. Todos en la reunión sabían exactamente cuándo su expresión y tono tomarían ese giro. ‘Ella se está conteniendo.’ ‘Ella realmente se está conteniendo.’ ‘Ella lo está conteniendo.’ Deus, Radan y Rine inmediatamente sintieron el estado de ánimo de Yutia y retrocedieron. Aunque era solo una reunión virtual usando proyección mágica, instintivamente sabían lo aterradora que podía ser Yutia cuando estaba enojada. Pero los tres asumieron que esta tormenta pronto pasaría. Seolrang conocía bastante bien a Yutia y también le temía. Sin embargo. \[¡Lo digo en serio! ¡Me voy a casar con la Gran Luna!\] Contrariamente a su expectativa de que Seolrang diera marcha atrás, ella declaró con confianza su intención como si fuera una decisión final. Los demás miembros de la organización quedaron estupefactos. Yutia cerró brevemente los ojos, como si intentara recuperar el control de su expresión, luego los abrió y preguntó: \[Seolrang, ¿entiendes lo que estás diciendo ahora mismo?\] \[¡Por supuesto que sí! Nos vamos a convertir en una familia. ¡Estoy segura de que lo haré bien!\] Yutia volvió a cerrar los ojos, como si se sintiera mareada, luego los abrió lentamente. Con una leve sonrisa, como si intentara calmar a un niño, habló en voz baja. \[Incluso si tienes confianza, eso es imposible.\] \[¿Por qué?\] \[Porque somos las sombras de la Gran Luna.\] \[¿¿…?? ¿No podemos casarnos y seguir siendo sombras?\] El rostro de Seolrang no mostró señales de estar convencido y en su lugar preguntó: ¿cuál es el problema? Se formó una grieta en la leve sonrisa que había regresado al rostro de Yutia. \[Escucha atentamente, Seolrang. Somos las sombras de la Gran Luna. Las sombras no pueden permanecer al lado de su amo. ¿Entiendes lo que digo?\] El rostro de Yutia, que cualquiera presente podía ver que tenía un tono de ira sutil pero distintivo, hizo que los otros miembros pensaran que esta conversación finalmente llegaría a su fin. \[…\] Seolrang, aparentemente sintiendo las emociones de Yutia con más claridad esta vez, retrocedió un poco. Pero entonces, como si reuniera su determinación, parpadeó y respondió: \[¡Aun así! ¡Me voy a casar!\] Incluso después de que se hizo evidente la creciente irritación de Yutia, la firme declaración de Seolrang dejó a los miembros momentáneamente atónitos. “¡Lo sé! De todos modos, ¡lo más importante es lo que piensa la Gran Luna!” Los miembros de la organización no pudieron evitar quedarse boquiabiertos ante la situación, mientras Seolrang declaraba abiertamente la guerra contra Yutia. Cuando Yutia y Seolrang comenzaron a mirarse fijamente, Rine y Radan tenían una sola pregunta rondando por sus mentes. ¿Qué pasó exactamente entre Seolrang y la Gran Luna para hacerla actuar así? “¿De verdad crees que esa persona te elegirá?” “¡El Maestro dijo que no estoy tan mal!” Por supuesto, Alon no lo dijo con sinceridad, sino simplemente para consolarla cuando Seolrang se quejaba y le preguntaba si no le agradaba. Sin embargo, al eliminar el contexto, solo surgió esa parte de la conversación, lo que provocó que Rine y Radan reaccionaran. “¿Qué, qué dijiste…?” Justo cuando Yutia estaba a punto de ser golpeada por el shock. “¿Qué pasó exactamente entre tú y esa persona, Seolrang?” Deus preguntó, intentando cambiar de tema. “Oh, lo que pasó...” Seolrang comenzó a contar sus interacciones con la Gran Luna, cambiando lentamente la atmósfera hacia una de calma. Al ver que Deus había calmado efectivamente la tensa situación, Rine y Radan intercambiaron miradas satisfechas. “…Y eso fue lo que pasó.” “Ya veo.” “¿Y entonces? ¿¡No es eso asombroso!?” “En efecto. Hmm—escuchar tu historia de repente me recuerda la majestuosidad que mostró la Gran Luna en el norte hace medio año” \[¡…!\] A medida que la historia de Seolrang se acercaba a su conclusión, tardando unos 20 minutos, tanto Rine como Radan expresaron arrepentimiento. Deus, aprovechando la oportunidad durante su momento de descuido, volvió sin problemas la conversación a los acontecimientos de hace medio año. Así de simple— “…Todavía recuerdo vívidamente la figura de aquella persona, de pie contra el atardecer en la tierra cenicienta y árida.” “¡Oh! ¡Sé exactamente lo que quieres decir!” \[Ah...\] Antes de que Rine y Radan pudieran redirigir la conversación, vieron a Seolrang aceptar ansiosamente, como si hubiera estado esperando este tema, y sus rostros se oscurecieron. Dos horas después. “Hmph… esa fue una historia bastante larga.” Como esperaban, la historia de Deus finalmente había llegado a su fin, y tanto Rine como Radan sintieron una sensación de alivio, pensando que la reunión finalmente había terminado. “De todos modos, ¡no puedes casarte con esa persona!” “¡Puedo!” “¡No puedes!” “¡¡Puedo!!” “¡¡No puedes!!” “¡¡¡PUEDO!!!” \[…\] Con la discusión entre Yutia y Seolrang estallando una vez más como si nada, tanto Rine como Radan grabaron una nueva comprensión en sus mentes ese día. Yutia exhibe un lado sorprendentemente infantil cada vez que la Gran Luna está involucrada, aunque sea un poco. No era exactamente el tipo de información que querían saber, pensaron Rine y Radan mientras miraban el cielo, que ya había comenzado a iluminarse. ⋯☽⚜︎⋯ Aproximadamente una semana después, Alon finalmente logró escapar del desierto. “¡Entonces te visitaré de nuevo la próxima vez, Conde!” Rad, el líder del Gremio de Comerciantes de Cabello Dorado, hizo una reverencia tan profunda que fue como si lo confundieran con un simple sirviente. Sin embargo, ninguno de los comerciantes, mercenarios o incluso los magos presentes cuestionaron el comportamiento de Rad. Todos eran conscientes del creciente renombre del Conde Palatio en la Colonia, y entre ellos, los magos y mercenarios habían presenciado de primera mano el poder del Conde. “Te veré cuando el destino lo permita.” “¡Muchas gracias!” Mientras Rad se inclinaba en un ángulo de 110 grados y comenzaba a preparar al gremio de comerciantes para la partida, alguien habló. “Conde.” Justo cuando el conde estaba a punto de subir al carruaje, una voz lo llamó. No era otra que Liyan, la hija del maestro de la Torre del Mago Rojo. “¿Qué pasa?” Él preguntó. “¿Estás planeando asistir a la conferencia de magia el próximo mes?” “Hmm.” Alon chasqueó la lengua y su rostro permaneció inexpresivo. ‘Conferencia mágica, eh…’ Una conferencia de magia. Fue esencialmente un evento en el que los magos de las distintas torres se reunían una o dos veces al año para discutir las teorías y experimentos de sus investigaciones y participar en competiciones amistosas. ‘Quiero ir.’ De hecho, Alon tenía pensado asistir a la conferencia de magia desde hacía algún tiempo. Más específicamente, no estaba tan interesado en los materiales de investigación de la conferencia como en la “Torre Central” donde se llevó a cabo la conferencia. Había algo en ese lugar que podría aliviar la crítica escasez de poder mágico de Alon, al menos hasta cierto punto. Desafortunadamente, la política de la Torre del Mago Central requería que uno estuviera afiliado a una torre para poder ingresar, por lo que Alon respondió: “Me gustaría asistir, pero parece que no podré.” “¿Eh? ¿Por qué no?” Liyan preguntó. “Porque no estoy afiliado a ninguna torre de magos.” Liyan parecía un poco sorprendido por las palabras de Alon. “…Entonces, ¿es cierto que no estás asociado con ninguna torre?” “Lo es. No hay razón para que mienta sobre eso.” “Entonces, ¿te gustaría participar en la conferencia como miembro de nuestra Torre del Mago Rojo?” “¿Como miembro de la Torre del Mago Rojo…?” “Sí.” Alon consideró la propuesta inesperada por un momento antes de responder: “…Bueno, ciertamente es una buena oportunidad para mí, pero no creo que pueda hacer mucho simplemente asistiendo bajo el nombre de la Torre del Mago Rojo” “No espero nada a cambio. Al igual que la última vez, sería suficiente si pudiéramos discutir temas de magia juntos durante la conferencia”, dijo Liyan, mirando sutilmente a Alon. ‘Está bien, es un trato bastante bueno’ Pensamiento solitario. Aunque se preguntó brevemente por qué Liyan ofrecía condiciones tan favorables, no pudo encontrar ninguna razón para negarse, por lo que asintió. “Entonces aceptaré con gratitud tu oferta. ¿Cuándo debo ir allí?” “Creo que queda aproximadamente un mes y medio, pero te enviaré el cronograma exacto por carta u orbe mágico” “Entendido.” Con esto concluyó la conversación. “Nos vemos entonces.” Alon se separó de los magos de la Torre Roja y comenzó a recolectar algunas provisiones de la primera aldea que encontró después de cruzar el desierto, preparándose para regresar a su territorio. “¡Ah, Conde!” Evan exclamó de repente, como si acabara de recordar algo, y dio dos noticias. “¿Qué es?” “Bueno, se trata de Rine.” “¿Qué es?” “Escuché que se ha convertido en una figura poderosa en Lartania.” “¿Una figura poderosa?” “Sí. Por lo que he oído, se ha convertido en uno de los miembros del consejo del Triunvirato.” “El Triunvirato… Ese es el grupo responsable del gobierno general de la Ciudad Laberinto, ¿no?” “Así es.” “…¿Rine?” “Sí.” “Ella ciertamente está ascendiendo en el mundo.” La primera noticia fue que Rine había llegado al poder en Lartania, una noticia agradable que podría traerles algunos beneficios. “Y Radan…” “¿Sí?” “Parece que ha unificado cinco de los Siete Archipiélagos y esencialmente se ha convertido en el Rey Pirata.” “Hmm, ¿eso es algo bueno?” “No estoy seguro de si es bueno o no… pero su recompensa ya ha superado varios millones de monedas de oro.” “…¿Varios millones de monedas de oro…?” “Sí, aparentemente, es comparable a la recompensa por el Rey Pirata original.” “…” La segunda noticia fue que Radan se había transformado de pirata a Rey Pirata del archipiélago somalí, un giro bastante extraño de los acontecimientos. ⋯☽⚜︎⋯ Sergio, uno de los ocho cardenales de Rosario, ocupaba su cargo desde hacía más de 20 años. Era un hombre que disfrutaba del lujo y la indulgencia, lejos de encajar en el papel de cardenal. Le importaba más una botella de vino que leer las Escrituras, y valoraba más sostener a una mujer que orar— fácilmente podría ser visto como un cáncer dentro de la Santa Nación. “Un placer verte, Cardenal Yutia.” “Asimismo, el Cardenal Sergio.” Yutia Bloodia sonrió levemente mientras estaba sentada frente a Sergio. En verdad, Sergio no estaba lo suficientemente cerca de Yutia como para justificar una reunión individual como ésta. De hecho, ésta era apenas la segunda vez que veía su rostro. Aun así, había una razón por la cual Sergio la había buscado. “Vine a hacerte una oferta. ¿Te importaría escuchar?” Ésta fue esa razón. “¿Qué tipo de oferta?” “Para ser franco, necesito su nombre.” “¿Mi nombre?” Sergio asintió en respuesta a la pregunta de Yutia y respondió. “Sí, parece que hay quienes están aliados con elementos impuros en ese lado.” “Quieres usar mi nombre para una carta de conversión ¿correcto?” “Exactamente.” Una carta de conversión—era una carta especial que sólo los niveles superiores de Rosario, específicamente los cardenales o superiores, podían enviar. Era enviado cuando había sospechas de que alguien se había aliado con herejes. Para escribir una carta de este tipo se requería la aprobación de al menos dos cardenales. Sin embargo, Sergio no tenía intención de enviar la carta de conversión para el propósito adecuado. La verdadera razón fue que había aceptado un soborno, y la razón por la que ahora le estaba haciendo esta solicitud a Yutia, a quien nunca había conocido adecuadamente, era— “Si me prestas tu nombre, me aseguraré de que recibas la recompensa adecuada.” “¿Recompensa, dices?” “Me abstendré de decir nada sobre la sospechosa muerte del cardenal Biantrea. ¿Cómo suena eso?” A diferencia de los otros cardenales, con quienes tendría que compartir el soborno, Sergio creía que Yutia sería alguien con quien no tendría que dividir el pago. Esta confianza surgió del hecho de que— “¿Cardenal Biantrea?” Yutia preguntó. “Supongo que no vas a alegar ignorancia, considerando la posición en la que te encuentras.” —había reunido suficiente información para estar seguro de que ello, como él y los demás cardenales, ya había sido contaminada. “Entonces, no compliquemos las cosas. Si prestas tu nombre para la carta de conversión relativa al Conde Palatio, guardaré silencio sobre este asunto.” Confiado en su enfoque pausado, Sergio estaba listo para concluir la conversación. “…Ya veo.” La suave sonrisa que había adornado el rostro de Yutia momentos atrás se desvaneció y ella planteó otra pregunta. “Entonces lo que usted está diciendo, Cardenal Sergio, ¿es que quiere que preste mi nombre?” “Sí, eso es correcto.” “¿Enterrar al Conde Alon Palatio?” “¿…? Sí, así es,” Sergio asintió, pero cuando lo hizo— “Ja…” Una risa suave y baja se le escapó de los labios. Y luego. “!” El mundo se volvió rojo. Todo había sucedido tan repentinamente. Sergio, alarmado, intentó moverse, pero pronto se dio cuenta de que su cuerpo ya no le obedecería. Junto con esta constatación vino una abrumadora sensación de pavor, e instintivamente giró su cabeza temblorosa hacia su fuente. Y allí vio. La mujer, que hacía apenas unos momentos sonreía cálidamente, ahora lo miraba con ojos vívidamente carmesí. “¿Lo que acabas de decir es que—” Cualquiera podía ver la inconfundible rabia que irradiaba de ella. “—Matarás a mi Dios?” Fue en ese momento cuando Sergio se dio cuenta de que algo había salido terriblemente mal.
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Estás leyendo el capítulo 46 de Patrociné a los Villanos (Novela), un novela. Durante diez años, apoyé a los villanos con la intención de reformarlos. Pero ahora, me encuentro como la mente maestra definitiva tras la oscuridad del reino... ## ⋯☽⚜︎⋯ Para el que le gustó The Eminence of Shadows,… Este capítulo tiene publicado el 16 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Diganmma. Patrociné a los Villanos (Novela) tiene 458 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.