Leer Patrociné a los Villanos (Novela) Capítulo 23 online gratis en español
🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Las frías tierras del norte, un lugar donde ningún ser vivo debería poder sobrevivir, fueron azotadas por una helada implacable que drenaba la vida.
En esta tierra sombría y maldita, pintada eternamente en tonos de gris por la implacable tormenta de nieve, un hombre había caído.
Donde debería haber estado su brazo derecho, una mancha de sangre carmesí marcó el lugar y la cuenca de su ojo izquierdo estaba vacía.
Este hombre no era otro que uno de los ocho jefes bárbaros, el gran Khlkan, que ahora esperaba la muerte tras su derrota a manos de los cobardes caballeros de Caliban.
Sin embargo, incluso en sus momentos finales, sus ojos estaban llenos de rabia.
“¡Esos perros deshonrosos…!” maldijo, pero no por su derrota.
Para los bárbaros, la muerte en batalla era un final glorioso, un destino noble.
La furia de Khlkan surgió de la forma deshonrosa en que fue derribado—atrapado en una emboscada, engañado por el engañoso desafío del caballero a un duelo.
“¡Tos!” La sangre se derramó de la boca de Khlkan a medida que su mundo se oscurecía.
El paisaje gris se desdibujó y sus oídos poco a poco dejaron de oír los amargos vientos.
A pesar de su ira, su mente lentamente comenzó a hundirse en la oscuridad.
Justo cuando todo estaba a punto de desvanecerse en la nada, Khlkan susurró el nombre del gran dios, “¿Ulthultus…?”
En ese mismo momento, el tiempo pareció detenerse.
La visión tenue y desvanecida se aclaró; el duro viento del norte sopló en sus oídos una vez más y su mente, cayendo en la inconsciencia, comenzó a elevarse.
\[Hijo de sangre,\] una voz resonó.
\[Llama mi nombre. Invoca el gran nombre que adorabas. Invoca mi nombre y te concederé lo que deseas.\]
Como si lo ordenara una fuerza divina, Khlkan, fascinado, murmuró: “Ulthultus…”
Y en ese momento, el dios sonrió.
⋯☽⚜︎⋯
\[De alguna manera, me convertí en la mente maestra oculta de Asteria después de transmigrar\]. Después de escuchar algo que parecía encajar con ese título, Alon cerró su boca abierta y murmuró para sí mismo. Sin embargo, la dulzura que había sentido momentos antes había desaparecido por completo.
“¿Qué clase de tontería es ésta?”
Una ráfaga de signos de interrogación se arremolinaban en la mente de Alon mientras intentaba comprender los rumores que acababa de escuchar.
Para él no tenía sentido.
Si se hubiera asociado estrechamente con el duque Altia o el conde Zenonia, quienes actualmente estaban formando nuevas facciones, podría haber entendido la base de tales rumores.
Sin embargo, el problema era que Alon nunca había conocido a ninguno de los dos nobles.
Sólo había visto al duque Altia una vez, cuando ella todavía era una jovencita en un baile, y en cuanto a Lady Zenonia, la había conocido, pero nunca había conocido al conde.
En otras palabras, el rumor carecía de plausibilidad, hasta el punto de carecer por completo de fundamento.
Alon, que había estado moviendo lentamente los labios mientras estaba sumido en sus pensamientos, pronto concluyó que la idea de que intercambiara conversaciones secretas con otros nobles no era más que un rumor absurdo e infundado.
Después de todo, las sospechas sólo podían surgir si existía una relación preexistente. Pero como Alon no tenía ninguna conexión con esos individuos, ni siquiera sintió la necesidad de albergar ninguna duda.
Entonces, justo cuando Alon tomó una galleta al lado de la tarta de huevo, una voz gritó.
“Conde Palatio.”
“¿…?”
Alon giró la cabeza hacia la voz y miró a su lado.
Allí estaba un hombre vestido con ropa cara, con el rostro lleno de burlas.
‘¿Quién es este tipo?’
Alon escaneó brevemente al hombre.
Con su cabello largo y rizado recogido a un lado, era fácil darse cuenta de que el carácter del hombre estaba retorcido de una manera diferente a la de la familia Palatio, pero Alon no pudo reunir más información que esa.
Como mínimo, Alon no tenía ninguna información sobre él en mente.
“Oh, no me he presentado. Soy Carmine, el tercer hijo del duque Komalon del reino de Ashtalon.”
Tan pronto como notó que Alon no lo reconocía, la expresión de Carmine flaqueó brevemente antes de presentarse. Alon hizo una pausa confundido y luego asintió en señal de comprensión.
Después de todo, había oído que los nobles extranjeros visitaban ocasionalmente la Gran Iglesia donde se reunía la mayor parte de la nobleza de Asteria.
“Conde Palatio,” Alon respondió con un cortés saludo.
“He oído hablar de ti. Tuviste la suerte de convertirte en conde, ¿no?”
“¿…?”
Alon parpadeó sorprendido ante el tono burlón inmediato de Carmine.
Había sospechado desde el principio que no se trataba de un encuentro amistoso basándose en el comportamiento del hombre, pero no esperaba que se lanzara directamente al ridículo, como si no tuviera sentido del tacto ni de la inteligencia.
Justo cuando Alon estaba procesando esto, otra voz interrumpió desde una dirección diferente.
“Disculpe, pero ¿qué está diciendo ahora mismo?”
Dirigiéndose hacia la nueva voz, Alon encontró un rostro familiar, a diferencia de Carmine.
‘…¿Marqués Mardinyo?’
Alon no lo reconoció por su rostro sino por el emblema estampado en su pecho y por el hecho de que tenía la apariencia distintiva de un hombre de mediana edad.
“¿Estás insultando a un noble del Reino de Asteria ahora mismo?”
“¿…?”
El rostro de Alon mostró desconcierto ante esta repentina e inesperada defensa.
⋯☽⚜︎⋯
Carmine, el tercer hijo del duque Komalon del reino de Ashtalon, no estaba de muy buen humor ese día.
Había muchas razones para su mal humor, pero la más importante era que la propuesta de matrimonio con la quinta hija del duque Lotegre, que había trabajado duro para organizar, no iba bien.
Por supuesto, la razón por la que la propuesta fracasó se debió puramente al comportamiento infantil y las travesuras de Carmine que lo hacían parecer inmaduro.
Había cometido el tonto error de evaluar la apariencia de otras mujeres nobles delante de la propia quinta hija.
Como era de esperar de un niño mimado criado sin disciplina, en lugar de reconocer su error, Carmine se disgustó aún más cuando la señora sugirió reconsiderar la propuesta.
Si no hubiera sido el Reino de Asteria, un aliado cercano, o si no hubiera sido el duque Lotegre, con quien se llevaban a cabo numerosos tratos secretos, Carmine ya habría puesto la situación patas arriba.
Por supuesto, por otro lado, Carmine no tenía idea de que la única razón por la que el duque Lotegre hacía la vista gorda ante su comportamiento era debido a la relación muy secreta que tenía con el duque Komalon.
En cualquier caso, con el ánimo agrio, Carmine había llegado al baile con la esperanza de levantarle el ánimo, cuando vio al Conde Palatio y decidió buscar pelea.
Sólo hubo una razón por la que inició el altercado— para desahogar su ya mal humor.
Por supuesto, había muchos sirvientes y caballeros a su alrededor que podrían haber sido ignorados o ridiculizados, pero Carmine no encontraba ningún placer en jugar con ellos.
No es que su personaje fuera admirable, sino que jugar con juguetes que podía destruir fácilmente a voluntad no le ofrecía ninguna diversión.
Para nobles como él, aquellos que no eran de noble cuna eran tratados como nada más que eso. En ese sentido, el Conde Palatio era un perfecto calmante del estrés para Carmine.
Por lo que Carmine había oído, el conde Palatio era sólo un niño despistado que afortunadamente se había convertido en conde, sin aliados cercanos entre la nobleza.
Aunque incluso un sinvergüenza como él entendía que este no era su propio territorio, lo había hecho con cuidado (?) pensó a quién podía apuntar con seguridad sin consecuencias.
Y así, tan pronto como vio a Palatio, inició el enfrentamiento.
⋯☽⚜︎⋯
“¿Te das cuenta de lo irrespetuoso que es insultar a un noble del Reino de Asteria?”
“Eso no es lo que yo—”
“El Reino de Ashtalon ha sido nuestro aliado durante mucho tiempo, pero eso se basó en el respeto mutuo. ¿Ha olvidado el pueblo de Ashtalon lo que significa respeto?”
“No, eso no lo es—”
“Entonces, ¿estás diciendo que el duque Komalon de Ashtalon ve a Asteria desde esa perspectiva?”
“¡Absolutamente no…!”
“Entonces, ¿por qué te diriges a un noble de manera tan irrespetuosa sin haber logrado siquiera apropiadamente tu propio título?”
“Eso—”
El rostro de Carmine retorcido por la confusión.
Contrariamente a los rumores que había oído, en el momento en que se peleó con el conde Palatio, los demás nobles comenzaron a unirse a su alrededor, reprendiendo a Carmine.
A medida que su rostro se volvía más desconcertado, Carmine volvió su mirada hacia Alon, esperando apoyo, pero incluso Alon miraba la situación en un estado de confusión, su típico rostro inexpresivo ahora mezclado con perplejidad y desconcierto.
‘…¿Qué es esta situación?’
Carmine luego miró a los tres nobles defendiendo a Alon.
Uno era el marqués Mardinyo, otro era el duque Lotegre y el último era el conde Palan.
Alon los reconoció fácilmente, no sólo por sus escudos sino también porque eran figuras muy influyentes dentro de Asteria.
El marqués Mardinyo era una figura destacada entre la facción realista.
El duque Lotegre, por otro lado, era una figura importante dentro de la facción aristocrática.
En cuanto al conde Palan, mantuvo la neutralidad política, pero esa misma posición le había permitido acumular un poder considerable.
Incluso si Alon no tenía ningún interés en la política o los asuntos nobles, era imposible para cualquier noble de Asteria no saber quiénes eran.
“¿El duque Komalon realmente nos menosprecia?”
“E-Ese no es el caso.”
“Entonces ¿por qué le hablaste tan irrespetuosamente al Conde Palatio?”
“He sido… irrespetuoso.”
“La falta de respeto no es el problema aquí. La cuestión es, ¿por qué le hiciste comentarios tan condescendientes al Conde Palatio?”
Al ver a los nobles acercarse a Carmine con sus maniobras políticas bien practicadas, Alon, que nunca había estado involucrado en política, de repente reconoció la situación.
‘Lo siento.’
‘¿Disculparse pone fin a su servicio militar?’
‘Lo siento.’
‘Pregunté, ¿disculparse pone fin a su servicio militar?’
Ah, esto es todo.
Cuando este vívido recuerdo de hace más de diez años pasó por la mente de Alon, sin saberlo comenzó a sudar.
“Y-Yo… ¡He sido irrespetuoso…!”
Carmine, incapaz de soportar más la presión de los nobles, huyó del salón de baile como si estuviera en retirada. Tan pronto como se fue, los nobles rápidamente se acercaron a Alon y comenzaron a hablar con él.
“Conde Palatio, ¿estás bien?”
“Estoy bien, pero…”
Alon miró a los tres nobles y se preguntó por qué eran tan amables con él.
Sin embargo…
“Mira eso. Parece que ya han oído los rumores.”
“Parece que los rumores son ciertos si incluso esos peces gordos se involucran.”
“Si el duque Altia y el conde Zenonia se involucran en la política, serán imparables. Pero mira a los otros nobles—parecen confundidos. Sigue siendo un secreto, así que ten cuidado con lo que dices.”
“…¿Dónde diablos oyes cosas así?”
“Hay maneras.”
Gracias a su audición agudizada, Alon escuchó la conversación silenciosa del noble que había estado susurrando en secreto antes. Sólo entonces empezó a reconstruir lo que estaba sucediendo y se dio cuenta de lo absurda que era la situación.
“Ahora que lo pienso, no he tenido la oportunidad de hablar contigo, Conde. Lo entiendo, porque probablemente estés muy ocupado.”
El marqués Mardinyo, hablando como si lo supiera todo, se rio entre dientes y continuó la conversación. Alon comenzó a contemplar seriamente si debía o no aclarar que los rumores eran tonterías sin fundamento.
Después de todo, no hacerlo podría dar lugar a complicaciones innecesarias en el futuro.
Pero, de nuevo, hablar ahora podría hacer que la situación sea aún más incómoda. Mientras Alon reflexionaba sobre qué hacer…
“Por cierto, escuché que estás estudiando magia, Conde. ¿Es eso cierto?”
“Así es.”
“Entonces pensé que podría darte un pequeño regalo. Entre los artefactos que adquirí después de eliminar algunas hordas de orcos, hay uno que almacena energía mágica para su uso posterior. ¿Cómo suena eso?”
“Ahora que lo mencionas, también preparé un pequeño regalo.”
Se produjo el silencio mientras Alon escuchaba a los nobles.
Ese día, Alon terminó recibiendo dos artefactos mágicos y cinco pociones de restauración de maná de los tres nobles.
Mientras tanto, mientras estas figuras influyentes se reunían alrededor de Alon, dejando a los otros nobles desconcertados, el conde Crylde y el conde Edolon cerraron los ojos con fuerza, desesperados, pensando:
‘¿Nos metimos con la persona equivocada…?’
‘Esto es realmente malo…!!’
⋯☽⚜︎⋯
Cuatro días después de que comenzara el banquete, la colección de botín de Alon crecía constantemente…
“…¿Un dios exterior descendió en el norte?”
“Sí, esa es la información que recibí. Al parecer, el cristal púrpura también está conectado con el dios exterior, pero… dicen que no lo saben con seguridad, ya que la información proviene de textos antiguos.”
“De todos modos, Caliban se ha sumido en el caos.”
Cuando sólo quedaban dos días para el banquete, Alon, habiendo reunido esta información a través del gremio de información, comenzó a contemplar algo.
Y luego, sin dudarlo, tomó una decisión.
“Evan.”
“Sí.”
“Una vez finalizado el banquete, completamos las tareas que necesitamos terminar y luego nos dirigimos directamente a Caliban.”
Había tomado una decisión sin ninguna duda.

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Estás leyendo el capítulo 23 de Patrociné a los Villanos (Novela), un novela. Durante diez años, apoyé a los villanos con la intención de reformarlos. Pero ahora, me encuentro como la mente maestra definitiva tras la oscuridad del reino... ## ⋯☽⚜︎⋯ Para el que le gustó The Eminence of Shadows,… Este capítulo tiene publicado el 11 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Diganmma. Patrociné a los Villanos (Novela) tiene 458 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.