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Leer Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 83 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Enorme. Masivo. Colosal. Descomunal. Gigantesco. Era difícil describir con palabras cómo se sentía, y esas palabras apenas aclaraban o demostraban lo que Wei Wuyin estaba presenciando actualmente y los pensamientos que resonaban en su mente. Un ojo. Era un ojo. Un mar dorado era su esclerótica, tan expansivo como un mundo entero. Y situado en este mundo había un iris con líneas que denotaban un nivel de intensidad que podía estremecer el corazón, conmover la mente y aterrorizar el alma. Esas líneas conducían a una pupila aguda, negra como la noche más oscura que conducía a lo que parecía un purgatorio. Intenso. ¡Espantar! La pupila y el iris gigantescos de este ojo se movieron. Wei Wuyin retrocedió instintivamente. No sentía miedo. En su vida, el miedo era enfrentarse a lo desconocido, no a lo conocido. Este ojo pertenecía a una existencia viviente más grande que su creencia actual, pero solo eso. Solo el interés entró en su corazón, nada más. Sus ojos plateados se calmaron, al igual que sus pulmones, que se expandían y contraían, y su mente. Con la conciencia de sí mismo restaurada tras esa breve pérdida momentánea, elevó la bola de qi de fuego aún más, a medida que esta se iluminaba más. Un color azul celeste le llamó la atención. Entrecerró los ojos para echar un vistazo, ignorando la intensa mirada. "¿Qué eres?", murmuró para sí. "Eres... extraño." Una voz entró en su mente, transmitida directamente a través de energías mentales. Wei Wuyin se sobresaltó por un momento. "¿Puedes transmitir mensajes directamente a mi mente?" Qué poderosa y mística debe ser esta existencia. Si bien podía comunicarse con Bai Lin, lo hacía usando su espíritu, que captaba energías mentales y canalizaba su fuerza espiritual, e incluso entonces, era vago y confuso. Sin embargo, esta era una frase completa que comprendía a la perfección y estaba escrita en un idioma con el que estaba incomparablemente familiarizado. ¿Una bestia puede hacer esto? Su horizonte se había expandido en ese momento, incluyendo la amplitud de sus creencias. Si bien había conocido a ese Esqueleto Negro y conocía los secretos de los Daos Celestiales, su comprensión del mundo real aún era deficiente. "Puedo, extraño humano." Wei Wuyin registró completamente cada sílaba e incluso pudo reconocer que pertenecía a un hombre. Wei Wuyin acercó la bola de fuego al ojo. Debía de medir al menos trescientos metros, y eso era solo el ojo. Nunca había visto un ojo tan grande, y la intensidad de sus líneas y su forma tan definida lo intrigó y lo inspiró a descubrir su especie. "¿Por qué me has llamado?" Wei Wuyin no se quedó de brazos cruzados. Se acercó al color azul celeste que la luz iluminaba. Sin la menor aprensión, frotó la palma de la mano contra su superficie. "¿Una escama?" Reconoció la textura. Le recordaba a las escamas de los lagartos, duras pero flexibles. Había una razón por la que no sentía miedo hacia esta gigantesca criatura, más allá de su comprensión. Primero, si quisiera, sentía que una criatura de ese tamaño podría matarlo al instante. Segundo, había usado con cautela sus misteriosos poderes para rogarle que descendiera. Lo necesitaba para algo. "¡Extraño humano! Te pido ayuda", dijo la criatura. Sus poderosos mensajes transmitidos por la mente marearon a Wei Wuyin, un poco desacostumbrado a este medio de comunicación. Después de sacudir la cabeza una o dos veces, Wei Wuyin respondió con calma: "¿Con qué?" "¡Vida!" fue su única palabra. Wei Wuyin frunció el ceño. Sin dudarlo, desprendió lo que solo podía creer que era el cuerpo de la criatura y lo lanzó hacia arriba. Sus movimientos fueron rapidísimos y decisivos. "¡!" Un temblor casi arrojó la conciencia de Wei Wuyin a las profundidades oscuras cuando una fuerza inmensa lo impactó por completo. Esta fuerza era antigua, poderosa y monstruosa. Estalló en su mente y alma mientras se apoderaba de su mar de conciencia en un estado paralizado. Los dos Espíritus de Qi de Wei Wuyin, que residían en su dantian, reaccionaron como si respondieran a una amenaza masiva. De sus poros, una gran cantidad de Qi elemental y de sable emergió, envolviéndolo con una barrera protectora, pero su cuerpo seguía congelado. No se quedó simplemente congelado en cuerpo y alma, sino que, mientras estaba en el aire, su cuerpo permaneció allí como en un estado de estasis temporal. Esta fuerza, imperiosa y aterradora, se apoderó de su control. Descendió silenciosamente sin fuerza propia, incapaz de mover un dedo. La fuerza de esta criatura excedía sus límites mentales, pero no sintió una sensación de crisis mortal, simplemente se sintió limitado. Esto confirmó su teoría. En realidad, solo había saltado para ver si a esta criatura le quedaban poderes. Si no, quizás podría moverse para matarla. Aunque pareciera egoísta, lo que fuera que esta criatura lo necesitara podría no valer la pena el riesgo, así que lidiar con ella podría ser una mejor alternativa que caer en una trampa impía. Sin embargo, al experimentar este poder incomparable, solo pudo calmar sus pensamientos y concentrarse en otras cosas. —¡Humano! Yo… —volvió a hablar la criatura, pero una sensación de desvanecimiento acompañó su voz, como si se estuviera debilitando. ¡Boom! Wei Wuyin sintió que su mente experimentaba una erupción explosiva proveniente de su Qi del Corazón Alquímico del Edén. El ciclón del Qi del Corazón Alquímico del Edén, que giraba sin cesar en su mar de consciencia, comenzó a brillar y a emitir una luz centelleante de siete colores. Su forma comenzó a cambiar rápidamente. ¡Se convirtió en un árbol! Este árbol tenía la misma forma que el Árbol del Edén, que albergaba la Secta Tierra del Edén. Sus raíces se hundieron en su mar de consciencia, incrustadas en sus controles motores e incluso conectando con su alma intangible. El Árbol del Edén comenzó a estallar de luz, su cuerpo y ser majestuosos e infinitos. Era como si la luz decretara un territorio, estableciendo su dominio invencible. Era como si ya no se permitieran influencias extranjeras. ¡Qué aterrador! "¿Qué?" Wei Wuyin sintió que recuperaba el control físico y espiritual. Una oleada de incredulidad lo invadió mientras se movía, mientras la fuerza de la criatura aún imponía su voluntad restrictiva. Sin embargo, eso no fue todo. ¡Elemento! Un sable emergió en su mar de consciencia como si hubiera salido de su alma y entrado en su mente. Blandió su filo y golpeó sin piedad la voluntad restrictiva. En un instante, la voluntad fue aniquilada por un tajo imponente y mortal. Las pupilas del gigantesco ojo se contrajeron. Un suave gemido hizo temblar el mundo. Wei Wuyin notó que sentía dolor, probablemente el rebote del contraataque conjunto del Árbol del Edén y el Elemento. Wei Wuyin nunca esperó que sus espíritus y su Alma de Sable Naciente acudieran en su defensa sin su voluntad. Frunció el ceño profundamente mientras regresaba a su posición anterior. "Tú..." La voz dolorida de la criatura estaba impregnada de conmoción e incredulidad. Obviamente, no creía que Wei Wuyin pudiera eliminar, e incluso destruir, sus poderes restrictivos. Wei Wuyin se relajó. "No creas que soy un blanco fácil ni un tonto. ¿Qué eres y qué quieres? Si no quieres ser claro, me voy." El ojo que se había contraído empezó a temblar levemente al tiempo que una gran capa de carne descendía. Wei Wuyin se sorprendió, solo para darse cuenta de que eran los párpados de la criatura. En segundos, se cerraron, sellando el ojo y revelando un color azul celeste. "Humano", volvió a sonar la voz, pero esta vez más suave, no mental. Su mirada se dirigió a la oscuridad de donde provenía. Vio una sombra azul que brillaba suavemente con luz azul; su forma era indistinta. Estaba a decenas de metros de distancia y parecía cobrar existencia como un espejismo en el desierto. Al enviar su sentido espiritual a inspeccionar, sus ojos brillaron con comprensión. "¿Un avatar? Pero este carece de sustancia física. ¿Un avatar espiritual?" Estaba bastante familiarizado con las artes de avatar, pues había creado la suya propia, y pudo reconocerlo al instante. Avanzó hasta que la distancia se redujo y la figura se hizo más clara. Cuando se formó por completo, el corazón de Wei Wuyin se aceleró de emoción y conmoción. "¡Un dragón!" Tenía la cabeza de un lagarto, con fosas nasales dilatadas, cinco garras en las patas delanteras y patas traseras sostenidas por poderosos músculos. Escamas azules cubrían todo su cuerpo, y con la luz brillante, lucía hermoso, como si viniera del Mundo Inmortal. Sus alas estaban plegadas, pero parecían carnosas y poderosas. En la parte superior de su hocico alargado, descansaba un único cuerno curvo. Era más grueso que el brazo de Wei Wuyin, pero la bestia medía decenas de metros de altura. Ni siquiera podía calcular su longitud, con púas que le sobresalían por la espalda hasta la punta de la cola. Los dragones eran considerados criaturas legendarias en el Continente Myriad Ore. Eran criaturas de mitos infundados, pero siempre mencionados en la literatura y los registros antiguos. En estos registros, hubo una época en que los dragones dominaban toda la creación, surcando los cielos estrellados hacia otros mundos y dominando a todas las especies. Los humanos, demonios, elfos y otros los veneraban con devoción. Sin embargo, ¿no eran esas historias simplemente para fomentar el deseo de aventura en los niños? En su vida, nunca creyó que vería uno. Cuando el avatar se formó por completo, probablemente representando al dragón más grande que ahora estaba envuelto en la oscuridad, habló: «Soy Anu, una gran criatura de este mundo. Humano, necesito fuerza vital. Estoy dispuesto a otorgarte una gran fortuna a cambio». Su voz era seductora, pero Wei Wuyin hizo un puchero, aparentemente impasible. ¿Fortuna? ¿Gran fortuna? Él preguntó con expresión seria: "¿Puedes otorgarme el cultivo del Reino de los Sabios?" Anu se detuvo; sus ojos brillaron con una clara confusión. ¿Reino de los Sabios? ¿Era un lugar? No, dijo cultivo... Al ver al avatar espiritual de la criatura perplejo, Wei Wuyin puso los ojos en blanco. «Maldita sea, y yo que creía que me había salvado».
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Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 83

Estás leyendo el capítulo 83 de Paragón del Pecado (Novela), un novela. El Dao Celestial existe. Él decide lo que está bien y lo que está mal. Actuar en contra de él es pecar, actuar de acuerdo con él es ser bendecido por sus gracias. El mundo del cultivo es difícil, un principio inmutable.… Este capítulo tiene publicado el 23 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paragón del Pecado (Novela) tiene 1014 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.