Leer Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 233 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El mundo de la cultivación era cruel. Esta simple frase de cinco letras reflejaba el sentimiento de muchos que buscaban riqueza, poder, placer y fuerza. Ponía mucho énfasis en la importancia de demasiados factores aleatorios, y a veces, parecía como si el cielo y la tierra actuaran activamente en tu contra.
Bastaba con un paso en falso, una palabra equivocada o un pensamiento erróneo para desatar una cascada de desesperación y agonía. Era aterrador; era cruel. Además, la cultivación en sí misma era difícil. Había talento innato, pero este solo te llevaba hasta cierto punto. También se necesitaba un entorno de calidad, protección absoluta, instructores inteligentes y abundantes recursos para consolidarse. Necesitaban un legado que seguir, para no caer en el abismo de la mediocridad.
¿Cuántos fueron capaces de nacer con estas cosas, y al mismo tiempo recibir el temple necesario para forjar un corazón de cultivo suficiente para desafiar cualquier obstáculo?
A veces te lo dan todo, pero al final puede que no sea suficiente.
Había una vez un niño, al que llamaremos Ying, que sentía que lo tenía todo. Nació en una familia amorosa, con un legado, en un entorno de alta sociedad, con suficiente apoyo, y nunca necesitó nada más que tiempo.
Desafortunadamente...
Todo se derrumbó como un castillo de naipes. Le arrebataron a su familia, su legado quedó destrozado, su entorno incinerado, su protección destruida, y no tuvo tiempo de reaccionar. Y fue su culpa. Una sola palabra podría definir la razón: «Arrogancia».
Un joven que lo tenía todo menospreciaba a quienes no tenían nada en este mundo de cultivo cruel, difícil y frágil. Fueron solo unas pocas palabras, un insulto infantil que ahora parecía importar muy poco, pero derrumbó su mundo entero.
Quedó lisiado y solo, incapaz de continuar su cultivo, incapaz de buscar venganza, y este fue su castigo. Incontables veces rezó al sol, la luna, la tierra, las montañas, los lagos, las estrellas y toda clase de cosas indistintas pero grandiosas que pudieran contener deidades. Esperaba que escucharan su súplica y buscaran justicia en su nombre.
La vida no era tan sencilla. Nunca lo fue.
Cuando su vida estaba a punto de ser destruida por unas pocas palabras, fue arrebatado por un Cultivador Maligno. Este cultivador pretendía despojarlo de su fuerza vital restante y usarlo como recurso de cultivo, y él solo pudo aceptarlo con horror. No tenía derecho en este mundo a luchar por su vida, y la culpa lo consumía. Quizás se lo merecía. Por su culpa, su familia ahora estaba enterrada.
¡Ying se resignó a su destino aparentemente inevitable!
¡Pero el destino no se resignó a él!
En un giro inesperado, el método del Cultivador Maligno fracasó abruptamente, y su cultivo, esencia, yin innato, yang innato, ¡y todas sus energías innatas se transfirieron al Ying! ¿Cómo? Ni siquiera él lo sabía, pero así fue. Si realmente se debía a las manos de un dios desconocido o simplemente a un accidente, no lo sabía y, desde luego, le daba igual. ¡Aprovechó esta fortuna como un perro sediento y sobrevivió!
No solo recuperó su base de cultivo, sino que sus energías mentales, físicas y espirituales, dañadas por su incapacidad, sanaron por completo, lo que le permitió recuperar su capacidad. Con renovado vigor, su mirada era inquebrantable y ardiente. ¡Quería venganza!
¡Con sus propias manos lo conseguiría!
Sin embargo...
El mundo era insondablemente cruel.
Un incidente completamente diferente, una época completamente distinta. Su personalidad se volvió oscura, silenciosa y algo vil como resultado de su pasado. Ignoró las palabras de una sola persona, lo que condujo a su posterior captura por expertos contratados que lo torturaron y mutilaron una vez más. Ying estaba angustiado. ¡No había hecho nada malo!
¡Literalmente no hizo nada y sin embargo corrió la misma suerte una vez más!
¡Cómo podía ser tan voluble el mundo de la cultivación! Con suficiente fuerza, riqueza y estatus, ¡uno podría pisotear a cualquiera y a todo! Su corazón de cultivación fue puesto a prueba, y solo podía permitirse ser desechado como basura.
Normalmente, los cultivadores lisiados vivían una vida mucho peor que la muerte. Sufrían numerosos problemas en su capacidad de pensar, formar recuerdos y controlar su cuerpo físico, y sus órganos eran propensos a fallar. Sus muertes podían ser repentinas o excepcionalmente lentas, mientras que sus capacidades físicas eran inferiores incluso a las de los niños mortales. Era el castigo máximo que todo cultivador temía.
Los Juramentos Espirituales eran tan respetados por su aterradora consecuencia. Era como perderlo todo en este mundo.
Arrojado y olvidado, solo pudo alejarse arrastrándose con los ojos llenos de una agonía desoladora y un odio hirviente. Este odio no solo se dirigía hacia otros que le habían hecho daño, sino hacia sí mismo. Su mente estaba sumida en pensamientos suicidas oscuros, sombríos y provocadores. ¿No estaría mejor muerto? No habría más sufrimiento, no más dolor, y simplemente podría desaparecer de la faz de este mundo, ¿verdad?
Pero era un cobarde. No podía ahogarse, cortarse las venas ni saltar frente a un gran carruaje en movimiento para abrazar la muerte.
No quería nada más que escabullirse en la oscuridad para siempre, pasar desapercibido y sin ser visto, para poder esconderse de todos y de todo en este mundo cruel.
En ese momento, un momento de profunda miseria, fue iluminado. Iluminado a las insondables verdades ocultas en las profundidades de este mundo, ¡una que resonó con su alma!
¡Intento de sombra!
Una Intención Etérea excepcional y rara. Sin embargo, a pesar de despertar a esta intención que le permitió fundirse con las sombras de este mundo, convirtiéndose en una existencia que solo podía ser ignorada, ya fueran sus palabras o su presencia, seguía siendo inútil. Sin su cultivo, su Intención era inútil.
Hasta que recordó al Cultivador Maligno. Había quedado lisiado una vez, pero había recuperado su cultivo y se había recuperado por completo tras un error en el cultivo del Método Maligno. Si pudo ocurrir una vez, podría volver a ocurrir. Con todas sus fuerzas, regresó a un lugar que una vez había evitado con todas sus fuerzas: la guarida del Cultivador Maligno.
Encontró un manual de cultivo, el mismo que el Cultivador Maligno usó contra él. Su propósito era extraer las energías innatas de un individuo para cultivar. Era bastante básico para los Métodos Malignos, ya que simplemente robaba energías innatas y fuerza vital para complementarse, y esta era la base de todos, si no de la mayoría, de los Métodos Malignos.
Se aferró a este rayo maligno de esperanza. Lo aferró con todas sus fuerzas. Exploró y planeó. Necesitaba objetivos vivos, pero los cultivadores podían matarlo fácilmente con un solo movimiento, incluso los más débiles. De hecho, un niño de cinco años podría arrebatarle un arma de la mano y romperle el cráneo. Su estado físico y su capacidad mental, cada vez más deteriorados, debilitaron sus huesos, músculos y mente de forma incomprensible.
Con un tiempo de reacción reducido, jamás podría matar ni capturar a nadie que reaccionara ante él. Así que se vio obligado a hacer lo que cualquier persona con un mínimo de moral y principios despreciaría: atacar a los débiles e indefensos: los bebés.
Sí.
Cometió lo impensable, la acción más vil imaginable, el acto más cruel y despreciable posible: mató a infantes. Sus energías nacientes eran fáciles de consumir, aunque pequeñas, era fácil aplicar el método de cultivo en ellas y había pocas probabilidades de represalias. Necesitaba objetivos vivos, y fue su propia decisión. Se escondió sigilosamente, encontró momentos clave y arrebató a los infantes. Tras derramar lágrimas a mares mientras terminaba con sus nuevas vidas, pronto recuperó su cultivo.
El dolor le desgarraba el corazón, y los pensamientos de suicidio se arremolinaban. ¿Acaso su único propósito, su único deseo de vivir, era matar a quienes no le habían hecho nada? ¿Por qué lo habían empujado hasta este punto? ¿Por qué él?
Lo tuvo todo en su juventud, y no le faltó de nada. No podía dormir, y las lágrimas caían sin cesar durante días, pero por cada gota que caía... imaginaba a quienes lo llevaron al límite. Lo dejaron sin nada, lo arrebataron todo por un insulto y un desaire.
¡FUE SU CULPA!
¡¡¡FUE CULPA DE ESTE MUNDO!!!
Se fijó una meta. Con esto en mente, acalló sus emociones y se concentró profundamente en su cultivo, usando su Intención de la Sombra para crecer y desarrollarse, convirtiéndose en un asesino que mataba por dinero. Sus Métodos Malignos mejoraron y pudo absorber las energías innatas de los recién fallecidos, lo que permitió que su cultivo creciera a pasos agigantados. Adquirió diversas artes del asesinato, se entrenó en ellas y mató.
Era despiadadamente aterrador, pues llegó sin previo aviso y cobró vidas sin fin. Pasaron décadas, y su deseo de venganza nunca disminuyó; su mente estaba enfocada en ese objetivo.
Hasta que finalmente los encontró. A aquellos que lo menospreciaron.
Uno tenía una lápida marcada sin un cuerpo dentro y el otro murió en una batalla entre clanes. Estaban muertos.
En ese momento, no supo qué sentir. Había cometido todos esos asesinatos, esos actos malvados, solo por venganza, pero este mundo cruel no se la había concedido. En cambio, les quitó la vida antes de que pudiera volver a verlos. ¡Aniquilaron a su familia, le arrebataron la esperanza! Pero ahora... ya no eran de este mundo.
Perdido.
Eso fue lo que sintió.
Su daga, manchada con miles de vidas, era inútil. En una noche oscura, la agarró y se la clavó en el corazón. Bastaba con un simple movimiento de ataque, y su vida entera llegaría a su fin. Todo terminaría.
Los rostros de esos bebés sonrientes, llorosos y curiosos destellaron en su mente. Los rostros de aquellos a quienes mató, que reflejaban confusión, renuencia, desesperación, odio y necesidad. ¡El deseo de más vida! Destellaron en su mente.
¿Para qué fue todo esto? ¿Para qué fue todo esto?
Cada vida arrebatada para cumplir sus planes, sin sentido. Absolutamente sin sentido. A pesar de todo esto, cuando llegó el momento de sumergirse en el frío abrazo de la muerte, para buscar la absolución de sus actos pecaminosos, la daga que dolorosamente se clavaba en su piel... cayó.
Al final no pudo hacerlo.
¿Era un cobarde? ¡Sí! ¿Quería vivir? ¡No! Lo único que deseaba era acabar con todo, pero no podía hacerlo él mismo. ¿Debería encontrar a alguien que lo enviara a la muerte? ¿Podría? Así que lo intentó, y en el momento en que la espada se acercó a su cuello, su cuerpo entró en acción instintivamente, cortando la garganta de su presunto asesino con su daga.
Cayó una cabeza: no era suya.
Ying estaba perdido. Su deseo de vivir era demasiado fuerte, ¡pero su deseo de morir era igual de fuerte! Quería dejar este mundo, pero no podía hacerlo solo. Qué lamentable. Pero su pecado era como sangre inlavable, y las muertes que causó fueron incontables.
Así que sólo pudo hacer lo que pudo: intentar encontrar la redención.
Los meses se convirtieron en años que luego se transformaron en décadas mientras dedicaba su vida a viajar por el mundo, buscando salvar una vida si podía. Sin embargo, sus medios eran deficientes, porque... para salvar una vida, otra o varias tenían que morir.
Perdido.
Vivió su vida en ese estado de limbo, tratando de ayudar a extraños mientras buscaba la absolución de sus actos, pero sólo acumulando más.
Sin darse cuenta, ya había vivido cientos de años, pero su vida de buenas obras no había limpiado ni un ápice de pecado de sus manos. Pero un día, alguien vendría. Esa persona podría darle lo que tanto anhelaba.
Ying creyó haber conocido finalmente a este hombre al final de su vida. Lo que no sabía es que este hombre no quería su vida; lo quería a él.

Continúa leyendo
Paragón del Pecado (Novela)
Capítulo 234
Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 233
Estás leyendo el capítulo 233 de Paragón del Pecado (Novela), un novela. El Dao Celestial existe. Él decide lo que está bien y lo que está mal. Actuar en contra de él es pecar, actuar de acuerdo con él es ser bendecido por sus gracias. El mundo del cultivo es difícil, un principio inmutable.… Este capítulo tiene publicado el 21 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paragón del Pecado (Novela) tiene 1084 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.