Leer Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 192 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una figura firme y estable estaba sentada en una sala de cultivo con una esencia astral tan densa que era fácil lamerla y tocarla. Vestida con una ajustada túnica marcial negra, Su Mei cultivaba en silencio.
Desde su llegada a la Secta del Monarca Miríada, Su Mei había experimentado beneficios que probablemente nunca podría disfrutar con alguien de su origen. En realidad, aunque lo mantuvo en silencio, su corazón se sintió abrumado por el nuevo escenario y estilo de vida.
Dejando atrás su hogar, a millones de kilómetros de distancia, y entrando en este nuevo cielo, este nuevo horizonte. ¿Quién hubiera pensado que acabaría aquí?
Nació en una pequeña aldea y fue criada como una mujer íntegra y correcta, cuya única esperanza para sus padres era que encontrara una esposa digna y un buen esposo. Prosperó por ello, aprendiendo a cocinar, limpiar, guardar silencio cuando era necesario y a actuar en beneficio de los demás. Pero este futuro le fue arrebatado, y los cultivadores llegaron y se la llevaron.
No pudo controlar su destino, y su familia la despidió con alegría. Para eso la criaron, y aunque no sería esposa, al menos podría servir a un hombre fuerte, ¿no? Su familia estaba orgullosa de ella, así que ¿no debería estar feliz?
Sus pensamientos eran así de simples en ese momento mientras seguía con una sonrisa y esperanza en su corazón.
Cuando estaba en la Secta Solaris Escarlata, conoció a otras como ella, parte de algo llamado harén. Era solo la concubina de un discípulo de baja estofa, pero aun así intentaba enorgullecerse de ello. ¿Cuántas jóvenes lucharían o incluso matarían por su trato?
No tenía necesidades. Los cultivadores, incluso los más humildes, tenían suficiente dinero mortal y podían ganar grandes cantidades con absoluta facilidad. Así, tenía comida en su mesa, ropa que ponerse e incluso otros con quienes comunicarse. Sus "hermanas" que la acompañaban la trataban bien, le enseñaban cosas y reían con ella.
Hasta que consiguió atención, pidió constantemente que viniera a servir, lo que causó fricción en el grupo. Empezaron a sentir envidia, la aislaron, se burlaron de ella, hicieron comentarios sobre sus trucos para complacerla y la insultaron en voz baja, a sus espaldas y mentalmente. Ella lo notaba al ver sus ojos.
La vida pasó de ser decente a un infierno. Tuvo que lidiar con el abuso, y sus quejas solo provocaron que se disculparan, llegando incluso a abusar de ella en secreto, incluso amenazándola de muerte si se atrevía a denunciarlos de nuevo. Vio la oscuridad de los corazones humanos. Cayó en la oscuridad de un abismo llamado depresión y autodesprecio.
La situación empeoró aún más cuando el hombre no actuó, a pesar de conocer sus acciones. Ella sabía que él lo sabía, pero solo podía guardar silencio. Si huía, la perseguirían y la matarían, o peor aún... la convertirían en esclava y la obligarían a servir sin un ápice de libertad.
No veía salida; estaba demasiado débil. Las lágrimas que caían día y noche en el rincón donde buscaba consuelo no ayudaban a calmar sus sentimientos, y solo exacerbaban su conciencia de su desafortunado destino. Incapaz de mitigar sus preocupaciones, no le quedaba más remedio que esperar que si su posición ante él era más alta, estaría más protegida.
Sin embargo, a pesar de sus frenéticos esfuerzos, solo recibía elogios verbales y nada más. A veces veía la mirada en sus ojos, llena de autosatisfacción y deseo, curiosidad por saber hasta dónde llegaría y qué haría. Para él era un juego.
Pasaron los días, pasaron las semanas y entonces llegó ese fatídico día.
Cayó del cielo y, de un solo golpe, realizó un acto con el que ella solo podía soñar. Llegó con esos resplandecientes ojos plateados que podían atraer a los inmortales, y un rostro apuesto que parecía de otro mundo. Su presencia la abrumó y la paralizó.
Su primera frase reveló la verdad que ella trataba de ocultar en su corazón, y luego hizo una pregunta que parecía absurda, fuera de lugar y desconcertante: "¿Tienes hambre?"
En su pueblo natal, leyó sobre príncipes azules que encontraron a una damisela desafortunada y se enamoraron de ella, salvándola de sus problemas y llevándola a un final feliz. Por un momento, pensó que ese era su destino; deseó que así fuera.
Pero él hizo esa pregunta, y ella no pudo evitar responder de forma extraña. Dijo: «¡Quizás!».
Entonces esa sonrisa. Una sonrisa que parecía sobrepasar el brillo del sol, la belleza del océano, y se apoderó de sus sentidos.
"Entonces déjame llevarte a un lugar donde puedas resolverlo".
Esas palabras quedaron grabadas para siempre en lo más profundo de su corazón, y su destino cambió. Él le enseñó a cultivar, a luchar, a observar, a reaccionar y a matar. Ella tomó cada palabra y la trató como oro, y aunque él también había dado a otros esas palabras, esas lecciones, ella las usó para perfeccionarse.
Se convirtió en cultivadora y luchó por él. Su palabra era su ley, su palabra se convirtió en su vida. Su espada era suya, su vida era suya para usarla. Esto no le fue impuesto, pero se le dio una opción, una opción si tenía hambre o no.
Y así fue.
¡Tenía muchísima hambre!
¡Ella quería vivir!
Solo los vivos se ganan el derecho a pasar hambre, solo los vivos se ganan el derecho a elegir, y él le ofreció esta opción. Ascendió de rango y se convirtió en teniente, una de sus personas de mayor confianza. Se encargaba de sus asuntos y seguía sus órdenes, observándolo desde lejos mientras ascendía paso a paso durante esos tres años.
En el cielo, había una estrella particular que los viajeros usaban cuando se perdían. Era tan brillante y constante en el cielo nocturno que jamás los extraviaba, permitiéndoles siempre encontrar su hogar; su lugar de pertenencia. Ella no sabía lo que significaba estar perdida, pero al ver su espalda, vio luz; esa luz que le indicaba su lugar.
Luego se fue.
Su corazón se apoderó del miedo y la incertidumbre. El mundo de la cultivación era cruel y él tenía muchísimos enemigos. Si algo le sucediera, ¿dónde estaría su luz? ¿Qué debería hacer de ahora en adelante?
Por la noche, miraba al cielo y siempre veía ese cielo en particular. Cuando lo veía iluminar el cielo nocturno, sentía que no podía estar muerto. Simplemente estaba en otro lugar. Algún día lo encontraría, sin duda.
Pero pasaron cinco años, y no había noticias de su aparición, por mucho que buscara o investigara. No se rindió. No podía rendirse. Incluso cuando la secta oficializó la noticia de su muerte al reemplazarlo, declararlo fallecido y seguir adelante, ella no lo hizo.
Ella esperó.
La luz en el cielo seguía encendida, así que debía estar vivo. Ella lo encontraría.
Se dedicó a su cultivo con diez veces más intensidad que antes y libró innumerables batallas, usando lo aprendido de él para convertirse en alguien capaz de encontrarlo. Ascendió, ganando poder y reconocimiento, considerada una genio por muchos, pero nada de eso le importaba. No cultivaba para obtener fama, poder ni reconocimiento, sino para encontrarlo.
Se volvió más fría. Se volvió más feroz.
Luego, cinco años después... la encontró.
Él regresó.
Sus emociones eran intensas, pero se contuvo. Quería llorar, pero no quería revelar tal debilidad. Quería abrazarlo, pero no quería traspasar los límites de su relación.
Al final, sus deseos no importaron. Ella seguía llorando. Ella seguía abrazándolo. Él la sacó del abismo, le mostró lo que significaba desear vivir y cambió su destino. ¡Él era su luz!
Habían sucedido tantas cosas desde entonces, y cada segundo que pasaba era emocionante y satisfactorio, mientras viajaban por el país y experimentaban todo tipo de cosas. Su corazón frío, su determinación feroz y su ansia de fuerza se habían apagado.
Entonces, vio el verdadero poder de este mundo y lo débil que era. Su batalla con Na Xinyi y, posteriormente, la excepcional demostración de fuerza de Wei Wuyin revelaron claramente sus diferencias.
¿Sería una carga algún día? ¿Nunca podría brindarle apoyo? Estos pensamientos rondaban constantemente en su corazón, y no podía aceptarlos. ¿Cómo podría? Su luz se alejaba cada vez más, mientras que ella solo podía observar y estar presente. Aunque a él probablemente no le importara, a ella sí.
Ella no quería que él solo fuera su luz, eso era egoísta. Su corazón quería ofrecer más, ser útil. Ser su espada, su escudo, su lanza, su bandera, sus ojos, su luz...
Ser su luz...
Los ojos de Su Mei eran de una calma incomparable. Al nacer, la criaron para ser útil a alguien, y eso era lo esperado. Cuando se la llevaron, la obligaron a ser útil a alguien, y eso era lo esperado. Pero cuando él llegó, le mostró lo que significaba desear algo para sí misma. Nunca le pidió lealtad, simplemente le dio una plataforma para encontrarse a sí misma.
Lo hizo, y encontró más. En lo más profundo de su corazón, mente y alma, quería ser su luz. Quería ser aquello que lo impulsara al éxito, no el éxito mismo. Pero no puede.
Wei Wuyin no era como ella. Era fenomenal. Era brillante y astuto. De gran fuerza de voluntad y cultivación. No necesitaba una luz que le mostrara el éxito; se forjó su propio camino con cada paso. Este tipo de persona no necesitaba a nadie, y nadie podría igualarlo mientras forjaba su camino. Era inigualable y, en el futuro, estaba destinado a una grandeza insondable.
Ya existían pruebas suficientes de ello.
Nació en el Continente Mineral de Miríadas, igual que todos los que ascendieron ese día, pero su camino era muchísimo más grandioso que el de todos por millones de kilómetros. Y ni siquiera había aprendido los métodos y legados superiores ni comprendido el cielo. Pero cuando lo hiciera, ¿podría alguien igualarlo?
¿Su espada? ¿Su escudo? ¿Su bandera? ¿Tenía razón? ¿Acaso estaba calificada para llevar sus zapatos?
Su corazón se dolió al darse cuenta de la verdad, la verdad irrevocable: no lo hizo.
En unos meses, en unos años, en una década, ella estará tras sus talones, siguiéndolo como un perro que sigue una estrella fugaz mientras él cabalga sobre esa misma estrella.
Ella no quería eso.
Ella no podía aceptar eso.
Sólo había una manera de asegurarse de que eso no ocurriera, y era forjar de manera similar su propio camino, un camino que pudiera correr paralelo al de él, para que él no fuera su luz, esa estrella que perseguía desde lejos, sino un compañero que recorriera el cielo y la tierra.
Esos ojos suyos contenían una determinación y una intención que bullían sin cesar, reflejando las llamas de su alma. En lo profundo de sus ojos, una insondable cantidad de oscuridad absorbente superó la luz y fomentó una voluntad fuerte e inquebrantable.
¡Esto fue intención!
Una intención que se creía perdida desde tiempos antiguos, creada a partir de una intención etérea que solo podía surgir de la mente, no del mundo. Era como la intención de matanza y batalla, pero ya no tenía nombre. De hecho, ¡era mejor decir que era tabú pronunciar su nombre bajo los cielos!
Junto a esta Intención, la oscuridad y la luz se fusionaron, dando origen a una forma única de energía: ¡Energía de Luz Oscura! Ella había creado y fusionado estas energías, ¡energías que superaban incluso a la Energía Elemental!
Su Mei se dio cuenta de sus avances. Se inspeccionó las manos y observó los destellos de energía de luz oscura que giraban alrededor de sus dedos y palmas.
¡Apretar!
Sus palmas se convirtieron en dos puños incomparablemente duros, y pudo sentir la oleada de poder en su interior.
No puedo seguir el camino del Señor Wei. No cultivaré un Espíritu Divino de Qi de Sable, sino un Espíritu Divino de Qi de Luz Oscura. Si quiero forjar un camino que pueda acompañar al suyo, no puede ser el mismo. Tras tomar esta decisión, comenzó a cultivar diligentemente, sin darse cuenta de que su Espíritu Divino ya se había transformado en algo más...

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Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 192
Estás leyendo el capítulo 192 de Paragón del Pecado (Novela), un novela. El Dao Celestial existe. Él decide lo que está bien y lo que está mal. Actuar en contra de él es pecar, actuar de acuerdo con él es ser bendecido por sus gracias. El mundo del cultivo es difícil, un principio inmutable.… Este capítulo tiene publicado el 13 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paragón del Pecado (Novela) tiene 1074 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.