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Leer Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 1035 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¿Dónde estoy? ¿Por qué me envuelve esta cálida luz? ¿Quién soy? Envuelta en una cálida luz, envuelta en una capa de energías entrelazadas, la mujer perfecta tuvo sus primeros pensamientos. Eran inteligentes e inquisitivos, y los planteó con la introspección más personal. Parecía estar atrayendo estas respuestas de su Alma Verdadera. Era recién nacida, pero no carecía de inteligencia, conciencia, sabiduría ni instinto. Poseía las cuatro cualidades, y sus pensamientos se arremolinaban en un todo coherente a través de un proceso completo de preguntas y descubrimiento. Olió una fragancia tan celestial que supo que probablemente no había rival en este mundo; saboreó un néctar tan dulce que sus labios se fruncieron y su lengua lo lamió suavemente con un gusto indescriptible; escuchó los latidos de su propio corazón que eran constantes, poderosos y vivos; sintió el calor más puro del mundo y la presencia de su alma; sus ojos estaban cerrados pero el brillo de los cielos se filtraba a través de sus párpados, lo que le permitía ver el cosmos de la manera más íntima. Todas estas sensaciones se grabaron en su Alma Verdadera, dotada de la comprensión de un ser vivo. De forma innata, estaba dotada del conocimiento de los cielos, la comprensión del mundo y la comprensión de los grandes daos. Algo anda mal...conmigo. Tras adaptarse al mundo, lo sintió. Era una deficiencia vital. Al principio le costaba describirla o comprenderla, pero sentía que su cuerpo no estaba... del todo bien. No se correspondía con lo que significaba ser un auténtico ser vivo. Le faltaba algo importante. ¿Naceré así? Quiero nacer. Quiero... existir. Se aferró a la vida como un bebé se aferra al calor de su madre. Lo hizo con los sentimientos más puros e inmaculados que existen. Desde más allá de su capullo de energías entrelazadas de los cielos, su propio huevo, escuchó las voces de dos seres. ¿Machos? ¿Hombres? Son hombres. Su conocimiento innato le permitió captar sus identidades a partir del tono masculino de sus voces. Yo... ¿soy mujer? ¿Una hembra? El autodescubrimiento floreció en sus pensamientos mientras el capullo dorado comenzaba a temblar levemente. Era un indicio de su inminente ruptura, de su inminente nacimiento en este mundo. No podía hacer nada para detener el proceso ni intentar interferir. Iba a nacer. Pero me falta... algo. ¿Qué seré? ¿Viviré? ¿Moriré? El capullo empezó a elevarse sobre el lago y el calor se sentía más intenso que antes, como si el líquido interior, ese dulce néctar, se estuviera solidificando en algo completamente distinto. Estaba preparando la solidificación de su cuerpo carnoso. ... No quiero morir. No quiero morir. No quiero morir. Sus pensamientos se repetían sin cesar hasta que su capullo explotó, liberándola de su caparazón y permitiéndole acceder a la energía esencial del mundo: el maná. Aquello que mantenía al mundo unido como un pegamento, regulando todo, manteniéndolo todo y existiendo en todo. Su cuerpo se vio inundado por esto mientras evolucionaba para adaptarse al mundo entero, ya fuera un lago o una galaxia. Mientras sus ojos permanecían cerrados, podía percibir el mundo con una claridad extrema. Intuitivamente, captó una forma de Sentido Espiritual. Si bien no era estrictamente espiritual, era lo que permitía a los demonios tener consciencia de sí mismos y del mundo que los rodeaba. Actúaba para asistir y apoyar, como un cordón umbilical unido a un bebé, destinado a suministrar oxígeno y nutrientes. Sin este sentido, seres como una hoja, una montaña o una gota de agua no tendrían forma de descubrir quiénes o qué eran. La única diferencia entre ellos y ella residía en su conocimiento innato. Como existencia que había alcanzado el éxito en la Impartición de los Cielos, captó todo tipo de conocimiento, perspicacia, sabiduría y comprensión desde su nacimiento. Estos quedaron grabados en su alma y se reflejaron en su Yin Primordial. Todo ese conocimiento... esas habilidades dotadas aún no se habían grabado para siempre, y si alguien se apoderaba de tan preciado recurso en este punto de su nacimiento, adquiriría todos sus dones innatos. El conocimiento de los cielos, la comprensión del mundo y la comprensión de los daos. Para los cultivadores, este era el tesoro de todos los tesoros del cultivo. Irresistible. Su alma se estremeció; un joven impecable, vestido de blanco, entró en su visión, y pudo percibir su deseo desenfrenado por su cuerpo y su vida. Intuitivamente, percibía sus intenciones y deseos. Su deseo de luchar por poseerla, de arrebatarla, de apoderarse de todo lo que le había sido otorgado desde el principio. Especialmente el arrebato, los ojos que contemplaban su cuerpo estaban indudablemente encendidos por una lujuria desenfrenada. Era difícil de ocultar, y él no lo intentaba. No. Conocía los asuntos del Yin y el Yang, incluyendo el acto de la cópula. Incluso los demonios pueden tener hijos, los nacidos de una gota de agua o de una Estrella Solar, y mucho menos ella, que era humanoide nacida de un lugar alineado con el Yin. No quiero. Estaba impotente mientras el maná ambiental la elevaba, infundiéndose lentamente en su cuerpo para una adaptación perfecta. Carecía de cultivo, solo conocimiento. Era frágil como un bebé humano. Incluso su alma era la de un mortal; el Dao Mortal supervisaba lentamente su adaptación mientras los demás grandes daos la observaban en silencio con una pizca de su gran atención. No. De repente, su cuerpo comenzó a convulsionar. Algo me pasa. Me duele. ¿Es esto dolor? ¿Por qué duele? ¡Duele muchísimo! El joven de túnica blanca fue impecable al hablar en la lengua común de los mortales, un idioma con el que ella se familiarizaba gradualmente. Con sus palabras, comprendió el problema. ¿Me falta yang? Ah, sí, ¿verdad? Había una distancia en su voz mientras evaluaba con calma su condición. Confirmó el diagnóstico del joven de túnica blanca. Además, su comprensión del dao le permitió comprender plenamente la importancia de la ausencia de yin o yang durante el proceso de parto. Era una receta para el desastre. Un parto que nunca podría completarse. Ya fuera hombre o mujer, una roca o una estrella solar, la unidad del yin y el yang era fundamental en todo, y aunque algunas cosas pudieran diferir en proporción, siempre coexistían. Había quienes tenían un físico Yin, e incluso ellos tenían el yang en su interior, lo que les permitía crecer en medio del establecimiento de la forma, y viceversa. Sin forma, ¿cómo podría crecer? Sin crecimiento, ¿qué sentido tenía la forma? Por primera vez en toda su vida, que ya apenas duraba unos segundos, sintió pánico. ¿Cómo obtengo el yang? ¿Por qué me falta yang? No podía comprender por qué su cuerpo podía existir sin crecer. ¿Cómo había llegado a existir sin el yang? ¿El potencial de crecimiento? ¿Acaso no era una bebé? No... era una adulta. Descubrió que su cuerpo ya estaba completamente desarrollado, como si el elemento yang se hubiera consumido prematuramente, agotándose por completo durante el período de gestación de su nacimiento. Esa conclusión era correcta; su Yang Primordial se había agotado de forma antinatural durante su nacimiento, madurando rápidamente su cuerpo y mente. Su nivel de inteligencia, grado de consciencia y crecimiento corporal se atribuyeron a este consumo desmedido. ¡No! ¡No quiero morir así! ¡Quiero ser... quiero ser... quiero vivir! ¿Quién eres? Su "sentido" captó de repente otra existencia: el origen de la segunda voz masculina. Parecía haberse desvanecido de sus sentidos, como si se hubiera fusionado con el vacío mismo, retirándose cautelosamente de sus sentidos, y solo entonces se reveló. Si ella podía considerarse de belleza impecable, entonces el hombre que tenía ante ella era incomparable. Eso era lo que su instinto le decía. Era una persona que buscaba la perfección y la alcanzaba con cada paso firme y cada respiración. Era milagroso e indescriptible. Sin embargo, su corazón latía con fuerza mientras su cuerpo se convulsionaba con mayor intensidad. El dolor era casi insoportable. Sin embargo, a pesar de que la apariencia, el temperamento y la presencia de Wei Wuyin superaban con creces sus conocimientos, se negó a entregarlo todo a nadie. En sus ojos había también una marca de lujuria y deseo, un hambre distintiva que impregnaba todo su ser, y la miraba no con la más mínima pizca de amor o ternura que los cielos le habían mostrado, sino con un remolino de egoísmo y deseo. ¡Me niego! Sabía que moriría sin ninguna infusión de esencia yang, probablemente requiriendo su esencia más pura, pero se negó a entregar su cuerpo a nadie basándose en impresiones superficiales. A pesar de ser una recién nacida, lo rechazó con toda su alma. ¡No! Pero... ¡no quiero morir! ¿Qué puedo hacer? ----- Wei Wuyin contempló a la belleza convulsionada tras salir de la muerte. Por una fracción de segundo, sintió un intenso deseo fluir por su cuerpo mientras consideraba sus ganancias y pérdidas en ese momento. Finalmente, una leve sonrisa que contenía una extraña señal de admiración se dibujó en sus labios. Con un suspiro suave, no pudo evitar aplaudir mentalmente a los Daos Celestiales y al Linaje del Pecado por esta trama cuidadosamente urdida. ¿Qué debería hacer? ¿Morder esta manzana? Todo le decía que era lo correcto. Es más, era lo "correcto". Si dudaba o se negaba, el Fragmento del Cielo, la Manzana, esta hermosa y celestial mujer, moriría sin duda junto con todos esos extraordinarios beneficios que podría adquirir. ¿Quién sabe si se le presentará otra oportunidad? Hace décadas, Wei Wuyin se topó con una joven común gracias a los magníficos instintos de Su Mei. Tras una inspección minuciosa, descubrió que esta joven poseía un Físico Yin único y extremadamente raro: el Físico Yin de Tres Puntos. Al despertar, poseía tres Yin Primarios, elevando sus Energías Yin en varios niveles. En aquel entonces, Wei Wuyin era joven y ambicioso, y siempre lidiaba con asesinos o conspiraciones atroces para quitarle la vida. Vivía en un mundo de engaños y manipulación, tras haber sido conspirado para ser asesinado por sus subordinados, traicionado por ellos a instancias de sus enemigos para incriminarlo y dañar a la mujer más importante para él en aquel momento, Mei Mei. A pesar de sus descabelladas suposiciones, carecía de un tesoro de cultivo para complementar su ascenso. Utilizó trabajo duro y dedicación para alcanzar un éxito rotundo y constante, junto con estrategias inteligentes, planes bien elaborados y contraataques oportunos. Caminaba por la cuerda floja. Era algo donde incluso el más mínimo descuido significaba su muerte irreparable. En otra vida, lo condujo a la muerte. En aquella época, no estaba mal hacer nada para obtener ventaja o buscar poder, pero Wei Wuyin mantuvo unos principios y creencias heredados que jamás se permitió perder, y le dio a esa joven una opción. Era lo mínimo que podía hacer. Si se hubiera negado, Wei Wuyin sin duda habría optado por la extracción indirecta, matándola y obteniendo todos los beneficios. Ella eligió vivir. Sin embargo, a diferencia de aquella vez, esta situación fue cuidadosamente planificada, como si sus principios, creencias y ansias se tuvieran plenamente en cuenta. Porque... si no lo hacía... ella moriría. Quería vivir, pero no quería que le arrebataran nada contra su voluntad. Al fin y al cabo, perdería todo lo que la hacía especial. Su conocimiento aún no se había grabado permanentemente en su Alma Verdadera, así que el cultivo dual sin duda beneficiaría solo al grupo yang. Todo lo que poseía le pertenecería a él. Sin duda. Sin embargo, ella sobreviviría. Si actuaba y practicaba la cultivación dual con ella, podría liberarse de toda culpa y obtenerlo todo. Además, ya había analizado su condición. Necesitaba un yang del nivel de un Ascendido de alto nivel, pero era una mortal. A menos que extrajera el Yang Primordial de miles de millones de jóvenes, otorgándoles sufrimiento eterno, no le quedaba otra opción que él mismo. Esta vez todo fue cuidadosamente planeado y considerado... "¡Si no haces nada, morirá!", gritó con urgencia el joven maestro Shang. Estaba reprimido por la fuerza espiritual de Wei Wuyin, y todos sus intentos de expandir su cultivo se toparon con una respuesta lenta. Wei Wuyin sabía que esta figura de túnica blanca inmaculada era el portavoz de los Daos Celestiales. Desafortunadamente, no podía determinar si los impulsos de los Daos Celestiales eran para ver si se resistiría o si cedería. No podía estar seguro de cuál era la respuesta correcta o si se trataba de una pregunta capciosa. ¿Debería resistir la lujuria interior de su cuerpo? ¿Ese hambre que alimentaba su alma y mantenía los principios que había desarrollado después de Na Xinyi? ¿No volver a hacer algo así... y dejarla morir? O... ¿Debería dejar que sus instintos bondadosos y su naturaleza explotadora triunfaran, salvándole la vida y consiguiéndolo todo? En el futuro, podría compensarla otorgándole su conocimiento. Quizás incluso podría usar el Hechizo del Neo-Fruto del Edén para devolverle lo que hoy reclamaba. En aquel entonces, con Na Xinyi hace todos esos años, tomó una decisión que ningún otro cultivador tomaría. Hoy, mientras observaba la belleza convulsionante que estaba experimentando una forma de degradación del alma y el cuerpo, un proceso que ni siquiera su Ley del Tiempo Menor podía detener, tomó una decisión que ningún otro cultivador tomaría. De pie sobre su cuerpo flotante mientras giraba en el aire, los ojos plateados de Wei Wuyin reflejaron el rostro que parecía demasiado perfecto para describirlo con palabras. Como si reaccionara a su mirada, sus párpados parpadeantes se abrieron para revelar una pupila que parecía una galaxia con iris dorados. La galaxia parecía reflejar el rostro de Wei Wuyin y contenía un remolino de reticencia y súplica, pero también un matiz de aceptación. Wei Wuyin colocó su mano sobre su abdomen, justo encima de su raíz yang, y esto hizo que la mujer lo mirara intensamente como si quisiera grabar su imagen en su mente naciente antes de que se la llevaran por el bien de su vida. Wei Wuyin abrió lentamente los labios: "¿Tienes... hambre?" "..." "..." El joven maestro Shang no pudo escuchar esas tres palabras ni tampoco pudo escuchar la respuesta. Wei Wuyin sonrió. Entonces, con la fuerza suficiente para atravesar el Vacío, su mano en el bajo vientre le atravesó la piel y se clavó en su carne y músculo refinados. Con un tirón feroz y desgarrador, ¡Wei Wuyin extrajo su Fuente Yang!
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Paragón del Pecado (Novela) Capítulo 1035

Estás leyendo el capítulo 1035 de Paragón del Pecado (Novela), un novela. El Dao Celestial existe. Él decide lo que está bien y lo que está mal. Actuar en contra de él es pecar, actuar de acuerdo con él es ser bendecido por sus gracias. El mundo del cultivo es difícil, un principio inmutable.… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paragón del Pecado (Novela) tiene 1004 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.