Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 97 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras un tiempo indeterminado, Charles recuperó lentamente la consciencia. Lo primero que hizo al despertar fue observar atentamente su entorno.
La criatura humanoide había desaparecido y ahora se encontraba en un lugar diferente. Parecía estar cautivo en una celda de apenas diez metros cuadrados. La habitación estaba vacía, salvo por la pesada puerta de hierro a lo lejos.
Le habían confiscado todo: su cartera, sus reliquias y su ropa habían desaparecido. Estaba completamente desnudo.
Charles incluso notó que la sangre se filtraba sutilmente por donde su prótesis se conectaba a su cuerpo. Al parecer, alguien había intentado desprenderle la prótesis mientras estaba inconsciente, pero no lo había logrado.
Con toda esta información, Charles rápidamente recompuso y evaluó su situación actual. Concluyó que esas extrañas criaturas lo habían tomado cautivo.
Aunque se resistía a admitirlo, encontró un atisbo de esperanza en la situación. Sus captores solo lo habían encarcelado en lugar de matarlo. Eso significaba que estaban abiertos a la comunicación.
Después de pensarlo un poco, Charles se levantó y gritó en su habitación vacía: "¿Hay alguien aquí? ¿Qué quieren? ¿Dónde están mis compañeros de tripulación?".
Sin embargo, la habitación permaneció en silencio. No hubo respuesta, salvo el sonido de su propia respiración que lo rodeaba.
Charles se acercó a la pesada puerta de hierro y miró a través de los estrechos huecos entre los barrotes. Parecía haber otra celda justo enfrente.
Justo cuando Charles estaba a punto de preguntar por la identidad de la persona retenida en la otra celda, un rostro grotesco le impidió ver de repente. La criatura miraba fijamente hacia la celda con pupilas amarillas y cruciformes.
Las barras de hierro formaban solo un pequeño cuadrado, por lo que Charles no pudo distinguir la apariencia completa de la criatura. Sin embargo, su instinto le advertía que probablemente estaba aliada con el monstruo que se había hecho pasar por Laesto.
“Quizás haya un malentendido entre nosotros. No tengo malas intenciones, quiero hablar contigo” explicó Charles al par de ojos con una articulación lenta pero clara.
¡Sonido metálico seco!
Una lámina de hierro bloqueó por completo la visión de Charles. Fuera lo que fuese esta entidad, no tenía intención de comunicarse con Charles.
Mirando fijamente la puerta de hierro que tenía delante, que no era especialmente gruesa, Charles levantó su prótesis solo para volver a bajarla. Siendo sincero, si hubiera querido escapar, una puerta como esta no habría sido suficiente para contenerlo.
Pero en esta situación incierta, donde amigos y enemigos eran indistinguibles, actuar precipitadamente podría potencialmente desatar una tormenta de problemas.
Apoyado en la pared, Charles se sentó lentamente. Solo podía esperar.
Seis horas después, una ventana al pie de la puerta se abrió y se deslizó una bandeja metálica de medio metro de diámetro. Sobre ella yacía una masa horripilante e inidentificable de carne y hueso.
Charles no estaba seguro de si esto era su comida o algo más. Sin embargo, al ver el aspecto del bulto carnoso, prefería morir de hambre antes que comerse esa abominación.
Una hora después, otra bandeja metálica entró en su celda con una ofrenda diferente. Esta vez, contenía peces muertos. A juzgar por la vivacidad de sus ojos, Charles supo que estas criaturas estaban recién capturadas y que habían estado vivas hacía poco.
Supuso que las criaturas le habían cambiado la comida al darse cuenta de que no había tocado la primera bandeja. Con este detalle, obtuvo más información. Como sabían que no comía, su celda estaba definitivamente bajo vigilancia.
Frente al pez muerto, Charles permaneció inmóvil.
Muy pronto, la siguiente bandeja se deslizó por la ventana.
Esta vez, cuando Charles vio lo que yacía sobre la bandeja, se quedó atónito. Contenía medio rostro humano, bajo el cual se encontraban unos pulmones conectados a una tráquea.
Corrió y recogió el rostro humano. Reconoció al instante al hombre. Era el sous chef del chef Frey, miembro de la tripulación del Narwhale.
La rabia bullía en Charles. No solo habían matado a su tripulante, sino que incluso le ofrecieron sus restos a él, el capitán, ¡como alimento! Charles solo quería salir corriendo y masacrar de inmediato a todas las entidades monstruosas que se encontraban fuera de la puerta de su celda.
Sin embargo, sabía que no podía ser tan imprudente. Hacerlo era como suicidarse. Necesitaba aguantar y esperar con paciencia. Solo aguantando y esperando podría encontrar la oportunidad de salvar a su tripulación restante y sacarla de ese lugar miserable.
Apretando los dientes, Charles recogió el pescado muerto de la bandeja junto a él y le dio un mordisco con fuerza. Sus ojos, fijos en la puerta, ardían de odio.
Después de que Charles terminó de comer el pescado, no le enviaron más bandejas extrañas.
Poco después, un brazo esquelético se acercó para retirar las placas. Mientras la entidad las retiraba, Charles intentó comunicarse con las criaturas del exterior, pero su intento fue en vano. Seguían sin mostrar interés en conversar.
El primer día de prisión de Charles transcurrió así.
A lo largo del día, Charles también notó otros detalles. Su agudo oído le permitió discernir los cambios de turno de los monstruos fuera de su puerta. Parecían cambiar de turno cada doce horas.
De esto, Charles pudo concluir que los monstruos eran seres muy sociables. Sin embargo, esto no era una buena noticia para él. Si estas criaturas vivían en grupos, solo Dios sabía cuántos acechaban más allá de su celda. Escapar sería entonces un desafío insuperable.
Sin embargo, sin importar la dificultad, Charles no pensó en renunciar a su plan de escapar.
Al día siguiente, tan pronto como el sonido de pasos se desvaneció, Charles agarró rápidamente una espina de pescado que había preparado anteriormente y la arrojó a través del espacio hasta la celda frente a él.
"Hola, soy Charles. Responde si me oyes. ¿Quién está confinado ahí?", gritó Charles.
Recibió una respuesta inmediata de la celda de enfrente. Un tentáculo semitransparente, parecido al de una medusa rebosante de baba verde, se extendió desde la celda de enfrente hacia Charles. Cruzó la distancia entre las dos celdas y llegó a la celda de Charles.
Charles observó el tentáculo que tenía delante. Tras un breve momento de vacilación, colocó su prótesis sobre él.
Sin embargo, en cuanto entró en contacto con el tentáculo, este se partió y se transformó en una boca abierta llena de dientes afilados. Mordió el brazo protésico de Charles y tiró con fuerza.
El tentáculo era extremadamente fuerte, comparable a la fuerza de varios hombres adultos juntos. Tiró con tanta fuerza que todo el cuerpo de Charles quedó presionado contra la puerta.
La motosierra del brazo protésico de Charles se activó al instante, y el tentáculo semitransparente se partió en dos. Un rugido bestial resonó desde la celda de enfrente mientras el apéndice cercenado retrocedía desesperadamente.
Con el fragmento de tentáculo aún retorciéndose en la mano, otro pensamiento cruzó la mente de Charles. No eran la única especie cautiva en ese terrible lugar.
Pronto, las grotescas criaturas que custodiaban las celdas regresaron. Charles no se atrevió a actuar precipitadamente. Tenía que buscar la oportunidad perfecta.
Al tercer día, empujaron la puerta de hierro. Sin embargo, esta vez Charles no recibió peces. En cambio, entraron varias criaturas deformes. Al observar su apariencia, Charles tuvo la certeza de que eran de la misma especie que la que había encontrado antes.
Antes no había logrado echar un buen vistazo, pero ahora finalmente pudo ver la apariencia de las criaturas en detalle.
Sus ojos, parecidos a los de los peces, contenían pupilas amarillas en forma de cruz y sus rostros derretidos estaban adornados con labios suaves y alargados que medían al menos veinte centímetros de largo.
Su carne parecía un amasijo de carne mezclada con sangre. Era como si les hubieran arrancado la piel con fuerza, la hubieran dado la vuelta y la hubieran usado de nuevo.
A pesar de su horrible apariencia, cada uno de ellos estaba envuelto en una sucia túnica de cuero.
"¿Quién eres? ¿Qué quieres?", preguntó Charles con clara cautela.
Los labios alargados de los monstruos temblaron rápidamente, emitiendo sonidos que recordaban a la estática de la radio cuando cambiaban de canal.
Parecía que intentaban comunicarse con Charles, pero desafortunadamente, su idioma era ininteligible para él.

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Estás leyendo el capítulo 97 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.