Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 95 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una isla.
Una masa de tierra varias veces mayor que el Archipiélago de Coral apareció ante Charles y su tripulación. Un estado de ánimo pensativo envolvió a la tripulación mientras la isla se perfilaba en el horizonte. Todos eran plenamente conscientes de que la siguiente etapa de su viaje representaba el mayor peligro.
Esta isla era diferente a las demás que habían encontrado. Un formidable muro rodeaba sus bordes, ocultando eficazmente su interior y dejando a todos con la intriga de los misterios que albergaba.
Las paredes eran de un blanco pálido y parecían estar hechas de cemento. Su superficie lisa carecía de marcas o símbolos distintivos. No se sabía con certeza si fueron construidas por humanos.
“¡Capitán! ¡Mire, hay un barco allí!” gritó uno de los tripulantes.
“Lo sé, yo también lo veo” respondió Charles secamente.
El brillante reflector proyectó su luz hacia adelante, revelando un barco de vapor significativamente más grande que el Narwhale. El distintivo emblema triangular blanco en su casco identificaba a su propietario. Sin lugar a dudas, era el barco de la Orden de la Luz Divina que no había regresado.
"Preparen sus armas. Acérquense al barco", ordenó Charles. Esperaba que hubiera pistas a bordo para evitar el mismo destino que la tripulación desaparecida.
A medida que el Narwhale se acercaba al barco, Charles recibió más detalles. El ancla no había sido izada, lo que indicaba que la tripulación había anclado allí voluntariamente.
Todo estaba dispuesto ordenadamente en la cubierta, lo que sugería que los seguidores de la Luz Divina no habían participado en ningún tipo de conflicto físico a bordo.
Sin embargo, en el momento en que Charles pisó la cubierta, se dio cuenta de que se había asentado una capa de polvo. A juzgar por el espesor, calculó que el barco había estado abandonado allí durante casi dos meses.
El barco de vapor presentaba signos de desgaste por la brisa del mar y abandono por la ausencia de tripulación para su mantenimiento.
"Vayamos primero a los aposentos del capitán", sugirió Charles. Creía que el diario de viaje del capitán ofrecería la perspectiva más rápida de lo sucedido.
El grupo procedió con cautela y abrió la puerta del interior de la nave. En el interior, la distribución era idéntica a la del Narwhale: un estrecho pasillo flanqueado por puertas a ambos lados.
Justo cuando Dipp estaba a punto de tomar la delantera, una mano metálica se extendió y detuvo al joven en su camino.
"Capitán, ¿qué es...?"
Charles se agachó lentamente y bajó el volumen. "Shhh, mira al suelo".
Las miradas de todos bajaron y se posaron en el claro rastro de huellas de seis dedos en el polvo. Alguien, o algo, había estado allí.
Charles y su equipo siguieron cuidadosamente las huellas a medida que profundizaban en el barco.
En cada puerta que encontraban, la abrían con suavidad, observando la habitación con sus linternas y los cañones de sus armas. Sin embargo, la nave permanecía inquietantemente silenciosa. Solo encontraron objetos comunes sin rastro de vida.
Finalmente, la última puerta apareció ante el grupo. Charles palpitó; su agudo oído había captado unos débiles ruidos dentro de la habitación.
“Ten cuidado, hay algo dentro” susurró Charles.
Conor tragó saliva nerviosamente, sintiendo un nudo en la garganta. Con manos temblorosas, sacó una vela azul de su bolso.
La puerta se abrió de golpe con un fuerte golpe, y siete u ocho cañones apuntaron inmediatamente hacia la habitación. Sin embargo, los pistoleros se sintieron decepcionados al instante.
Se encontraron en la cocina del barco, donde el ruido provenía de un puñado de ratas que masticaban galletas rancias. Alarmadas por la repentina intrusión, las asustadizas criaturas abandonaron sus delicias y se dispersaron en la oscuridad.
La cocina parecía igual que el resto del barco. Aparte de la comida descompuesta, masticada por los roedores, no había anomalías aparentes.
La tripulación se dispersó rápidamente, buscando pistas en diferentes partes de la nave. Mientras tanto, Charles estaba absorto en sus pensamientos mientras apoyaba la barbilla en su mano protésica.
¿Cómo es posible que no haya nadie? Si no hay nadie aquí, ¿de dónde salieron esas huellas?
Justo cuando pasaba junto a una tetera de plata, el reflejo en su brillante superficie llamó la atención de Charles. Sus pupilas se contrajeron alarmadas y levantó la vista.
Una criatura grotesca y morada, parecida a un sapo enorme, colgaba boca abajo del techo. Al darse cuenta de que Charles la había visto, se impulsó con sus fuertes patas traseras y se abalanzó sobre él con la boca abierta, llena de dientes afilados como cuchillas.
En ese momento crucial, Charles levantó su brazo izquierdo.
¡Silbido!
El gancho salió disparado y atrapó a la criatura contra el techo. Con un tirón rápido y potente de Charles, la criatura se estrelló contra el suelo. La tripulación finalmente reaccionó y abrió fuego contra el monstruo. Cuando cesaron los disparos, la criatura se había convertido en un desastre irreconocible.
Charles se agachó e inspeccionó los restos antes de concluir: “Parece que la criatura es marina. Probablemente subió a bordo hace poco en busca de comida”.
Dipp suspiró aliviado. "Me preocupaba que fuera otra cosa. Entonces, ¿fue esta criatura la que dejó esas huellas?"
La mirada de Charles se desvió hacia las extremidades palmeadas de la criatura y negó con la cabeza. “No, no pudo haber dejado esas huellas. Algo más dejó esas pisadas”.
Ante las palabras de Charles, una tensión palpable se instaló nuevamente entre los miembros de la tripulación.
"Continuemos nuestra búsqueda en otro lugar", continuó Charles.
Muy pronto, Charles y su tripulación realizaron una búsqueda exhaustiva del barco, pero no encontraron ninguna pista. Ni siquiera el diario de expedición del capitán estaba a la vista.
"¿Quizás los de la Orden de la Luz Divina ni siquiera llevan un diario? Es decir, ¿qué persona normal escribiría un diario?", preguntó Richard en la mente de Charles.
Charles ignoró la voz en su cabeza y siguió reflexionando. Tenía la persistente sensación de que habían pasado por alto algo importante, pero no podía identificarlo con exactitud.
Justo cuando uno de los ratones de Lily pasaba corriendo junto a él, una idea repentina floreció en su cabeza.
"Lily, ¿puedes reunir a las ratas en el barco y preguntarles qué pasó?"
“¡Claro! Espera un momento” respondió Lily.
El ratón blanco emitió entonces un chillido agudo, y los ratones negro y marrón huyeron en todas direcciones. Poco después, una rata gris temblorosa fue empujada hacia adelante por la horda. Una serie de chillidos se alternaron entre Lily y la rata gris.
“Señor Charles, decía que de vez en cuando algo subía al barco para llevarse algo y luego regresaba a la isla.
"¿Qué entidad? ¿Es un humano? ¿Una criatura?", preguntó Charles.
Lily se giró para intercambiar unos cuantos chillidos apresurados con la rata gris. Con un dejo de fastidio en la voz, informó: “Esta rata es tan torpe. No puede explicarse bien”.
Charles no quería depositar demasiadas expectativas en un simple roedor. Sin embargo, por sus palabras, dedujo que había algún ser vivo en la isla, y que esos seres subían periódicamente a bordo para recuperar objetos.
Al pensar en los imponentes muros, un pensamiento fugaz apareció en la mente de Charles: ¿Podrían los seres que la rata había presenciado ser los piratas de Sottom?
Sin embargo, descartó la idea de inmediato. Si las entidades desconocidas fueran los piratas, no habrían dejado intacto un barco tan exquisito como este. No encajaba con su modus operandi.
Al salir de sus pensamientos, Charles se dio cuenta de que todas las miradas estaban puestas en él.
"Capitán, ¿cuál es nuestro próximo paso?" preguntó un miembro de la tripulación.
Charles contempló las imponentes paredes de la isla y dio instrucciones: "Echen el ancla, preparen los botes. Nos dirigimos a tierra".
Pase lo que pase, tenían que explorar la isla. Debía haber algo oculto tras esos imponentes muros.
De pie al pie de las imponentes murallas, un aura opresiva se cernía sobre la tripulación. Sintieron como si se acercaran a un titán dormido. Sus voces se convirtieron en susurros apagados, temiendo instintivamente que el más mínimo ruido pudiera despertar a lo que habitaba más allá.

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Estás leyendo el capítulo 95 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.