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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 833 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Qué?" Claramente, 134 no entendía adónde quería llegar Charles. La pregunta surgió de la nada y no tenía ningún sentido para ella. Cuando Charles lo reiteró, 134 no pudo evitar estallar en un ataque de risa incontrolable. ¡Charles! ¡No me digas que de verdad piensas untarte esa mierda en las orejas! La voz de Charles se enfrió un poco. "No tengo tiempo para tus bromas. Le prometí a Tobba que no te lo pondría difícil, pero si vas a interponerte en mi camino a propósito, ¡no me culpes!" A pesar de su tono y actitud desafiantes, 134 finalmente cedió y le dio a Charles la respuesta que quería. Después de todo, por mucho que no quisiera admitirlo, Charles podría fácilmente despacharla con una sola palabra. 134 explicó que poco después de su ataque sorpresa a Charles, el ciempiés verde había vaciado su estómago en ese páramo desolado y gris. Dada su posición, Charles no necesitaba encargarse personalmente de una tarea trivial como encontrar restos en el Núcleo. Con una rápida llamada, el ejército estacionado en la Fortaleza del Abismo Colosal en el Núcleo estaba listo para embarcarse en su misión. La punta de la pluma fuente dibujó un círculo alrededor de la palabra "oreja", y la mirada de Charles finalmente se posó en la última palabra del papel: ojo. Un vívido recuerdo de la colorida superficie de la isla en la mente de Charles. Recordaba a los ropelings, y Linda incluso había salvado a un bebé abandonado de ellos. El complejo de instalaciones de la Fundación se encontraba en el centro de la isla, y justo en su centro albergaba a un grupo de criaturas cuyos colores excedían el espectro visual humano. Estas criaturas matarían a cualquier persona que pudiera percibir su existencia. En aquel entonces, Charles se topó accidentalmente con un antiguo registro de investigación y, sin querer, su visión se amplió. Su espectro visual se expandió mucho más allá de lo normal y atrajo la atención de aquellas criaturas. Para sobrevivir, no tuvo más remedio que arrancarse ambos ojos. Los restos de esos ojos probablemente aún estarían en la isla, si no los hubieran devorado las ratas. Aunque sería difícil para él recuperar personalmente sus ojos, eso no significaba que no pudiera enviar a alguien más para realizar el trabajo. Pronto, la puerta cerrada se abrió de golpe una vez más, y Norton, controlando su forma de ciempiés verde, se escabulló por las paredes hacia la habitación y se posó en el techo. Sus mandíbulas afiladas chocaron entre sí mientras se alzaba sobre Charles, aparentemente enviándole un saludo. Al no tener ojos pero aun así estar dotado de un extraordinario sentido de percepción, Norton era el candidato perfecto para la tarea de recuperar los globos oculares de Charles. "Muy bien, empecemos por ti entonces", murmuró Charles, golpeando con el bolígrafo la palabra "ojo". Luego hojeó las páginas de su diario hasta llegar a la página con el retrato de Sparkle. “Sparkle, ven un momento. Necesito que me teletransportes a una isla” dijo Charles mientras desenrollaba el mapa que el Narval había trazado sobre la mesa. En un instante, Sparkle apareció con un destello de luz blanca. Vestida con un vestido blanco de verano, se sentó en el borde de la mesa, balanceando sus piernas pálidas. “Me estás pidiendo ayuda otra vez, ¿eh? En ese caso, un día libre para ayudarme a cambio. Charles se guardó el diario en el abrigo y rió entre dientes. "Claro, mi niña, lo que quieras." Al momento siguiente, los tres ocupantes de la habitación desaparecieron sin dejar rastro. * * * Escuela de Isla Esperanza. Nene se sentó en su asiento, con el ceño fruncido por la confusión mientras observaba a la maestra Jennie tropezar con su lección al frente del salón de clases. Molly, su compañera de escritorio, tiró sigilosamente de la manga de Nene y susurró en voz baja: "Nene, parece que la maestra Jennie tampoco está familiarizada con el nuevo material de enseñanza". Nene bajó la mirada para observar el nuevo libro de texto, abierto y extendido, sobre su escritorio. No le sorprendió que la maestra Jennie tuviera dificultades con él; el conocimiento que contenía era demasiado extraño y desconocido. Era mucho más complejo que cualquier cosa que hubieran aprendido antes. Recordó haber visto el aviso en la plaza del pueblo que decía que fue el propio gobernador quien ordenó el cambio en los materiales de aprendizaje. Mencionó que el antiguo currículo contenía muy pocos conocimientos útiles, y que los estudiantes no podrían aprovecharlos ni ser útiles después de graduarse. Nene no entendía realmente lo que el Gobernador quería decir con esas palabras, pero como era su orden, haría todo lo posible por aprender estos nuevos conceptos. Anillo~~~~ En cuanto sonó la campana que anunciaba el final de la clase, Jennie exhaló con evidente alivio. Tiró la tiza a un lado y salió disparada del aula más rápido que cualquiera de sus alumnos. ¡Maestra Jennie! ¡No has puesto tarea!” gritó un chico con gafas sentado en la primera fila. En cuanto terminó de hablar, todos en la clase lo miraron con furia. Cuando Nene y sus compañeros salieron de la escuela, todos tenían la misma expresión de frustración y amargura. Finalmente, les asignaron tareas, lo que significó que su tiempo para jugar al regresar a casa se vio acortado. Mientras se reunían en la entrada de la escuela esperando el tranvía, todos murmuraron sus quejas al chico de las gafas. De no ser por otros profesores cerca, también esperando el tranvía, era muy probable que el chico de las gafas ya estuviera golpeado. Sin embargo, el chico de las gafas sintió que no había hecho nada malo. Apretó el puño derecho mientras una mirada decidida se reflejaba en sus ojos tras las gafas. "¡No lo entiendes! Seamos jóvenes, pero es nuestro deber ayudar a nuestro estimado Gobernador a construir una mejor Isla Esperanza. ¿Qué tiene de malo un poco de esfuerzo?" Su declaración no sólo llamó la atención de los estudiantes de otras clases sino también de los profesores cercanos. Justo cuando el chico de gafas seguía debatiendo con sus compañeros, unos tranvías se detuvieron en la entrada de la escuela. Los estudiantes se apresuraron a subir, y para cuando el chico de gafas se dio cuenta de lo que estaba pasando, el tranvía ya estaba lleno; tuvo que esperar al siguiente grupo. Cargados de estudiantes, los tranvías se deslizaban suavemente por las vías recién construidas que se extendían como pétalos desde el corazón de la isla hacia sus distintos distritos. Uno de los profesores en el tranvía, agarrado al manillar, le dedicó una cálida sonrisa a un compañero y le dijo: “El gobernador tenía todo esto muy bien pensado. Sabía lo incómodo que era para los estudiantes que viven lejos ir a la escuela, así que mandó tender las vías por toda la isla. Antes, tenía que ir en bicicleta durante más de una hora solo para ir a clase. Ahora, ya no es tan agotador”. Su colega asintió. "¡En efecto! ¡Y los tranvías también son gratis! En las otras islas no tienen estas ventajas. Aunque se construyeran los tranvías, no todos podrían permitírselo". Mientras charlaban, su conversación captó la atención de un anciano sentado cerca. Fumando una pipa mientras leía el periódico, intervino: “Los tranvías están bien, pero el departamento de planificación seguramente está dirigido por un montón de idiotas. Mira cómo giran las vías por todas partes. Qué desperdicio de acero, y hace que el viaje sea extremadamente ineficiente”. Otro pasajero se burló y puso los ojos en blanco. "Deja de hablar tonterías. Solo son palabras. Si son tan listos, ¿por qué no diseñan algo mejor?" El comentario despectivo del hombre hizo que el anciano doblara furioso el periódico. Miró al pasajero con enojo y replicó: "¿Crees que no puedo? Si yo estuviera al mando, el sistema de tranvías de Isla Esperanza sería cientos, no, miles de veces mejor que ahora". A bordo del mismo vagón del tranvía, Nene observaba la intensa conversación con gran interés. No entendía mucho de lo que decían los adultos, pero disfrutaba escuchándolos discutir. De hecho, estaba tan absorta en el drama que casi se pierde su parada. Tras despedirse de sus amigos, Nene se bajó del tranvía. Tarareaba una alegre melodía mientras corría por la calle hacia su casa. Incluso después de tanto tiempo, todo seguía pareciendo un sueño. La vida era tan buena que casi no parecía real. Ella podía asistir a la escuela, su madre tenía un trabajo estable, nadie podía hacerles más daño y nunca pasaban hambre. A veces se preguntaba si sus vidas deberían ser un poco peores para que su felicidad actual pudiera durar un poco más. En el momento en que Nene llegó a su casa, notó que la puerta principal estaba entreabierta y que había una bicicleta estacionada afuera. ¿Tenemos un invitado? ¿Quién es? La curiosidad se apoderó de Nene mientras caminaba con cuidado hacia la puerta.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 833

Estás leyendo el capítulo 833 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.