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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 764 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El tiempo era esencial para disipar las sospechas de los Haikor hacia Shindy. La Fundación no le había prestado mucha atención, pero Charles consideró que era mejor ir a lo seguro. Después de todo, no sería tan fácil encontrar otro desertor Haikor del Mar de Niebla. Así que Shindy se quedó en casa medio mes. Se quedó encerrado en casa y sus padres empezaron a preocuparse por si se había enfermado por la terrible experiencia. Afortunadamente, Shindy finalmente salió de casa al día siguiente. Las Islas Corazón Destrozado eran un archipiélago disperso donde los barcos eran más prácticos que las carretas. Shindy adquirió un pequeño bote y empezó a trabajar como transportista entre las distintas islas. Por supuesto, la idea fue, naturalmente, sugerida por Charles. El propósito no era ganar dinero. Este trabajo le permitía a Shindy vagar libremente entre las islas sin levantar sospechas. Como operador de un pequeño barco que transportaba pasajeros, conversar con ellos para entablar una relación amistosa y solicitar clientes habituales también era algo habitual, lo que le proporcionaba la tapadera perfecta. Durante uno de sus paseos, Charles pasó por la casa de aquel profeta medusa que una vez lo había ayudado. Sin embargo, no estaba seguro de si el profeta medusa estaba afiliado a la Fundación o no. Así que no se atrevió a acercarse casualmente. “Señorita, hemos llegado a Heart's End. Tenga cuidado al desembarcar; el barco podría tambalearse un poco” le recordó Shindy con una sonrisa educada. Envuelta en coloridas túnicas, la mujer de más de tres metros de altura bajó del barco con la cabeza bien alta. Bajó con gracia los escalones resbaladizos hasta llegar a Heart's End, la isla más pequeña en el extremo inferior de las Islas del Corazón Destrozado. Con un suave tirón de las riendas, una lombriz de tierra gigante, parecida a una pitón, se retorció en el agua y arrastró el bote a lo largo del borde de la isla mientras Shindy navegaba hacia su próximo destino. Los movimientos de Shindy parecían indicar que buscaba a su próximo pasajero. Sin embargo, su voz era apenas audible al susurrar: “Gobernador, mire ese edificio arriba a la izquierda. Según la información que he recopilado, ahí es donde retienen a todos los Fhtagnistas en las Islas del Corazón Destrozado”. A medida que el barco se acercaba al edificio, apareció a la vista una enorme puerta hecha de huesos gigantes. Shindy se deslizó en la cabina del bote, con una mezcla de agitación y urgencia en su voz mientras suplicaba al globo ocular que tenía en la mano: “Gobernador, nuestros hermanos y hermanas están dentro. Necesitamos encontrar la manera de sacarlos”. Charles reflexionó un instante antes de responder: “No te apresures. Busca un lugar discreto y déjame allí; exploraré la zona. Recógeme mañana en el mismo lugar”. En comparación con la imponente estatura de tres metros de Shindy, a Charles, en su forma de araña, le resultaría mucho más fácil entrar sin ser detectado. Shindy obedeció de inmediato. Justo cuando un hombre corpulento insistía en dar un paseo en su bote, creó una distracción impidiéndole subir. Mientras tanto, las ocho patas de araña de Charles se movieron velozmente, impulsándolo hacia las sombras de un edificio cercano. Sin luces electrónicas, la tenue luz de las lámparas de aceite de la isla apenas podía iluminar todo el lugar. La oscuridad favorecía a Charles, ya que le proporcionaba suficiente cobertura para escabullirse. Después de hacer un rápido recorrido por la zona para evaluar la situación, Charles controló a la araña para que trepara por una pared y se deslizó hasta el segundo piso del edificio. Una niña haikor que pasaba se frotó los ojos confundida. Se giró hacia su madre y, con tono desconcertado, le preguntó: "¿Estoy viendo visiones? Creí haber visto un globo ocular corriendo por la pared". Su madre echó un vistazo al inquietante edificio y al instante recordó a las personas encerradas. Un escalofrío le recorrió la espalda; tomó la mano de su hija y apresuró el paso para alejarse del lugar. Charles saltó por la ventana y corrió a toda velocidad para esconderse debajo de una cama cercana. Permaneció inmóvil mientras esperaba, permaneciendo en el mismo sitio hasta bien entrada la noche. Cuando por fin anocheció, salió de su escondite para observar los alrededores. Al mirar a su alrededor, se encontró en lo que parecía ser un almacén. A juzgar por la gruesa capa de polvo que lo cubría todo, la habitación había estado olvidada y sin uso durante bastante tiempo. Charles se coló rápidamente por el hueco en la parte superior de la puerta. Se deslizó por los bordes del techo en busca del área donde retenían a los lunáticos. No fue tan difícil localizar el área que quería en este edificio. Después de todo, el lugar no era tan grande, y las paredes incluso tenían letreros que indicaban convenientemente el propósito de cada habitación. Las antorchas parpadeantes del sótano apenas iluminaban la zona. Innumerables manos colgaban flácidas de los barrotes de sus celdas, y Charles sintió como si hubiera descendido a las profundidades del infierno al ver las figuras sombrías dentro, cuyas cabezas se inclinaban desesperadas. En ese momento, un brazo salió disparado de una de las celdas a la velocidad del rayo. ¡Agarró el ojo de araña de Charles e intentó metérselo en su sucia y abierta boca! Charles reaccionó instintivamente y clavó sus colmillos venenosos en la mano sucia. El atacante soltó a Charles con un aullido de agonía, y Charles trepó rápidamente por la pared hasta la seguridad del techo. De vuelta en la Mansión del Gobernador en Isla Esperanza, la respiración de Charles se aceleró. No esperaba que eso sucediera. Atrapar una araña era una cosa, pero ¿intentar comérsela nada más verla? Eso fue inesperado para él. “¡Mierda! ¿Dónde se ha metido? ¡Una araña tan grande! ¡Imagínate los jugos!” maldijo el prisionero. Su arrebato enfureció a los demás en la celda. Empezaron a gritarse y a maldecirse unos a otros por perturbar su descanso. Mientras Charles observaba la caótica escena, se encontró en un aprieto. Aunque su forma de araña era ideal para infiltrarse sigilosamente, revelar su identidad era un reto. Y si no se daba a conocer, estos lunáticos seguirían viéndolo como un simple insecto. Charles continuó arrastrándose entre las sombras mientras escaneaba todos y cada uno de los rostros, aparentemente buscando a alguien. A juzgar por su aspecto desaliñado, era evidente que el rey de las Islas del Corazón Destrozado no tenía intención de tratar a estos locos. Estaban encarcelados allí como criminales peligrosos, no como pacientes. De repente, Charles se detuvo en seco. Observó una figura que destacaba entre las demás. No era un haikor, sino un humano. El humano era un joven calvo con tentáculos de pulpo tatuados en la cara. Encorvado, el hombre garabateaba algo frenéticamente en la pared con los dedos ensangrentados. Tenía ojeras y los ojos inyectados en sangre. Parecía que no había dormido en días. Sin embargo, no parecía exhausto. En cambio, había una intensidad febril en sus acciones mientras continuaba dibujando en la pared con energía incansable. Toda la pared estaba cubierta de garabatos rojo sangre. Había una representación tosca de Fhtagn en el centro, con poemas y alabanzas al dios garabateados desordenadamente alrededor de la imagen. La combinación de garabatos de color rojo sangre y las llamas parpadeantes de las antorchas amplificaron aún más la inquietante sensación de misterio en el edificio. Charles reconoció al hombre. Aunque habían pasado muchos años, la calva y los tatuajes distintivos eran inconfundibles. Lo había conocido hacía mucho tiempo, cuando era apenas un niño. Con el rostro desbordante de entusiasmo, Gavin contemplaba su obra maestra en la pared. Sintió como si la imagen del dios Fhtagn hubiera cobrado vida. Su Señor reconocía su devoción y su fe inquebrantable. De repente, una pequeña araña con un solo ojo en su espalda se arrastró por el rostro del Dios Fhtagn, destrozando instantáneamente la alucinación de Gavin. Debido a la falta de sueño durante un período prolongado de tiempo, las emociones de Gavin estaban al borde del colapso, y la repentina intrusión lo llenó de una rabia cegadora. Apretando la mandíbula con tanta fuerza que le sangraron las encías, un atisbo de intención asesina llenó su mirada. Metió la mano en el bolsillo y sacó una piedra dentada, lista para aplastar a la araña que se había atrevido a profanar su sagrada obra. Justo cuando alzó la mano y estaba a punto de bajar la piedra, se detuvo de golpe. Observó cómo la araña tejía algo con su seda blanca y formaba palabras ante sus ojos. "Gavin, ¿recuerdas a esa persona que te dejó tocar el tatuaje que tenía en el cuello?" En el instante en que esas palabras entraron en la mirada de Gavin, la piedra se le escapó de las manos y cayó al suelo con un golpe sordo. Las lágrimas brotaron de sus ojos y corrieron por sus mejillas sin control. "¿Eres tú quien lleva la marca del Señor? ¡No me has olvidado!", preguntó Gavin, con la voz temblorosa por las emociones.
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Estás leyendo el capítulo 764 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.