Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 70 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Te pasó algo en esa isla?" preguntó Charles, con un rastro de duda evidente en su voz.
¿No debería estar contenta de que hubieran conseguido escapar de aquel lugar? ¿Por qué Elizabeth tenía esa expresión?
"Contéstame", instó Elizabeth una vez más.
"No", respondió Charles mientras su mano buscaba sigilosamente su revólver.
La decepción se dibujó en el rostro de Elizabeth, que murmuró en tono de autodesprecio: "Qué inútil eres, ¿a qué esperas?".
"¿De qué estás hablando?"
Antes de que Charles pudiera terminar la frase, Elizabeth extendió de pronto los brazos y se abalanzó sobre él. El arma de Charles apuntó instantáneamente a su sección media.
Sin embargo, el siguiente movimiento de Elizabeth detuvo el dedo de Charles que se cernía sobre el gatillo. Se inclinó hacia él y posó sus suaves labios sobre los suyos.
Al ver la escena, los demás miembros de la tripulación intercambiaron miradas divertidas antes de dispersarse rápidamente.
"¿Qué demonios te ha pasado?" Charles quería una respuesta. Conocía los sentimientos de Elizabeth hacia él, pero ¿era éste realmente un momento apropiado para algo así?
"Charles, ¿sabes? La primera vez que puse mis ojos en ti, ya estaba... interesada", habló Elizabeth con voz suave. "No te dejes engañar por mis aparentemente hábiles seducciones. No soy muy hábil con las emociones. Tal vez pueda parecer demasiado franca y directa".
"Hermano, ¿qué pasa con esta chica diciendo todo esto de la nada? ¿Por qué suena como si estuviera diciendo sus últimas palabras?" Incluso Richard podía sentir que algo andaba mal.
Con las cejas fruncidas, Charles sacó a Lily del bolsillo y le ordenó: "Lily, llama al doctor".
Mientras el ratón blanco correteaba por la cubierta en dirección a los dormitorios, Charles se volvió hacia Elizabeth y le preguntó: "Si tienes problemas, dímelo. Encontraré la forma de ayudarte".
Elizabeth se limitó a negar con la cabeza mientras su mirada se desviaba hacia la isla que se perdía rápidamente en la distancia. Una mezcla de urgencia e impotencia brilló en sus ojos mientras su discurso se volvía me cada vez más apresurado.
"No tengo tiempo para explicaciones. Cuando vuelvas, acuérdate de devolverme mis pertenencias. Además, si no me odias, búscame e intentemos ver si funcionamos. Es demasiado peligroso en el mar. No sé cuánto tiempo más sobreviviré. Quiero encontrar un compañero antes de morir. Charles... adiós".
Al pronunciar sus palabras, la imponente figura de Elizabeth empezó a volverse transparente mientras caía hacia el suelo. Sin dudarlo un instante, Charles extendio los brazos para intentar atraparla.
En medio de una ráfaga de polvo brillante, la figura de Elizabeth se desvaneció en los confines del abrazo de Charles. Desde donde estaba su figura, dos pequeños objetos cayeron hacia la cubierta.
Charles atrapó rápidamente los dos objetos en el aire y los sujetó con fuerza. Abriendo la palma de la mano, aparecieron ante él un delicado pendiente de mujer y un globo ocular humano con manos y pies diminutos.
Mirar fijamente el iris azul le trajo recuerdos del ojo que había vislumbrado a través de la grieta de la pared cuando aterrizó por primera vez en la isla.
Inmediatamente le vino a la mente el recuerdo de Elizabeth con un parche en el ojo y las palabras que dijo entonces.
"He perdido un ojo. Uf. Esa isla es demasiado peligrosa. Es 's ya la suerte de que me las arreglé para volver. Fue aterrador".
El brillo del globo ocular pronto se disipó. Su pequeña mano blanca acarició suavemente la mano de Carlos durante un breve instante antes de marchitarse y secarse. En poco tiempo, el globo ocular se había convertido en una entidad inerte.
Charles se quedó mirando el globo ocular, sumido en sus pensamientos. Parecía haber comprendido algo la situación.
"Capitán, ¿me busca?". Laesto se acercó a él.
Charles permaneció en silencio unos instantes antes de entregar el globo ocular a Laesto y preguntarle: "¿Es posible reinsertar esto en la cuenca ocular de su propietario original?".
Laesto recogió el globo ocular con su mano metálica y lo examinó brevemente antes de responder: "No es posible. Este ojo llevaba demasiado tiempo desprendido".
Charles dejó escapar un largo suspiro de decepción cuando recibió el ojo de vuelta y lo sostuvo suavemente en su puño.
"No te preocupes. Volvamos ahora".
* * *
Margaret abrió los ojos. Tumbada bajo el edredón de plumas de felpa, contemplaba aturdida la suntuosa araña de cristal que colgaba del techo.
Hacía tiempo que había vuelto a su casa , pero aún le parecía surrealista. ¿Realmente había vuelto?
"Miss Margaret, su traje para hoy está listo", una criada entró en la habitación con una larga bata de seda al notar que la joven ama estaba despierta.
Los ojos de Margaret se entrecerraron como rendijas mientras se estiraba perezosamente y saltaba de la cama con elegancia.
Tras esperar pacientemente desde el amanecer, el equipo de sirvientas se adelantó, deseoso de ayudarla a cambiarse.
"Está bien, puedo hacerlo yo misma", les dijo Margaret suavemente.
Al oír sus palabras, la criada principal hizo un gesto a las demás para que se retiraran. Desde el regreso de Margarita se habían repetido casos como éste. Su forma de tratar al personal de la casa ya había cambiado radicalmente.
Antes había sido amable, pero su afecto se dirigía sobre todo a gatitos y cachorros, y permanecía indiferente ante quienes la servían. Pero ahora parecía haber dado un giro de 180 grados. Se preocupaba por los criados e incluso intercambiaba bromas con ellos.
Una silueta elegante, un rostro encantador, un maquillaje mínimo pero perfecto, un maxi vestido plateado que brillaba bajo las luces y unos sofisticados zapatos de tacón alto: la combinación de estos elementos envolvía a Margaret en un aire de elegancia, propiedad y ele gance. La perla de la isla de Whereto había regresado.
Su semblante delicado e inigualable cautivaba incluso a las mujeres que la servían.
Mirándose en el espejo, Margaret se giró juguetonamente mientras una leve sonrisa aparecía en su rostro.
"Si el señor Charles me viera ahora, seguro que se le caería la mandíbula de la sorpresa", comentó Margaret con una suave risita.
Las criadas intercambiaron miradas. Desde que su joven ama había vuelto, mencionaba a menudo a un hombre llamado Charles. No tenían ni idea de quién era ese hombre afortunado que había llamado la atención de su joven ama, pero estaban seguras de que la plétora de pretendientes de la isla echarían humo de celos si alguna vez se enteraban.
"Gina, ¿cómo te has hecho daño en la mano? Tómate el día libre. Si el mayordomo jefe pregunta por ello, dile que se lo digo yo". Con eso, Margaret recogió el dobladillo de su vestido y brincó hacia la sala de estar.
"¡Buenos días, madre!" saludó Margaret mientras abrazaba cariñosamente a una hermosa mujer.
Kalytha acarició suavemente el largo y sedoso cabello de su hija y comentó: "Tú' cumplirás diecisiete años dentro de tres meses. ¿Por qué sigues durmiendo hasta tarde, querida?".
"No importa lo vieja que sea, siempre seré tu niña querida", dijo Margaret con una sonrisa en su hermoso rostro.
"Date prisa y desayuna. Lo he preparado yo misma", Kalytha guió a Margaret hasta el asiento contiguo a su lado.
Margaret dedicó una cálida sonrisa a su madre antes de llevarse con elegancia la cuchara de plata del cuenco de leche a los labios.
Con la leche condensada añadida a la mezcla, la leche azucarada sabía deliciosa y provocó una sonrisa involuntaria en Margaret. Después de dar unos sorbos, volvió su atención al resto del desayuno que había sobre la mesa.
Judías al horno con salsa de tomate, bocadillos de salchichas y tostadas calientes. Con cada bocado de comida, Margaret experimentaba una inmensa felicidad.
A Kalytha se le llenaron los ojos de lágrimas al contemplar las acciones de su hasta entonces quisquillosa hija. ¿Cuánto debía de sufrir su pobre hija para que se comiera un simple desayuno como si fuera comida de gourmet?
Al notar la expresión apenada de su madre, Margaret tragó la comida que tenía en la boca antes de tomar las manos de su madre entre las suyas y consolarla: "Madre, ya no estés triste. Ves, he vuelto sana y salva, ¿verdad?".

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Estás leyendo el capítulo 70 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.