Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Charles señaló a S. S. Ratón a su lado y se dio la vuelta para bajar el tramo de escaleras.
Los vendajes no prestaban atención a la herida sangrante de su rostro. Hizo un gesto de Fhtagn hacia Garfio y siguió a Charles.
Justo cuando el dúo estaba a punto de subir a bordo del barco, Garfio se volvió y hundió la daga ensangrentada de su mano derecha en el pecho del seguidor que estaba a su izquierda.
“¡¡AHHHHH!!” Un grito espeluznante resonó por los muelles.
A pesar de la gran cantidad de espectadores, nadie se atrevió a interferir al reconocer a los miembros de la secta Fhtagn por sus túnicas negras características. Bajaron la cabeza y continuaron con sus propias tareas.
Charles se había dado la vuelta al oír el grito y en ese momento se le dibujó una expresión de asco en el rostro. Precisamente por eso se había mostrado tan reacio a involucrarse con esos cultistas de Fhtagn. Se volvió hacia Dipp, que había venido a ver qué pasaba, y le gritó: “¡Deja de mirar y levanta el ancla! ¡Zarpamos!”.
Con un firme tirón de la daga, Garf recuperó un corazón palpitante empalado en la punta de la daga en una grotesca exhibición. Arrancó el corazón tembloroso de la punta y lo acunó delicadamente en su mano izquierda mientras se acercaba al S.S. Rata. Empezó a untar algo en el casco mientras sus labios se movían en un encantamiento silencioso.
“¡Aléjate de mi barco! ¡No te atrevas a tocarlo con esa cosa repulsiva!”, gritó Charles mientras blandía su revólver y lo apuntaba a la cabeza de Garfio.
“Capitán Charles, con esto, su barco estará protegido por el Gran Uno”. La voz de Garfio transmitía una calma inquietante.
“¡No lo necesito!”. La voz de Charles rezumaba de determinación resuelta mientras su dedo apretaba el gatillo.
Al darse cuenta de que Charles no bromeaba, Garf sonrió levemente y dio un pequeño paso atrás, haciendo una ligera reverencia. El corazón continuó latiendo rítmicamente en la mano de Garf todo el tiempo.
“Capitán Charles, nosotros, los devotos seguidores del Gran Fhtagn, siempre nos esforzamos por hablar con cortesía y tratar a los demás con amabilidad. ¿Por qué sigue albergando prejuicios contra nosotros?”.
Charles no se molestó en explicarlo mientras miraba el corazón empapado de sangre en la mano de Garfio, que poco a poco latía más lentamente.
Bajo la atenta mirada de Garfio, un humo oscuro comenzó a salir de las chimeneas del S.S. Mouse mientras el barco se dirigía lentamente hacia las profundidades del enigmático océano.
“¡Dipp! ¡Toma el timón por mí!”, gritó Charles a su recién ascendido contramaestre antes de dirigirse a la cabina del capitán con Bandages.
Sobre la mesa había un mapa marítimo amarillento. El mapa no era detallado, con grandes secciones de oscuridad interrumpidas solo por islas esporádicas marcadas en él.
Este era el mejor mapa náutico disponible en el puerto, ya que los mapas más detallados están bajo la custodia de la Asociación de Exploradores.
“¿Dónde está la cosa? ¿A qué distancia está del archipiélago de Coral?”, preguntó Charles.
Una mano derecha fuertemente vendada se extendió para señalar con precisión un punto en la oscuridad donde no se veían marcas.
“Territorio inexplorado...”, Charles estaba mentalmente preparado para esta respuesta. Las islas exploradas no ofrecerían una recompensa tan lucrativa.
“¿Qué aspecto tiene el artefacto sagrado?”, preguntó Charles.
Bandages se quedó en silencio durante un largo momento antes de tartamudear: “Una estatua... del Gran Fhtagn... hecha de oro”.
Charles encontró que la voz de Bandages era sorprendentemente juvenil, aunque este hablaba muy despacio. Sonaba como un adolescente en plena muda de voz.
“¿Es este artefacto una reliquia?”, continuó Charles con su interrogatorio.
Bandages permaneció en silencio.
“¿Qué peligros acechan en la isla?”, insistió Charles.
Bandages no ofreció respuestas, a pesar de las nuevas preguntas de Charles.
“Toma el timón ahora. Tu turno es de 12:00 a 24:00. Si necesitas usar el baño o algo, Dipp puede tomar el relevo por un rato. Le he enseñado a gobernar”, instruyó Charles.
Bandages se levantó en silencio y salió.
Charles siguió reflexionando, golpeando la mesa con el dedo mientras trataba de ordenar sus caóticos pensamientos. En apariencia, parecía una misión sencilla: encontrar el objeto y traerlo de vuelta. Pero si fuera realmente así de simple, el Pacto Fhtagn no habría buscado la ayuda de forasteros.
La isla era definitivamente peligrosa, y el hecho de que el nuevo primer oficial de la secta no pudiera ofrecer pistas significaba una de dos cosas. O realmente no conocían los peligros, ya que todos los que habían enviado habían encontrado la muerte en el fondo del mar y no podían transmitir ninguna información; o el peligro era tan extremo que habían ordenado a Bandages que ocultara deliberadamente la información para evitar que Charles se echara atrás. Ambas posibilidades eran desfavorables, y Charles no tuvo más remedio que proceder con cautela y adaptarse a la situación.
El mar era opresivo y el área de actividad de la tripulación estaba confinada al pequeño y destartalado S.S. Mouse. Afortunadamente, todos, excepto los dos nuevos marineros, se habían acostumbrado a este espacio limitado.
Al principio, Charles desconfiaba de este nuevo primer oficial y lo vigilaba de cerca. Pero después de varios días de interacción, Bandages no mostró ningún signo de comportamiento inusual, aparte de su forma lenta y peculiar de hablar.
Bandages demostró un control firme y hábil al tomar el timón. Eso bajó un poco la guardia de Charles contra él, pero no disipó por completo su desconfianza.
A medida que las boyas de navegación desaparecían de la vista, el S.S. Mouse navegaba lentamente hacia un territorio desconocido.
Sin balizas distantes que los guiaran, el ambiente de la tripulación se volvió cada vez más tenso. Había un dicho en este lugar: cuando un barco se aventura en aguas inexploradas, las profundidades abisales ya se han apoderado de las almas de su tripulación.
Pasaron los días. No hubo batallas feroces como había anticipado Charles. En cambio, las aguas estaban tan tranquilas como un lago. Mirando hacia abajo desde la proa, la superficie del mar estaba tan quieta como la tinta. Sin embargo, esta serenidad no ofrecía consuelo, sino que se sentía como la calma antes de la tormenta; la atmósfera era tan opresiva que sofocaba el ánimo de la tripulación.
Charles permanecía en alerta máxima mientras patrullaba la cubierta incansablemente, día y noche. Temía que algo del abismo pudiera subir a bordo.
Los reflectores del barco atravesaban la oscuridad como faros. El corto alcance de visión proporcionaba una apariencia de seguridad a la tripulación.
1 de julio, octavo año de travesía, tiempo despejado
Hoy todo sigue igual. La atmósfera sofocante es tan opresiva que está llevando a mi tripulación al borde de la locura. Ese chico, Dipp, pasa cada momento libre que tiene de rodillas en la cubierta, rezando a varias deidades.
Le he parado. Los dioses del mar subterráneo no se apaciguan fácilmente. Las palabras descuidadas pueden provocar su ira.
Afortunadamente, el chef encontró un nido de ratones en el almacén para distraer la atención de todos. Al verlos alimentar a las pequeñas criaturas con tierno cuidado, siento una punzada de nostalgia.
Ahora tienen compañía. Pero, ¿y yo? ¿Por qué tuve que cruzar a este mundo solo? La soledad es una compañera agonizante. Ojalá tuviera a alguien a mi lado.
Charles esperó a que se secara la tinta antes de cerrar su diario y volver a guardarlo en el armario.
Del estante más bajo sacó una botella rectangular de vidrio, de la longitud de un brazo, con un líquido marrón en su interior. Inclinó la cabeza hacia atrás y tomó un sorbo, dejando que la sensación de mareo lo invadiera y relajara su mente.
Charles nunca había entendido por qué la gente disfrutaba bebiendo alcohol antes. Le parecía que el sabor amargo se parecía a la orina de caballo. Pero ahora lo entendía. Una mente cansada anhelaba los efectos adormecedores del alcohol. Sin embargo, Charles luchó contra la tentación de beber más. Unos pocos sorbos para relajarse eran aceptables, pero la indulgencia en el alcohol excesivo empañaría su determinación de regresar a casa.
Justo en ese momento, estallaron vítores desde fuera. Charles se sobresaltó brevemente. Pronto se recompuso, volvió a colocar rápidamente la botella en su sitio y corrió hacia la cubierta.
Dipp se acercó a Charles en un estado de excitación y gesticulaba violentamente. Tenía la cara enrojecida y parecía estar luchando por articular sus palabras.
La mirada de Charles se desvió más allá del barco y se adentró en la oscuridad lejana. Bajo la iluminación de los reflectores, una estructura gigantesca emergió ante el S.S. Mouse: una isla.
Habían llegado.
Los vítores se desvanecieron a medida que el barco de vapor se acercaba a la orilla. Ocho barcos de vapor, grandes y pequeños, yacían a lo largo de la costa de la isla. A juzgar por el deterioro de los barcos, el más antiguo podría haber sido abandonado allí hace dos o tres años.
Los barcos permanecían inmóviles, como ataúdes flotando en la superficie del mar.
“¿Por qué... ¿Por qué hay tantos barcos? ¿Dónde están sus tripulaciones?”. La voz temblorosa de Dipp mostraba su aparente inquietud. Sin embargo, nadie pudo responder a su pregunta.
Cuando sus miradas volvieron a posarse en la isla, sintieron cómo se les hundía el corazón.
Charles no tenía prisa por llegar a la isla. Llevándose a Dipp y a James con él, saltaron al barco de vapor más cercano.
No había sangre ni signos de caos. El combustible y la comida también abundaban. Todo parecía normal, excepto por una ausencia evidente: la tripulación.
De repente, a Charles se le ocurrió una idea. Irrumpió con fuerza en la cabina del capitán y rebuscó en los cajones hasta que encontró el diario oculto del capitán.

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.