Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 557 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Nene abrió los ojos, luciendo incómoda en medio del incesante balanceo.
Donna llevó con cuidado un cuenco de gachas de trigo a la cama de su hija y le dijo: "Ven, siéntate y come".
“No quiero. Si como, voy a vomitar. Mami, ¿ya llegamos? Odio subirme a un barco. Me mareo muchísimo cada vez que subo a uno.
Ya casi llegamos. Deberíamos llegar hoy. Ven aquí, tienes que comer un poco. ¿Cómo puedo dejar que no comas nada?
Nene se vio obligada a comerse la mitad del tazón de gachas de trigo. Donna tuvo que detenerse en medio tazón, pues Nene ya no podía comer.
Nene miró a Donna y le preguntó: "Mami, ¿adónde vamos? ¿Por qué dejamos la Corona del Mundo?"
"Cariño, vamos a la Isla Esperanza. La Isla Esperanza es genial. Al parecer, ni uno solo de ellos murió a causa de la 'luz de la muerte', y todos allí pueden comer hasta saciarse.
"¡El que hizo el sorteo me dijo que si llegábamos a Isla Esperanza, nos regalarían una casa!" Donna estaba emocionadísima. De verdad que no esperaba que la seleccionaran, a pesar de que solo se había unido al sorteo por diversión.
Claramente, su suerte estaba mejorando. Donna sacó con cuidado el boleto de la rifa y lo observó atentamente desde varios ángulos antes de guardarlo.
“¿En serio? Pero... subir a un barco es muy difícil. Ya no quiero subirme a un barco; me mareo demasiado con tanto balanceo” dijo Nene con cara de amargura.
"Ya no nos subiremos a un barco. Mamá promete que esta será la última vez que nos subiremos a un barco", dijo Donna, consolando a su hija.
En ese momento, un clamor de gritos de sorpresa resonó desde la cubierta exterior.
A Donna se le encogió el corazón y al instante supuso que se habían topado con piratas. Corrió hacia la portilla y mostró una sonrisa de alegría al ver el paisaje. "¡Nene, ven a echar un vistazo! ¡Por fin hemos llegado!"
La exhausta Nene se levantó de la cama y se acercó a su madre. Sus ojos se iluminaron al instante al ver el paisaje exterior. En sus ojos se reflejaba una isla que parecía brillar con una luz dorada. La isla bullía de actividad con tantos barcos que se dirigían hacia ella.
La isla lucía particularmente radiante contra el fondo gris del Mar Subterráneo.
"¿Así que esa es la Isla Esperanza? Es tan hermosa...", se maravilló Nene, aparentemente olvidando que estaba mareada.
El barco de pasajeros finalmente atracó.
Nene ni siquiera se tomó su tiempo para admirar el paisaje, pues vitoreó de inmediato en cuanto sus pies tocaron tierra firme. La sensación de estar en tierra firme era simplemente increíble. Ya no tenía que soportar el balanceo incesante y vertiginoso.
Donna, cargando varias bolsas de distintos tamaños, no podía prestar atención a su hija, absorta en el magnífico paisaje que se extendía ante ella. Era un paisaje único, imposible de encontrar en la Corona del Mundo.
La parte más distintiva de la isla era el enorme dosel negro que la cubría casi por completo. Los rayos del sol caían sobre él e iluminaban indirectamente la próspera ciudad a través de los numerosos agujeros diminutos.
El distrito portuario bullía de actividad y había un flujo constante de personas y vehículos. Furgonetas de correos y camiones de carga circulaban entre la ciudad y el distrito portuario.
Los trabajadores manuales, que debían transportar objetos pesados, habían desaparecido y habían sido reemplazados por gigantescas grúas de metal, tan altas como edificios.
Las grúas metálicas subían y bajaban mercancías del barco con una eficacia aterradora.
Era la primera vez que Donna estaba en una isla tan peculiar, y nunca había visto un espectáculo tan extraño, ni en la isla donde había pasado la mayor parte de su vida ni en la Corona del Mundo.
El corazón palpitante de Donna se detuvo de golpe al darse cuenta de que, a partir de ahora, vivirían en un entorno desconocido. No pudo evitar pensar que quizá había sido demasiado impulsiva. Acababan de plantar el raigrás negro en los campos y los había abandonado con tanta facilidad.
Sin embargo, el corazón de Donna volvió a latirle con fuerza en cuanto sacó el boleto de la rifa. ¡El boleto representaba una casa, una casa en Isla Esperanza, para colmo!
Nene recuperó el sentido y se acurrucó junto a Donna. Recorrió con la mirada el entorno desconocido y preguntó: “Mami, ¿adónde vamos?”.
"Primero vamos a la calle Primera 158. El boleto de la rifa dice que podemos canjear nuestro premio si simplemente vamos allí y encontramos a esta persona llamada Leonardo", dijo Donna. Tomó de la mano a su hija y caminó por las calles de la isla desconocida.
Por suerte, la Calle Primera fue la más fácil de encontrar, ya que era la primera calle de Isla Esperanza. Al llegar a la Calle Primera, Donna se quedó atónita al encontrar una enorme villa en su destino. La villa no parecía en absoluto una oficina donde pudiera canjear su premio.
Justo cuando Donna dudaba si entrar o no, una hermosa limusina entró en la villa a través de las enormes puertas.
Leonardo bajó del coche con los documentos en la mano cuando oyó algo y se giró para mirar hacia las puertas. Una mujer de mediana edad con un vestido sencillo y su hija estaban de pie ante las puertas.
La mujer de mediana edad sostenía un tentáculo retorcido cubierto de escamas negras y miraba a su alrededor con cautela.
Leonardo reflexionó brevemente antes de entregarle los documentos a su secretaria, que estaba a su lado. Luego, se acercó a la madre y a la hija.
“Hola, señora. ¿En qué puedo ayudarla?” preguntó Leonardo. Sus modales eran impecables, pero sus acciones hicieron que Donna se sintiera más nerviosa que aliviada.
"Señor... ¿Aquí es donde puedo canjear el premio de este boleto de la rifa? ¿O fue solo una broma?", balbuceó Donna mientras le entregaba el boleto con ambas manos.
Leonardo se quedó atónito al ver el supuesto "boleto de la rifa". A sus ojos, solo era un tentáculo retorcido cubierto de escamas negras. Sin embargo, enseguida recobró la consciencia y lo tomó con ambas manos.
El tentáculo se retorció y enroscó alrededor del brazo de Leonardo antes de arrastrarse hacia el lóbulo de su oreja. Un tentáculo idéntico se extendía desde la oreja de Leonardo, y ambos se entrelazaron.
Leonardo supo instantáneamente lo que estaba pasando cuando los dos tentáculos hicieron contacto entre sí.
¡Ah! Ya lo recuerdo. Sí, es cierto. Nuestra compañía organizó un sorteo de la Corona Mundial hace un tiempo. Tardaste tanto en venir que pensamos que habías perdido el premio. Admito que lo había olvidado, así que... Lo siento muchísimo.
Ven, por favor, sube al coche con tu hija. Te acompañaremos enseguida a donde podrás canjear tu premio.
El entusiasta Leonardo le dijo unas palabras a su secretaria en voz baja antes de acompañar a la confundida Donna y a su hija a su coche. El motor arrancó y el coche se dirigió directamente al principal distrito residencial de Isla Esperanza, justo a las afueras del distrito central de la isla.
Leonardo había decidido llevar personalmente a Donna y Nene. Leonardo era un ex estafador, y su oratoria tranquilizó fácilmente a Donna. Conectaron enseguida y ahora charlaban como si fueran amigos.
"Señor Leonardo, le agradezco muchísimo. Pensé que era falso, así que me sorprende mucho saber que es real. ¡Es realmente genial!", exclamó Donna con una sonrisa radiante.
Jajaja, sí, no te preocupes. Nuestra compañía no engañará ni confundirá a nadie con eventos falsos. El premio es tuyo, ya que tuviste la suerte de conseguirlo. Por cierto, acabas de llegar a la isla, ¿verdad?
Supongo que aún no tienes trabajo. ¿Estarías dispuesto a trabajar en nuestra fábrica si ese es el caso?
Donna se aferró con fuerza al dobladillo de su vestido con ambas manos, y sus manos temblorosas no ocultaban su emoción. "¿De verdad puedo... hacerlo? Pero... solo sé cultivar. No sé nada más."
"Está bien siempre y cuando sepas leer y seas trabajador".
Pronto, el coche se detuvo frente a una casa nueva de dos pisos.
Donna acababa de bajarse del coche, pero ya le habían presentado un acuerdo de transferencia de propiedad.

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Estás leyendo el capítulo 557 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 22 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.