Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 538 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El coche se detuvo al borde del desierto. Antes de que nadie pudiera bajar, Charles divisó un destello amarillo moviéndose en una duna lejana. Su corazón empezó a latir con fuerza de anticipación. Esta era la primera señal de vida que encontraba en la superficie esta vez.
Charles le dio unas palmaditas suaves en la espalda a Lily y le dijo: "Es hora de ponerse a trabajar. Haz que tus amigos ratones vigilen la arena para ver si hay peligros".
"¡Entendido!" Lily asintió emocionada antes de subirse al borde de la ventanilla del coche y soltar una serie de chillidos.
Al poco rato, un pequeño grupo de ratones traviesos de diversos colores saltó del vehículo y corrió hacia el desierto. Hicieron una rápida vuelta antes de regresar a toda prisa para informarle a Lily de sus hallazgos.
“Señor Charles, no hay amenazas en la vasta playa que tenemos delante. Tampoco hay otros olores aparte del de la tierra” interpretó Lily para los ratones.
Para entonces, la criatura distante se había reducido a una mota, casi invisible a simple vista.
Apurado, Charles reflexionó un par de segundos antes de abrir la puerta bruscamente y empujar a Dipp. "Lleven al cocinero y al médico del barco a los otros vehículos. ¡Rápido, no pierdan tiempo!"
Dipp parecía tener una idea de lo que Charles planeaba hacer. Se apresuró a ofrecer: “Capitán, permítame guiarlo”.
“Déjate de tonterías. No hay ni una gota de agua aquí; ¿de qué servirías? Puedo volar y, en caso de peligro, puedo escapar inmediatamente. ¡Date prisa, es una orden!
Dipp sólo pudo obedecer de mala gana y pronto Charles se quedó solo en el vehículo.
El coche rugió de nuevo y se adentró en la arena del desierto. Los neumáticos esparcieron los granos de arena en un frenético movimiento a su alrededor. Sin embargo, el vehículo no se hundió en el terreno arenoso y pudo acelerar en el desierto.
El coche de Charles se había adentrado quinientos metros en el desierto antes de que los otros tres coches lo imitaran rápidamente. Mantenían una distancia considerable entre sí como medida de precaución ante posibles amenazas. Aunque, a juzgar por el semidesierto anterior, el riesgo parecía mínimo.
La brújula que colgaba del retrovisor se balanceaba erráticamente con el vehículo en movimiento. La mirada de Charles estaba fija en el objeto que se movía a lo lejos a través del parabrisas. Su forma se hacía cada vez más nítida.
Aunque aún no podía identificar la entidad, Charles no quería rendirse. Después de todo, esta era la única pista que había encontrado hasta el momento.
Mientras estuviera vivo, sin importar lo que fuese, Anna podría extraerle recuerdos. Quizás incluso podría haber vislumbrado adónde se había ido la oscuridad.
Los coches eran evidentemente más rápidos que la misteriosa entidad amarilla y acortaban distancias poco a poco. Con un aumento de potencia, el vehículo saltó una pequeña duna y aterrizó con un golpe sordo, levantando ráfagas de arena a su alrededor.
"Esto debería estar lo suficientemente cerca", murmuró Charles para sí mismo antes de soltar una mano del volante y extender la palma abierta hacia un lado.
"¡Lily, telescopio!"
Un destello dorado surgió del abrazo de Charles, y con un monocular en la boca, Lily corrió hacia él en un instante.
La forma completa de la figura en movimiento fue revelada a través de la lente de Charles.
Una criatura de arena semienterrada fue la primera impresión que Charles tuvo de la entidad. La misteriosa figura se arrastraba por el suelo del desierto con las manos como apoyo. Granos de arena amarilla salían continuamente de una abertura en su abdomen y se fundían a la perfección con la arena del desierto que la rodeaba.
Cuando la criatura de arena estaba de espaldas a Charles, éste no tenía idea de cómo era la miserable criatura.
En ese momento, Charles no estaba demasiado preocupado por la amenaza potencial de la criatura. Más bien, le preocupaba que la entidad pareciera ser una forma de vida menos inteligente y sin recuerdos.
No importa si tiene recuerdos o no. Acerquémonos primero. Charles pensó y pisó el acelerador. El vehículo avanzó a toda velocidad.
La silueta de la criatura de arena se hizo más clara para todos. Podían ver sus pasos tambaleantes mientras se movía torpemente por la arena.
¡Clic!
Charles agarró el intercomunicador que tenía delante y ordenó: "Preparen sus armas. No disparen hasta que dé la orden".
"¡Sí, Capitán!"
"¡Entendido!"
Toda la atención de Charles estaba puesta en la criatura de arena, pero justo entonces, esta pareció crecer lentamente. Al principio, pensó que se debía simplemente a que se estaban acercando. Pero pronto, la criatura de arena alcanzó la altura de un edificio de dos pisos, y Charles se dio cuenta de inmediato de que algo andaba mal.
Dada la distancia entre ellos, si la criatura de arena ahora era tan alta, entonces debía tener al menos cien metros de altura.
"¡Alto!" gritó Charles por el intercomunicador, y los cuatro vehículos se detuvieron en seco.
Observó cómo la criatura de arena continuaba su lento viaje en la distancia, aparentemente ajena a su presencia.
“Capitán, ¿qué ocurre? ¿Ha ocurrido algo?” La voz ansiosa del segundo oficial Conor resonó por el intercomunicador.
Charles volvió a levantar el monocular hasta su ojo y estudió la misteriosa figura.
Esta vez, tuvo una visión aún más clara. Notó los agujeros oscuros y profundos que marcaban todo su cuerpo, y la arena dorada caía en cascada desde esos vacíos hasta el suelo del desierto.
“Apártense todos. Esa cosa se ve rara. No parece ser algo normal” advirtió Charles por el intercomunicador.
Charles arrancó el coche de nuevo y se acercó a la figura de arena a un ritmo lento de cincuenta kilómetros por hora. A medida que se acercaba, la criatura de arena volvió a crecer. Ahora, era casi tan alta como un edificio de cinco pisos. Si su altura fuera linealmente proporcional a la distancia, habría crecido decenas de metros en muy poco tiempo.
El fenómeno de la figura de arena creciendo en tamaño a medida que la distancia se acortaba envió un escalofrío por la columna de Charles y se le erizó todo el cabello.
No podemos acercarnos más. Estaremos en serios problemas si nos detecta.
Tras sopesar rápidamente los riesgos y las posibles ganancias, Charles tomó la decisión decisiva de retirarse. Fuera cual fuese esta entidad, el peligro de acercarse más era demasiado grande.
Solo necesitaban encontrar una criatura viviente. No había necesidad de arriesgarlo todo por uno de los niveles de peligro más altos.
Dando una última mirada a la enorme silueta de la criatura, Charles sacó la cámara y tomó algunas fotografías antes de girar el volante para retirarse.
"Busquemos otras pistas", ordenó Charles por el intercomunicador. El convoy de vehículos lo siguió rápidamente, con las ruedas rodando por las huellas arenosas que habían dejado.
Charles echó un vistazo rápido al retrovisor y vio que la criatura de arena no se había dado la vuelta y continuaba su implacable marcha hacia la distancia. La ansiedad que sentía se alivió un poco y bajó un poco la guardia.
Ante la arena que se arremolinaba en el aire, un atisbo de desánimo se apoderó de su corazón. Si había algo más desalentador que el peligro, sería regresar con las manos vacías.
Esta exploración parecía no haber dado ningún resultado, aparte de descubrir el cuerpo abandonado del Dios de la Luz.
Apretando el acelerador a fondo, los cuatro vehículos avanzaron a toda velocidad, alejándose de la criatura de arena. Justo cuando alcanzaban la extensión lisa y plana del semidesierto, una sombra colosal bloqueó la luz violeta y envolvió a los cuatro vehículos. La oscuridad se extendía gradualmente.
Un sonido rítmico y pulsante acompañó la oscuridad entrante.
¿Oscuridad? ¿Ha vuelto la oscuridad?
El corazón de Charles dio un vuelco al darse cuenta. Rápidamente asomó la cabeza por la ventana y miró hacia atrás. Al instante, un escalofrío le recorrió la espalda desde la base hasta la nuca.
La oscuridad del Mar Subterráneo no había regresado. Era la figura de arena que bloqueaba la luz púrpura en el cielo. ¡La oscuridad era su sombra!
Ahora era más grande que el cuerpo del Dios de la Luz, y la figura crecía en tamaño independientemente de si estrechaban o ampliaban la distancia entre ellos y la figura.
Partículas de arena se deslizaron de su cuerpo, formando nuevas dunas por todo el desierto. Justo entonces, una extraña idea asaltó a Charles: ¡este desierto se formó con la arena que se filtraba de esa criatura!

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Estás leyendo el capítulo 538 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 22 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.