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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Con gotas de sudor frío en la frente, Charles bebió un sorbo de agua. Volvió la mirada hacia su tripulante: “Gracias, James”. El hombre corpulento, James, esbozó su habitual sonrisa bonachona. “Es lo que debo hacer. Al fin y al cabo, usted es nuestro capitán”. “Por favor, reúne a los demás. Tenemos que discutir los próximos pasos”. “De acuerdo “respondió James y salió de la habitación. Por fin estamos en Sottom... Charles se recostó lentamente en la cama. Una pizca de alivio se apoderó de su rostro exhausto. Dejando atrás el proceso, ahora estaba un paso más cerca de casa. ¡Tos! Un repentino sonido de tos hizo que Charles buscara instintivamente la funda de su revólver. Apoyándose en la cama, se volvió y vio a un anciano en la puerta. Llevaba una bata blanca manchada de suciedad y sostenía una taza de madera en su brazo protésico de metal. Pero, en comparación con su semblante, el resto de su excéntrico aspecto no tenía nada de extraño. Una miríada de cicatrices se grababan profundamente en su rostro, ya arrugado de por sí. Parecía como si hubieran roto un espejo y lo hubieran vuelto a pegar. En ese rostro de pesadilla, dos ojos amarillentos se movían sin cesar. Su mirada también parecía excéntrica. El anciano parecía ajeno al movimiento de Charles hacia su arma mientras cojeaba hacia la cama con un sonido rítmico. Fue entonces cuando Charles se dio cuenta de que incluso su pierna izquierda era una prótesis metálica. “Bebe, no mastiques “le ordenó el anciano con voz acorde a su aspecto, mientras dejaba la taza en la mesita de noche. Charles cogió la taza y miró su contenido. Parecía haber algún ser vivo retorciéndose dentro del líquido negro. “¿Fue usted quien me salvó? Gracias. Pensé que iba a morir por esa grave herida”. Charles expresó su gratitud antes de llevarse la taza a los labios, echar la cabeza hacia atrás y beber el contenido de un trago. Al instante, un sabor amargo, aún más amargo que el de la famosa hierba china, el hilo de oro chino, inundó la boca de Charles. Las criaturas vivas que había dentro del brebaje parecían tener una superficie espinosa. Rozaban su garganta, dejando un dolor punzante a su paso por la garganta. Sentía como si acabara de tragar una piedra envuelta en papel de lija. “Tus heridas físicas no son nada comparadas con el daño que tienes en la cabeza. “El anciano se dio la vuelta y se agachó. Con su mano metálica, parecía estar buscando algo entre los frascos que había alrededor. “¿Te refieres a las alucinaciones auditivas? “¡Ja! ¿Alucinaciones auditivas? Si solo fueran alucinaciones, ¡me cortaría la otra mano ahora mismo! “La voz del anciano estaba llena de burla. Charles tuvo que admitir que el anciano tenía razón. Sus alucinaciones auditivas habían empeorado hasta convertirse en visuales, y todo lo que le rodeaba se transformaba en monstruos grotescos. Charles no tenía ni idea de lo que pasaría si su estado empeoraba aún más, pero estaba seguro de que no sería nada agradable. El anciano no se anduvo con rodeos, pero Charles entendió el significado oculto de sus palabras. “¿Tienes algún remedio? El dinero no es problema. El anciano se giró y se acercó a Charles. Mirándolo fijamente con sus ojos temblorosos, le preguntó: “¿Cómo te llamas?” “Charles”. “¿Apellido?”. Charles se echó hacia atrás para ampliar la distancia entre él y el anciano. “Llámeme Charles”. El anciano extendió su brazo metálico y dijo: “Laesto Hermann. No me gusta que la gente más joven que yo me llame Laesto. Puede llamarme Doctor”. Charles extendió la mano derecha y estrechó con fuerza la fría mano metálica. “Gracias. En cuanto a mis alucinaciones auditivas...”. Antes de que Charles pudiera terminar la frase, el doctor lo interrumpió. “Puedo curar tu enfermedad. En todo Sottom, mis métodos curativos son los más eficaces. En cuanto a la compensación, no necesito Echo. Quiero ese espejo negro que llevas en el bolsillo del pecho”. Charles comprendió al instante a qué se refería. Sacó el smartphone, que se había quedado sin batería, del bolsillo del pecho. “¿Te refieres a esto? “preguntó Charles. En cuanto Laesto posó los ojos en el smartphone, su mirada brilló con un deseo indudable. “Sí. Eso es. Un objeto tan bien conservado es una rareza. ¡Lo quiero!” Charles bajó la vista hacia el dispositivo y su propio reflejo en la pantalla oscurecida. “¿Por qué lo quieres? ¿Sabes lo que es?” “No, no lo sé. Pero mi intuición me dice que es especial. Mi sexto sentido suele ser acertado. Charles dudó. Era el único objeto que había traído consigo cuando fue transportado a este mundo. Contenía fotos de sus familiares. No le tenía un cariño especial al smartphone, pero había oído rumores de que los arcanistas podían maldecir a alguien a través de sus pertenencias. ¿Quién sabía lo que ese anciano podría hacerle a su teléfono? Mientras Charles estaba sumido en sus pensamientos, la puerta de la habitación se abrió de un empujón. La tripulación del Narval entró en la habitación emocionada. Lily incluso saltó directamente sobre Charles. “¡Capitán! ¡Por fin ha vuelto en sí!” “¡Sr. Charles!” “Capitán, me alegro de que esté bien.” La mirada de Charles se posó en Laesto Hermann, que se abría paso lentamente entre la multitud. “Doctor, déjeme pensarlo. Le diré mi decisión cuando la haya tomado “dijo Charles mientras guardaba el smartphone en el bolsillo interior de la chaqueta. Laesto echó un vistazo a la habitación antes de cojear hacia la puerta. “Mejor que te decidas pronto. A mí me da igual, pero tu mente no aguantará mucho más.” Charles dirigió entonces la mirada hacia Bandages, que estaba al borde de la sala. “Primer oficial, informe de las bajas “dijo Charles. “Dos marineros muertos... Uno... sacrificado. El segundo ingeniero ha perdido una extremidad. Los demás... tienen heridas de diversa gravedad. El capitán está casi muerto... La situación era mejor de lo que Charles había previsto. Pensaba que tendría que reemplazar a la mitad de su tripulación después de esa batalla. Mirando alrededor de la habitación, Charles preguntó con duda: “¿Dónde está ese chico, Dipp? No está muerto, ¿verdad?”. Las miradas de la tripulación se dirigieron hacia la puerta de madera en la distancia. Una silueta se alzaba fuera de la puerta. “Dipp, ven aquí.” Dipp entró por la puerta. Tenía la cara magullada y vendada. “¿Qué te ha pasado en la cara? “preguntó Charles. “Le he dado una paliza. Se lo merecía “espetó el cocinero Frey mientras levantaba el brazo como si quisiera volver a golpear a Dipp. Con los ojos enrojecidos, Dipp se arrodilló en el suelo. El remordimiento se reflejaba en su rostro. Para Dipp, Charles era casi como un padre. Sin embargo, había estado a punto de matar a esa figura paterna. La tristeza y la culpa le oprimían el corazón. Si Charles hubiera muerto por su culpa, nunca se lo habría perdonado. “No te pagaremos por esta misión. El caso está cerrado”. Dipp levantó la vista con asombro. Pensó que lo echarían del Narval y tendría que volver a vagar por las calles. ¿El capitán había decidido dejarlo ir tan fácilmente? “Recuerda esta lección. No dejes que nadie vuelva a aprovecharse de ti”. Charles tenía sus propios planes. Dipp podía ser un poco crédulo, pero, al fin y al cabo, le había enseñado todo lo que sabía desde el primer día en que este había embarcado en su viaje por mar. Dipp le era totalmente leal. Además, la muerte era habitual entre los marineros, por lo que era fundamental contar con gente leal. No tener una tripulación leal era una idea aterradora. Si todos sus tripulantes hubieran sido desleales, habrían arrojado por la borda a su capitán moribundo en la misma situación. Después, habrían vendido el barco y se habrían repartido las ganancias. Las lágrimas corrían por las mejillas de Dipp mientras asentía enérgicamente. Se prometió en silencio que nunca permitiría que algo así volviera a suceder. La mirada de Charles se apartó de Dipp y se posó en Conor. “¿Has sacado el oro del barco de madera?” “Sí. Hay un lugar en Sottom donde compran barcos naufragados. También vendí el barco de madera. Después de arreglar todo, obtuvimos 1,54 millones de ecos. El viejo se quedó con trescientos mil para pagar el tratamiento. Además, encontramos algo más en el barco, aparte del oro”.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 46

Estás leyendo el capítulo 46 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 10 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.