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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 423 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al oír la risa inquietante de Tobba, un escalofrío recorrió a Charles. Con la mirada fija en su Navegador, preguntó con tono mesurado: “Tobba, ¿de qué te ríes?”. La risa desenfrenada de Tobba cesó de golpe. Giró la cabeza rápidamente y, con una sonrisa en el rostro, miró a Charles a los ojos y dijo: "¡Claro que me río de la gran fortuna que hemos adquirido! Los vencimos y nos llevamos todo esto. ¿Deberíamos llorar?" Fue entonces cuando Charles se dio cuenta. La risa frenética de Tobba podría haber parecido la de un villano intrigante que hubiera llevado a cabo con éxito su gran plan, pero era pura expresión de alegría. Charles luchó contra el impulso de poner los ojos en blanco y comentó con ansiedad: "¡No es momento de celebrar! Ya hemos calmado a las nutrias, así que sáquennos de aquí rápido". Había pasado suficiente tiempo en ese miserable lugar y no deseaba nada más que salir lo antes posible. ¿Por qué tanta urgencia? Estas cosas son producto de su fermentación especial y son fáciles de absorber. Tobba señaló el montón de cuerpos humanos sin vida esparcidos por el suelo. Eran de distintas alturas y apariencias, y vestían ropas diversas. Algunos incluso llevaban las distintivas batas de laboratorio de la Fundación. Con una repentina inspiración, una niña cercana, que no parecía tener más de ocho años, entró en la boca de Tobba. Mientras masticaba con satisfacción, una expresión de inmenso placer cruzó su rostro. Se palmeó las mejillas y comentó con un delicioso gemido: “Ah~, este sabe delicioso, es dulce”. "Charles, prueba también. Cada uno tiene un sabor único", sugirió Tobba mientras recogía a otro niño del suelo. Con un suave apretón, la forma del niño se desintegró rápidamente en una esfera brumosa. “Detengan esta locura. No participaré en el canibalismo” objetó Charles vehementemente con una mirada de repulsión. "Ya no pueden considerarse humanos; su consciencia desapareció hace mucho", replicó Tobba mientras lanzaba el orbe brumoso que tenía en la mano hacia Charles. Antes de que Charles pudiera reaccionar, la esfera le impactó directamente en los labios. El mundo de Charles se volvió completamente negro de repente. Se sintió envuelto por un líquido cálido y reconfortante que le trajo una paz y serenidad sin precedentes. Se deleitó con esta sensación, deseando que durara indefinidamente. Pasó el tiempo, y pronto, el abrazo del líquido se desvaneció gradualmente. El miedo y el pánico lo invadieron, y comenzó a forcejear. Con un fuerte sonido desgarrador, salió de su cálido entorno y se encontró en un ambiente extraño. Un miedo instintivo lo abrumó y lo obligó a prorrumpir en un fuerte gemido. Inmediatamente después, sintió los suaves brazos de una mujer que lo acunaba débilmente. “David, mi querido niño, por fin nos conocemos. Ay, parecías un monito sin pelo”. Su aroma lo reconfortó y su pánico inicial se desvaneció lentamente cuando instintivamente se acurrucó más cerca de su calor. Con el tiempo, llegó a saber que esa gentil mujer era su madre y supo que su nombre era David, David Humphrey. David vivió una infancia despreocupada, con cada día rebosante de color, alegría y diversión. Sus días giraban en torno a pensar en qué comer y también en maneras de escapar de sus estudios. Era una vida sencilla pero profundamente alegre. Antes de que David se diera cuenta, ya estaba celebrando su séptimo cumpleaños. El sol brillaba con fuerza, y su padre, de barba espesa, lo cargaba en hombros. Habían ido a la playa a construir castillos de arena. Sentado en la playa, David disfrutaba del tiempo con sus nuevos amigos. Su corazón latía de felicidad mientras hacían castillos de arena juntos entre risas. En ese momento, el cielo se oscureció de forma amenazante. Los ojos de David se abrieron de par en par, aterrorizado, al levantar la vista y ver el lejano mar azul que se alzaba como un coloso, tan alto que bloqueaba el sol. El miedo y la confusión lo invadieron. Instintivamente, dejó caer la pala y corrió hacia su padre, que dormitaba bajo la sombrilla cercana. Ese fue el último momento que recordaba. ¡Papá! ¡El mar!” gritó Charles bajo las aguas mientras seguía corriendo. Solo cuando Anna lo agarró por los hombros y lo sacudió con fuerza, volvió al presente. Las experiencias y los recuerdos habían sido tan vívidos para Charles, como si realmente hubiera vivido los siete años del joven David. Aún podía saborear la dulzura del jarabe de arce que rociaron sobre su gofre de cumpleaños. Sin embargo, allí estaba, de vuelta en su propia realidad. Lo que debería haber sido solo su cabeza era ahora un cuerpo completamente restaurado, y su atuendo estaba restaurado como si nada hubiera sucedido. "Soy Charles... No soy David... Soy Charles... No soy...", murmuró Charles repetidamente con expresión de agonía mientras se agarraba la cabeza, luchando con la confusión dentro de él. Al presenciar la angustia de Charles, la ira inundó el rostro de Anna. Con delicadeza, ayudó a Charles a sentarse desde el suelo antes de ir a confrontar a Tobba, quien continuaba su festín a lo lejos. Antes de que Anna pudiera dar más de un par de pasos, la mano de Charles la sujetó y la jaló hacia atrás. Había recuperado la compostura y se había enderezado. Su tono, ahora lleno de determinación, dijo: “Espera, no podemos irnos todavía”. "¿Qué quieres decir? ¿Por qué?" Anna estaba perpleja ante el repentino cambio de postura de Charles. Señalando los cadáveres que los rodeaban, Charles explicó con un dejo de emoción en su voz: "Ahora sé para qué sirven. Una vez que consumas su esencia, recuperarás sus recuerdos". "¿Y eso qué nos importa? ¿Has olvidado que tu tripulación sigue ahí fuera, luchando contra esas nutrias?", preguntó Anna. Sin inmutarse, Charles negó con la cabeza y señaló hacia su derecha. "Miren allí. También hay miembros de la Fundación. Investigando en sus recuerdos, podríamos descubrir la ubicación de la llave de esa puerta gigante". "¿Estás segura de que comer estas... cosas no tendrá efectos secundarios?" El escepticismo se dibujó en el rostro de Anna. Charles reflexionó un instante sobre su desorientación momentánea antes de negar con la cabeza. “Los recuerdos son increíblemente vívidos. Puede que sientas cierta confusión inicial al volver a la realidad, pero desaparecerá tras un breve descanso”. En cuanto Charles terminó de hablar, Anna extendió un tentáculo y lo enroscó alrededor de un hombre regordete que flotaba cerca. Lo acercó más, y antes de que pudiera desvanecerse en la niebla, la boca de Anna se abrió de forma antinatural y se lo tragó entero. Un segundo después, la agonía deformó el rostro de Anna al desplomarse en el suelo. Incluso su forma humana mostraba signos de desmoronamiento. "¡Gina! ¡Por qué! ¡Cómo pudiste hacerme esto!" Anna parecía incapaz de adaptarse rápidamente y superar el torbellino emocional que le causaba el recuerdo del hombre regordete. Tras un largo rato, Anna recuperó la compostura y se secó las lágrimas. Una expresión de desconcierto iluminó su rostro al volverse hacia Tobba, quien seguía festejando con satisfacción a lo lejos. "¿Por qué no le afecta en absoluto? ¿Es un monstruo?", preguntó Anna. Sin embargo, Charles no tenía respuesta. Tobba era como un granjero que repetía su cosecha en el campo y disfrutaba de su festín, aparentemente inmune a las emociones abrumadoras que acompañaban a los recuerdos.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 423

Estás leyendo el capítulo 423 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 22 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.