Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 42 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¡Mirad! ¡Hay un murciélago gigante en el aire!”. Un grito alarmante procedente del exterior del pub llamó la atención de Dipp. Acompañado por los demás marineros que intentaban ahogar sus penas en alcohol, salió corriendo para presenciar el espectáculo.
“Mmm, ¿por qué me resulta tan familiar este murciélago?”. Dipp sostenía una botella de licor en una mano y se rascaba el cuello con la otra.
Cuando el murciélago desapareció en la distancia, los marineros regresaron poco a poco al pub. Solo Dipp se quedó fuera. De repente, recordó las palabras del vampiro ciego sobre que el capitán había adquirido una nueva reliquia que le otorgaba el poder de transformarse en un murciélago gigante. Era muy probable que ese murciélago en el aire fuera su capitán, Charles.
“¿El capitán está experimentando con su nueva reliquia? Qué guay. Yo también quiero una reliquia...”, murmuró Dipp entre dientes, con envidia en sus palabras. Era difícil no sentir envidia, especialmente cuando Dipp veía a su capitán utilizar los diversos poderes que le conferían las reliquias que poseía.
En ese momento, se le encendió la bombilla y juntó las manos con entusiasmo. “He ahorrado algunos ecos, ¿no? ¡Yo también puedo comprar una reliquia!”.
Echando un vistazo al ruido ensordecedor que provenía del bullicioso pub contiguo, Dipp se apresuró a entrar una vez más. Una ola de calor lo envolvió. Una vez más, se vio rodeado por las risas estruendosas y las fanfarronadas de marineros borrachos y mujeres con ropa escasa que se rozaban al pasar. El ambiente era extremadamente animado.
Dipp se subió a una mesa de madera y gritó por encima del ruido: “¡Eh! ¿Alguien sabe dónde puedo comprar reliquias en el Archipiélago Coral?”.
Se hizo el silencio durante un momento, hasta que un anciano gordo y de nariz roja, con una sonrisa desdentada, soltó una carcajada y unas palabras burlonas. “Mirad, un mocoso que ni siquiera tiene barba y quiere comprar una reliquia. Debes de estar cansado de vivir. ¡Jajajaja!”.
El pub estalló en carcajadas y el ambiente se animó. En una mesa en la esquina de la sala, donde estaba sentada la tripulación del Narwhale, se levantaron con un fuerte estruendo de botellas, acallando al instante las risas burlonas.
Los espectadores volvieron rápidamente la mirada hacia las copas de vino que tenían en la mano. Al fin y al cabo, nadie se atrevía a meterse con los de un barco de exploración. f
Al sentir que el ambiente se había enfriado, Dipp chasqueó los dedos en dirección al camarero: “Amigo, una ronda para todos. ¡Invito yo!”.
Los marineros del pub estallaron en vítores mientras levantaban sus vasos, queriendo brindar por el joven que había sido objeto de sus burlas.
Un marinero sin camisa dio un gran trago a su vaso y dijo en voz alta: “Amigo mío. Prueba suerte en el Callejón Encubierto. Allí se venden cosas que nunca verán la luz del día. Pero ten cuidado con los perros policía. Las transacciones allí son ilegales”.
“¡Gracias!”. Dipp saltó de la mesa emocionado. Saludó a sus compañeros en la esquina antes de salir corriendo del pub.
“¿Deberíamos seguir a ese chico? No volverá a meterse en líos, ¿verdad?”, preguntó Conor a los demás.
“No, no pasa nada. Ha sobrevivido al viaje a la Isla del Cristal Oscuro. ¿Qué hay que temer aquí? Si alguien se atreve a meterse con él, lo matamos y lo tiramos por la borda”, respondió Frey con indiferencia, mientras acariciaba coquetamente el trasero de la camarera que les servía la mesa.
Los demás miembros de la tripulación asintieron con la cabeza y continuaron disfrutando del pub.
* * *
Dipp ya estaba bastante familiarizado con la zona del puerto del archipiélago Coral. Soportando el fuerte olor a pescado, se abrió paso entre la zona de secado de pescado y llegó al inquietante y silencioso Callejón Encubierto.
Como su nombre indicaba, todos los que se encontraban en el callejón vestían túnicas negras con capuchas que les cubrían la cabeza. Vestido con su uniforme de marinero, Dipp destacaba como un pulgar dolorido.
Se abrió paso rápidamente entre la multitud y observó con interés cómo las figuras encapuchadas sacaban objetos ocultos de debajo de sus túnicas y conversaban en voz baja.
“Eh, ¿alguien tiene reliquias? ¿Alguien vende reliquias?”. El grito de Dipp llamó inmediatamente la atención de los demás en el callejón.
Una figura menuda se acercó a Dipp y le susurró en voz baja: “Chico, ¿cuánto tienes?”.
“Eh... ¿30 000 ecos? “Dipp reveló sus ahorros.
La figura encapuchada se dio la vuelta y se marchó inmediatamente mientras escupía sus últimas palabras: “¿Intentas comprar una reliquia con 30 000 ecos? ¿Crees que son como peces en el mar?
Abatido, Dipp se rascó el cuello. Al principio tenía más ahorros, pero los vampiros de la Isla del Cristal Oscuro se los habían robado cuando lo secuestraron.
“¿Quieres una reliquia?”, preguntó una voz que sonó de repente detrás de Dipp.
Sobresaltado, Dipp se giró y vio a una figura regordeta y encapuchada detrás de él.
“Bueno, sí, quería una. Pero solo tengo 30 000 ecos”.
“Trato hecho. 30 000 ecos”. La figura encapuchada sacó un brazalete de plata con una gruesa capa de calcificación de su túnica.
“¿En serio? ¿Estás dispuesto a vendérmela por 30 000?”. Dipp se quedó desconcertado. La figura encapuchada anterior se había burlado de él, diciendo que era muy poco.
“¿La quieres o no? Si no, me voy”.
Cuando la figura fingió marcharse, Dipp, de dieciséis años, no pensó demasiado en sus acciones y aceptó apresuradamente la transacción. “¡Sí, sí, lo tomaré! Pero primero, dime cuáles son los poderes de esta reliquia”.
“Al llevarla puesta, tu fuerza aumenta. A cambio, te entra sed fácilmente”.
Después de probar la reliquia y comprobar que las palabras de la figura encapuchada eran ciertas, Dipp pagó con frialdad por el objeto. Su corazón rebosaba de alegría por haber conseguido un buen negocio.
La figura encapuchada se marchó inmediatamente después de recibir el dinero. Tras recorrer los recovecos del Callejón Encubierto, se arrodilló ante una puerta. “Sumo sacerdote, el objeto ha sido entregado. Confirmo que es miembro de la tripulación de Charles”.
La puerta de madera se abrió y Sonny salió con una sonrisa. “Después de que zarpen, dale la otra pulsera a ese hombre. Como no está dispuesto a estar de mi lado, ¡me aseguraré de que tampoco pueda trabajar para Kord!”.
* * *
“¡Capitán! ¡Capitán! ¿Está ahí?”. Dipp golpeó sin descanso la puerta de la habitación de Charles, emocionado.
Crujido.
La puerta se abrió. Era uno de los ratones marrones de Lily.
La mirada de Dipp se posó inmediatamente en Charles, que estaba sentado en una silla en silencio. Temblaba, tenía el rostro desencajado y los puños apretados, como si estuviera tratando de contener algo.
“¿Qué pasa?”, preguntó Charles con una voz inusualmente ronca.
Dipp era joven, pero no era tonto. Estaba claro que aquella situación no era adecuada para presumir de su nuevo tesoro.
“Nada, nada. Descansa, por favor. En el momento en que Dipp se dio la vuelta para marcharse, un murciélago entró volando en la habitación con un paquete carmesí entre las fauces.
El murciélago se transformó rápidamente en Audric, que sostenía nervioso la bolsa de sangre ante Charles. “Capitán, esto es del hospital.
Con manos temblorosas, Charles le arrebató rápidamente el paquete. Hincó los colmillos en él y succionó con avidez su contenido. La sangre carmesí goteaba por la comisura de sus labios. En ese momento, su aspecto lo hacía parecer más vampiro que Audric, un vampiro de verdad.
Dipp se acercó sigilosamente a Lily, que estaba de pie en un rincón. Incapaz de ocultar su curiosidad, preguntó: “¿Qué le pasa al capitán?”.
El miedo era evidente en la voz de Lily cuando respondió: “El capitán fue a buscar a esa hermana mayor... Cuando volvió, estaba así. Casi me muerde hace un momento”.
En ese momento, Dipp notó una expresión de dolor en el rostro de Charles y sus labios temblaban como si estuviera murmurando algo.
Charles empujó a Audric y se tambaleó hasta su escritorio. Abrió el cajón, sacó una gelatina verde pegajosa y se la metió en la boca.
Empapado en sudor frío, la respiración de Charles volvió lentamente a la normalidad. Con aspecto completamente agotado, hizo un gesto a los miembros de su tripulación. “Necesito descansar. Por favor, marchaos”.
Dipp y Audric salieron inmediatamente de la habitación. Mirando la puerta cerrada detrás de ellos, Dipp se volvió hacia Audric. “¿Por qué está siempre tan deprimido el capitán? A su edad ya tiene una nave de exploración, ¿qué puede haberle molestado? Si yo tuviera una nave propia, me reiría incluso mientras duermo”.
Audric negó con la cabeza mientras intentaba avanzar palpando la pared con las manos. “Quién sabe. Pero si el capitán sigue así, puede que no aguante mucho más. ¿No crees que se está empezando a parecer a esos lunáticos de la calle?”.
Dipp lanzó una mirada fulminante a Audric. “¡Qué tonterías dices! ¡El capitán Charles es formidable, eso es imposible! Si sigues menospreciándolo, no te quejes si me pongo malo”.
Tras pronunciar estas últimas palabras, Dipp se dio la vuelta y se dirigió con paso rápido hacia la escalera.

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Estás leyendo el capítulo 42 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 1 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.