Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 392 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La refrescante brisa marina acarició el rostro de Charles, disipando rápidamente la inquietud y la ansiedad de su corazón. Esperaba sinceramente que el Papa hubiera dicho la verdad. Sin embargo, a pesar de las promesas del anciano, el paisaje marino nunca le había dado la más mínima esperanza. A decir verdad, se había vuelto paranoico y temeroso.
Odiaba la incertidumbre y la sensación de impotencia. Quería hacer algo para cambiar su situación, pero se sentía completamente incapaz de hacer nada. Detestaba esta vulnerabilidad, esta incapacidad de dirigir su propio destino.
¡Swoosh!
Vestido con su inmaculada túnica blanca, el Papa voló a la cubierta del Narwhale y se detuvo junto a Charles. Juntos, contemplaron la oscura extensión que se extendía frente a ellos.
“La expedición para salir de la superficie es tan significativa como una Guerra Santa. Todos los discípulos de la Orden de la Luz Divina participarán en esta causa”, dijo el Papa, rompiendo el silencio.
"La isla Agua Celestial tiene suficiente combustible y agua dulce, pero carecemos lamentablemente de suministro de alimentos.
Nos gustaría solicitar a Isla Esperanza que nos suministre alimentos. Tenga la seguridad de que nuestra Orden está dispuesta a pagar una prima por su ayuda.
"Entendido", respondió Charles. "Transmitiré las instrucciones para que los ministerios trabajen contigo".
Charles reconoció el beneficio mutuo de esta colaboración, por lo que no había forma de que rechazara la petición del Papa. Además, la economía de Isla Esperanza dependía en gran medida de las exportaciones agrícolas. La única diferencia era simplemente tener un socio comercial diferente.
¿De verdad confías en poder atravesar esa puerta? No puedo evitar sentir que hay más de lo que parece.
Una confianza inquebrantable se reflejaba en el rostro del Papa cuando respondió: “Tengan la seguridad de que no habrá problemas. Llevamos siglos preparándonos para este momento”.
Mientras hablaban, una luz tenue apareció lentamente en el horizonte: estaban llegando a Isla Esperanza.
Un pensamiento repentino cruzó la mente de Charles. Se disculpó de la compañía del Papa y se dirigió al camarote del primer oficial.
Empujando la puerta para abrirla, Charles entró en la habitación y encontró a Bandages sosteniendo una novela en sus manos y absorto en su contenido.
"¿Ya lo has decidido? Llegamos pronto", preguntó Charles.
"Todavía estoy indeciso, pero no quiero que mamá tenga el corazón roto".
Charles se quedó un poco desconcertado por el tratamiento de Bandages, pero pronto se recompuso y asintió en señal de comprensión: "Entendido. Déjamelo a mí; me encargaré".
Los muelles de la Isla Esperanza bullían de actividad y estaban repletos de una multitud. La mayoría eran discípulos de la Orden de la Luz Divina. Después de todo, su estimado y reverenciado líder, el Papa, formaba parte del equipo de la expedición en esta ocasión.
Al descender del barco gigante, el Papa, vestido con su inmaculada túnica blanca, dirigió una sonrisa pacífica a la multitud de seguidores calvos.
La voz del Papa resonó fuerte y clara al anunciar: "¡Hermanos y hermanas! ¡Hemos localizado con éxito la salida a la Tierra de la Luz! ¡La era del regreso del Dios de la Luz Sagrada ha llegado!"
La proclamación llenó de fervor el muelle y estalló en vítores entre la multitud. Algunos estaban tan abrumados por la noticia que se desmayaron.
Aparte de los fanáticos religiosos, la administración de la isla constituía el segundo grupo más numeroso en el muelle. Su presencia no respondía a los intereses personales de Charles; más bien, era su obligación de demostrar su postura y cumplir con sus deberes oficiales.
El grupo más pequeño era el de las familias de los marineros.
De pie en el rincón más alejado, Elena se aferraba nerviosamente a su prenda, con el corazón acelerado mientras veía el barco de vapor acercarse lentamente al muelle.
El caos y el bullicio a su alrededor no lograron captar su atención. Su mente estaba completamente absorta en la preocupación por su hijo, y sus preocupaciones se reflejaban en su rostro curtido.
Mientras los marineros empezaban a desembarcar del barco del Gobernador, Elena se abrió paso entre la multitud para acercarse. Sus ojos recorrieron cada rostro con una mezcla de esperanza y ansiedad. Muchos marineros pasaron junto a ella, pero ninguno tenía los mismos rasgos familiares que su hijo.
“Disculpe, señor, ¿ha visto a mi hijo? Se llama Weister y es marinero de este barco.” Elena se acercó tímidamente a un hombre con una mata de pelo verde.
“¡Oh, Weister! Sí, claro” respondió Feuerbach”. Eres su madre, ¿verdad? Ese niño tuvo un pequeño accidente, pero no te preocupes. Pronto volverá a casa.
"¿Qué? ¿Un accidente? Por favor, dime qué le pasó a mi hijo", insistió Elena, con la voz cargada de ansiedad.
Las respuestas de Feuerbach fueron evasivas y no ofrecieron la verdad.
Observando desde la distancia, Bandage se sentó en silencio en un automóvil junto a Charles y fue testigo del intercambio.
El coche arrancó y tomó una ruta diferente. En lugar de dirigirse directamente a la Mansión del Gobernador, se detuvo frente a la tienda de cosméticos más famosa de Isla Esperanza.
Sentada en el asiento del pasajero, Linda salió primero y condujo a los dos hombres, Charles y Bandages, a la tienda.
Dentro, comenzó el disfraz de Vendajes. Linda le quitó rápidamente las vendas y raspó el musgo fresco que le cubría la cara. Luego, con destreza, aplicó base de maquillaje para disimular los distintivos tatuajes negros que le marcaban el rostro.
Después, visitaron la barbería. Siguiendo el retrato que Charles había dibujado, el barbero recortó con destreza el cabello rebelde de Bandages. Poco a poco, su peinado fue modelándose para reflejar el de Weister.
El paso final fue la ropa, y cuando el cambio de imagen estuvo completo, un nuevo Weister estaba frente a ellos.
"¿Qué te parece?", le preguntó Charles a Linda mientras ambos miraban fijamente las Vendajes transformadas frente a ellos.
"Visualmente, son casi idénticos. Pero, Capitán, aunque son la misma persona, sus gestos y personalidades son completamente distintos", señaló Linda.
Charles se rascó la cabeza y sacó de la tienda las vendas recién hechas. "No hay que preocuparse mucho por eso ahora. Digamos que sufre las secuelas de una lesión en la cabeza".
El coche aceleró por la calle recta hasta llegar a su destino: la casa del sótano de Weister.
Charles estaba a punto de abrir la puerta del coche cuando Vendajes le agarró la mano. "Espera, parece que se me olvidó algo".
Vendajes se quedó paralizado en sus pensamientos dentro del coche durante lo que pareció una eternidad antes de abrir la puerta. "Ahora recuerdo dónde está escondido".
Acercándose a la puerta del sótano, Charles estaba a punto de tocar cuando Bandages lo interrumpió nuevamente.
Con un movimiento rápido, Vendajes blandió una daga y se cortó la piel de la cintura. Una pequeña bolsa negra se desprendió de la piel. Vendajes la abrió y encontró una llave oxidada.
Hacer clic.
La llave oxidada logró abrir la puerta del sótano.
Al entrar en la habitación, Charles vio a Elena, la madre de Weister, con lágrimas en los ojos. Estaba postrada en el suelo mientras sus súplicas a una estatua de aspecto aterrador resonaban en la habitación en penumbra.
"Por favor, te lo suplico. Solo devuélveme a mi hijo; puedes quitarme lo que quieras. ¡Solo quiero a mi hijo!", exclamó entre sollozos, con la voz cargada de desesperación.
Ese momento conmovedor le resultó demasiado familiar a Charles y una punzada de emociones lo invadió.
La voz de "Madre" Vendajes rompió las súplicas sollozantes de Elena.
Un temblor recorrió a Elena y aguzó el oído al oír la voz familiar. Visiblemente conmocionada, se giró lentamente y vio a “Weister” de pie entre Linda y Charles.
Temiendo que Elena pudiera ver a través del disfraz de Vendajes, Charles se adelantó apresuradamente y explicó: "Señora, durante el viaje en esta ocasión, Weister fue desafortunadamente golpeado en la cabeza por un atún gigante, y debido a eso..."
Sin embargo, antes de que Charles pudiera seguir contando su historia, Elena corrió hacia él y abrazó a Vendas con fuerza. Las lágrimas le resbalaban por las mejillas mientras murmuraba: “Mientras estés viva, mientras hayas vuelto”.
Con aparente torpeza, Vendajes levantó los brazos lentamente y los envolvió alrededor de su madre, teniendo en cuenta la diferencia de altura entre ellos.
"Mamá, estoy en casa"

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 392
Estás leyendo el capítulo 392 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.