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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 377 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El nerviosismo se apoderó de Charles mientras se encontraba en el puente del Narwhale y estudiaba la carta náutica que se extendía ante él. Según las intrincadas marcas del mapa, la ubicación actual de su nave coincidía con las coordenadas de la "puerta". Charles dirigió su mirada hacia el exterior de la ventana. Era una oscuridad interminable; no había señales de vida ni puntos de referencia. Esto no debería ser así. El mapa nos indica claramente esta ubicación. ¿Podría ser inexacto? Charles consideró la posibilidad de visitar al Papa para discutir su plan de seguimiento. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada, el Papa ya había levitado hacia su barco. "¿Qué pasa? ¿No es esta la ubicación del mapa? ¿Por qué no hay nada aquí?", preguntó el Papa con un dejo de disgusto en la voz. “Quizás haya un error con las coordenadas del mapa. Podríamos explorar los alrededores. Si hay una isla, no estará lejos” respondió Charles, con la mirada fija en la oscura extensión que se extendía frente a nosotros. "No hay necesidad de esa molestia. Tengo una mejor manera." Poco después, Charles avistó varias entidades volando en círculos sobre el enorme acorazado blanco a lo lejos. Eran murciélagos, una bandada de murciélagos blancos. Flotando en el aire, los murciélagos se dispersaron rápidamente en todas direcciones para buscar tierra. "¿Por qué no me han ofrecido esos recursos?", preguntó Charles. El Papa lanzó una mirada al vampiro ciego, Audric, que estaba de pie junto a Charles. ¿No tienes uno ya? Mientras tanto, toda la tripulación del Narwhale se había reunido en cubierta. Su expectación se entremezclaba con rastros de ansiedad mientras observaban las aguas circundantes. Su destino pendía de un hilo en esta coyuntura crítica. ¿Podrían regresar con vida a cobrar su salario? ¿O perecerían en este mar desolado? Pronto, los murciélagos blancos regresaron. Se reunieron en cierta formación sobre la enorme nave y comenzaron a volar en círculos. Mientras el Papa observaba sus movimientos, una sonrisa radiante se dibujó lentamente en su rostro arrugado. "¡Rápido! ¡Han encontrado la ubicación marcada en la carta! ¡Cincuenta millas náuticas en línea recta! ¡A toda velocidad!" Chispas salieron de las chimeneas tanto del Narwhale como del acorazado blanco. Como en una competición, las dos naves avanzaron a toda velocidad. De pie en la proa, Charles notó un destello de color contra el horizonte marino monocromático. A medida que se acercaban lentamente, la criatura coloreada crecía. Cuando finalmente la vio de cerca, quedó completamente asombrado. Era una burbuja que cambiaba constantemente de color. Su tamaño colosal se extendía desde la superficie del agua hasta la cúpula superior. "¿Qué es eso? Es gigantesco. Papa, ¿sabes qué es?", preguntó Charles. Todas las miradas, incluida la del Papa, se volvieron hacia Charles con aparente confusión. Vendajes señaló con un dedo vacilante a la entidad que tenía delante y respondió: "Esa es una isla". "¿Una isla? ¿Cómo es eso una isla? ¿No puedes ver una burbuja tan grande?", preguntó Charles una vez más. Al ver las expresiones desconcertadas de la tripulación, fue entonces cuando Charles se dio cuenta de que él era el extraño allí. ¿Podría ser? Un pensamiento repentino cruzó por la mente de Charles. Rápidamente se cubrió el ojo sano y usó su ojo de araña para mirar al frente. La escena ante él cambió al instante. Ante él, un fragmento de la oscura isla se iluminó bajo el foco del barco. La enorme y colorida burbuja que veía había desaparecido. ¿Qué es esto que trasciende el espectro de la visión humana? Con ese pensamiento en mente, Charles alternó rápidamente entre cubrirse el ojo izquierdo y el derecho para observar los dos mundos sorprendentemente diferentes como si estuviera haciendo una prueba de visión. A pesar de oír a Charles mencionar la anomalía visual, el Papa no se dejó intimidar. De hecho, estaba ansioso por proceder. Este es el lugar marcado como la "puerta" en el mapa. Tenemos que explorarlo. "Muy bien. En cualquier caso, enviemos un equipo de reconocimiento. Yo enviaré a los ratones", ofreció Charles. Sin embargo, el Papa negó con la cabeza y detuvo a Charles. “Eso no bastará. Sigue habiendo una gran diferencia entre un ratón y un humano. Algunos peligros en una isla podrían no afectar a los ratones de la misma manera que a los humanos. Necesitamos enviar a nuestros hombres”. Pronto, dos barcos llenos de discípulos de la Orden de la Luz Divina navegaron hacia la misteriosa isla envuelta por la burbuja colorida. Media hora más tarde, regresaron con hallazgos sorprendentes. "Su Santidad, hay humanos en la isla", le informó un joven arrodillado ante el Papa con un dejo de emoción en su voz. "¿Humanos? ¿En serio? ¿Puedes describirlos?", preguntó Charles, acercándose un paso al chico. "No estamos seguros. Estaba demasiado oscuro en la isla, pero vimos claramente huellas humanas y también siluetas borrosas de personas moviéndose en el bosque", respondió el niño con deferencia. ¿Podrían ser nativos? ¿Remanentes de la Fundación? ¿O quizás reliquias vivientes como Tobba? Muchas posibilidades diferentes se agolparon en la mente de Charles. Sin embargo, rápidamente descartó sus especulaciones. Necesitaban tomar medidas concretas ya, en lugar de conjeturas. La presencia de humanos en la isla, según lo confirmado por el equipo de reconocimiento de la Orden de la Luz Divina, indicó que había oxígeno dentro de la burbuja. Rápidamente, la tripulación del Narwhale se armó con armas, reliquias y otros elementos esenciales para la expedición a la costa. Al frente de un grupo de doce, el Papa echó una mirada a los marineros, incluido Weister, que transportaban los suministros. Una sonrisa burlona se dibujó en el rostro del Papa. "¿Piensas llevarte a esos marineros? Te aconsejo que los dejes". Charles se giró para mirar a los doce hombres calvos, vestidos con abrigos negros, que formaban una formación ordenada detrás del Papa. Cada uno llevaba una mochila y sus músculos abultados amenazaban con desgarrarles la ropa. Tanto su comportamiento como su equipamiento demostraban que eran la élite de las élites dentro de la Orden de la Luz Divina. “En comparación con vuestros hombres, tengo más fe en los míos, aunque sean simples portadores de equipaje”, observó el Papa. Poco después, dos barcos de desembarco se adentraron en el agua. Los equipos de exploración, uno liderado por el Papa y otro por Charles, avanzaron lentamente y atravesaron la colorida barrera. En cuanto pisaron la isla, la fina y suave arena bajo sus pies les dejó una profunda impresión. Lo siguiente que les llamó la atención fue la exuberante vegetación que se extendía frente a ellos. La flora era singular, diferente a cualquier otra especie presente en las demás islas de este mundo subterráneo. Sin embargo, no pudieron encontrar las huellas y sombras de las que hablaba el equipo de reconocimiento en las orillas arenosas. En ese momento, Dipp le dio un codazo a Vendajes y le preguntó en tono burlón: "¿Reconoces este lugar? ¿Has estado aquí antes?". Vendajes permaneció en silencio mientras su mirada recorría el verde paisaje. La confusión llenó sus ojos mientras buscaba en su memoria algo familiar. Mientras tanto, Charles estaba discutiendo el siguiente paso con el Papa en la playa. "Ya que nos embarcamos en esta exploración juntos, dejemos algo claro: ¿quién estará al mando? Prefiero no perder el tiempo en territorio en disputa", dijo Charles. “Si insisto en tener el mando, ¿me escucharás?”, preguntó el Papa. "Por supuesto." "¿En serio? Incluso si le ordenara a tu tripulación que se sacrificara cuando fuera necesario, ¿a ti también te parecería bien?", preguntó el Papa, observando la reacción de Charles. Al ver la vacilación en el rostro de Charles, el Papa soltó una risita. "No importa, puedes tomar el mando de esta misión de exploración. Incluso si ordenaras a mis hombres que se sacrificaran, lo haría sin dudarlo." Justo cuando Charles estaba a punto de responder, captó algo en su visión periférica y giró bruscamente la cabeza hacia una silueta oscura detrás de una duna. "¡Hay alguien ahí!" Tan pronto como Charles señaló la figura, ésta desapareció en la oscuridad. ¡Whoosh! Las blancas vestiduras del Papa ondearon detrás de él mientras flotaba sobre el suelo y se precipitaba hacia la sombra que desaparecía. Los doce hombres calvos siguieron su ejemplo sin dudarlo, poniéndose a cuatro patas y corriendo tras el Papa como guepardos. ¡Ese viejo pedorro! La furia se apoderó de Charles. El anciano acababa de aceptar su orden, y aun así, al instante siguiente actuó por su propia voluntad. Los pensamientos de Cosyjuhye Retiro lo que dije sobre que las cosas estaban tranquilas.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 377

Estás leyendo el capítulo 377 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.