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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 250 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Feuerbach y Charles emergieron del agua chapoteando. El lugar no era diferente de lo que vieron bajo el agua; ambos eran amplios pasillos con hileras de puertas de hierro numeradas a la derecha. La única diferencia era que el lugar estaba inclinado, posiblemente porque la isla se había hundido. Charles miró a su alrededor y notó algo diferente. El lugar ubicado diagonalmente frente a él debía ser una puerta numerada, pero de alguna manera fue reemplazado por un salón. Charles estaba seguro de que era un salón; las instalaciones delataban su identidad. El lugar estaba cubierto de polvo, pero pudo ver máquinas de café y dispensadores de bebidas de autoservicio en los escritorios. También había filas de sofás, y los ventanales de suelo a techo llamaban especialmente la atención. Feuerbach olfateó el aire y dijo: "Capitán, aquí podemos respirar". Charles se quitó el casco y de inmediato sintió un olor rancio y mohoso. Era un olor desagradable, y tenía sentido, ya que el lugar había permanecido intacto durante siglos. Charles se frotó la nariz y caminó hacia la sala. Al entrar, Charles notó muchos detalles. Había cinco vasos desechables en la mesa de madera frente a un sofá. Los vasos estaban llenos de una gruesa capa de tierra, y junto a ellos había tres libros voluminosos. Evidentemente, cinco personas habían estado charlando allí hacía mucho tiempo, pero desaparecieron al mismo tiempo en un abrir y cerrar de ojos, sin dejar nada más que sus cinco tazas de café como evidencia de que alguna vez existieron. ¿Su desaparición está relacionada con esa supuesta calamidad?, pensó Charles. Llevaba bastante tiempo en esa isla hundida, pero aparte de ese extraño esqueleto y ese pez gigante, Charles aún no había visto ningún otro cadáver, especialmente cadáveres humanos. Charles estaba desconcertado. Incluso si los cadáveres hubieran sido devorados por algo, aún debería haber restos como fragmentos de hueso, pero hasta ahora no había ninguno. Al final, Charles decidió dejar de pensarlo por ahora y tomar los libros. Intentó pasar las páginas para averiguar qué había estado leyendo el personal de la Fundación antes de su desaparición, pero se dio cuenta de que no sostenía un libro. Sostenía unas gruesas tabletas negras como el azabache que había confundido con libros por el denso polvo acumulado en sus superficies. Espera, ¿no es esto lo mismo que el objeto del Doctor? Charles estaba asombrado. Los objetos en su mano se parecían sorprendentemente al dispositivo de Laesto. La única diferencia entre ambos era que el primero parecía mucho más avanzado y en mejores condiciones. Aquí hay tres tabletas. Quizás el Doctor pueda reparar su tableta recuperando partes de ellas. Charles miró a su alrededor y tomó las bolsas de plástico que estaban debajo de los vasos desechables. Metió las tabletas en la bolsa y la selló herméticamente. Estaba a punto de meterlo en su traje de cuero, pero se detuvo. Su traje era demasiado fino para un objeto tan grueso. Le preocupaba dañarlo si metía la bolsa de plástico. Charles miró a su alrededor una vez más y pronto tuvo una idea brillante. Caminó hasta el agua del mar y sacó un tiburón. El tiburón abrió la boca para morder a Charles, pero Charles le pisó la mandíbula inferior antes de meterle la bolsa de plástico en el estómago. Por supuesto, el tiburón forcejeó; saltaron chispas cuando sus afilados dientes rasparon la prótesis de Charles. Por suerte, había usado su prótesis para meter la bolsa de plástico en el vientre del tiburón. De lo contrario, el tiburón le habría arrancado un trozo del brazo de un mordisco. Tras lograr su objetivo, Charles liberó al tiburón. Este abrió sus fauces, repletas de dientes afilados y dentados, y mordió con fiereza en dirección a Charles antes de darse la vuelta y sumergirse en las profundidades. "Solo aguanta un rato. Lo sacaré en cuanto lleguemos a la superficie", dijo Charles; no le importaba si el tiburón lo entendía o no. Sin embargo, Charles sintió entonces una extraña sensación. Feuerbach amaba a sus tiburones, ¿cómo pudo entonces permanecer imperturbable al presenciar lo que Charles le había hecho a uno de sus tiburones? Charles se dio la vuelta, pero Feuerbach no estaba por ningún lado. Sin embargo, Charles mantuvo la calma. Escaló la pared con sus botas y llegó rápidamente al techo. Pronto, estaba colgado boca abajo con el revólver en la mano. “¡Segundo oficial! ¿Dónde está?” gritó Charles, y su voz resonó por todo el desolado pasillo. “¡Capitán, ya estoy aquí! ¡Rápido! ¡La puerta 7 está aquí! ¡La encontré!” respondió la voz de Feuerbach desde lejos. Sin embargo, Charles permaneció impasible mientras gritaba: "¡Vuelve primero! ¡Dos de tus tiburones murieron de repente!" "¡¿Qué?!" Feuerbach palideció ante eso. Salió corriendo de los oscuros pasillos, pero descubrió que sus tiburones estaban bien al llegar al agua. ¡Hacer clic! Se escuchó un clic audible y el cañón frío de una pistola presionó contra la cabeza de Feuerbach. "¿Qué hacías durante nuestra primera reunión privada?", preguntó Charles con voz fría. “¿Qué le pasa, capitán? Estaba raspándole percebes a una tortuga marina que se resistía” respondió Feuerbach. Charles suspiró aliviado al oír la respuesta correcta. Retiró su revólver y dijo: “Estamos en un lugar peligroso, así que no andes por ahí sin avisarme”. Sin embargo, Feuerbach hizo oídos sordos a la advertencia de Charles, y su rostro se iluminó de emoción. “Capitán, debería venir conmigo. Encontré la Puerta 7 un poco más adelante”. Charles asintió y siguió a Feuerbach hacia la llamada Puerta 7. Para su sorpresa, la puerta no estaba cerrada con llave. De hecho, estaba entreabierta, y parecía que se abriría incluso con un suave tirón. "¿Lo abriste?" -No, estaba a punto de abrirlo, pero me llamaste. La mirada de Charles se dirigió al enorme 7 de la puerta y extendió la mano para abrirla. Sin embargo, algo lo interrumpió. Su mano quedó congelada en el aire mientras miraba hacia la puerta y la observaba atentamente al percibir algo. Una tenue luz roja brillaba sobre la puerta y parpadeaba lentamente. Ahora parecía los ojos de un cíclope devorador de hombres. La expresión de Charles se tornó fea. Levantó su prótesis y destrozó la puerta con el puño cerrado. ¡Esta no es la Puerta 7! ¡Es la Puerta 3! Sin darnos cuenta, liberamos la reliquia dentro de la Puerta 3, ¡y ahora nos acecha! "E-Eso no puede ser..." La incredulidad cruzó el rostro de Feuerbach, e inconscientemente dio medio paso hacia atrás. Charles miró fríamente la tenue luz roja. "Deberías dejar de fingir. Ya te he descubierto." Su voz apenas había terminado de resonar cuando la luz roja se apagó. En algún momento, el número estampado en la puerta frente a él cambió del 7 al 15, lo que provocó que Charles frunciera el ceño. Charles dio un paso atrás y se sumió en una profunda reflexión. Recorrió con la mirada la hilera de puertas y se convenció de que la Puerta 7 debía estar entre ellas. Por desgracia, la reliquia tras la Puerta 3 observaba cada uno de sus movimientos y parecía empeñada en interferir con su juicio. Lo único positivo era que Charles había adquirido cierta información sobre la Puerta 3 tras los dos encuentros. En primer lugar, la reliquia tras la Puerta 3 parecía incapaz de atacar. Lo máximo que podía hacer era reemplazar los números de las puertas y atraer a la gente para que las abriera y revelara lo que había tras ellas. Además, parecía que poseía la capacidad de confundir a los demás y perjudicar su juicio. Sabe que busco la Puerta 7, así que la usa en mi contra. Quiere que abra otras puertas por todos los medios necesarios. Charles concluyó para sí mismo.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 250

Estás leyendo el capítulo 250 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.