Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 240 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
TW/CW: Suicidio
Charles pronto se encontró cara a cara con la sonrisa aparentemente benévola del Papa en la estatua de piedra. La estatua se movió, y la mirada del Papa se desvió hacia los papeles sobre el escritorio de Charles.
Con un movimiento de la mano y un simple gesto, los papeles volaron a sus manos.
"¿También estás siguiendo el conflicto de los gobernadores? ¿Cuál es tu opinión sobre su situación actual?", preguntó el Papa.
Charles replicó: "¿No debería dirigirte la pregunta a ti? Después de todo, eres tú quien apoya a Swann".
El Papa descartó los papeles con indiferencia. “Hija, no confías en mí; nunca lo hiciste y sigues sin hacerlo. ¿Y cuál es el resultado? Todos tus preparativos han sido en vano. Te dije que no es asunto tuyo”.
Evidentemente, el Papa se refería a los preparativos navales de Charles y a los planes estratégicos de Isla Esperanza. Era evidente que no habían pasado desapercibidos para él.
"Mencionaste que esto era parte del plan", insistió Charles. "¿Cuál es exactamente tu objetivo final? No creo que compartamos los mismos objetivos".
Mientras el Papa meneaba la cabeza, motas de polvo revoloteaban sobre su figura pétrea.
Ese es un plan crucial de la Orden. A menos que estés dispuesto a unirte a nuestra fe, no puedo revelarte el plan. Recuerda, nuestro único objetivo común es la búsqueda de la Tierra de la Luz.
Charles soltó una mueca de desaprobación. Sabía que el Papa reaccionaría así, así que continuar la conversación parecía inútil.
¿Por qué motivo viniste aquí?
La batalla ha terminado, ¿y ya deberías calmar tu inquietud? Es hora de zarpar en busca de la siguiente isla.
La mente de Charles corría a toda velocidad mientras reflexionaba sobre la situación. Swann probablemente mantendría un perfil bajo por un tiempo ahora que Julio ha interrumpido sus planes. Incluso si tuviera tiempo, probablemente se centraría en vengarse de Julio. La amenaza inmediata a Isla Esperanza probablemente se haya evitado.
"Zarparé después de ocuparme de algunos asuntos", confirmó Charles.
“Genial”, respondió el Papa, “Gobernador Charles, por favor, concentre sus esfuerzos en los lugares que son necesarios y deje los demás asuntos a otros. Dios ama al mundo. Que la santa luz de Dios Luz ilumine su alma”.
Tras pronunciar sus palabras de despedida, el Papa volvió a convertirse en una estatua inerte y se dejó llevar por sus seguidores.
Charles estaba desconcertado por la serie de movimientos del Papa. Sus acciones no parecían indicar que alguien albergara ambiciones de conquistar el paisaje marino.
Las tácticas agresivas de Swann inevitablemente provocarían resistencia de otras potencias. En la situación actual, ninguna de las partes parecía obtener ventaja.
Sin embargo, el Papa tenía razón en una cosa: Charles necesitaba reanudar su viaje. Esta vez había permanecido en tierra demasiado tiempo.
Si el personal de la Fundación con el que se encontró no hubiera mentido, la salida al mundo de la superficie lo esperaba en la isla principal de la Fundación.
“Lily, envía a tus amigos a avisarles a los demás que se preparen. Partimos en tres días” ordenó Charles.
La decisión del gobernador de zarpar nuevamente no sorprendió a los habitantes de Isla Esperanza; habría sido una noticia aún mayor si Charles hubiera dejado de navegar de repente.
Muchos miraban con envidia a los seleccionados. Apenas unos días antes, compartían bebidas y presumían de sus días navegando en los bares, pero ahora iban a formar parte de la tripulación del Narwhale.
Además de Weister, se eligieron otras dos almas afortunadas: un segundo ingeniero y un primer ingeniero.
El anterior Primer Ingeniero del Narwhale había sido ascendido a Ingeniero Jefe. Todos los rostros sonreían radiantes, y las comisuras de sus labios permanecieron intactas.
El único motivo de su alegría eran las pilas de Echo que el gobernador Charles les había prometido. Su paga sería el triple de la de otras naves de exploración. Además, si ayudaban a Charles a lograr su objetivo, podrían conseguir una casa en el distrito central de la isla.
Mientras tanto, James estaba en el muelle. Su rostro reflejaba una compleja mezcla de emociones mientras observaba a sus antiguos compañeros subir al barco. Antes era uno de ellos, pero ahora solo podía observar desde la barrera.
¡Palmadita!
Una mano de acero le dio una palmada en el hombro. “Hay gente que se está poniendo inquieta en la isla. Vigila la situación y no dejes que abusen del sistema. No confío esta tarea a nadie más”.
“Puede contar conmigo, capitán. ¡Mientras viva, cumpliré con las tareas que me confió!” declaró James con firmeza.
Charles sonrió, palmeó el robusto pecho de James y se volvió hacia el Narval.
“¡Levanten el ancla! ¡Embarquen!” ordenó Charles.
Los marineros se esforzaron por girar el molinete del ancla y la pesada y oxidada cadena de hierro fue sacada lentamente de las profundidades.
Con un profundo bramido, sonó el cuerno del Narval y se embarcó hacia los mares oscuros con su tripulación en cubierta.
* * *
¡Periódicos! ¡Periódicos! ¡Noticias importantes en el mar! ¡Primeras conversaciones de paz entre el gobernador Julio y el gobernador Swann! ¿Quieres saber los detalles de sus conversaciones? ¡Consigue tu periódico matutino ya! ¡Solo en Two Echo! ¡Periódicos!
Un vendedor de periódicos con gorra agitaba periódicos en el aire y su voz resonaba en las calles.
"Dame uno", pidió una mujer; su voz era ronca y teñida de profundo dolor.
"Sí, señorita. Aquí tiene su periódico. Serían dos Echo en total", dijo el vendedor de periódicos mientras le entregaba un periódico nuevo, con olor a tinta, a Margaret, quien estaba cubierta de pies a cabeza con una túnica larga.
"Señorita, ¡es usted tan bonita! Es la persona más bonita que he visto en mi vida", la felicitó el vendedor de periódicos antes de irse de un salto.
Un rastro de amargura se dibujó en el rostro de Margaret.
"¿Bonita? ¿De qué sirve ser bonita? ¿Acaso me ayudará a vengar a mi familia?", murmuró Margaret para sí misma.
Tras un par de segundos, empezó a leer lentamente los periódicos. Al hojearlos, su expresión se ensombrecía con cada página.
El gobernador Julio sí se había sentado a dialogar. Su única esperanza de venganza se había desvanecido. El recuerdo de su padre y su hermano sacrificándose para salvarla era como una espada afilada que le atravesaba el corazón.
"Padre... Hermano..." murmuró Margaret y se mordió el labio inferior mientras caminaba hacia su residencia.
Si tan solo hubiera buscado la ayuda de Charles entonces, tal vez las cosas habrían sido diferentes. Quizás su padre y su hermano aún estarían vivos.
Sin embargo, debido a su tonto y no correspondido afecto, ella huyó a casa y olvidó por completo su propósito original de viajar a Isla Esperanza.
Ahora, la culpa la atormentaba. Sentía que ella era la única razón de la situación actual de Cavendish.
¿Por qué... por qué terminó así? ¿Por qué no acepté la propuesta de matrimonio de mi padre? Quizás si nuestra familia hubiera tenido un aliado, las cosas habrían sido diferentes.
Margaret arrastraba los pies al entrar en el pequeño edificio que alquilaba. Se sentía perdida e insegura de qué hacer ni de cómo afrontar su situación.
Casi instintivamente, se dirigió a la habitación de su madre, anhelando de repente su abrazo. Quería esconderse en ese cálido abrazo y no salir jamás.
Caminando por el frío pasillo, Margaret llegó a la puerta de un dormitorio. Sus suaves labios temblaron al preguntar en voz baja: “Mamá, ¿qué hacemos ahora?”.
Como princesa de Whereto, no estaba acostumbrada a tal incertidumbre. No tenía a nadie que la guiara en situaciones desesperadas.
Su pregunta fue respondida con silencio; la habitación más allá de la puerta estaba extrañamente silenciosa, como si no hubiera nadie dentro.
"Mamá... tengo mucho miedo. ¿Estás ahí? ¿Puedes... puedes abrazarme?", volvió a gritar Margaret mientras sus finos dedos se acercaban vacilantes a la puerta, solo para encontrarla entreabierta.
La puerta se abrió con un crujido. La visión que Margaret vio le provocó una descarga eléctrica en el cuerpo, y una oleada de emociones la abrumó al instante.
Su madre, Kalytha, yacía de lado en la cama. La sangre goteaba de la herida de bala abierta en su sien, y un revólver colgaba suelto en su mano.

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Estás leyendo el capítulo 240 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.