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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 140 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En las llanuras desoladas, Charles avanzaba tambaleándose sin rumbo. No veía a su tripulación por ninguna parte. Estaba completamente solo. Ya no tenía ni idea del tiempo. ¿Cuánto tiempo llevaba caminando? ¿Cuánto tiempo más le quedaba? No tenía ni la menor idea. Solo sentía una fuerza mística que lo impulsaba a seguir adelante. De repente, una puerta roja apareció ante él. En el centro se destacaba un símbolo Fu invertido. La reconoció al instante: la puerta de su casa. La emoción se extendió por el rostro rígido de Charles mientras se abalanzaba hacia la puerta. "¡Me voy a casa! ¡Lo encontré!" exclamó Charles. La puerta se abrió de golpe, pero no había nada más allá. Ni siquiera una extensión de oscuridad. Solo un vacío infinito lo miraba fijamente. Un escalofrío aterrador recorrió el cuerpo de Charles y lo sacó de su pesadilla. Al despertar, encontró un libro delante de él y su mano agarraba una pluma fuente mientras garabateaba furiosamente en las páginas. "Hermano, ¿otra pesadilla? Espera. Deja que termine este capítulo y te devuelvo el cuerpo", comentó Richard. Cuando Charles recuperó el control, abrió la puerta de su camarote y se dirigió a la cubierta. Contemplando la extensión oscura y oscura, seguía sin haber rastro de vida ni tierra. Seguían en su viaje hacia la Tierra de la Luz. Charles dejó escapar un profundo suspiro. Comprendió la raíz de su pesadilla. No había sentido miedo durante los innumerables encuentros peligrosos que había experimentado. Pero ahora que se acercaba a su hogar, un miedo inexplicable lo invadía. ¿Y si no hubiera salida en el lugar indicado en el mapa? ¿Y si un mundo completamente nuevo se extendiera más allá de la salida? Diversos pensamientos revoloteaban por su cabeza, aumentando aún más su estrés y angustia. "Shtunggli grah. Nn fhhui Y!" Un susurro repentino resonó en sus oídos. El agudo dolor en los tímpanos causado por el cántico distrajo a Charles de sus pensamientos. "¡Mierda!" maldijo Charles. Las venas de su frente se hinchaban por el intenso dolor. Se golpeó la frente con fuerza con su puño protésico, esperando que el dolor físico contrarrestara el dolor ilusorio y la frustración que le causaban los cánticos. Tras solo dos golpes consecutivos, se abrió un corte en su frente y la sangre manó a raudales. Justo cuando se disponía a asestarle otro golpe en la frente, una mano de hierro se extendió por un costado y sujetó el puño de Charles. Era la mano protésica de Laesto. Laesto le entregó una taza llena de un líquido verde oscuro. Sin decir palabra, Charles echó la cabeza hacia atrás y bebió el brebaje. El intenso amargor hizo que Charles arrugara el rostro. Sin embargo, la medicina había surtido efecto. Los susurros en sus oídos se habían atenuado. "Gracias", dijo Charles mientras le devolvía la taza vacía a Laesto. "Solo un recordatorio. Esta es la última dosis que puedo prepararte. Tu cordura se está desmoronando. Soy médico, pero tu condición escapa a mi conocimiento. No sé cuánto tiempo más podrás aguantar", dijo Laesto con expresión solemne. Nuestro viaje termina pronto. Solo faltan tres días. Tres días más, y me despido del océano. “Hmph” resopló Laesto con incredulidad”. Me da igual aunque vuelvas a zarpar. Algunos tripulantes muestran leves síntomas de escorbuto. Si esa maldita isla que buscas no tiene provisiones, todos en este barco perecerán. No olvides que eres capitán. Eres responsable de la vida de tu tripulación. Antes de que Charles pudiera decir una palabra, Laesto se alejó cojeando hacia los camarotes del barco. Reprimiendo la inquietud, Charles inició su inspección rutinaria del Narwhale. La tripulación percibía la evidente tensión de su capitán, así que trabajaron diligentemente en sus tareas, temiendo la ira de su líder. Pasó un día... Pasaron dos días... Pasaron tres días... A medida que se acercaban a su supuesto destino, no había cambios visibles. Seguían navegando en una oscuridad interminable. Con cada segundo que pasaba, Charles sentía que su paciencia se agotaba. El último día, Charles estaba en su aposento, dibujando un paisaje. Sin embargo, cuanto más dibujaba, más feo le parecía el lienzo. El rostro de Charles se contrajo de frustración. ¡Sonido metálico seco! El caballete fue lanzado contra la pared. Los diversos colores de la paleta salpicaron y mancharon el suelo con sus vibrantes matices. Partió el pincel en dos y lo arrojó violentamente al suelo. Con el ceño fruncido, se levantó y cargó su revólver. Planeaba hacer otra ronda de patrullaje. Sin embargo, sus planes fueron interrumpidos por cierto individuo. "¿Te tomas una copa conmigo?", propuso Kord, levantando las dos botellas de alcohol. Las profundas ojeras y su expresión cansada delataban su agotamiento. Charles y Kord nunca fueron amigos, para empezar. Su relación era de mutuo beneficio. Sin embargo, si había alguien en el barco que realmente pudiera empatizar con Charles, ese era este anciano que estaba frente a él. “Está bien” respondió Charles y tomó una botella de Kord. Mientras estaban en la cubierta y bebían sus bebidas, Kord rompió el hielo. “Charles, ¿sabes? Apenas he podido dormir estos últimos días. Me siento bastante inquieto. "Ya lo veo." “La Tierra de la Luz... existe, ¿verdad, Charles?” Los ojos inyectados en sangre de Kord reflejaban una pizca de duda. ¿Por qué haces esa pregunta? No parece algo que un creyente devoto dudaría. Kord entreabrió los labios para hablar, pero se detuvo, como si sus propios pensamientos lo hubieran desconcertado. Tras pensarlo mucho, finalmente susurró: "¿Y si no existe la Tierra de la Luz? ¿Y si no hay nada allí? ¿Y si la carta náutica es una artimaña?" "Existe", respondió Charles con la mirada fija en la oscura extensión que se extendía ante él. "He estado allí. De hecho, soy de ese mismo lugar". Kord se quedó mirando el perfil de Charles un buen rato antes de soltar una carcajada. "Charles, te creo. ¡Salud!" Charles echó la cabeza hacia atrás y bebió otro trago de alcohol. La sensación de ardor apaciguó los pensamientos caóticos de su mente. La pareja intercambió tragos, y al poco rato, cada uno había vaciado la mitad de su botella. Nadie sabía si Kord estaba realmente ebrio o fingía estarlo por otros motivos, pero con aspecto de estarlo, se inclinó hacia Charles y golpeó torpemente con la mano su prótesis. “Charles, tengo un secreto” dijo Kord arrastrando las palabras”. Te lo estoy contando, pero no puedes contárselo a nadie. "Hablar." Kord se acercó con aire conspirador. Su aliento apestaba a alcohol mientras le susurraba al oído a Charles: “De hecho, hace treinta años, vi morir a tanta gente durante la Ceremonia de Bendición en la Iglesia de la Luz Divina. Tenía miedo, así que busqué una forma de esconderme y nunca realicé el ritual”. Charles guardó silencio y tomó otro trago de su botella. Kord lo interpretó como una señal para continuar. Imagínate. El dolor cuando me clavan tres gruesos clavos de acero en el cráneo. Esos gritos... me persiguen hasta el día de hoy. Dime, solo un tonto se sometería a semejante tormento, ¿no? Soy listo, y la inteligencia entre los tontos tiene sus ventajas. ¿Por qué querría convertirme en un tonto? Charles golpeó la botella de Kord con la suya antes de comentar: "No tenías que confesarlo. Lo sabía desde hacía mucho tiempo". "¡Imposible!" Agitó la botella en señal de negación, pero en su estupor, casi golpeó a Charles. "He... he guardado este secreto durante años. ¿Cómo pudiste... eructo... saberlo?" ¿Cuántas veces me has engañado desde que nos conocimos? Desde que me mentiste por primera vez en Sottom, me ha parecido sospechoso. Con la vista periférica, Charles notó una sombra oscura que se retorcía en las aguas lejanas. Naturalmente, desvió la mirada. Kord se deslizó por los lados de la cubierta y se desplomó en el suelo como un borracho. Su voz estridente resonó a lo largo y ancho del mar abierto. "Por muy devotos que sean esos idiotas... ¿De qué sirven sus repugnantes ceremonias? ¡Al final, yo, un plebeyo que no recibió sus bendiciones, descubrí la Tierra de la Luz! ¡Cuando regrese, les abriré los ojos a esos viejos fanáticos obstinados y me aseguraré de que vean bien quién es el discípulo más devoto del Dios de la Luz!" 1. Fu (福) significa bendición. En la creencia china, el Fu se pega al revés porque fu dao (福倒, literalmente, bendición al revés) es un homónimo de fu dao (福到, literalmente, bendiciones están aquí).
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 140

Estás leyendo el capítulo 140 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.