arrow_back

Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 113 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Charles se quedó atónito ante la pregunta de Lily. Era la primera vez que ella le pedía un salario, a pesar del largo tiempo que llevaban juntos. "¿No siempre me arrastrabas cuando querías comprar algo?", preguntó Charles con un dejo de curiosidad en la mirada. Lily bajó las orejas al contar lo sucedido. Resultó que había visto a la esposa de James repartiendo pan duro a los pobres refugiados de la Isla de las Sombras, y quería hacer lo mismo. "Señor Charles, ¿podemos ayudarlos? Son tan lamentables. Vi que algunos se morían de hambre hasta el punto de hurgar en los montones de basura para llenarse el estómago con restos que ni siquiera los ratones comerían", imploró Lily, tirando del dedo de Charles como un niño pidiendo una golosina. "Con tantos refugiados, ¿podrás ayudarlos a todos?" Pero... aunque pudiera ayudar a uno, significaría mucho para ellos. El hambre es una sensación horrible. Jumpy también mencionó que hay un aumento de cadáveres en las alcantarillas. Charles reflexionó un instante sobre las palabras de Lily antes de anotar una cantidad en un cheque y entregárselo al ratón blanco. «Aquí tienes tu sueldo. No lo retires todo de golpe. Haz que Dipp te abra una cuenta bancaria». "¡Gracias, Sr. Charles! ¡Es el mejor!" Lily recibió la cuenta emocionada y salió corriendo de la habitación con sus peludos amigos. "¿Acaso estamos en posición de ser tan generosos con nuestro dinero? ¿Y dejar que un mocoso lo malgaste?", resonó la voz de Richard en la cabeza de Charles. —Ese es su justo salario. No es asunto nuestro cómo decida gastarlo. Además, no nos quedaremos aquí mucho tiempo, así que podemos pasar por alto esa cantidad de Echo. —Charles sacó su cuaderno de dibujo y empezó a dibujar. La voz de Richard desapareció repentinamente de la mente de Charles, pero su brazo protésico se movió bruscamente sin su control consciente. Tomó otro pincel y ambas manos trabajaron a la vez. Mientras los dos pinceles se deslizaban sobre el cuaderno, apareció en el papel la cálida y alegre representación de una familia de cuatro. Sin embargo, solo el rostro del joven destacaba con claridad, mientras que los otros tres rostros permanecían envueltos en ambigüedad. Charles creyó que la situación con Lily se había resuelto, pero para su sorpresa, ella regresó esa noche, profundamente alterada y sollozando incontrolablemente. "¿Qué pasa?" preguntó Charles mientras dejaba el cepillo. Lily se secó una lágrima con su patita y respondió sollozando: "Me... me robaron el pan. Les pedí que se pusieran en fila, pero no me hicieron caso. Incluso... incluso intentaron robarme..." "¿Estás bien?" Charles inmediatamente levantó a Lily por la cola y la giró 360 grados para comprobar si tenía alguna herida. Colgada boca abajo por la cola, Lily respondió: "Estoy bien. Mis amigos los mordieron. ¿Pero por qué, Sr. Charles? Estaba tratando de ayudarlos". Aliviado de que Lily estuviera ilesa, Charles la depositó con cuidado en el suelo. «No todo en la vida necesita una explicación. No sigas con eso. Ahorra y cómprate algunas cosas». Al oír las palabras de Charles, Lily frunció el ceño confundida. Se sentó en la alfombra y jugueteó con su cola distraídamente. A pesar de sus esfuerzos, no podía comprender por qué la trataban con tanta agresividad y le arrebataban el pan cuando solo intentaba ayudarlos. Con el paso del tiempo, los ratones marrones a su lado se habían acurrucado y dormido en la alfombra. Sin embargo, Lily seguía perpleja y sumida en sus pensamientos. Al notar el ceño fruncido de Lily, Charles negó con la cabeza. Dejó el cepillo y la levantó para acunarla en su mano. Luego se acercó a la ventana. ¿Crees que deberían haberte estado agradecido por empatizar con ellos y ayudarlos? Sí. Tenían hambre, así que les di de comer. ¿No deberían agradecerme? Eso es lo que hace la gente buena. ¿Quién te dijo que los seres lastimosos siempre son buenas personas? Algunos descartarían toda moral por el mero hecho de sobrevivir. Vivir se convierte en su único objetivo. Asomándose a la calle, Charles animó con dulzura a Lily a observar la escena. Un niño, que no parecía tener más de siete u ocho años, le estaba haciendo un corte en el bolsillo a un marinero con una navaja. El brillo de inocencia que normalmente se encuentra en los ojos de un niño había desaparecido y había sido reemplazado por un hambre evidente de dinero. En un instante, el marinero se dio cuenta del robo del niño. Agarrándolo, vestido con harapos, lo arrojó violentamente al suelo. Sin importarle su corta edad, levantó el pie derecho y le asestó un golpe demoledor en el pecho. Los espectadores permanecieron indiferentes ante la desgarradora escena y simplemente dieron un paso atrás para evitar ser salpicados por la sangre que brotaba de la boca del niño. Escupiendo sangre, el joven forcejeó mientras se arrastraba hacia un anciano que fumaba cerca. Sus labios ensangrentados se separaron en lo que parecía una súplica. El anciano lo miró fríamente antes de tirar la colilla a un charco mugriento cercano al niño. Luego se fue sin decir palabra. "En este mundo, solo podemos protegernos a nosotros mismos, o como mucho, a quienes nos rodean. No podemos preocuparnos demasiado por los asuntos ajenos. Son dignos de lástima, pero ¿quién en este universo no lo es? La existencia en sí misma es sufrimiento", aconsejó Charles mientras acariciaba suavemente el suave pelaje del lomo de Lily. El ratón blanco en la palma de Charles apretó sus pequeñas patas con su mirada fija en el niño en el suelo, abandonado por todos. Justo cuando Charles creía que su artillero había captado su mensaje, Lily emitió una serie de chillidos. Los ratones marrones de la alfombra despertaron y salieron corriendo. Pronto, Charles vio cómo los ratones arrastraban rápidamente al niño herido hasta la esquina o un callejón cercano. Lily apartó la mano de Charles, se giró y lo miró. Negó con la cabeza y dijo: «Señor Charles, se equivoca. Papá dijo que una persona no vive solo para sí misma. ¡Los seres humanos debemos ayudarnos unos a otros para hacer de este mundo un lugar mejor!». Lily saltó de la mano de Charles y aterrizó en el suelo. Con pasión en los ojos, exclamó: "¡Aunque no me den las gracias, los ayudaré! ¡Señor Charles, no me detenga!" Al ver la agitación de Lily, Charles soltó una risita. "No te detendré. Haz lo que quieras. Recuerda comprar pescado y setas para esa gente. Podrás ayudar a más. El pan es muy caro, e incluso la harina negra más barata requiere agua dulce". Lily se quedó atónita, pero pronto se recompuso y asintió vigorosamente en señal de comprensión antes de salir disparada por la puerta. Al observar las bulliciosas calles desde la ventana, Charles respiró hondo. Sin duda, Lily era mucho más virtuosa que él. Los sucesos de ese día pronto se desvanecieron de la mente de Charles. En realidad, no intervino en la labor de Lily de ayudar a los refugiados. Con tal de hacerle sonreír, eso era todo lo que importaba. Con el paso del tiempo, una leyenda empezó a circular en el distrito portuario. La leyenda hablaba de los "Ratones Ángeles", que eran los ángeles guardianes de los niños sin hogar y los mendigos. Estas criaturas angelicales daban comida a los niños más hambrientos. "Lo has hecho bien esta vez", comentó Charles. En la cálida habitación, su mirada se posó en el ratón blanco que masticaba una ostra con expresión satisfecha. Lily soltó una risita y respondió: «Esperé a que se durmieran y les envié la comida una por una. Así, todos tendrían algo que comer y nadie pasaría hambre». Charles cogió su pincel y continuó su trabajo. La alegría en los ojos de Lily significaba que el dinero estaba bien gastado. —Señor Charles, ¿qué hacía usted junto al mar a la hora de dormir? El pincel de Charles se detuvo en el aire al oír la pregunta de Lily. "¿Me viste yendo hacia la playa? ¿Cuándo fue eso?" "Sí", respondió Lily mientras asentía con su cabecita. "Mis amigos te vieron un par de veces, saltando de tejado en tejado hacia el mar".
Paisaje Marino Envuelto (Novela)

Continúa leyendo

Paisaje Marino Envuelto (Novela)

Capítulo 114

Siguiente Capítulo ›

Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 113

Estás leyendo el capítulo 113 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.