Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 1077 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En cuanto Anna se acercó al cadáver más cercano, su transformación se aceleró y se acentuó. Al final, los cadáveres en el suelo se transformaron en los de los soldados que habían visto en la fábrica.
Algunos de sus rostros incluso me resultaban familiares, ya que eran personas con las que habían tenido algunas conversaciones en aquel entonces.
Eran seguidores del Dios Destrozado. Anna y su grupo habían sido engañados: se suponía que eran camaradas, pero los habían engañado para que se mataran entre sí.
"Suma Sacerdotisa, ella es..."
Anna se levantó lentamente y dijo: “La próxima vez que nos encontremos con enemigos, no los ataquen de inmediato. Parecen tener la habilidad especial de confundirnos. Parece que la llamada Hermandad Ciega no es tan inútil como decía ese montón de chatarra”.
Anna miró a la joven pecosa, que seguía vomitando, antes de guiar a los demás hacia adelante. Estaban en alerta máxima. El encuentro de ese momento era tan extraño que estaban convencidos de que las siguientes oleadas de enemigos estarían compuestas por sus camaradas.
Parecía que el enemigo solo podía cambiar de apariencia y no podía obligar a quienes estaban bajo los efectos de su habilidad especial a adoptar estilos de combate. La próxima vez que se encontraran con enemigos con armas de fuego, los interrogarían antes de luchar.
Sin embargo, Anna se sorprendió al no encontrar a nadie mientras se dirigían a su destino. Era como si todo hubiera quedado limpio.
El olor a pólvora y llamas en el aire se intensificaba, y le indicó a Anna que los seguidores del Dios Destrozado seguían atacando a sus objetivos. En poco tiempo, la montaña estallaría en llamas.
Sin embargo, Anna mantuvo la calma a pesar de esa posibilidad. Creía que la otra parte debería ser la que se sintiera desesperada en ese momento.
Justo cuando Anna creía que llegarían a su destino sin problemas, una polilla con manchas blancas y negras pasó volando junto a su rostro. Aparecieron más polillas, y era como si el humo del bosque las estuviera ahuyentando.
El polvo fluorescente de las alas de las polillas se esparció por todas partes, haciendo que el bosque pareciera estar en medio de una ventisca. Quienes estaban dentro de la ventisca tuvieron que entrecerrar los ojos porque la visibilidad disminuía rápidamente.
¡Algo les pasa a estas polillas! En cuanto Anna pensó en ello, unas llamas verdes y corrosivas se manifestaron a su alrededor, encendiendo el polvo que flotaba en el aire.
La pólvora se redujo a cenizas, pero su condición no mejoró. El cielo lleno de pólvora se convirtió en un cielo de cenizas, provocando tos a todos. Además, les escocían los ojos, lo que les dificultaba abrirlos.
En ese momento, varias figuras sombrías emergieron del bosque. Con las manos entrelazadas frente al pecho, se dirigieron lentamente hacia Anna.
Anna extendió su mano derecha y le dieron un bulto de seda de araña. Se lo envolvió en la cara y el ardor en la garganta y la nariz desapareció al instante.
Anna miró hacia arriba y vio los rostros de las figuras sombrías a través de la seda de araña semitranslúcida.
Todas eran mujeres, y todas parecían tener entre diecisiete y dieciocho años. A pesar de vestir hábitos de monja, su belleza aún destacaba.
“No tengas miedo, Lunasia. La Polilla necesita nuestro sacrificio, y es importante, mucho más importante que nosotros mismos” dijo una monja. Luego, extendió solemnemente un colgante con una cruz invertida hacia Anna.
Hablaban en un idioma extraño, pero Anna sorprendentemente podía entenderlo.
El rostro de Anna mostró una leve resistencia, pero finalmente la aceptó. En cuanto la cruz tocó su mano, una fisura negra se abrió en el centro de la cruz, y de su interior emergieron dos polillas con manchas blancas y negras.
Las polillas dieron vueltas alrededor de Anna varias veces antes de posarse en los ojos de Lunasia.
Cerró los ojos, dejando que las polillas descansaran bajo sus párpados.
Cerrar los ojos impediría que cualquiera percibiera su entorno, pero Lunasia podía sentir a todos a su alrededor. Aunque no podía ver, podía sentir su presencia.
Además, estaba conectada con los sentidos de todos los demás; prácticamente se habían convertido en uno. El paisaje de Lunasia cambió, e incluso su sentido del tacto se vio afectado, pues podía sentir que la transportaban a algún lugar.
Lunasia miró hacia arriba y vio a la Polilla más allá de los Mansus, al Herrero León que se lamentaba y a la Luna Roja que se desmoronaba.
Lunasia comprendió instantáneamente la conexión que existía entre ellos, así como sus propios ideales.
La polilla estaba débil y necesitaba descansar: no podía soportar más tormento.
¿Matarlos? ¿Por qué tengo estos pensamientos? ¿Por qué tengo que suicidarme?
Lunasia bajó la cabeza y se siguió a sí misma, avanzando lentamente a través de la oscuridad.
Su entorno se transformó a medida que avanzaban. Rosas negras florecían y se marchitaban a su alrededor, y la gigantesca Rueda comenzaba a girar; la oscuridad que los rodeaba también se había transformado en una indescriptible multitud de matices.
Las capas de su propio ser a su alrededor se multiplicaron rápidamente, y al fusionarse, los colores circundantes se volvieron cada vez más vibrantes. En ese momento, Lunasia se llenó de una alegría genuina; era un deleite que provenía no solo de una persona, sino de un colectivo.
En cuanto el deleite llegó a su clímax, Lunasia abrió los ojos y se encontró en una pequeña cueva iluminada por antorchas. Había heridos por todas partes en el suelo.
Lunasia sintió que se le partía el corazón al ver a los heridos en el suelo. Se agachó para atenderlos junto a una joven pecosa.
“¡Tiene que aguantar, señora Amanda! ¡La Polilla aún no ha aceptado a su hijo!” exclamó Lunasia con una angustia desgarradora mientras apretaba la mano quemada hasta dejarla sin piel.
Amanda movió la cabeza. La piel de toda su cara se había fusionado, transformándose en un indescriptible bulto de carne. Los ojos de Amanda, que habían quedado blancos como la cal, se posaron en Lunasia.
“Lunasia, no puedo seguir. Vive por mí. La Polilla debe regresar a la Puerta Verde” dijo Amanda, y su mano quedó flácida en el agarre de Lunasia.
Un dolor indescriptible invadió el pecho de Lunasia, y el dolor se extendió a todos los presentes en un instante. Pronto, sus sollozos sincronizados resonaron por toda la pequeña cueva.
Estaban afligidos y angustiados, pero no podían darse el lujo de sumirse en ello porque sus enemigos se acercaban.
¡Boom!
Se escuchó una explosión ensordecedora y un violento temblor recorrió la pequeña cueva. Al instante siguiente, enormes rocas comenzaron a caer desde arriba, estrellándose contra el suelo y la gente.
El colapso era inminente, ¡pero aún tenían que llegar al Lago Plateado! Lunasia no perdió tiempo y cargó a un individuo que había perdido las piernas sobre su hombro. Luego, se adentró más en la cueva.
Las explosiones se hicieron cada vez más lejanas y pronto fueron reemplazadas por el sonido del agua fluyendo. Lunasia estaba encantada: el Lago Plateado estaba cerca.
Tras unos minutos de caminata, el espacio que tenían delante se abrió y una enorme caverna subterránea apareció ante ellos. Toda la cueva estaba llena de agua, y polillas de diversos tamaños flotaban sobre la superficie.
No había duda: Lunasia contemplaba el Lago Plateado. El agua era tan clara que podía ver a los peces sin ojos nadando abajo.
Lunasia pisó las piedras blancas y llevó al individuo herido hacia un claro perfectamente circular en medio del lago.
Había un grupo de personas sentadas en el claro: niños con albinismo. Vestían ropa blanca y tenían el pelo blanco. Sus pupilas también eran blancas, e incluso sus pestañas eran blancas.
Una rama de sauce verde estaba pegada a sus cabezas, y al igual que Anna, sus ojos habían sido reemplazados por polillas. Sin intercambiar palabras, todos se movían al unísono, al ritmo de los movimientos de las polillas.

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 1077
Estás leyendo el capítulo 1077 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.